Policía Cibernética de Aguascalientes: así ayuda la forensia digital a investigar fraudes en internet

Policía Cibernética de Aguascalientes: así ayuda la forensia digital a investigar fraudes en internet

La corporación anunció el uso de esta disciplina para analizar dispositivos y reunir pruebas digitales. Explicamos qué puede aportar, dónde están sus límites y qué hacer si sospechas haber sido víctima de un delito en línea.

Una transferencia que nadie reconoce. Un mensaje de «tu banco» que llega a deshoras. Una cuenta de red social que, de pronto, escribe en nombre de otra persona. Cada episodio deja algo más que el mal rato: mensajes, registros, comprobantes y archivos guardados en teléfonos, computadoras y servidores. Esa información, bien conservada y bien interpretada, puede ayudar a reconstruir qué ocurrió.

Ese es el terreno de la forensia digital, que la Policía Cibernética de Aguascalientes presentó el 11 de octubre de 2026, en un boletín del Gobierno del Estado, como herramienta para fortalecer la investigación de delitos en internet. El anuncio es buena ocasión para explicar qué es, qué puede aportar y qué no puede prometer.

Qué es la forensia digital

La forensia digital, también llamada informática forense, es la disciplina que permite identificar, obtener, preservar, examinar e interpretar datos digitales relevantes para una investigación. Según el boletín, la Policía Cibernética la usa para localizar, conservar y analizar información de computadoras, celulares, servidores y otros dispositivos electrónicos.

Conviene distinguir dos momentos. El primero es la recopilación: ubicar las fuentes de datos y obtenerlas de modo que se pueda comprobar que no fueron alteradas. El segundo es la interpretación: examinar lo reunido y valorar qué dice, y qué no dice, sobre los hechos. Guías técnicas como la SP 800-86 del NIST, de Estados Unidos, describen un proceso comparable, con énfasis en la integridad de la información.

El boletín afirma que la técnica ayuda a conocer qué ocurrió, cómo, quiénes pudieron participar y qué daños causó. Es un propósito, no una garantía: un dispositivo puede no contener lo buscado, los datos pueden haberse borrado o estar en servicios de terceros, y todo hallazgo requiere interpretación.

Qué delitos pueden investigarse

El comunicado menciona fraudes en línea, llamadas de engaño y suplantación de identidad, «entre otros» delitos. El secretario de Seguridad Pública del Estado, Antonio Martínez Romo, sostuvo que estas herramientas permiten atender tales casos con mayor rapidez y precisión. Es una afirmación institucional; el boletín no incluye cifras que permitan medirla.

Un fraude en línea es un engaño por medios digitales para obtener un beneficio indebido o causar un perjuicio. La suplantación de identidad consiste en usar sin autorización datos o la identidad de otra persona para hacerse pasar por ella. En ambos casos pueden ser relevantes conversaciones, correos, registros de llamadas, comprobantes de pago, direcciones web o cuentas utilizadas. Qué puede analizarse realmente depende del hecho concreto, de los dispositivos o servicios involucrados y de las autorizaciones legales aplicables.

De los datos a la evidencia

Un archivo hallado en un teléfono no es, por sí solo, una prueba que convenza a un juez. Para que la información digital sirva en un proceso importa poder explicar de dónde salió, cómo se obtuvo y que no se modificó. De ahí la cadena de custodia, que el artículo 227 del Código Nacional de Procedimientos Penales define como el sistema de control y registro aplicado a un indicio o evidencia desde que se localiza o aporta hasta que la autoridad ordena concluirla, e incluye anotar las condiciones de recolección, los cambios y las personas que tuvieron contacto con ellos.

También conviene separar tres planos: un hallazgo técnico (por ejemplo, que cierta cuenta envió determinados mensajes), la identificación de la persona que está detrás y la determinación de su responsabilidad penal. El análisis técnico puede aportar al primero y, junto con otras diligencias, al segundo; el tercero corresponde a las autoridades competentes, conforme a la ley.

Patrones y relación entre casos

Martínez Romo explicó que la forensia digital también permite hallar coincidencias entre casos distintos: detectar comportamientos que se repiten, identificar posibles grupos que operan en internet y determinar si varios delitos están relacionados. En la práctica, un mismo número, una cuenta o un patrón de mensajes que reaparece en varias denuncias puede abrir una línea de investigación.

Pero solo eso: una línea. Una coincidencia técnica no demuestra por sí sola que una misma persona cometió varios delitos, porque los datos pueden reutilizarse o suplantarse y necesitan corroboración. El funcionario añadió que ello ayuda a «prevenir nuevos ataques y proteger a las y los aguascalentenses». Es un objetivo declarado, no un resultado documentado.

Prevención y respuesta ciudadana

Si sospechas haber sido víctima de un incidente digital, estas medidas generales ayudan. Dependen de cada caso y no sustituyen una denuncia ni el consejo de un profesional.

Qué conservar

  • Mensajes, correos, comprobantes de pago, direcciones web y capturas de pantalla relevantes, sin editarlos.
  • Fechas, horas, números telefónicos, nombres de usuario y otros datos disponibles.
  • Las conversaciones y la información que documenten lo ocurrido: no las borres ni las modifiques si hacerlo es seguro.

Qué hacer y qué evitar

  • No compartas contraseñas, códigos de verificación ni datos bancarios con quien te contacte sin que lo esperaras.
  • Si hay riesgo para cuentas financieras o digitales, avisa de inmediato a tu banco o al proveedor del servicio. Cambia credenciales y activa verificaciones adicionales desde un dispositivo de confianza.
  • No publiques acusaciones ni datos personales de terceros sin evidencia. Tampoco intentes rastrear o confrontar a posibles responsables, ni acceder a dispositivos ajenos.

Dónde pedir orientación o reportar un incidente

El boletín del 11 de octubre de 2026 indica los siguientes medios. Se reproducen tal como aparecen allí; cumplen funciones distintas:

  • Emergencias: 911. Es la línea para situaciones de emergencia.
  • Policía Cibernética: 449 910 20 55, extensiones 6605, 1710 y 1711.
  • WhatsApp: 449 346 23 41.
  • Denuncia anónima: 089. No sustituye al 911 cuando hay una emergencia.

El comunicado no precisa horarios, tiempos de respuesta, requisitos ni garantías específicas de cada canal, por lo que no pueden darse por supuestos.

Capacidades institucionales y retos pendientes

Lo que se ha comunicado

En enero de 2026, personal de la Policía Cibernética, de la Unidad de Análisis e Investigación del C5i y de la Fiscalía General del Estado, junto con agentes de Zacatecas, Guanajuato y Michoacán, tomó el curso «Hackeo ético: ciberinteligencia, análisis y búsqueda», con temas como análisis de datos, patrullaje digital y herramientas de ciberinteligencia. El 7 de octubre, el Gobierno informó de otra capacitación sobre aeronaves no tripuladas; aunque su tema no son los fraudes, el secretario la vinculó con la preservación de evidencia, la cadena de custodia y el análisis forense. Muestran inversión en formación, no resultados por sí mismas.

Lo que falta por conocer

Los boletines consultados, incluido el de julio de 2025, usan expresiones como «vanguardia» o «uno de los estados más avanzados», sin comparaciones independientes ni cifras públicas que las respalden. Para evaluar una unidad especializada serían útiles indicadores verificables: incidentes atendidos, investigaciones apoyadas, tiempos de respuesta, casos canalizados y resultados judiciales, publicados de forma comparable y con contexto. Son criterios sugeridos por esta redacción, no datos atribuibles a la Policía Cibernética.

La forensia digital no es una varita: es un conjunto de métodos que, bien aplicados, convierten registros dispersos en información útil para quien investiga. Su valor depende de una cadena de factores: la prontitud con que se atiende un reporte, el cuidado con que se conserva la evidencia desde el primer mensaje que una víctima guarda, el rigor jurídico con que se procesa y la disposición de las instituciones a rendir cuentas con datos.

Reconocer el esfuerzo por fortalecer capacidades técnicas es razonable; esperar que se acompañe de información pública verificable, también. Mientras tanto, a quien compra, hace trámites y se comunica en línea le corresponde lo que está a su alcance: desconfiar de lo inesperado, guardar lo importante y saber a quién acudir.

Redacción Diálogos en Pluralidad

Redacción Diálogos en Pluralidad

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