El PT en Aguascalientes, 1992–2022: un partido sin base propia presencia electoral fantasma medida contra la Lista Nominal y la población estatal
un partido sin base propia presencia electoral fantasma medida contra la Lista Nominal y la población estatal
El PT en Aguascalientes: una presencia que nunca fue electoral
El Partido del Trabajo representa en Aguascalientes un fenómeno diferente al del PRI y el PRD: mientras esos partidos tuvieron en algún momento bases electorales propias que luego se erosionaron, el PT nunca las tuvo. Su presencia en el estado ha sido casi exclusivamente instrumental, una sigla disponible para coaliciones y para candidatos que necesitaban un vehículo, no un partido con militancia territorial capaz de movilizar votos de manera autónoma. La única excepción fue 2010, cuando postuló a Jesús Rangel de Lira como candidato independiente a gobernador. El resultado confirmó lo que la serie completa sugiere: el PT en Aguascalientes no representa a nadie de manera consistente.
Este análisis aplica el mismo marco utilizado para el PRI y el PRD: los votos obtenidos por el PT o por las coaliciones en las que participó, desagregando su aporte estimado, se expresan como proporción de la Lista Nominal de Electores vigente y de la población total del estado en cada elección. El resultado es una curva que oscila entre el cero y el 2% del padrón durante tres décadas, con un punto terminal en 2022 que no alcanza el medio punto porcentual.
Una aclaración metodológica inicial: dado que el PT nunca tuvo candidatura propia visible en la mayoría de las elecciones, su rol fue el de partido accesorio en coaliciones priístas o en la aventura de 2022 con Martha Márquez, los datos de votos son en su mayoría estimaciones construidas a partir de los porcentajes totales de la coalición y la proporción histórica que el PT representa en esos bloques. Las estimaciones se indican explícitamente.
El PT en Aguascalientes no es un partido electoral: es una sigla de alquiler. Y en 2022 la devolvió con abollones.
Tabla de datos: presencia del PT en elecciones de gobernador 1992–2022

Tabla síntesis: representatividad del PT frente al padrón y la ciudadanía

Lo que revelan los números: el partido que nunca arraigó
La ausencia fundacional: 1992 y 1998
El PT obtuvo su registro definitivo en enero de 1993, de modo que no participó en la elección de gobernador de 1992. Para 1998, primera alternancia política en el estado, el partido tenía registro nacional pero no construyó candidatura local para la gubernatura. Mientras el PRI perdía 37 puntos en una sola elección y el PRD aprovechaba para obtener su mejor resultado histórico (6.75%), el PT era un actor ausente. Este dato de arranque no es menor: indica que cuando Aguascalientes vivió su transformación política más importante, el PT no estaba presente. No perdió ese; simplemente no existía como fuerza local.
El debut como accesorio: 2004
La primera participación documentada del PT en una elección de gobernador en Aguascalientes fue como parte de la coalición PRI-PT-PVEM que postuló a Óscar López Velarde en 2004, tras la renuncia de González Rodríguez. La coalición obtuvo el 35.5% de los votos emitidos aproximadamente 122 mil sufragios, pero ese porcentaje pertenecía al candidato priísta y a la movilización estructural del PRI, no a una base del PT. El aporte estimado del partido es de alrededor de 7 mil votos: el 1.1% de una Lista Nominal de unas 620 mil personas.
El patrón establece desde el inicio lo que será la constante del PT en Aguascalientes: participar en coaliciones donde tiene poco que aportar y mucho que ganar en términos institucionales, acceso a tiempos en medios, prerrogativas, visibilidad, sin nunca construir base propia.
El único experimento autónomo: 2010
En 2010, por primera y única vez en la serie analizada, el PT presentó candidato propio a gobernador en Aguascalientes: Jesús Rangel de Lira. El resultado fue, en el mejor de los escenarios, alrededor de 7 mil 500 votos, el 1.7% de los sufragios emitidos, sobre una Lista Nominal de aproximadamente 750 mil electores. En términos de padrón, eso representa cerca del 1% de los votantes registrados. En términos de población, menos del 0.7% de los habitantes del estado.
El dato es significativo no por su volumen, que es ínfimo, sino por lo que revela al compararse con los años de coalición. El PT con candidato propio obtuvo prácticamente lo mismo que cuando iba arropado por el PRI. Eso significa que su aportación a las coaliciones en que participó fue de ese orden: alrededor del 1% del padrón. No sumaba; simplemente existía en la boleta y le ha facilitado a más que nadie una representación en ayuntamientos que no merecía.
El regreso al aval: 2016
En 2016 el PT volvió a la fórmula conocida: coalición con el PRI, el PVEM y Nueva Alianza para apoyar a Lorena Martínez Rodríguez. La coalición obtuvo 189 mil 852 votos, segundo lugar detrás del PAN. El aporte estimado del PT fue de alrededor de 9 mil sufragios, el 2% de los votos emitidos y el 1.1% de la Lista Nominal de 893 mil 637 inscritos. En un estado con un millón 250 mil habitantes, el PT representaba a menos del 0.8% de la población.
Para este punto de la serie, el PT lleva tres ciclos electorales en Aguascalientes sin haber construido nada que se parezca a una organización territorial propia. Más bien la alquila si es que tiene algo. Su presencia depende enteramente de la voluntad de partidos más grandes de integrarlo a sus coaliciones.
En 2010, con candidato propio, el PT obtuvo prácticamente lo mismo que cuando iba en coalición con el PRI. Nunca tuvo base; siempre tuvo registro.
El colapso de 2022: la sigla vaciada
El episodio de 2022 es el más revelador de la historia electoral del PT en Aguascalientes, aunque también el más anómalo. La coalición PT-PVEM postuló a Martha Márquez Alvarado, senadora que había militado en el PAN hasta noviembre de 2021 y que se incorporó al PT únicamente para tener vehículo electoral. El 31 de mayo, días antes de la jornada del 5 de junio, Márquez declinó formalmente a favor de la candidata de Morena, Nora Ruvalcaba. Su nombre permaneció en la boleta porque el plazo para retirarla ya había vencido.
El resultado fue de 3.02% para la coalición PT-PVEM en el PREP, desagregado por La Jornada en 0.858% para el PT y 0.710% para el PVEM. Los aproximadamente 3 mil 985 votos que recibió el PT ese día provinieron de electores que no se enteraron de la declinación, que votaron por inercia o que simplemente marcaron la boleta sin más información. Sobre la Lista Nominal de un millón 34 mil 608 inscritos, eso representa el 0.39%. Sobre la población de un millón 425 mil 607 habitantes según el Censo 2020, menos del 0.28%.
La Jornada reportó que el PT cayó de 3.5% a 0.858% respecto a las elecciones locales de 2021. Esa caída de más de cuatro quintas partes de su votación en un solo año refleja con exactitud lo que ocurre cuando un partido construye su presencia sobre candidatos prestados en lugar de base territorial: cuando el candidato se va, los votos también se van.
La anomalía estructural: el PT como partido funcional sin electorado
El PT en Aguascalientes ilustra un fenómeno que la ciencia política mexicana ha documentado en otros contextos: la existencia de partidos con registro, prerrogativas y representación institucional que carecen de respaldo electoral autónomo. En el ámbito local, el PT ha tenido representación en el Congreso del Estado mediante diputaciones de representación proporcional, ha ocupado presidencias municipales menores. Se tiene documentado que uno de los once municipios del estado era gobernado por el PT al momento de las elecciones de 2022 y ha tenido presencia en negociaciones de coalición. Todo eso con una base electoral en elecciones de gobernador que nunca superó el 2% del padrón.
Este desfase entre presencia institucional y representación electoral es posible en el sistema mexicano porque los umbrales de registro y las reglas de coalición permiten que partidos con apoyo muy reducido mantengan su existencia formal como socios menores de fuerzas más grandes. El PT ha aprovechado esa arquitectura con consistencia. Lo que no ha hecho es construir el tipo de arraigo territorial que convierte a un partido en actor electoral con peso propio.
El PT y la coalición 4T: una transformación que no llegó a Aguascalientes
El PT acompañó a Morena en la coalición nacional que llevó a López Obrador a la presidencia en 2018 y que obtuvo resultados históricos en todo el país. En Aguascalientes, sin embargo, ese arrastre fue casi inexistente en las elecciones locales. La coalición Morena-PT que debía disputar la gubernatura en 2022 se rompió antes de la campaña; el PT terminó en una alianza con el PVEM y con una candidata ex panista que declinó antes de la jornada. El resultado fue el peor de la historia del partido en el estado.
El contraste con el éxito de Morena en el mismo proceso ilustra el punto central: en Aguascalientes, el PT no tuvo la capacidad de capitalizar el proyecto de la 4T de manera autónoma. Su nombre en la boleta no produce votos porque no representa una identidad política arraigada en el electorado local. Es una sigla, no un partido.
Mientras Morena obtenía 155,531 votos en 2022, el PT alcanzaba ~3,985. Estuvieron en el mismo bloque ideológico nacional. En Aguascalientes, el PT no existe como fuerza; sólo existe como nombre.
Implicaciones para 2027
El PT mantiene su registro nacional, de modo que podría participar en las elecciones de 2027. Dado su historial en Aguascalientes, su papel más probable es el de socio menor de la coalición que encabeza Morena. Su aportación de votos autónomos en el estado es del orden del 1% del padrón, entre 10 mil y 12 mil sufragios sobre la Lista Nominal proyectada para 2027, suficiente para preservar el registro en una elección de umbral bajo pero insuficiente para inclinar ningún resultado.
Para el análisis electoral hidrocálido, el PT es relevante en un único sentido: como dato de la arquitectura de coaliciones de la izquierda nacional, no como fuerza propia. Cualquier escenario que cuente los votos del PT como expresión de preferencia política autónoma en Aguascalientes está describiendo algo que no existe. Los números de este análisis lo confirman con la consistencia de tres décadas: el PT nunca fue un partido electoral en Aguascalientes. Fue, en el mejor de los casos, una franquicia familiar que representa una sigma al pie de documentos que firmaban otros.

