DONALD JESUSCRISTO TRUMP
No soy creyente ni lo seré, pero estoy indignado por la falta de respeto del presidente estadounidense, Donald Trump con respecto al Papa León XVI, además de su megalomanía de creerse Jesuscristo. Pero más coraje me da la reacción de desdén de los católicos aguascalentenses que no han dicho nada, ni siquiera el obispo Juan Espinoza Jiménez, quien no obstante que no deja pasar ninguna homilía dominical para atacar al progresismo y la 4T, sobre este tema no ha dicho nada.
El Presidente estadounidense no tiene control ni límites. Se cree lo que no es, el centro del mundo, el hacedor de la paz, aunque vive permanentemente fomentando la guerra y ahora, con espíritu mesiánico. Lo peor es que alrededor de él hay quienes le alimentan su ego. Por algo hay quien ha dicho que, con Trump, Dios ha regresado a la Casa Blanca». Él ya había dicho años antes que, «soy el elegido», proclamó en 2019 mirando al cielo.
No obstante el peso del catolicismo en Estados Unidos, esto no predomina en la Casa Blanca. Ahí son evangélicos. Incluso Trump ha nombrada a una integrante de esa iglesia, Paula White como responsable de la Oficina de la Fe, la cual había sido quien comparó al empresario con mesías, Además de “comparar la muerte, entierro y resurrección de Cristo con la vida política de Trump”. No solo se quedó ahí, también manifestó que, “nadie ha pagado el precio que usted ha tenido que pagar», le dijo al presidente. «Fuiste traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón similar que nos enseñó el Señor», añadió. «Decir no al presidente Trump es decir no a Dios”.
Aduladores y mentirosos los hay, sobran en la Casa Blanca. De ahí que Trump no tenga el menor empacho de llamar débil al Papa, y terrible en su conocimiento de política exterior, simplemente porque no coincide con él, en su fomento de la guerra y su complicidad en el genocidio en Gaza.
Si esto ya de por si es un despropósito, más lo es que publique una imagen suya como si fuera Jesúscristo, curando un desvalido, aunque después se justificaría porque se veía como un médico de la Cruz Roja. Piensa que los demás somos tontos. El otro desenfreno es que el Papa no estaría donde está si él no hubiese llegado a la Presidente de los Estados Unidos. Sólo porque el papa es de nacionalidad estadounidense-peruana.
No solo Trump se ubica como blasfemo, soberbio y mentiroso. Vive en una realidad distinta a la que prevalece, pero se cree lo que dice y pregona todos los días. Algunos dicen que vive en medio de una cápsula-burbuja que le han construido los que realmente gobiernan, que son peores o iguales que él, los cuales se quieren apoderar del mundo.
Su enfermiza disputa con el Papa ha sido afortunadamente para que sigan bajando sus apoyos en aquellos que en su momento votaron para que fuera presidente. La manifestación real de ello la tendremos en la elecciones de noviembre en el país vecino.

