Que no se olviden los días 2 y 3 de octubre

Gracias a las redes sociales, vi parte de la manifestación de jóvenes de Aguascalientes que marcharon por la calle Madero, recordando la represión y la masacre de estudiantes en la Ciudad de México, el 2 de octubre de 1968. Marcharon aproximadamente medio centenar de estudiantes e integrantes de colectivos sociales y organizaciones civiles y políticas. Lanzaron consignas en contra de la represión y recordaron los ideales democráticos, de libertad y de justicia social de aquellos jóvenes rebeldes y valientes. Al mismo tiempo, expresaron su malestar y protestaron por problemas actuales que no han atendido los partidos políticos, ni el gobierno federal ni el encabezado por Tere Jiménez Esquivel, que está muy ocupada con su imagen personal.
Esta manifestación, rebelde y jocosa, me hizo recordar la marcha que jóvenes de la entidad hicieron el 3 de octubre de de 1968. Aquel día, la prensa local reportó la matanza en Tlatelolco. El Heraldo de Aguascalientes informaba a ocho columnas: «Noche trágica en el D.F.» y agregaba más abajo: «Terrible balacera entre soldados y estudiantes», «20 muertos y 80 heridos: furiosa lucha en Tlatelolco», «Francotiradores en el edificio Chihuahua. Muchos detenidos». El Sol del Centro manejaba la noticia en páginas secundarias. En lugar de informar sobre el conflicto, las ocho columnas anotaron: «Abre la Iglesia su pensamiento hacia los no creyentes». Debajo había una foto de un tren con una frase que dice: «Cooperación rielera a las Olimpiadas».
La prensa manejó la idea de que los francotiradores eran los estudiantes. El Sol del Centro escribió textualmente: «Manos extrañas insisten en desprestigiar a México. Objetivo: frustrar las Olimpiadas», «Puso el Régimen los medios para resolver el lío estudiantil». Ese día 3 de octubre el gobernador Enrique Olivares, «por razones de fuerza mayor» canceló una reunión con la delegación estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, pero al siguiente día estuvo con ella y se refirió al conflicto, justificando la intervención del ejército. Dijo que la crisis por la que México atravesaba era parte de una crisis mundial y que el ejército había «cumplido con su misión y responsabilidad histórica para hacer que se respetaran las instituciones y las leyes». «Los hombres de empresa de Aguascalientes, según el diario, coincidían plenamente con los razonamientos del gobernador del estado…» y «aseguraron que tienen fe en el presidente de la república, quien en reiteradas ocasiones ha manifestado su deseo y esfuerzo para llevar el progreso al país, dentro de la tranquilidad y paz de la República». Ante lo sucedido, el gobernador pidió «serenidad en esta hora y fe en México».
Esta información generalmente no era bien vista por muchos jóvenes, “eran cápsulas difíciles de entender y la televisión estaba preparada para las olimpiadas; la información era apenas lo que quería decir Jacobo Zabludobski. En el Instituto Autónoma de Ciencias y Tenología (IACT, hoy UAA) de plano se pospuso el inicio de clases para evitar comunicación entre los jóvenes e inhibir la posible expansión del conflicto estudiantil a otras entidades de la República, como de hecho sucedió en universidades como Pueblo y Guerrero, entre otras.
Lo que sí ocurrió fue una manifestación de protesta. El día 3 de octubre, un grupo de aproximadamente 250 estudiantes del IACT, secundarias, escuelas técnicas y las normales rurales de Cañada Honda y San Marcos, realizó un recorrido por las principales calles de la ciudad y un mitin en la exedra, apoyando el movimiento en el Distrito Federal. Los estudiantes llevaban un listón en el brazo derecho en señal de luto por los compañeros caídos; además, cantaron y entre sus consignas se escuchaba una que decía: ¡Libros sí, bayonetas no!
Los estudiantes iniciaron la marcha a las 5:30 del Jardín de la Estación, junto a ferrocarrileros, que en 1958 y 1959 habían participado en el movimiento encabezado por Demetrio Vallejo y Valentín Campa. Caminaron por la Alameda, la calle Laurel y después por todo Madero hasta llegar a la plaza principal. Muchas tiendas comerciales cerraron sus puertas ante el miedo de posibles robos. Por su parte, elementos militares estuvieron a distancia para evitar que el mitin degenerara en la violencia. Llevaban pancartas que decían: “Pueblo despierta es tu lucha”, “Derogación de los artículos 145 y 145 bis”, “Clamamos justicia para nuestros hermanos”, “Nosotros no hemos perdido el miedo al gobierno, le hemos perdido el respeto”, “Es preferible morir de pie que morir de rodillas”, “No más violaciones a la Constitución”, “Unidos venceremos”, “Prensa vendida”, “Libertad a presos políticos”, “Asquerosos asesinos”, “Libros sí bayonetas no”.
Al llegar a la plaza de armas, representantes de las distintas escuelas tomaron la palabra. En primer término, el estudiante aguascalentense que estudiaba en la UNAM, de nombre Federico Acosta, dijo que si al gobierno federal se le pedía algo tenía la obligación de responder con argumentos y no contestar con bayonetas. También pedía libertad para sus ideas. Enseguida, habló una estudiante representante de la normal de Cañada Honda, quien dijo que las autoridades del gobierno hablaban con demagogia. También hizo una exhortación a que el “pueblo de Aguascalientes” apoyara a los estudiantes. Después, tomó la palabra un estudiante de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), quien dijo que los 11,000 estudiantes rurales del país condenaban la actitud de policías y soldados por la matanza de “nuestros hermanos”. También hizo alusión a los líderes ferrocarrileros que fueron vejados y presos por exigir justicia. De la prensa, exigió veracidad en su información para que diera a conocer realmente lo que estaba sucediendo. Aclaró, finalmente, que los estudiantes no eran comunistas.
Otro estudiante de Aguascalientes dijo que el gobierno había tratado de desvirtuar el movimiento acusándolos de haber violado la catedral metropolitana y que el arzobispado lo había desmentido claramente. Entre los últimos participantes habló un estudiante de la escuela normal rural de San Marcos, quien dijo que el pilar de la patria eran los estudiantes y que el gobierno quería mantener a la población en la ignorancia. El mitin finalizó cantando el himno nacional y no hubo incidente alguno.
Los jóvenes manifestantes dijeron que volverían, y así lo hicieron el día 11 de octubre.
58 años después, otros jóvenes como ellos volvieron a tomar las calles para expresar su oposición al autoritarismo, la desigualdad y la injusticia, y reivindicar mejoras formas de convivencia en la sociedad de Aguascalientes y de todo México. A ellos tampoco hay que olvidarlos, aunque no sean multitud.
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- *Información retomada el libro del autor: ¡Libros sí (también rock), bayonetas no! Rebeldía política, contracultura y guerrilla, 1965-1975. Una mirada provinciana. UAA, México, 2020.







