SOY UN TRUHÁN… CANTA JULIO IGLESIAS
No solo fueron Epstein (suicidado) o Adolfo Suárez (fallecido hace años), a los que hace poco se les acusó de agresión sexual y sobajamiento a mujeres. Ahora tocó el turno al cantante Julio Iglesias, denunciado por dos de sus trabajadoras domésticas (una dominicana y otra venezolana) de acoso sexual, entre otras cosas. Este personaje se había jactado que había tenido relaciones íntimas con tres mil mujeres.
El acusado no es un personaje cualquiera, es expresión y hechura de la vieja derecha conservadora española. Proveniente de una prominente familia ligada al fascismo ibérico desde tiempos de Primo de Rivera. Actualmente de 82 años, multimillonario, fue “construido” como expresión cultural del franquismo, ligado al Partido Popular, misógino y acosador. Ese es Julio Iglesias.
Esa es su historia y su vida en más de medio siglo. Siempre lo he tenido claro, desde que empezó a aparecer y visitar recurrentemente México, la primera vez a fines de los sesenta, dándole foro Televisa, sobre todo en el programa dominical de Raúl Velasco.
Sobre esos tiempos recuerdo un hecho en su contra que promoví y participé. Ocurrió en principios de los setentas (no tengo preciso hoy si fue a fines de 72 o en 73). Este cantante se presentó en la UNAM, específicamente en el auditorio de Medicina, que adoptaría en febrero de 1975 el nombre del Dr. Salvador Allense Gossens.
En lo personal me pareció indigno para la UNAM y para la facultad donde entonces estudiaba, que se presentara un cuestionado personaje. Entonces yo era je de grupo y con mis compañeros y compañeras cercanos, que también mantenían posturas radicales, organizamos un boicot al evento señalado. Fuimos al mercado de San Ángel y con dos pesos (de entonces) compramos dos rejas de jitomates podridos.
Nos apostamos en la parte de arriba del auditorio, en el mismo lugar que en marzo de 1975 se ubicó el contingente de jóvenes del Partido Comunista en la UNAM, que repudió la entrada a la Universidad del Presidente Luís Echeverría Álvarez y que terminó con la famosa pedrada dada al mandatario.
Empieza el concierto con un auditorio lleno de fans del cantante. Entonces iniciaron también nuestros gritos de repudio: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡No te queremos aquí! ¡No eres bienvenido! A la par, como proyectiles, lanzamos los podridos jitomates al foro, esperando que les cayera al español.
Un sector de asistentes ubicados en la parte de abajo, reaccionó tarde, pero lo hizo, identificó de donde salían los gritos y jitomates, se agruparon y fueron por nosotros, entraron furiosos por un lado y nosotros salimos por el otro, cometieron el error de no bloquear ambas salidas. Pero si fuimos objeto de una buena corretiza por los pasillos de la facultad, ellos no conocían los recovecos del lugar, nosotros si. Ya no pudimos regresar, por lo que no pudimos ver cómo había terminado el evento.
Han pasado más de medio siglo del hecho y hoy se corrobora lo que pensábamos y consideramos de este personaje: un facho, pero sobre todo un truhán, como el mismo canta.

