Cuando la juventud toma la palabra: una tarde que Aguascalientes no va a olvidar

«Toma la palabra, tu voz cuenta» no se quedó en un eslogan bonito para una lona. Se convirtió, literalmente, en lo que pasó en el foro: un diálogo real, vivo, sin filtros, entre un ponente dispuesto a decir las cosas de frente y una audiencia que no se guardó nada.

Luis Felipe Calderón Zavala lanzó un mensaje que debería repetirse en cada escuela y universidad del estado: perder el miedo. Perder el miedo a opinar, a ser criticado en redes, a equivocarse en público. «Son mejores que los actuales gobernantes», les dijo, y no como halago vacío, sino como llamado a la acción. Respaldó ese mensaje con cifras del Índice de Participación Juvenil que colocan a México por debajo de Costa Rica, Argentina, Chile, Uruguay y Colombia —una estadística incómoda que, lejos de generar resignación, encendió a los presentes con ganas de revertirla.
Pero si algo le dio alma a la tarde fue la anfitriona: la diputada Alma Hilda Medina Macías. Su testimonio —recordar, veinticinco años atrás, el discurso de un joven Felipe Calderón Hinojosa que terminaría siendo presidente de México, y cómo esa experiencia marcó su propia vocación política— le dio al foro algo que pocos eventos institucionales logran: continuidad generacional real, no discursiva. Organizar este encuentro junto a su hijo no fue casualidad; fue, en sus propias palabras, tomar una causa y defenderla hasta que las ideas tomen forma.
El cierre, entre aplausos y una cercanía genuina entre ponentes y asistentes, confirmó lo que ya se sentía en el ambiente desde que se llenó el foro: Aguascalientes tiene una juventud lista para liderar, y solo necesitaba que alguien le abriera el micrófono.









