La economía social como alternativa a la crisis capitalista y la transición a un nuevo modelo de producción más incluyente, colaborativa y solidaria

La economía social como alternativa a la crisis capitalista y la transición a un nuevo modelo de producción más incluyente, colaborativa y solidaria

La prolongada y compleja crisis por la que atraviesa el capitalismo, prefigura una etapa de recomposición profunda para poder volver a iniciar un nuevo ciclo de expansión económica. El capitalismo exige la continuidad ininterrumpida del ciclo económico. La Ganancia que es el motor de toda esa gran maquinaria no está asegurada. Sin ganancia no hay motivación para invertir, y sin inversión esta gran maquinaria se hace cada día más lenta hasta paralizarse. 

La crisis actual del capitalismo es una crisis de exceso de inversión que a la larga genera una tendencia a la baja de la tasa de ganancia. (La Ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia, como resultado del exceso de inversión. Tomo 3 de El Capital.) Esto hace que al no tener ganancia asegurada la inversión se aleja y no se emplea para la actividad productiva. Esto explica la cantidad de 21 billones de dólares refugiados en paraísos fiscales. La salida de esta crisis exige un proceso de cambios profundos no solo en el plano económico, sino también en lo social. Los maquillajes financieros ya no son suficientes para mantener y prolongar este ciclo económico. Si no se realizan estas transformaciones la salida de la  presente crisis se complica.

Actualmente existen diversas posibilidades de desenlace de este proceso. La primera es que esta etapa continúe y pueda entrar en franca fase de descomposición; el escenario más favorable es que el avance del desarrollo tecnológico permita el aumento de la productividad e impacte las condiciones económicas y sociales. Finalmente existe otra alternativa, una salida de carácter social que es la que progresivamente representa un avance. La economía social y solidaria, en particular las sociedades cooperativas son propietarias de los medios de producción y los rendimientos de la producción. 

Nuestro diagnóstico nos señala la necesidad de promover la construcción de un modelo de economía alternativo a la crisis del capitalismo, que busque rebasar esta etapa, así como superar las principales efectos negativos que el  neoliberalismo dejó en el conjunto de la sociedad. 

En tal sentido la Economía Social y Solidaria nos proporciona en la figura de las sociedades cooperativas un vehículo que resulta el más adecuado, por resultar funcional al propio capitalismo, como a la nueva etapa que se está construyendo y que vendrá a sustituir al sistema capitalista, buscando conseguir, hasta donde esto sea posible una transición más civilizada. 

La importancia de iniciar este proyecto alternativo desde el propio capitalismo hacía la construcción de otra  mejor realidad posible, es precisamente construir ese puente qué resultará básico para cualquier transformación.

El sector social de la economía (o economía social y solidaria) engloba empresas y organizaciones (cooperativas, ejidos, asociaciones) basadas en la propiedad colectiva, gestión democrática y solidaridad, priorizando el bienestar humano sobre el lucro. Actúan en agricultura, finanzas y servicios, fortaleciendo el tejido social y la resiliencia económica. 

Cualquier tipo de cooperativas es bienvenido, pero nosotros somos promotores de las cooperativas macroeconómicas porque resuelven problemas estructurales de la sociedad dentro del capitalismo y porque estas son un vehículo de mayor alcance para la transformación de la sociedad.

El cambio de fondo sería lograr empezar un proceso de transición estructural en la sociedad al entregar la propiedad a los trabajadores de los medios de producción y darle la conducción de los procesos productivos con su participación democrática dentro de las cooperativas. Lo cual no es poca cosa porque permite transformar la relación histórica de trabajo asalariado y el capital, base y esencia de la explotación capitalista, además de mejorar las condiciones de vida de la población.  Cualquier  avance abona, pero este es altamente determinante.

Esto generaría dentro del propio capitalismo una alternativa de un cambio de relaciones sociales de producción al pasar muchos trabajadores a ser propietarios de sus medios de producción y ampliar sustancialmente los niveles de empleo y ocupación e ingresos que son los efectos negativos que ha generado el capitalismo, principalmente en el desarrollo de la fase neoliberal. También esto tendería a equilibrar la distribución del ingreso, que bastante concentrado lo dejó el neoliberalismo.

De no lograrse la transición, por lo menos, con nuestra propuesta se avanzaría en la construcción masiva de sociedades cooperativas de magnitud macroeconómica que en principio reactivan la economía con creación de empleos e ingresos frescos y avanzarían en el sendero de la creación del modelo alternativo que busca hacer de los trabajadores propietarios de los medios de producción vía el proceso de convertirse en socios de las cooperativas. 

En la práctica, deben empezar con la lucha por lograr que los gobiernos destinen recursos a fortalecer un fuerte sector cooperativo orientado a producir alimentos y artículos de primera necesidad, con el doble objetivo de primero resistir estas épocas de escasez, de la parte baja del ciclo y segundo, generar actividad productiva, que siempre abona al objetivo final. 

El objetivo principal es crear un polo productor a nuestro alcance. Que desarrolle el potencial instalado que resistió al período neoliberal. Hay que establecer cadenas de producción y  clústers para hacer eficientes  sus proyectos productivos y trabajar con esquemas solidarios y por regiones específicas. 

Características Principales de las Organizaciones de la Economía Social y Solidaria y en particular de las Sociedades Cooperativas 

* Gestión Democrática: Las decisiones se toman de manera participativa («una persona, un voto»).

* Objetivo Social: Priorizan el interés colectivo, la inclusión y la dignidad humana por encima de la maximización de ganancias.

* Organismos: En México, incluye ejidos, comunidades, sociedades cooperativas, cajas de ahorro y empresas de trabajadores.

* Resiliencia: Su estructura les permite ser más estables durante las crisis económicas. 

* Impacto: En España, generan cerca del 10% del PIB y más de 2 millones de empleos. En México, son fundamentales para la producción local y el desarrollo territorial.

* Desafíos: Necesitan mayor financiamiento, un marco legal adecuado y profesionalización en sus cuadros directivos.

* Importancia: Fomentan la disminución de desigualdades al reinvertir beneficios en la propia comunidad o la empresa. 

De concretarse esta vía de desarrollo, México lograría dar un paso fundamental en disminuir las enormes desigualdades que actualmente padecemos y quitarnos muchas de las actuales que padece nuestra población.

velagj@economia.unam.mx

Joaquín H. Vela González

Joaquín H. Vela González

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