Calaveras con memoria: lo que está en juego en el Festival de 2026 en Aguascalientes

Calaveras con memoria: lo que está en juego en el Festival de 2026 en Aguascalientes

Cuando el 30 de octubre el Desfile de Calaveras salga por el Centro Histórico, Aguascalientes volverá a poner en la calle una imagen que nació en papel barato: la calavera satírica de José Guadalupe Posada. Hasta el 8 de noviembre, según el boletín del Gobierno estatal del 20 de octubre, el festival repartirá conciertos, altares, pabellones, gastronomía y juegos mecánicos en distintas sedes. La pregunta de fondo no es qué habrá, sino qué deja: cómo se cuida una tradición mientras se vuelve atractivo turístico y quién se beneficia de ello.

Una tradición con raíces locales

Posada nació en Aguascalientes en 1852, en una casa del barrio de San Marcos que, según el sitio oficial del festival, se conserva como patrimonio. Murió en 1913. Grabador y caricaturista, publicó calaveras en hojas populares, en una época en que la “calavera literaria”, un verso satírico que finge el epitafio de personajes vivos, era un género muy leído.

Su calavera con sombrero de plumas, la Calavera Garbancera, se suele fechar entre 1910 y 1913. La interpretación más difundida la presenta como burla de quienes renegaban de sus orígenes para parecer europeos, aunque las fuentes no coinciden del todo en los detalles. Fue Diego Rivera quien después la llamó Catrina y le dio cuerpo y atuendo en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1946-1947). La Catrina actual es, entonces, obra de dos artistas y dos épocas, y nació como sátira social más que como adorno.

El festival surgió en 1994 con el propósito, según fuentes oficiales, de preservar las tradiciones de Día de Muertos en el estado. Conviene no confundir esa fiesta con “la” celebración nacional: Día de Muertos es una tradición viva y diversa, y la de Aguascalientes tiene su propio acento, marcado por Posada.

Diez días de actividades y distintas sedes

El desfile es el viernes 30 de octubre a las 19:00 horas. El boletín no precisa ruta ni cierres viales, así que hay que esperar el anuncio de las autoridades. La megavelaria del Foro de las Estrellas concentrará los pabellones (Infantil, del Pan, Sabores de la Catrina, del DIF Estatal, Comercial y Hecho en Aguascalientes, entre otros). El andador Expoplaza abrirá de 12:00 a 23:00 horas, con exhibición y concurso de altares y las figuras del desfile. Habrá además convites con música, danza, comparsas y mojigangas, los muñecos gigantes que se pasean en procesión.

El Foro Catrina, en el Foro del Lago, concentra la oferta más artística:

  • Certamen Internacional de Tunas: 31 de octubre, 15:30 horas, con agrupaciones de Colombia, Puerto Rico, Países Bajos y México.
  • “Altares Vivientes”: 1, 6 y 8 de noviembre.
  • “Calavereando”, espectáculo dedicado a Posada: 3 de noviembre, 17:00 horas.
  • Pasarela Catrina Vanguardista: 7 de noviembre, 19:00 horas, con 65 participantes de escuelas y academias.

Entre los conciertos, Pepe Aguilar presentará “Sinfónico hasta los Huesos” el 6 de noviembre en la megavelaria de la Isla San Marcos, con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y el Mariachi Zacatecano. Los boletos se venden por Superboletos y el boletín no menciona precios. El 7 de noviembre, a las 22:00 horas, la explanada de Expoplaza recibirá “Eternal Tour”, concierto gratuito de música electrónica.

El trabajo detrás de la celebración

El boletín anuncia más de 70 expositores locales y más de 20 bodegas vitivinícolas en la Cata Urbana (31 de octubre y 1 de noviembre, de 15:00 a 22:00 horas, Pabellón del Vino, entrada gratuita). También habrá restaurantes locales en Mi Bello Pueblo, sobre el andador J. Pani, y un concurso de pan de muerto entre equipos familiares el 1 de noviembre. Detrás de cada actividad hay artistas, estudiantes, panaderos, viticultores y comerciantes que encuentran un escaparate y un público numeroso.

Lo que el boletín no explica es cómo se eligió a los expositores. En 2025, el gobierno convocó a empresas con el distintivo “Hecho en Aguascalientes” mediante una plataforma digital, y el Congreso estatal autorizó que la Secretaría de Turismo ubique espacios comerciales fuera de la Isla San Marcos. No encontré el mecanismo equivalente para 2026, ni las cuotas de participación.

Aquí conviene distinguir cuatro cosas: los participantes anunciados, la derrama esperada, las ventas efectivamente registradas y el impacto neto. Para 2024, la Secretaría de Turismo esperaba más de 375 mil visitantes y una derrama superior a 370 millones de pesos. Un medio local reprodujo después una cifra de 379 mil 521 turistas y 371 millones, con ocupación hotelera de 54.82% según DATATUR. Son cifras de la autoridad turística. No encontré su metodología, y no equivalen a ventas verificadas ni a ganancia neta para los negocios. Para 2026 no hay resultados publicados.

Una fiesta para públicos distintos

El programa busca a todas las edades. Las familias tienen el Pabellón Infantil, el concurso de pan y más de 40 juegos mecánicos y destrezas en la Zona Atracciones García, de cuyo costo el boletín no dice nada. Los jóvenes tienen la pasarela y el concierto electrónico. Para públicos adultos hay catas, danzón (el Encuentro Nacional de Danzón incluye muestras, talleres y bailes) y el concierto sinfónico. También se anuncian recorridos de leyendas, experiencias en viñedos y competencias deportivas.

El boletín habla de actividades gratuitas, pero sin lista completa: confirma como gratuitos la cata y los dos conciertos de Expoplaza, y como de pago el de Pepe Aguilar. Sobre transporte, estacionamiento y accesibilidad no ofrece información. Todo eso debe consultarse en festivaldecalaveras.aguascalientes.gob.mx y en las redes oficiales antes de salir de casa.

Tradición, turismo y rendición de cuentas

La calavera de Posada se burlaba de la pretensión y la apariencia. Esa herencia incomoda un poco a un festival que combina pabellones comerciales, un artista de gira nacional y juegos mecánicos. Eso no lo vuelve ilegítimo: un festival de este tamaño necesita recursos, públicos y visitantes. Pero obliga a preguntar qué parte de la programación nace del trabajo de creadores locales y qué parte se contrata de fuera.

En abril de 2025, el secretario de Turismo, Mauricio González, dijo que la dependencia invertiría entre 15 y 20 millones de pesos en el festival de ese año. Para evaluar 2026 serviría conocer:

  • Cuánto costó, quién pagó y cuánto se recuperó.
  • Cómo se contó a los visitantes.
  • Ocupación hotelera y derrama, con método.
  • Ventas reportadas por expositores y su perfil, local o foráneo.
  • Cuántos artistas y creadores locales se contrataron y a qué tarifa.
  • Proporción de actividades gratuitas frente a las de pago.
  • Incidencias de movilidad, residuos y accesibilidad.

Una tradición se mantiene viva cuando hay quien la haga, la discuta y la herede: quien graba, hornea, baila, arma un altar o desfila disfrazado. El festival puede ser el espacio donde eso ocurre o un telón de fondo para otra cosa, y la diferencia se mide en lo que quede en la comunidad cuando se apaguen las luces el 8 de noviembre.

Fuentes consultadas

Redacción Diálogos en Pluralidad

Redacción Diálogos en Pluralidad

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