La Feria que nos hicimos nosotros

La Feria que nos hicimos nosotros

Hay una versión oficial de la Feria de San Marcos que se repite cada año junto con los comunicados de prensa: récord de visitantes, derrama económica histórica, orgullo nacional. Y hay otra versión, la que conoce cualquiera que haya crecido aquí en el Estado de Aguascalientes, que no siempre cabe en los boletines.

La Feria no la inventó ningún gobernador. Tampoco la inventó la Iglesia, por más que el obispo Espinoza Jiménez quiera recordarnos que el jardín estaba en su terreno antes de que el Ayuntamiento lo comprara. La feria la fue construyendo, durante casi dos siglos, una combinación de fuerzas que no siempre se llevaban bien entre sí: el comercio, la política local, la devoción popular, y el gusto de la gente de Aguascalientes por la fiesta.

Eso no es retórica. Es lo que muestran los documentos.

En 1827, cuando la legislatura zacatecana, porque todavía éramos parte de Zacatecas, autorizó la primera feria, nadie estaba pensando en San Marcos Evangelista. El Ayuntamiento quería un Parián como epicentro comercial y social donde la gente comprara y vendiera. El nombre del barrio llegó después, cuando la feria se mudó al jardín. El jardín se llamaba así porque allí estaba la parroquia del barrio. La parroquia había comprado ese terreno décadas antes por veinte pesos mensuales que pagaba una inquilina que lo cuidaba entre rosales y matorrales. De ese matorral salió lo que hoy es la feria más grande de México, un producto cultural social.

Lo que siguió durante el siglo XIX fue un proceso que cualquier estudiante de historia social reconoce: diferentes grupos, la Iglesia, los comerciantes, el Ayuntamiento, las familias del barrio, fueron negociando qué era la feria, para qué servía, y quién ganaba con ella.

Hubo años en que se suspendió por «excesos morales», otos por los que diferentes pandemiss o endemias humanas o del ganado impidieron su realización. Hubo años de Guerra de Reforma en que la pregunta de si la feria era religiosa o civil tenía consecuencias políticas reales. Hubo momentos en que los juegos, las apuestas, el teatro, las peleas de gallos y los fuegos artificiales eran tan parte del festejo como cualquier misa. 

Que por cierto, ¿quien en Aguascalientes conoce realmente a quienes van al templo que se encuentra a un lado del Jardín de San Marcos y cuya abocacion principal no es San Marcos Evangelista si no a Nuestra Señora del Carmen? El nombre oficial del templo es: Parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Ella se puede decir ocupo el lugar central en la parroquia desde 1765. Lo cual demuestra la ignorancia de nuestro obispo, cuando habla de nuestros templos, demostrando quiere solo aprovechar el momento para ganar reflectores. En el templo en disputa que no ha sido excepto de confusión, el visitante puede ver la imagen de la Virgen del Carmen en el altar mayor y también destaca un hermoso vitral con su figura en la fachada. Su fiesta patronal se celebra el 16 de julio.

Dato curioso: Si observas el altar principal, verás que la jerarquía es clara: la Virgen del Carmen está en el nicho central (el lugar de honor), mientras que la escultura de San Marcos se encuentra en la parte superior del mismo retablo.

En el mismo templo se encuentra también Nuestra Señora del Pueblito, también conocida como la Limpia Concepción. Históricamente, fue la primera advocación del lugar desde 1630, cuando era una pequeña capilla para la población indígena en el siglo XVII.

San Marcos aun que asociado desde el inicio con la formación del pueblo del mismo nombre y luego conocido como barrio, se dice que fue incorporado al templo hacia 1828 cuando la figura se anexo al templo como patrono adjunto del templo.

Aquí vemos como la misma fecha no es estática, si no más bien dinamica y responde a procesos sociales que no son exclusivos del orden religioso.

Esa mezcla no es una deformación de la feria original. En cuanto a la feria, ella es y siempre lo sido, un espacio donde convive el mercado, el rito, el entretenimiento y la sociabilidad, y donde cada época resolvía a su manera el equilibrio entre estas fuerzas y otras que aparecen en diferentesmomentos y se desvanecen para dar esoacio a otras.

¿Que le dio la feria Aguascalientes? 

Lo que la Feria le dio a Aguascalientes en términos económicos no es fácil de cuantificar en los siglos anteriores al turismo institucionalizado, pero los efectos estructurales son visibles en la historia del estado. La feria consolidó rutas comerciales entre el Bajío y el norte del país. Atrajo artesanos, tratantes de ganado, familias de otros estados. Generó una economía de servicios alrededor del entretenimiento, hospedaje, comida, música en vivo, que prefiguró lo que hoy llamamos industria cultural. La ciudad aprendió a recibir visitantes, y esa capacidad no se construye de un año para otro.

Lo social es igual de concreto. La feria fue, durante generaciones, uno de los pocos espacios donde clases sociales distintas compartían el mismo territorio, aunque fuera en las proporciones desiguales que la época permitía. El jardín, los caballitos, las carpas de espectáculos: eran espacios de mezcla que la ciudad cotidiana no ofrecía con la misma intensidad. No estoy romantizando eso. Las desigualdades estaban ahí. Pero el espacio público de la feria tenía una función de cohesión que no conviene ignorar.

La pregunta que me parece más honesta es si los aguascalentenses que la construyeron históricamente, los del barrio de San Marcos, los feriantes de a pie, las familias que llevan tres generaciones yendo en la última semana de abril, siguen encontrando en ella algo suyo.

Hoy esa función sigue existiendo, aunque la feria sea también un negocio de escala nacional con inversión privada y cifras de derrama que se anuncian en conferencias de prensa. La pregunta que vale la pena hacerse no es si la feria debe ser más religiosa o más laica, más comercial o más cultural. Esa discusión lleva décadas sin resolverse y probablemente seguirá igual.

Lo que me parece más honesto preguntarse es si los aguascalentenses que la construyeron históricamente, los del barrio de San Marcos, los feriantes de a pie, las familias que llevan tres generaciones yendo en la última semana de abril, siguen encontrando en ella algo suyo. O si la feria que se anuncia en los folletos es la misma que vive la gente que la habita.

Eso no lo resuelve el obispo. Tampoco un comunicado de gobierno. Eso lo construimos entre todos al momento de interactuar con ella. 

La Feria Nacional de San Marcos es el nombre bonito que le hemos dado a un proceso histórico de choques entre diferentes fuerza sociales. No es estática y puede cambiar, pero ante todo es un evento social o espacio público donde construimos una identidad fragmentada de lo que decimos es parte de ser hidrocalido. En ella conviven gran parte de las diferentes clases sociales de un pueblo que imagina su unidad en torno o a una festividad pública, nos redifine y nos gusta creer que genera comunidad, la pregunta más importante es ¿qué tenemos que hacer para que la feria sea un espacio donde todos los hidrocálidos podamos sentirnos integrados, representados, que podamos compartir en paz, sin miedo, sin discriminación y si con respecto a nuestras familias?

Max Leal

Max Leal es un político y líder social mexicano originario de San Francisco de los Romo, Aguascalientes. Egresado de la Universidad Cuauhtémoc, institución privada con sede en la capital del estado. Paralelamente a su militancia, Leal se consolidó como líder social en su municipio de origen, San Francisco de los Romo, donde es reconocido por su trabajo comunitario antes que por su cargo partidista. Actualmente se desempeña como Secretario de Jóvenes de Morena en Aguascalientes, desde donde impulsa la formación política de jóvenes en todo el estado.

Max Leal

Max Leal es un político y líder social mexicano originario de San Francisco de los Romo, Aguascalientes. Egresado de la Universidad Cuauhtémoc, institución privada con sede en la capital del estado. Paralelamente a su militancia, Leal se consolidó como líder social en su municipio de origen, San Francisco de los Romo, donde es reconocido por su trabajo comunitario antes que por su cargo partidista. Actualmente se desempeña como Secretario de Jóvenes de Morena en Aguascalientes, desde donde impulsa la formación política de jóvenes en todo el estado.

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