EL FOMENTO A LA LECTURA IX

Según datos históricos, la primera fería del libro que se realizó en México, fue a principio de noviembre de 1924 en el Palacio de Minería de la capital del país, (que llevó el título de Feria del Libro y de las Artes Gráficas”) evento organizado por José Vasconselos, cuando era titular en la Secretaría de Educación Pública. Su propósito era estimular la cultura, fomentar la lectura y apoyar la difusión de editoriales y escritores nacionales. Salvo algunas particularidades, las razones de las que se llevan a cabo en la actualidad siguen siendo las mismas.
Hace días se llevó a cabo la ya tradicional Feria del Libro organizada por el Instituto Cultural de Aguascalientes, antecedida por la realizada en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Antes se había celebrado la de Minería, organizada por la UNAM. En estos momentos se realiza la FIL de la Ciudad de México (Zócalo), organizada por la asociación civil Para Leer en Libertad, dirigida por Paloma Saiz, compañera de vida de Paco Ignacio Taibo II. Y de fines de noviembre próximo a principios de diciembre, será la más importante de todas ellas, nos referimos a la FIL de Guadalajara.
No son las únicas, cada día se incrementan las iniciativas en este sentido. De acuerdo al Sistema de Información Cultural, dependiendo del gobierno federal, al año se llevan a cabo 144 ferias de libro, en prácticamente todas las entidades de la Repúblicas, algunas de ellas temáticas, lo cual atiende a lectores especializados en algunos temas.
Como se señala en un reciente artículo publicado por Elena Poniatowska en La Jornada (domingo 11 de octubre del 2026), la primera feria del libro en la historia fue la de Fráncfort, en 1949, referente para editoriales y libreros, y escaparate para autores que buscan navegar sobre el Sena o el Támesis, lo que evidencia y destaca el antecedente mexicano de 25 años antes. Aunque también otros datos, antes de la feria de Alemania, pero posteriores a la de México. Me refiero a las celebradas en España, la primera feria en Barcelona en 1926 y la segunda en Madrid hasta 1933.
Si bien la base conceptual de las ferias de libros son las señaladas, coincido con apreciaciones actuales de iniciativas como la que ahora se lleva a cabo en el Zócalo capitalino. Al respecto, Elena Poniatowska afirma en el artículo citado que: “Así como la FIL de Guadalajara, la celebrada en el Zócalo es un espacio abierto para la denuncia, la crítica y la protesta. Desde el nombre de sus foros dedicados a escritores perseguidos: Federico García Lorca, poeta español fusilado en agosto de 1936; Alaíde Foppa, desaparecida por el gobierno guatemalteco en 1980; Rodolfo Walsh, el argentino desaparecido en 1977, y José Revueltas, perseguido político, preso cuatro veces a causa de su activismo, quien en la cárcel de Lecumberri escribió El apando, adaptada al cine en 1976 por Felipe Cazals”.
Lo anterior no excluye iniciativas de otro tipo, siempre y cuando fomenten la lectura y refuercen la pervivencia de editoriales y escritores.







