Aguascalientes: Hacia una resiliencia climática

Aguascalientes: Hacia una resiliencia climática

Este año, la crisis climática dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad cotidiana. Las olas de calor, la irregularidad en las lluvias y la pérdida de biodiversidad nos exigen una transición inmediata y pasar a consolidar una economía circular real, donde el agua y los residuos se gestionen con inteligencia y corresponsabilidad.

En este contexto, la defensa de La Pona cobra una dimensión estratégica, más ahora que ha quedado clasificada como «Zona de Conservación Ecológica de Centro de Población». La Pona es mucho más que un área verde; es un pilar de nuestra supervivencia. Este pulmón urbano conserva vegetación nativa, destacando que el 65% de su superficie está compuesto por matorral xerófilo y bosque de mezquite.

Más importante aún es su función hidrológica, pues los terrenos de esta mezquitera forman parte del acuífero Ojocaliente, fuente de abastecimiento primordial para la capital. Desde la fundación de la ciudad, esta zona ha sido valorada por sus manantiales. De hecho, a este acuífero le debemos nuestro nombre: «Aguascalientes», pues es un sitio clave de infiltración, donde llega el agua proveniente de las zonas altas del estado para recargar nuestras reservas subterráneas.

Ayer martes, en el marco de una Sesión Extraordinaria del Cabildo de Aguascalientes, se logró un acuerdo histórico luego de años de intentos fallidos. Gracias a las negociaciones conjuntas entre el Gobierno del Estado, el Municipio y los propietarios del predio, se alcanzó un precio de adquisición de 101 millones de pesos, un monto significativamente menor a su valor real, estimado en 400 millones de pesos. En esta labor, debemos reconocer a los grupos de activistas que durante años protegieron desde su trinchera, este “pulmón”.

Por lo pronto, he de referir que tras la autorización del Cabildo y el proceso de compra-venta, trabajaremos en la declaratoria de la totalidad del terreno como Área Natural Protegida de competencia municipal y en un Plan de Manejo que garantice su conservación. Esto significa una certeza jurídica absoluta: nadie podrá construir sobre estos terrenos, asegurando que el espacio quede protegido para todas las familias.

La compra de La Pona es un acto de justicia social, especialmente para el oriente de la ciudad, pues además de regular la temperatura local, capturar carbono y generar oxígeno, este espacio se convertirá en un punto de encuentro para la convivencia y el esparcimiento de miles de habitantes.

El municipio enfrenta retos mayúsculos: la pérdida de suelo agrícola, la presión sobre nuestros matorrales y una gestión de residuos que requiere modernización. Necesitamos transitar hacia una «cultura del reúso», modernizar plantas de tratamiento para transformar el agua residual en recurso industrial y urbano, e invertir en captación de lluvia a gran escala.

El medio ambiente no es un tema exclusivo de activistas; es un asunto de supervivencia y calidad de vida para todas las personas. El cambio requiere una gestión pública responsable que garantice presupuestos etiquetados y una ciudadanía que se involucre activamente en la vigilancia de su territorio.

Aguascalientes no tiene por qué ser la ciudad que agote su futuro. Contamos con la capacidad técnica y el capital humano para convertirnos en un referente de resiliencia medioambiental, por ello es que priorizando la vida y el medio ambiente, es que se decidió adquirir y proteger La Pona, considerando que es el legado más urgente que podemos dejar a las presentes y futuras generaciones. Es hora de actuar; nuestra supervivencia depende de la coherencia entre nuestras políticas públicas y nuestra acción ciudadana.

Quique Galo

Quique Galo, cuyo nombre completo es Luis Enrique García López, es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y cuenta con una maestría en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Cuauhtémoc. Ha desarrollado una trayectoria en el servicio público y la política en Aguascalientes, donde inició como asesor legislativo en el Congreso de la Unión y posteriormente ocupó cargos como jefe de Proyectos Sociales en el Instituto Municipal de Planeación y director de Recursos Humanos del Municipio de Aguascalientes. Fue diputado local en el Congreso del Estado en distintas legislaturas y más recientemente se ha desempeñado como Secretario del H. Ayuntamiento y Director General de Gobierno del Municipio de Aguascalientes, consolidando una carrera vinculada a la administración pública y al trabajo legislativo.

Quique Galo

Quique Galo, cuyo nombre completo es Luis Enrique García López, es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y cuenta con una maestría en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Cuauhtémoc. Ha desarrollado una trayectoria en el servicio público y la política en Aguascalientes, donde inició como asesor legislativo en el Congreso de la Unión y posteriormente ocupó cargos como jefe de Proyectos Sociales en el Instituto Municipal de Planeación y director de Recursos Humanos del Municipio de Aguascalientes. Fue diputado local en el Congreso del Estado en distintas legislaturas y más recientemente se ha desempeñado como Secretario del H. Ayuntamiento y Director General de Gobierno del Municipio de Aguascalientes, consolidando una carrera vinculada a la administración pública y al trabajo legislativo.

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