Urgentes cambios para superar la crisis del capitalismo mexicano
El estancamiento de la economía mundial está próximo a cumplir 2 décadas, expresando una caída de los niveles de crecimiento económico promedio con respecto a los ciclos anteriores. En estos 20 años, el crecimiento esta rondando sólo alrededor del 2%.
A pesar de múltiples maquillajes aplicados al sistema económico, y de las complejas reingenierías financieras con las que se le ha intentado hacer más presentable, es evidente que el neoliberalismo fracasó, a pesar de sus bonos de alto rendimiento, que en realidad son bonos basura; la diversidad de historias de riqueza milagrosa construidos alrededor de las criptomonedas; y finamente su producto más elaborado “la financiarización” (que asegura mayores beneficios en el terreno de la especulación financiera que en de la producción real.), terminan todos ellos siendo “mitos geniales” y la realidad es que sólo el trabajo productivo es el que produce riqueza verdadera y real.
Muchas de estas artificiosas figuras de cuasi-dinero, papeles que pregonan representar valor-trabajo, pero que en realidad solo generan burbujas financieras que terminan por desvanecerse.
Finalmente, como hasta la fecha no se ha logrado la reactivación efectiva del capitalismo, se empiezan a aceptar otras alternativas, como es el retorno a una mayor planificación y regulación gubernamental, que fomente la inversión productiva en el marco de la rectoría económica del Estado nacional, es decir, reimplantar una “política industrial activa”, aunque en el contexto actual hablamos mas bien de una política de reindustrialización.
Esto no significa que el Estado sustituya a la inversión privada, sino que, promueve mayores oportunidades al sector privado, con diseños de programas de inversiones conjuntas en proyectos estratégicos de desarrollo sectorial o regional.
Y además, desde la economía solidaria estamos proponiendo proyectos tripartitos de inversión (que incluyan a cooperativas y al sector social de la economía), y no sólo bipartitos (gobierno y capiital privado), como los recientemente anunciados por la presidenta de México para infraestructura (ferroviarios y carreteros) y novedosamente para energía eléctrica.
“Jorge Mendoza Sánchez, director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), informó, en su reciente participación en la mañanera, tenemos 18 proyectos que vamos a hacer con inversiones mixtas…Señaló que se tiene prevista la generación de 177 mil empleos directos y 142 mil indirectos…….En la misma oportunidad, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que el Programa de Infraestructura Carretera es ambicioso e histórico, ya que contempla una inversión pública y mixta de 397 mil 46 millones de pesos para la intervención de cerca de 5 mil kilómetros de autopistas y carreteras. …De igual manera hace unas semanas, el gobierno anunció que, con la IP, en el sector eléctrico, se realizarán 20 proyectos, con una inversión de 90 mil millones de pesos. Son 15 proyectos fotovoltaicos y cinco eólicos, en 11 entidades del país…por su parte el titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Antonio Esteva Medina, en entrevista con Lupita Juárez, para Heraldo Televisión, detalló que el plan de infraestructura carretera incluye recursos públicos y privados, señaló que la iniciativa refuerza los compromisos de la Presidenta, destacando la participación mixta”, (con información de El Economista, El Heraldo y de varios medios más, 4/ marzo/2026).
Para la comunidad científica mexicana, está claro que en nuestro país la única opción es retomar la economía mixta bajo la rectoría del Estado, y que integre además al sector social de la economía, como está establecido en el artículo 25 Constitucional.
Adicionalmente de las ya anunciadas inversiones bipartitas en infraestructura de comunicaciones y en electrificación, exigimos lograr por este medio la tan mencionada “sustitución de importaciones”, la producción nacional de fertilizantes y de productos alimenticios, y a la minería sin contaminación y con beneficios locales y fiscales, eliminando las prácticas corruptas heredadas del neoliberalismo, como la entrega a capitales privados extranjeros de concesiones mineras y del agua. Y exigimos que este viraje sea tripartito, que incluya sector social de la economía, que por medio de cooperativas de proporciones macroeconómicas, permitirá distribuir los beneficios a la población más precarizada y abandonada.
En el neoliberalismo mexicano se entregaban concesiones mineras a los grandes concesionarios privados, mayoritariamente extranjeros, que aparte de pagar pocos impuestos, ignoraban a los propietarios de la tierra, como comuneros y ejidatarios. Ni empleos les compartían, y solo les dejaban despojo y destrucción del entorno ambiental y territorial. En esta nueva etapa ellos, deben contribuir a los proyectos con lo único que poseen: la tierra y su fuerza de trabajo.
Restaurar una política de reindustrialización con planeación estatal y una clara orientación social, debe ser la principal y estratégica misión del llamado humanismo mexicano.
velagj@economia.unam.mx

