La glorificación de los alias

La glorificación de los alias

Aparecieron en escena desde la época virreinal. Llegaron para quedarse. Gozan de cabal salud por la imaginación y creatividad. Están inscritos con los nombres registrados en el Registro Civil de la Comunidad, donde queda impresa una especie de huella dactilar sin dedos ni pies, pero con una buena carga de camaradería, afecto y confianza; sin embargo, a veces la anotación suele estar mojada por el desprecio, la inquina y el ridículo.

El apodo es tan universal como el mundo mismo. En tres actividades está muy arraigado: el futbol, tráfico de estupefacientes y la política. El uso varía dependiendo de su naturaleza. En el juego del balón para simplificar el llamado al jugador; los narcos para ocultar su oscura identidad; y para los dedicados a la cosa pública es una forma de darse a conocer o aumentar la popularidad, a través de la breve propaganda.

En el caso de los políticos, la ignorancia puede jugarles una mala pasada al aplicar la figura denominada “hipocorística”, por ejemplo, cuando a Enrique se le llama Kike en el mundo angloparlante, porque significa insulto étnico, término despectivo, muy ofensivo dirigido a las personas judías.

Recomiendo a las damitas que, por complacer a su pareja, se chutan los partidos de la selección mexicana durante la Copa del Mundo, consultar el breviario de los sobrenombres de los jugadores para no estar interrumpiendo al concentrado estorbo cuando el explosivo Christian Martinolli, en la narración televisiva, hable de la gran atajada del Tala, la Hormiga anotando el gol en el arco rival, el inútil Piojo, el querido Bebote comiendo banca y el Memote de dos metros de altura, por citar algunos prohombres del equipo verde.

Puedo decir, sin lugar a equivocarme, que el primer director general del Registro Civil futbolero fue Ángel Fernández, el mítico narrador en los tiempos de las imágenes en blanco y negro ofrecidas en las pantallas caseras, y de la inmortalización de los siempre recordados jugadores de la potente máquina, del querido Cruz Azul, de los años setenta, como fueron los casos del Ocho Pulmones Pulido, el Superman Marín, el Kalimán Guzmán, el Centavo Muciño, el Confesor Cornero y Nacho Flores, entre otros recordados por mi memoria.

Después de Ángel Fernández vendrían Enrique el Perro Bermúdez, el padre del tirititito, y el emblemático Martinolli con el chacotero doctor García.

Los ávidos lectores de la sección policiaca de los informativos están obligados a mantenerse actualizados con el asunto de los apodos para no extraviarse con las historias de horror y terror del Señor de los Cielos, Don Neto, el Chapo, el H, el Tigrillo, el Mataperros, la Barbie y el Pozolero, entre otros criminales.

Otro abominable grupo, formado por cobardes, usa el sobrenombre en los vecindarios (redes) sociales para morder cual víboras venenosas, sin mostrar los dientes de su miserable identidad.

No tiene sentido citar a los políticos locales con sus respectivos alias, porque estos están inundando las redes sociales, carteleras, paraderos del transporte público y hasta en la sopa de letras, donde solo se localizan los caracteres para formar su nombre.

Los apodos viven momentos gloriosos.

Porque alguien debe de escribirlo: El evangelio del gobierno estatal presume la calidad de la movilidad en la ciudad capital, pero la denuncia ciudadana desmiente a los boletines de prensa enviados a los informativos.

La fotografía mostrada al final de esta colaboración exhibe el viacrucis de los usuarios del transporte público de la ruta 37 que sale de Paseos del Sur; la interminable fila se empieza a formar desde antes de las seis de la mañana, sin importarle al Gigante de México que ellas y ellos deben llegar frescos, rozagantes y puntuales a su centro de trabajo para sobarse el lomo.

Está muy claro: con el redoblado esfuerzo de la administración estatal, al terminar el quinquenio del Gigante, Aguascalientes tendrá un servicio de transporte público asequible, limpio, puntual y con amplia cobertura, como las ciudades de Viena, Hong Kong, Seúl y Singapur, por citar algunos preclaros ejemplos.

Un asunto es la engañosa publicidad oficial y otro la humillante realidad.

marigra1954@gmail.com

Mario Granados Roldán
Mario Granados Roldán

39 años dedicados a la comunicación social pública en los tres niveles de gobierno. Desde hace más de 44 años viene publicando textos en diarios, revistas y portales noticiosos de Aguascalientes y otros estados del país, incluido el desaparecido Distrito Federal.

Mario Granados Roldán

39 años dedicados a la comunicación social pública en los tres niveles de gobierno. Desde hace más de 44 años viene publicando textos en diarios, revistas y portales noticiosos de Aguascalientes y otros estados del país, incluido el desaparecido Distrito Federal.

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