Dos encuestas, dos tableros: RUBRUM y CE Research miden distinto la carrera por la alcaldía de Aguascalientes

El PAN encabeza todas las mediciones localizadas, pero quién va al frente de su interna depende de quién pregunta, a quién y con qué lista de nombres.
La encuesta de RUBRUM publicada el 22 de octubre de 2026, que realizo su muestra el 21, con 600 entrevistas telefónicas automatizadas en el municipio de Aguascalientes, admite tres lecturas que conviene no mezclar. En la de los partidos, el PAN sigue primero con 51.6%, aunque es su cifra más baja entre los cortes que la lámina etiqueta; Morena marca 28.9%. En la de las candidaturas internas, Alma Hilda Medina encabeza la lista panista con 30.0%, once puntos arriba de Quique Galo. La tercera lectura da nombre a esta columna: el 12 de octubre, CE Research difundió un estudio donde quien lidera la interna del PAN es José Juan Sánchez Barba, con 40%, y Medina queda segunda con 33%. Mismo municipio, mismo mes, dos punteros distintos. ¿Se contradicen? No necesariamente, y explicar por qué es el propósito de este texto.
La fotografía de RUBRUM
A la pregunta por cuál partido votaría si la elección fuera hoy, el PAN obtiene 51.6%, Morena 28.9%, Movimiento Ciudadano 3.7% y 15.8% aún no decide (suman 100%). La distancia entre PAN y Morena es de 22.7 puntos. La lámina no ofrece al PRI, al PVEM ni al PT como opciones.
Las tres internas son preguntas distintas («¿quién considera que debería ser el candidato de…?») y no forman un ranking común. En el PAN: Medina, 30.0%; Galo, 18.9%; Paulo Martínez, 17.4%; Mónica Becerra, 17.3%; José Juan Sánchez, 16.4%. Hay una puntera clara y, detrás, cuatro nombres dentro de un rango de 2.5 puntos. En Morena, Aldo Ruiz suma 55.9% frente a Ana Gómez (15.8%), Fernando Alférez (10.2%), Gilberto Gutiérrez (9.4%) y Miriam Yaszú (8.7%). En Movimiento Ciudadano, Anayeli Muñoz alcanza 64.7%, con Dany López (17.7%) y Karla Espinoza (17.6%) casi igualadas. Cada lista suma 100%: no hay «ninguno» ni «no sabe», y la ficha no aclara si esas opciones no se ofrecieron o se excluyeron al reportar.

Lo que se movió, y lo que solo parece moverse
La serie de RUBRUM, con la misma metodología desde marzo, es su mayor virtud. El PAN pasó de 61.3% en marzo a 51.6% en octubre (9.7 puntos menos, 3.6 de ellos frente a septiembre, cuando tenía 55.2%). Morena subió de 23.0% a 28.9%, con un máximo de 30.4% en agosto. La brecha se redujo de 38.3 a 22.7 puntos y los indecisos crecieron de 11.4% a 15.8%. Un ejemplo para no confundir conceptos: la baja del PAN frente a septiembre son 3.6 puntos porcentuales, pero una variación relativa de 6.5% sobre su nivel anterior. La lámina no rotula abril, mayo ni junio, así que aquí solo se usan los puntos etiquetados.
En la interna panista, frente a la medición de agosto que esta columna reportó, Medina pasó de 26.9% a 30.0%, Galo de 24.3% a 18.9%, Martínez de 23.8% a 17.4%, Becerra de 11.5% a 17.3% y Sánchez de 13.5% a 16.4%. El «triple empate» de agosto se deshizo en esta medición. Tampoco la lámina muestra una erosión continua de Medina: sus puntos rotulados van de 24.5% en marzo a 30.0% hoy. En Morena, Ruiz saltó de 47.8% en septiembre a 55.9%, mientras Alférez y Gutiérrez cedieron 5.9 y 5.2 puntos desde agosto. En MC, Muñoz pasó de 56.5% a 64.7%. Una cautela vale para las tres listas: como suman 100%, que un nombre suba obliga matemáticamente a que otros bajen.

La guerra de encuestas
RUBRUM no es la única casa que mide el municipio. En los materiales localizados hay otras dos: CE Research, en su serie Destino 27 (estudios publicados el 5 de agosto, con levantamiento el 4, y el 12 de octubre), y CRIPESO, con levantamiento del 3 al 10 de julio. No se afirma que sean todas las que existen, sino las que pudieron verificarse al 26 de octubre.
En lo grueso hay coincidencia: las tres ponen al PAN primero y a Morena segundo. Pero en el detalle aparece el primer desacuerdo. Entre agosto y octubre, Morena baja 11 puntos en CE Research (de 30% a 19%, en identificación partidista) y 1.5 en RUBRUM (de 30.4% a 28.9%, en intención de voto); la brecha con el PAN se ensancha de 8 a 33 puntos en CE y se mantiene cerca de 23 en RUBRUM. Ambas coinciden en el PAN de octubre (52% y 51.6%) y difieren en el destino del resto del electorado. Las preguntas no son iguales: CE incluye al PRI, PVEM, PT y la opción de votar «por el candidato»; RUBRUM ofrece tres partidos y «aún no decide». Con estos documentos no puede decidirse cuál se acerca más a la realidad. CRIPESO, por su parte, midió en julio fidelidad partidista: PAN 47.20%, Morena 25.45%.
En la interna del PAN la discrepancia es mayor. Medina aparece entre los dos primeros lugares en todas las mediciones localizadas: segunda en CRIPESO de julio (16.64%, detrás de Mónica Becerra, con 19.91%), primera en CE de agosto (25% contra 23% de Sánchez Barba), segunda en CE de octubre (33% contra 40%) y primera en RUBRUM (30.0%). Sánchez Barba oscila entre el cuarto lugar entre los nombres que reporta CRIPESO (10.33%), el segundo y el primero en CE (23% y 40%) y el quinto en RUBRUM (16.4%). Su diferencia entre CE y RUBRUM en octubre, 23.6 puntos, es la mayor del ejercicio. Cuando dos casas colocan en primer lugar a perfiles distintos, esa discrepancia es un dato, no un inconveniente.
No hace falta suponer mala fe para explicarla. Las listas de nombres no coinciden (CE incluyó en agosto a Paloma Amézquita y no a Paulo Martínez; RUBRUM hace lo contrario); CE ofreció «otro» y «no sabe» (17% sumados en agosto) y RUBRUM reporta listas cerradas; la modalidad varía (llamada robotizada a teléfonos de casa en CE, telefónica automatizada en RUBRUM, formulario electrónico por redes sociales en CRIPESO); y las fechas no coinciden. La información pública no permite saber cuánto pesa cada factor, sin embargo por como se han comportado las estructuras de simpatizantes en internet, se puede presumir que las encuestas y sondeo por internet en lugar de medir preferencia lo que están midiendo es la capacidad de la estructura para reaccionar y rellenar cuestionarios.
Ahora en el caso de Morena la comparación es aún más difícil. RUBRUM mide a Ruiz, Gómez, Alférez, Gutiérrez y Yaszú; CE y CRIPESO ponen al frente a Martha Márquez (34% y 37% en CE de agosto y octubre; 19.09% en CRIPESO), y CE añade a Ivón González (34% en octubre). Solo Gutiérrez aparece en ambas listas, con 9.4% en RUBRUM de octubre y 26% en CE de agosto. Con listas casi disjuntas, nadie puede decir cómo quedarían Ruiz y Márquez en una misma pregunta. En MC sí hay convergencia: Muñoz encabeza en las tres casas (30.57% en CRIPESO, 44% en CE de agosto, 64.7% en RUBRUM), con magnitudes muy distintas.
Los careos existen solo en CE. En agosto, Sánchez Barba (PAN) obtuvo 42%, Márquez (Morena-PT-PVEM) 32%, Muñoz 21% y Leslie Atilano (PRI) 5%; en octubre, 32%, 17%, 16% y 3% (Andrés Espino, por el PRI). Estas últimas cifras suman 68% y el material consultado no detalla el resto. Hay además un matiz: en ambos estudios el representante del PAN es Sánchez Barba, no Medina. Que él encabece el careo habla de él; en los materiales revisados, ninguna casa ha puesto a Medina, Galo, Martínez o Becerra frente a candidatos de otros partidos. Por eso los 42% o 32% de CE no son comparables con los 51.6% de RUBRUM: son preguntas de distinta naturaleza.


Qué tan sólidos son los resultados
RUBRUM reporta ±3.8 puntos con 95% de confianza. En lenguaje llano: si el procedimiento se repitiera muchas veces, en 95 de cada 100 el intervalo construido contendría el valor poblacional. No es la probabilidad de que alguien gane, ni cubre otros errores posibles de cobertura, no respuesta, redacción de preguntas o ponderación, que forman parte de la incertidumbre total (Groves et al., 2009). Un detalle técnico: con 600 entrevistas y muestreo aleatorio simple, el cálculo estándar da ±4.0; ±3.8 correspondería a unas 665. La diferencia es pequeña y puede obedecer a otro supuesto, pero la ficha no lo explica. CE, con 400 entrevistas en los estudios cuya ficha se revisó, reporta ±4.9, que sí coincide con el cálculo estándar. CRIPESO reporta 2.09% con 2,207 formularios electrónicos, pero al tratarse de respuestas voluntarias a un enlace difundido en redes, el supuesto de selección aleatoria es más difícil de sostener.
Además, el margen general no es el de cada pregunta interna. Si esta se hubiera planteado solo a quienes prefieren al PAN (unas 310 de 600; ilustración hipotética), el margen subiría a cerca de ±5.6; la ficha no informa a quién se preguntó. Y la diferencia entre dos porcentajes tiene más incertidumbre que cada uno por separado, más aún si provienen de levantamientos distintos. Por eso esta columna no declara ninguna diferencia «estadísticamente significativa» ni ningún «empate técnico»: la ficha no permite calcular lo primero y la superposición de intervalos no basta para afirmar lo segundo. Sí puede describir diferencias observadas y tendencias dentro de una misma serie.
La lectura política
¿Qué es hecho, qué inferencia y qué hipótesis? Es un hecho documentado que el PAN encabeza todas las mediciones localizadas, que Morena es segunda y que, en las internas, el nombre que va primero depende de la casa. Es una inferencia razonable que parte de esas diferencias proviene de lo que cada encuesta pregunta, porque las listas no coinciden. Es una hipótesis que requeriría cuestionarios completos, orden de los nombres y bases por pregunta, que el reconocimiento de nombre pese más en unas mediciones que en otras: una cosa es que un perfil sea conocido, otra que sea preferido y otra, distinta, que reciba votos. Y hay un límite que ninguna encuesta resuelve: se consulta a la ciudadanía sobre quién «debería» ser candidato, pero la candidatura se define dentro de cada partido por un procedimiento que estas mediciones no capturan. Miden simpatía y notoriedad en el electorado, no la decisión de las élites partidistas.
En consecuencia, quien mire solo RUBRUM verá a una aspirante panista que se despega; quien mire solo CE verá a un aspirante que se consolida. Ambas lecturas son parciales. En Morena, hasta que las casas pregunten por los mismos nombres, la interna no puede describirse ni como resuelta ni como abierta.
Con los datos de octubre se puede afirmarse que el PAN conserva el primer lugar en todas las mediciones localizadas, con distancias muy distintas sobre Morena (de 8 a 33 puntos según la casa y el mes); que Medina es la única aspirante panista entre los dos primeros lugares en todas las mediciones de la interna, aunque no las lidera todas; que Sánchez Barba es el único cuyo desempeño en un careo ha sido medido, por una sola casa; y que Muñoz lidera la interna de MC en las tres. No puede afirmarse quién será candidato de ningún partido, quién ganaría en 2027 ni qué encuestadora acierta más. Queda abierto lo decisivo: si las casas preguntaran por las mismas listas, con la misma redacción, y publicaran la base de cada pregunta, la guerra de encuestas pasaría a ser una comparación. Mientras tanto, lo que hay es una fotografía de un proceso que aún no define candidaturas.







