EL FOMENTO DE LA LECTURA XII

Ahora hablo un impasse y me referiré a una cuestión personal que tiene que ver por mi afición a la lectura y al fomento de ésta, que han incidido a una cuestión personal que caracteriza una de mis particulares actuales, que tienen que ver con mi titulación hace pocos años como Licenciado en Ciencias de la Comunicación.
En los setentas estudié Medicina en la UNAM, pero nunca me dediqué a ello, salvo cinco años fui Gerente de Salud en CENFES AC. Pero desde esa década estuve ligado al periodismo, tanto como articulista como reportero, incluso pasé a principios de los noventa en la redacción de El Sol del Centro.
Durante prácticamente toda mi vida, tres cosas se mantuvieron presentes: la militancia política; mi afición a la lectura y, mis ligas con los medios de comunicación, sobre todo impresos, de tal manera que, aquellos que no me conocían pensaban que había estudiado periodismo.
Después de la pandemia fui a dar al Sistema Estatal de Telecomunicaciones de Puebla, que correspondía a la radio y televisión oficial. Entonces era Director de Contenidos, además de tener un programa semanal en la radio, que llevaba el nombre de Vientos del Pueblo, en honor del poema de Miguel Hernández.
De manera recurrente la responsable de Recursos Humanos me insistía que tenía que regularizar mi situación, porque mi perfil académico no empataba con el puesto que tenía ni funciones y que esperaba que no llegara una auditoría. Ni jefe y amigo, Fernando Sánchez Mejorada, me planteó que teniendo más de cuarenta años de experiencia en la materia, podría recurrir al Acuerdo 286 de la SEP, a partir de la cual podría lograr el objetivo.
Lo hice, primero presente un examen de ocho horas, pesado y difícil. Ya acreditado; me asignaron a elaborar en solo veinte días una tesina de máximo cuarenta cuartillas; un reportaje de cuatro cuartillas y un video de dos minutos. No escogí tema, la SEP lo hizo, fue nada menos que el fomento a la lectura, una decisión que sin algoritmos de por medio, ubicaba a un asunto de mi completo interés. Me dio oportunidad de releer algunos textos, conocer otros, de tal manera que reconfirmé que uno de mis compromisos personales a impulsar era fomentar la lectura, Esta serie publicada en Diálogos de Pluralidad es parte de ello.
Pocos meses invertí para cumplir con este objetivo y casi de inmediato tuve mi titulo y cédula profesional. Fue un paso que pude haber hecho antes, pero que me confirmó que la asidua lectura abre puertas y mentalidades. Más claridad entendí aquella frase de José Martí: “un pueblo culto es un pueblo libre”
La lectura debiera ser un derecho y en algunos casos, obligación. Nadie puede aspirar a un puesto de elección popular, más incluso, dirigir un país con personas impreparadas, casos hay muchos, recientes y vigentes, como Vicente Fox, Enrique Peña Nieto, Donald Trump o Javier Milei.
El fomento a la lectura es un paso para asegurar que cada individuo crezca y se desarrolle con pensamiento crítico.







