La policía que se forma antes de llegar a la calle

Aguascalientes graduó a 72 nuevos policías y entregó la primera etapa de la Casa Táctica de la Unpol. Pero la pregunta de fondo no es cuántos se gradúan, sino cómo se sabe si están realmente preparados.
Antes de que un policía llegue a una colonia, a un módulo carcelario o a una llamada de auxilio, ya pasó meses —a veces años— en un aula, un patio de entrenamiento o un ejercicio controlado que nadie ve. Ahí, y no en la patrulla, empieza en realidad la seguridad pública.
El 14 de septiembre, en Aguascalientes, esa etapa invisible se volvió visible durante unas horas: 72 hombres y mujeres se graduaron de la Universidad de la Policía y Ciencias de la Seguridad (Unpol) y la gobernadora Tere Jiménez encabezó la ceremonia en la que también se entregó la primera etapa de la Casa Táctica, un espacio pensado para el entrenamiento práctico de cadetes y policías en activo.
De los 72 nuevos elementos, 45 son mujeres y 27 hombres. Se incorporarán a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado como policías de proximidad y como policías penitenciarios. La gobernadora aprovechó el acto para presumir cifras: 1,200 policías egresados de la Unpol a la fecha, un crecimiento de más de 185% en el presupuesto para equipamiento de seguridad durante su administración, y el ascenso de Aguascalientes al tercer lugar nacional en percepción de seguridad, según la más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) del INEGI.
Son datos reales, verificables en su mayoría, y merecen contarse. Pero reducir la historia a «se graduaron 72 policías» sería quedarse con la parte más fácil de contar y la menos reveladora. La pregunta que de verdad importa para quien vive en Aguascalientes es otra: ¿qué necesita un estado para formar policías profesionales, y cómo se traduce esa formación en algo que la gente sienta en su calle, su colonia o su negocio?

La policía que comienza antes de llegar a la calle
La seguridad pública no arranca cuando suena una llamada de emergencia. Arranca en la selección de quién puede portar un arma y una placa, en cuántas horas de aula recibe, en qué tan bien entiende los derechos humanos que debe proteger, en si sabe manejar un conflicto sin que se convierta en violencia, y en si alguien evalúa después si aprendió bien o mal.
Construir infraestructura policial no es solamente levantar edificios. Es construir capacidades, criterios de actuación, disciplina, cultura de servicio y mecanismos de evaluación. La Casa Táctica que se entregó esta semana es un edificio, sí, pero su valor real dependerá de lo que ahí se enseñe y de qué tan bien se mida si ese entrenamiento cambia el desempeño de un policía en la calle. Esa es la distinción que, la verdad, muchas veces se pierde entre el aplauso de una ceremonia y la nota del día siguiente.
72 nuevos elementos para reforzar la seguridad
Los 72 egresados -45 mujeres y 27 hombres- se suman a las corporaciones estatales en dos funciones distintas y, sin embargo, con frecuencia confundidas: policía de proximidad y policía penitenciario.
El secretario de Seguridad Pública del Estado, Antonio Martínez Romo, dijo durante la ceremonia que la incorporación fortalece el estado de fuerza al contar con personal preparado con conocimientos, habilidades y competencias acordes con las necesidades operativas actuales. Es una frase institucional, casi de manual. Pero vale la pena desmenuzarla, porque ahí está justamente lo que un reportaje debe explicar: ¿qué significa, en términos concretos, «competencias acordes con las necesidades operativas»?
La policía de proximidad no patrulla igual que una policía de reacción. Su función central es la prevención: caminar colonias, conocer el territorio, identificar conflictos antes de que escalen y construir relación de confianza con vecinos y comerciantes. Es, en el fondo, la cara más cotidiana de la corporación, la que un ciudadano ve todos los días y no solo cuando algo ya salió mal.
El policía penitenciario, en cambio, trabaja puertas adentro: en la custodia, vigilancia y control de los centros de reinserción social. Su tarea exige un perfil distinto -manejo de crisis en espacios cerrados, contención, trato con población privada de la libertad- y responde a un sistema, el penitenciario, que suele quedar fuera del radar informativo pese a ser una de las funciones de seguridad con mayor riesgo cotidiano y mayor necesidad de profesionalización.
La Unpol: una universidad para una función pública compleja
La institución que formó a estos 72 elementos no nació ayer, aunque su nombre actual sí es relativamente joven. Su historia empezó en 1987, cuando el gobierno estatal creó la Academia de Policía de Aguascalientes (APEA) como organismo descentralizado para formar y capacitar a los cuerpos policiales del estado. En el año 2000 esa academia se transformó en el Instituto Estatal de Seguridad Pública de Aguascalientes (IESPA), ya con personalidad jurídica y patrimonio propios. Y el 3 de febrero de 2023, mediante decreto del Congreso local, el IESPA dio paso a la actual Universidad de la Policía y Ciencias de la Seguridad de Aguascalientes (Unpol), constituida como Organismo Público Descentralizado.
La Unpol no solo entrena reclutas: ofrece licenciaturas, entre ellas la Licenciatura en Seguridad Pública y Ciencias Policiales -con duración de nueve cuatrimestres, tres años, en modalidad mixta presencial y en línea- y, más recientemente, una Licenciatura en Derecho con enfoque en Ciencias Penales. También imparte una Maestría en Seguridad Pública y Política Criminal y un amplio catálogo de formación continua: cursos de entre 30 y 250 horas sobre proximidad social con perspectiva de género, táctica policial, coordinación operativa en el sistema de justicia penal acusatorio, y actuación policial con enfoque en derechos humanos.
Para ingresar como cadete, la convocatoria está dirigida a personas de entre 19 y 40 años con estudios de nivel medio superior concluidos; los hombres deben presentar cartilla militar liberada. El filtro es exigente: cada año se acercan alrededor de mil 500 aspirantes, mientras que, tras evaluaciones psicológicas, psicométricas, socioeconómicas y de control de confianza, únicamente entre 200 y 250 personas logran ingresar como cadetes. Es decir, de cada seis u ocho aspirantes solo uno termina el proceso de selección. La institución, además, ha buscado acompañamiento externo: asesores del National Policing Institute visitaron sus instalaciones para trabajar junto a la rectora, Cecilia Pacheco Rangel, en fortalecer los procesos académicos y administrativos de formación.

La Casa Táctica: entrenar antes de enfrentar
La primera etapa de la Casa Táctica entregada el mismo día de la graduación es, según explicó el secretario de Obras Públicas del Estado, Enrique Peralta Plancarte, un espacio con áreas cerradas y al aire libre para realizar simulaciones de intervención policial, rescates y ejercicios de enfrentamiento en escenarios controlados. Es, en esencia, un lugar donde un cadete puede equivocarse sin que el error cueste una vida, y donde un instructor puede corregir antes de que la situación sea real.
Este tipo de infraestructura responde a una lógica sencilla pero poco explicada: la teoría de aula no sustituye la práctica bajo presión. Un policía puede saber de memoria un protocolo y, aun así, fallar en su aplicación si nunca lo ha ejecutado bajo estrés simulado. Por eso el entrenamiento práctico importa. Este reportaje no describe distribución de espacios, procedimientos tácticos específicos ni información que pudiera representar un riesgo operativo; lo relevante para la ciudadanía no es el mapa del edificio, sino el hecho de que exista un espacio dedicado a que el entrenamiento no dependa únicamente de la experiencia que un policía acumule, con suerte, ya en servicio.
El gobierno estatal anunció que una segunda etapa contempla espacios especializados para prácticas con fuego real y pruebas balísticas. En términos generales, este tipo de instalaciones -comunes en academias policiales de otros países y entidades- buscan que el manejo de armamento se entrene bajo controles de seguridad, supervisión y certificación, y no únicamente mediante instrucción teórica. No existe información pública detallada sobre los protocolos específicos que operará esta segunda etapa en Aguascalientes, por lo que cualquier valoración sobre sus estándares de seguridad deberá esperar a que la propia Unpol o la Secretaría de Seguridad Pública los hagan públicos.
No basta con graduarse
Aquí está, quizá, el corazón del reportaje. Un policía profesional no se define solamente por saber disparar un arma o correr un obstáculo. Necesita combinar condición física con conocimientos jurídicos, primeros auxilios, comunicación, manejo de conflictos, perspectiva de género, atención a víctimas y, sobre todo, un entendimiento sólido de los límites legales de su actuación.
La propia Unpol ha señalado públicamente que su modelo de formación pone énfasis en la ética, los valores y el respeto a los derechos humanos, además de la preparación operativa, y que los cadetes reciben formación integral que incluye actividades académicas, prácticas reales de servicio, tutorías personalizadas y actividades extracurriculares. Es una descripción alentadora. Sin embargo, no existe información pública que detalle con precisión qué proporción exacta del plan de estudios corresponde a conocimientos teóricos, cuánto a entrenamiento práctico y cuánto a evaluación de desempeño. Si ese desglose existe internamente, no está disponible para consulta ciudadana; y ante la ausencia del dato, lo honesto es decirlo así, en vez de inventar un porcentaje que suene convincente.
El reto de profesionalizar permanentemente
La Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública -marco federal que rige a todas las corporaciones del país, incluida Aguascalientes- establece que ningún aspirante puede ingresar o permanecer en una institución policial sin aprobar evaluaciones de control de confianza, obtener el Certificado Único Policial (vigente por tres años y renovable) y aprobar los cursos de formación inicial y de profesionalización continua. En otras palabras: graduarse no es un punto final, sino apenas el primer certificado de una carrera que la propia ley obliga a revalidar periódicamente.
Ese diseño legal tiene sentido práctico: un policía que hoy aprueba el control de confianza no necesariamente lo aprobará en tres años si no mantiene condiciones físicas, psicológicas y de conducta adecuadas. La capacitación continua -los cursos de 40, 135 o 250 horas que ofrece la Unpol sobre temas que van de proximidad social a coordinación con el sistema de justicia penal acusatorio- es la forma en que, en teoría, esa vigencia se sostiene. El reto, señalan especialistas en administración pública, no es solo ofrecer esos cursos, sino garantizar que efectivamente se traduzcan en mejor desempeño y no queden como trámite administrativo.

Mujeres que ingresan a las corporaciones
De los 72 egresados de esta generación, 45 son mujeres: el 62.5% del grupo. Es una proporción que llama la atención en un sector históricamente masculinizado, y merece leerse con cuidado, sin convertirla en eslogan ni en simple cifra decorativa.
La incorporación de mujeres a la policía de proximidad y a la custodia penitenciaria no es solo un dato de representación: implica preguntas sobre condiciones laborales, protocolos con perspectiva de género, oportunidades reales de ascenso a mandos y adecuación de infraestructura. La Unpol incluye en su oferta de formación continua un curso específico de «Policía de Proximidad» con enfoque en proximidad social con perspectiva de género, lo que sugiere que el tema no es ajeno al diseño curricular. No existen, sin embargo, datos públicos consultados para este reportaje sobre cuántas mujeres actualmente ocupan mandos dentro de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, por lo que esa comparación queda pendiente de información institucional que aún no se ha hecho pública.
Seguridad: percepción, delitos y confianza
Aquí conviene detenerse, porque es donde más fácil es confundir un indicador con otro. La gobernadora afirmó que Aguascalientes es «uno de los tres estados más seguros de México». Lo que realmente mide la Envipe 2026 del INEGI es la percepción de seguridad: el porcentaje de personas que dicen sentirse seguras en su entidad. Y en ese indicador específico, Aguascalientes se colocó en el tercer lugar nacional, con un incremento de 7.4 puntos porcentuales respecto al año anterior, únicamente por debajo de Coahuila y Yucatán.
Percepción no es lo mismo que incidencia delictiva, aunque ambas se relacionan. Los datos de victimización de la propia Envipe 2026 son más matizados: Aguascalientes registró en 2025 una disminución de 15.7% en su tasa de víctimas de delito, al pasar de 29 mil 473 víctimas por cada 100 mil habitantes en 2024 a 24 mil 846. Es una caída considerable —mayor que la nacional, que fue de apenas 2.7%-, pero la entidad todavía registró una tasa de victimización superior a la nacional. En cuanto a la tasa de delitos ocurridos (que no es lo mismo que víctimas, pues una persona puede sufrir más de un delito), Aguascalientes reportó 31 mil 765 delitos por cada 100 mil habitantes, menor a los 33 mil 960 registrados en 2024 y también por debajo de la tasa nacional de 34 mil 442.
Es decir: la percepción mejoró más rápido y de forma más visible que la victimización real, que también bajó, pero desde un nivel todavía superior al promedio del país. La propia gobernadora reconoció el matiz al señalar, en otro evento reciente, que «no queremos estar en tercer lugar de percepción, queremos estar en primer lugar» y que el objetivo es reforzar la prevención social, no solo la reacción policial.
Sentirse seguro no es exactamente lo mismo que estar seguro -pero tampoco hay que desacreditar la percepción: es un indicador social legítimo, que refleja confianza institucional, presencia policial visible y experiencia cotidiana de la gente. Lo que el periodismo debe evitar es que un mejor resultado en percepción se presente, sin matices, como sinónimo de menor delincuencia.
Cómo saber si la capacitación funciona?
Ni el número de graduados, ni el número de cursos, ni el presupuesto, ni la superficie construida de una academia dicen, por sí solos, si la formación policial está funcionando. Formación, capacitación, profesionalización, desempeño y resultados de seguridad son cosas relacionadas, pero distintas.
Indicadores que sí permitirían a la ciudadanía evaluar si la profesionalización rinde frutos incluyen: tiempo de respuesta ante llamadas de auxilio, trato hacia las personas, proporción de denuncias atendidas, quejas y su resolución, uso adecuado de la fuerza, tasa de rotación y permanencia del personal capacitado, y, por supuesto, la evolución sostenida -no solo de un año- de la percepción y la victimización. Algunos de estos indicadores dependen directamente de la policía; otros, como la cifra negra de denuncia o la coordinación con fiscalías, dependen de instituciones distintas y no deberían atribuirse únicamente a la corporación policial.
Sobre el crecimiento presupuestal de más de 185% en equipamiento de seguridad que mencionó la gobernadora, la información disponible hasta el cierre de este reportaje no incluye el monto base, el año de comparación exacto ni el desglose de qué conceptos abarca «equipamiento» -si patrullas, uniformes, tecnología, armamento o infraestructura-. Es un dato oficial relevante, pero que amerita transparencia presupuestaria adicional para poder verificarse con precisión.

Lo que viene después de la graduación
Los 1,200 egresados que la Unpol ha formado hasta ahora representan un acumulado histórico desde la creación de la universidad y sus antecesoras. No hay, sin embargo, información pública desagregada sobre cuántos de esos 1,200 continúan activos en las corporaciones estatales, cuántos han cambiado a otras instituciones de seguridad, cuántos son mujeres del total acumulado o qué proporción ha recibido capacitación posterior certificada. Esa trazabilidad -qué pasa con un egresado cinco o diez años después de graduarse- es, en muchos sistemas de seguridad del país, una de las piezas de información menos disponibles al público, y Aguascalientes no es la excepción documentada en este reportaje.
Lo que sí es cierto es que el mismo día que un cadete recibe su diploma, empieza otra etapa: la de aplicar en la calle, en una colonia o en un módulo penitenciario, lo que aprendió en el aula y en la Casa Táctica. Ahí es donde la formación se pone a prueba de verdad, y donde la ciudadanía -no la ceremonia- terminará evaluando si valió la pena.

Recuadros de servicio
• ¿Qué hace un policía profesional? Combina condición física, conocimiento de la ley, respeto a los derechos humanos, manejo de conflictos y capacidad de decisión bajo presión. Su formación no termina al graduarse: debe renovar evaluaciones de control de confianza y actualizarse de forma continua.
• ¿Qué diferencia hay entre policía de proximidad y policía penitenciario? El primero trabaja en la calle, con enfoque preventivo y de cercanía comunitaria. El segundo se dedica a la custodia y vigilancia dentro de los centros penitenciarios, con un perfil orientado al manejo de crisis en espacios cerrados.
• ¿Qué es la Unpol? La Universidad de la Policía y Ciencias de la Seguridad de Aguascalientes, organismo público descentralizado creado en 2023 que heredó funciones del antiguo IESPA (2000) y de la Academia de Policía de Aguascalientes (1987). Ofrece formación inicial, licenciaturas, maestría y capacitación continua para cuerpos de seguridad.
• ¿Cómo se mide la seguridad? A través de distintos indicadores que no deben confundirse entre sí: percepción (qué tan segura se siente la gente), victimización (cuántas personas sufrieron un delito), incidencia delictiva (cuántos delitos ocurrieron) y confianza institucional. Ninguno, por separado, cuenta toda la historia.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la Universidad de la Policía de Aguascalientes?
Es la institución estatal encargada de formar, capacitar y profesionalizar a policías estatales y personal penitenciario, creada en 2023 como evolución del antiguo IESPA.
¿Cuántos policías se graduaron el 14 de septiembre de 2026?
72 elementos: 45 mujeres y 27 hombres, quienes se incorporarán como policías de proximidad y policías penitenciarios.
¿Qué es la Casa Táctica?
Un espacio de entrenamiento práctico de la Unpol, con áreas cerradas y al aire libre para simulaciones de intervención policial, rescates y ejercicios en escenarios controlados. Su primera etapa se entregó este año; una segunda etapa contempla espacios para prácticas con fuego real y pruebas balísticas.
¿Qué hace un policía de proximidad?
Trabaja en la prevención del delito mediante presencia y contacto cotidiano con la comunidad, identificando conflictos de forma temprana.
¿Qué hace un policía penitenciario?
Se encarga de la custodia, vigilancia y control dentro de los centros de reinserción social del estado.
¿Cómo se prepara un policía en Aguascalientes?
Mediante un proceso de selección riguroso —solo entre 200 y 250 de cada 1,500 aspirantes anuales ingresan como cadetes—, seguido de formación académica, entrenamiento práctico y evaluaciones de control de confianza que deben renovarse periódicamente.
¿Cómo se mide la seguridad de un estado?
No con un solo dato: se combinan percepción ciudadana, tasas de victimización, incidencia delictiva y niveles de confianza institucional, cada uno con un significado distinto.
¿Qué significa que Aguascalientes esté en tercer lugar en percepción de seguridad?
Que, según la Envipe 2026 del INEGI, es la tercera entidad del país donde más personas dicen sentirse seguras -no significa que sea la tercera con menos delitos, indicador que se mide por separado.







