Fomento a la lectura VIII

Reconozco lo realizado hasta ahora en materia del fomento a la lectura en el país, pero no es suficiente. Hace algunos días hablaba sobre el tema con un amigo mío, éste consideraba como responsable al Fondo de Cultura Económica y su titular, Paco Ignacio Taibo II, además de que exoneraba a la SEP, a la cual le daba otra responsabilidad. Evidentemente no compartíamos opiniones. Recordé que una de las funciones de esta editorial estatal es “facilitar” la lectura, no encargarse de dicho objetivo de parte del gobierno. En todo caso es una corresponsabilidad de varias instancias gubernamentales y entre ellas, la Secretaría de Educación Pública, actividad que no hace.
Para un régimen y gobierno que se reivindica de izquierda (para mi es solo progresista que no es lo mismo), un eje fundamental para el desarrollo democrático del país es el fomento del pensamiento crítico que conlleva algunos pasos formativos que no se resuelven solo con la función que tiene el FCE. Para esta cuestión yo siempre he tenido presente el dicho del prócer cubano, José Martí: “Un pueblo culto es un pueblo libre”
Este es un aspecto que no le da una importancia la 4T, no obstante que debiera ser uno de los puntos centrales de lo que ellos llaman el “humanismo mexicano”. Hasta ahora, salvo aquello que podamos ver en los dichos de AMLO en su reciente libro Pueblo, la base es exclusivamente histórica, como lo vemos todos los lunes en la Mañanera. Está claro que no hay conocimiento (por lo menos así lo parece) el libro clásico de Anibal Ponce, Humanismo burgués y humanismo proletario.
No es entonces un tema menor, en tanto juega un papel fundamental en la construcción de una patria inclusiva, plural, democrática, que está muy lejos de la tendencia regresiva que se está imponiendo en prácticamente toda Latinoamérica y Europa. Implica entonces una necesidad por cubrir, refrendando además el derecho a la cultura.
Está iniciando el tercer año de la actual administración federal y habría entonces tiempo para retomar un punto estratégico, más ahora que sigue avanzando el intervencionismo estadounidense, a partir de las lecciones que nos han dado las recientes elecciones latinoamericanas, la más recientes de ellas: Brasil.
Nos lleva esta cuestión a concluir que el combate hacia la parte más conservadora y retardataria internacional, con sus manifestaciones internas en México, no pueden ser solo discursivas ni menos aún con pasos y medidas parciales, se requiere una integralidad que hasta ahora no se ve.
Un grupo sobre todo de intelectuales mexicanos ha emitido hace algunas semanas un comunicado en defensa de las editoriales (de lo cual hablaremos en otra ocasión) que concluye que hay que, “defender al libro es defender la cultura, la diversidad de pensamiento y el derecho de todos a leer”.
No obstante, la pertinencia de esta afirmación, lamentablemente no tuvo el eco requerido, en tanto no era suficientemente el anuncio dado días después por parte de la Secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza. La intención de esta serie en poner en el centro de la mesa este tema a debatir e implementar las medidas que correspondan.







