Aguascalientes bajo la carpeta: lo que cuesta mantener viva una ciudad que no deja de crecer

Aguascalientes bajo la carpeta: lo que cuesta mantener viva una ciudad que no deja de crecer

El Municipio reporta la rehabilitación de más de 100 calles y avenidas en los últimos años. Detrás de esa cifra hay un programa de obra pública, catorce cuadrillas que no descansan y una pregunta de fondo: qué significa mantener funcional una ciudad que sigue extendiéndose hacia el poniente.

Nadie repara en una calle hasta que falla. El auto que brinca en un bache, el peatón que rodea un tramo hundido, el ciclista que se desvía para no cruzar una grieta: son gestos tan cotidianos que casi nunca se piensan como parte de una política pública. Pero cada metro de pavimento que soporta ese tránsito diario responde a decisiones de presupuesto, ingeniería y planeación que rara vez se ven.

En el marco de su Segundo Informe de Actividades, el presidente municipal Leo Montañez presentó una cifra que resume buena parte de esa infraestructura invisible: más de 100 calles y avenidas rehabilitadas en los últimos años, además de 14 cuadrillas de bacheo que trabajan de forma permanente en la ciudad. La cifra, atractiva por su magnitud, exige una pregunta más amplia: ¿qué representa para la movilidad y la infraestructura urbana de Aguascalientes ese programa, y qué revela sobre la manera en que el gobierno municipal decide mantener —no solo construir— la ciudad?

Una ciudad que se rehabilita

De acuerdo con información municipal, las intervenciones más recientes se concentran en el Programa de Rehabilitación operado por la Secretaría de Obras Públicas del Municipio de Aguascalientes (SOPMA), que combina la colocación de concreto hidráulico de alta resistencia en cruces y avenidas de alto tránsito con trabajos de bacheo asfáltico en el resto de la red vial. El Ayuntamiento reporta que estas acciones se distribuyen entre avenidas primarias del área urbana y calles de colonias y comunidades periféricas.

El presupuesto municipal ofrece un marco de referencia, aunque no una cifra exacta atribuible únicamente a vialidades. El Programa Anual de Obra Pública y Servicios Relacionados 2025, anunciado por el Instituto Municipal de Planeación y Evaluación (IMPLAN), contempló un ejercicio superior a 520 millones de pesos para infraestructura urbana, de los cuales alrededor de 39 millones de pesos se destinaron específicamente a la mejora de calles, banquetas, puentes peatonales y pasos a desnivel. Es un fragmento del total: el resto del presupuesto se reparte entre agua potable, espacios recreativos, educación y cultura. Conviene no confundir estos recursos municipales con los que ejerce la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno del Estado, que opera con un presupuesto distinto y ha invertido, por ejemplo, en la rehabilitación por etapas del Tercer Anillo con concreto hidráulico.

Más de 100: qué hay detrás de la cifra

La documentación disponible permite identificar el origen del dato, pero no una verificación independiente calle por calle. La cifra proviene de la propia administración municipal y se ha repetido en distintos comunicados a lo largo de los últimos meses, sin que exista, hasta el momento, un listado público y desagregado que permita confirmar si «más de 100» corresponde a calles completas, tramos, cuadras o acciones de mantenimiento contabilizadas por separado. El Municipio reporta más de 100 calles y avenidas intervenidas; esa es, con precisión, la fuente de la afirmación.

Lo que sí puede documentarse es la variedad de intervenciones que integran ese total: colocación de concreto hidráulico en cruces específicos, repavimentación de calles completas en colonias populares y trabajos de bacheo continuo en avenidas de alto flujo. Se trata, en otras palabras, de una sumatoria de acciones de distinta escala, no de 100 obras equivalentes entre sí.

Del centro a las colonias y comunidades

La información municipal enumera intervenciones en al menos catorce colonias y comunidades: desde Pintores Mexicanos, Ojocaliente III y la zona Centro hasta El Llanito, Barranca de Guadalupe, La Gremial, La Purísima, Pericos, Norias de Paso Hondo, El Riego, Lomas de San José de los Pocitos, La Soledad, la colonia del Trabajo y Jaltomate. A ellas se suman trabajos con concreto hidráulico en puntos como el cruce de Josefa Ortiz de Domínguez y 5 de Febrero, además de las avenidas José H. Escobedo, Convención de 1914, Mariano Hidalgo, Poliducto, Valle de los Romero y Julio Díaz Torre.

Esa distribución sugiere un programa que no se concentra exclusivamente en el primer cuadro de la ciudad, sino que alcanza fraccionamientos populares y comunidades periféricas. No es, sin embargo, una cobertura exhaustiva: la lista difundida por el Municipio es representativa, no total, por lo que no permite establecer con precisión qué proporción del programa corresponde a zona urbana consolidada frente a periferia.

Concreto, asfalto y bacheo: tres formas de intervenir

No toda «rehabilitación» significa lo mismo. El secretario de Obras Públicas, Miguel Ángel Huízar Botello, ha explicado que la elección entre concreto hidráulico y carpeta asfáltica responde a criterios técnicos: el concreto se prioriza en zonas de mayor pendiente y tráfico pesado, donde su mayor resistencia compensa un costo inicial más alto, mientras que el asfalto se utiliza donde el tránsito es más ligero y se requiere una intervención más rápida. El concreto hidráulico ofrece, en general, una vida útil más larga y menor necesidad de mantenimiento posterior, aunque su colocación toma más tiempo y resulta más costosa por metro cuadrado; el asfalto es más económico y de ejecución más ágil, pero se degrada con mayor rapidez ante cambios de temperatura y saturación de agua. Ninguno de los dos materiales es superior de forma absoluta: la decisión depende del tránsito esperado, el presupuesto disponible y las condiciones del subsuelo.

El bacheo, por su parte, no busca renovar una vialidad completa, sino corregir fallas puntuales antes de que se conviertan en un riesgo mayor. Es mantenimiento correctivo de respuesta rápida; la rehabilitación integral, en cambio, interviene la estructura completa de la calle. Ambas acciones son complementarias, no equivalentes.

Las 14 cuadrillas que no se detienen

Las cuadrillas de bacheo dependen de la Dirección de Conservación y Mantenimiento de Obra, dentro de la SOPMA, y trabajan en dos turnos diarios que se extienden, en temporada de lluvias, también a sábados y domingos. De acuerdo con información de la propia dependencia, el operativo atiende más de mil reportes ciudadanos por semana y suma más de 3 mil intervenciones programadas, con picos que han llegado a 500 o 600 baches resueltos en siete días. En jornadas recientes, la SOPMA reportó la intervención de más de 5 mil metros cuadrados de calles y avenidas en cuestión de días.

La ciudadanía puede reportar baches a través del número 072 y de un canal de WhatsApp habilitado por el Municipio. Los criterios de prioridad, según ha explicado la dependencia, favorecen primero las vialidades primarias, después las colectoras y finalmente las calles secundarias al interior de fraccionamientos —una jerarquía que busca atender primero los tramos de mayor riesgo y flujo vehicular.

Movilidad y calidad de vida: más allá del pavimento

El estado físico de una vialidad incide en varios frentes a la vez: la seguridad de quien conduce, la de motociclistas y ciclistas, y la experiencia de quien camina. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que, durante el primer semestre de 2026, Aguascalientes registró 55 carpetas de investigación por homicidio culposo en accidente de tránsito, frente a 70 en el mismo periodo de 2025, una disminución de 21.4 por ciento; en conjunto, el estado acumuló 515 víctimas entre personas fallecidas y lesionadas por siniestros viales, contra 547 un año antes. La tendencia coincide con una disminución similar a escala nacional, por lo que no puede atribuirse de forma directa y exclusiva al programa de rehabilitación vial: el estado del pavimento es apenas uno de los factores —junto con velocidad, señalización, comportamiento vial y vigilancia— que inciden en la siniestralidad.

Lo que sí puede afirmarse es que una vialidad en buen estado forma parte de las condiciones necesarias para una movilidad más segura, y que su ausencia afecta de manera desproporcionada a quienes se desplazan sin la protección de una carrocería: peatones, ciclistas y motociclistas. Una calle rehabilitada también facilita el acceso cotidiano a escuelas, centros de salud, comercios y transporte público, en especial para personas mayores o con discapacidad, para quienes un bache o un tramo hundido no es una molestia menor, sino una barrera real.

Obra pública y planeación: el reto de una ciudad que se expande

Aguascalientes multiplicó siete veces la superficie de su mancha urbana entre 1970 y 2010, de acuerdo con el IMPLAN, y el municipio concentra hoy a más de 999 mil habitantes, la mayor parte de una zona metropolitana que supera el millón cien mil. El Instituto ha impuesto un modelo de planeación por Zonas Urbanas de Focalización (ZUFO) —actualmente quince— para ordenar ese crecimiento, con el poniente identificado como la siguiente frontera de expansión. Mantener funcional una red vial que envejece mientras la ciudad se extiende es, en ese contexto, un desafío de programación tanto como de ingeniería: cada vialidad nueva que se construye en la periferia añade kilómetros a la red que, tarde o temprano, también requerirá mantenimiento.

El papel de Leo Montañez

Como presidente municipal, Leo Montañez encabeza la conducción política y administrativa de la estrategia de infraestructura, pero la ejecución técnica corresponde a la SOPMA, la programación y el diagnóstico urbano al IMPLAN, y la realización material de cada obra a las empresas contratistas correspondientes. El Ayuntamiento, a través del Cabildo, participa en la aprobación de instrumentos como el Presupuesto Participativo, que en 2025 destinó 20 millones de pesos a obras decididas directamente por la ciudadanía. La valoración de esta administración en materia vial se sostiene menos en una obra emblemática que en la continuidad del mantenimiento: la existencia de cuadrillas permanentes, la cobertura territorial de las intervenciones y un presupuesto de obra pública documentado año con año.

Una ciudad no solamente se construye con grandes obras; también se sostiene mediante el mantenimiento permanente de la infraestructura que millones de desplazamientos utilizan todos los días. Las más de 100 calles y avenidas que reporta el Municipio de Aguascalientes no son, en ese sentido, el final de una tarea, sino la fotografía de un trabajo continuo: cuadrillas que salen cada mañana a resolver reportes, decisiones técnicas sobre qué material usar en cada tramo, y un presupuesto que debe repartirse entre una ciudad que crece y una red vial que, sin atención constante, se deteriora antes de lo previsto.

Redacción Diálogos en Pluralidad

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