451 años de Aguascalientes

La develación del León Alado, la incorporación de diez fundadoras a la plaza y la Sesión Solemne por el 451 aniversario muestran cómo una ciudad elige qué recordar. La investigación histórica reciente aclara qué se sabe de esas mujeres y qué falta por documentar.
Dos fechas, una misma pregunta
El 21 de octubre de 2026, el Municipio de Aguascalientes develó en la Plaza Fundadoras y Fundadores la escultura del León Alado. Según el comunicado oficial, el acto cerró un año de festejos por el 450 aniversario de la ciudad e incorporó a la plaza renovada los nombres de diez mujeres y diez hombres vinculados con los orígenes de la Villa.
Al día siguiente, 22 de octubre, el Ayuntamiento celebró en el Teatro Morelos la Sesión Solemne por el 451 aniversario. La fecha tiene sentido histórico: la cédula de fundación data del 22 de octubre de 1575. Son dos momentos consecutivos pero distintos, uno que clausura una conmemoración y otro que marca un aniversario más. Los une una decisión que rara vez se discute: a quién se recuerda en el espacio público.





Un león para la plaza
El comunicado presenta al León Alado como el símbolo que corona el escudo heráldico de la ciudad. Es una afirmación institucional que no pude corroborar: la descripción del escudo estatal, adoptado en 1946, que revisé no menciona esa figura, y no localicé una fuente heráldica municipal que explique su origen. Por eso este reportaje no le atribuye un significado histórico ni religioso; solo registra que el Municipio lo eligió como emblema de la plaza.
Lo que sí consta es la intención declarada. El presidente municipal, Leo Montañez, afirmó que la escultura no pertenece a un gobierno ni a una persona y la llamó «un regalo de Aguascalientes para Aguascalientes». El secretario de Obras Públicas, Miguel Ángel Huizar, describió la plaza rehabilitada como resultado de ingeniería, expresión artística y memoria. Son palabras de quienes impulsaron la obra; si la ciudadanía hará suyo el símbolo lo dirá, con el tiempo, el uso cotidiano del lugar.
Veinte nombres y lo que se sabe de ellos
Las fundadoras que menciona el Municipio son Juana de la Cruz, Leonor Lozano, Mariana Suárez, María González, Bernabela González, Francisca de Castro, María Rodríguez, Francisca de Gabay, Ángela de Velasco y María de Isla. Los fundadores: Juan de Montoro, Jerónimo de la Cueva, Alonso de Alarcón, Luis González, Pedro González, Juan López Elizalde, Cristóbal Lozano, Gaspar Silva, Nicolás Ramírez y Pedro Hernández.
Lo que dicen los documentos
Sobre el origen de la villa hay base documental. Según los estudios consultados, el 22 de octubre de 1575 el presidente de la Audiencia de la Nueva Galicia, Jerónimo de Orozco, expidió en Guadalajara, en nombre de Felipe II, el título de villa a petición de Juan de Montoro, quien gestionó también por Jerónimo de la Cueva y Alonso de Alarcón. Fue una fundación en plena guerra chichimeca, pensada para dar seguridad al camino hacia las minas de Zacatecas.
Las mujeres en la historiografía
Con las mujeres el terreno es más delicado. La historiadora Marcela López Arellano, de la UAA, explica en la revista Oficio que, hasta hace poco, las investigaciones sobre la fundación no habían examinado la participación femenina, y que un primer acercamiento apareció en 2023 en un libro del IMAC. Su estudio también matiza el término «fundadores»: Cristóbal Lozano no firmó la cédula de 1575 y figura en registros parroquiales desde 1609. Los nombres de María de Isla y Leonor Lozano coinciden con los de su esposa y una de sus hijas, bautizada en 1617; los comunicados no precisan si son las mismas personas.
Esto sugiere que «fundadores» funciona aquí como categoría conmemorativa que reúne a firmantes de 1575 y a integrantes de las primeras familias. Conviene decirlo, y el Municipio podría explicar qué criterios y fuentes siguió. De la mayoría de las demás mujeres de la lista no hallé documentación independiente, por lo que aquí no se les atribuyen biografías: reconocer ese límite también es rigor histórico.
El 451 aniversario y los reconocimientos
En el Teatro Morelos se entregaron distinciones por aportaciones sociales, económicas, artísticas, académicas y de salud. Entre ellas, según el boletín: Yolanda Padilla Rangel, ciudadana distinguida, por su investigación sobre la historia local y su labor para visibilizar a las mujeres; Carlos Antonio Contreras de Oteyza, hijo adoptivo, por una fotografía que preserva la memoria visual del patrimonio; Jorge Campos Espino, hidrocálido distinguido, por la danza folclórica y el diseño del traje típico oficial del estado; y el padre Ángel Berti Cestonaro, benefactor de la ciudad, por su trabajo con comunidades vulnerables en el Centro Social Reffo. Otros premios fueron para gastronomía, finanzas, mercadotecnia, actuación, música y enseñanza de la danza. Son trayectorias de naturaleza muy distinta; no constituyen un ranking de méritos ni representan, por sí solas, a toda la ciudadanía.
Hubo también dos actos conmemorativos: la ofrenda floral en la Plaza Fundadoras y Fundadores, que según el Municipio honró por primera vez a las veinte personas, y la develación del Bando Solemne, con réplicas de la cédula de 1575, en los cuatro puntos cardinales de la Plaza Principal.
Montañez dijo que ese era su último aniversario como presidente municipal, pero que seguirá trabajando por Aguascalientes: «Los cargos terminan, las convicciones prevalecen». Según el boletín, también habló de una deuda histórica con las mujeres fundadoras, y la regidora Cindy Ruvalcaba afirmó que reconocerlas es honrar a mujeres que, entre otras cosas, defendieron la igualdad. Esa lectura es una valoración, no un dato: los documentos que analiza López Arellano muestran mujeres que actuaban dentro de límites legales estrictos; una de ellas, por ejemplo, debió pedir licencia a su marido para firmar una escritura.








Lo que la memoria selecciona
Una plaza, una placa o una ofrenda no solo conservan recuerdos: eligen cuáles se vuelven visibles. Incluir diez nombres de mujeres amplía la representación pública de quienes participaron en los orígenes de la ciudad, y el estudio de López Arellano sugiere que esa visibilidad llegó tras un vacío en la investigación histórica. Pero un nombre en una pared no corrige por sí mismo desigualdades históricas ni garantiza igualdad hoy; es, en el mejor caso, una invitación a seguir investigando.
Las preguntas abiertas son varias. ¿Quién actualizará la lista si aparecen nuevos hallazgos? ¿Qué lugar tendrán en ese relato los pueblos chichimecas, de los que la bibliografía citada por López Arellano dice que muchos fueron exterminados, o las personas esclavizadas que aparecen en dotes y testamentos del siglo XVII? Ninguna tiene respuesta en los comunicados.
La memoria de una ciudad no se agota en sus monumentos: depende de revisarlos. El León Alado y los veinte nombres son, a la vez, un punto de llegada de los festejos y un punto de partida para preguntar quién falta, qué fuentes sostienen cada nombre y cómo se transmite todo eso a quienes crezcan junto a la escultura. Preservar la historia es una tarea colectiva que incluye corregirla.

Fuentes consultadas
1. «Honra Municipio a fundadoras y fundadores de la ciudad con escultura de León Alado», Sala de Prensa Aguascalientes (Municipio), 21 oct. 2026. https://saladeprensags.com/2026/10/21/honra-municipio-a-fundadoras-y-fundadores-de-la-ciudad-con-escultura-de-leon-alado/
2. «En el 451 aniversario de la ciudad reafirma Leo Montañez convicción de trabajar por Aguascalientes», Sala de Prensa Aguascalientes (Municipio), 22 oct. 2026. https://saladeprensags.com/2026/10/22/en-el-451-aniversario-de-la-ciudad-reafirma-leo-montanez-conviccion-de-trabajar-por-aguascalientes/







