Redes sociales, entre la conexión global y la nostalgia de lo tradicional

Redes sociales, entre la conexión global y la nostalgia de lo tradicional

Este 30 de junio se celebra el Día Mundial de las Redes Sociales. Lo que nació en 2010 como una iniciativa para reconocer el auge de las plataformas digitales, en la actualidad se ha consolidado como la columna vertebral de nuestra era. No obstante, en esta fecha, es inevitable sentir cierta nostalgia por el ecosistema que, apenas hace unos años, sostenía la labor informativa y de la comunicación en general.

En 2026, está más que claro que las redes sociales han superado a los medios tradicionales como fuente principal de noticias. Pero este cambio tiene un costo y resulta que infinidad de personas, sobre todo de dos generaciones atrás que la actual, añoran el peso de la credibilidad de un periódico, pero también extrañan el peso del papel en las manos y el olor inconfundible a tinta.

En México, el periódico no sólo era papel, era una parte importantísima del ritual matutino; era autoridad ética que construía identidad nacional; pero ahora, de 16 años a la fecha se ha transitado hacia el “scroll” infinito ha dejado un vacío de profundidad que la inmediatez digital aún no ha logrado llenar, marcando un cambio profundo para una sociedad como la nuestra, que valora la cercanía pero se debate entre la veracidad y el ruido.

Para quienes aún pudieran desconocer qué es “scroll” o “scrollear”: es la acción de deslizar el contenido hacia arriba, abajo o hacia los lados en la pantalla de un celular, Tablet o computadora.

En México, más de 99 millones de personas habitan hoy este ecosistema. No es un fenómeno marginal; las redes sociales se han convertido en el espacio donde se gesta la conversación pública de los 100 millones de mexicanos conectados; inclusive, hay estudios que dejan ver que en general, pasamos, en promedio, más de 25 horas a la semana navegan entre la mensajería de WhatsApp, que es nuestro vínculo más cercano, o recurriendo a la inmediatez política de X, o bien la profundidad que intentamos rescatar en YouTube y el entretenimiento visual de TikTok. 

Lo anterior, es un mapa digital, que también se vive con intensidad en cada rincón de Aguascalientes, en donde se ha rediseñado la geografía de nuestras interacciones, pues donde antes había una plaza, hoy hay un algoritmo que decide qué vemos, qué pensamos y, lamentablemente, qué ignoramos.

La democratización de la voz es, sin duda, la mayor virtud de las redes. También es sabido que las redes sociales han permitido que sectores marginados participen en el debate; no obstante, los algoritmos, diseñados para retener nuestra atención mediante la emoción, han creado «cámaras de eco» que polarizan sociedades.

Inclusive, en temas de suma importancia y de decisión como es dela política, la falta de verificación facilita la desinformación. De acuerdo a datos del Digital News Report 2026, quienes se informan exclusivamente por estas vías tienden a ser más partidistas, intensificando opiniones extremas frente al análisis pausado que solía ofrecer la prensa escrita.

Más allá de la política, las redes sostienen una economía vibrante. Son infraestructura básica para emprendedores, pero enfrentan una vulnerabilidad estructural como es la dependencia, ya que una falla algorítmica es una crisis que puede paralizar negocios enteros. Esta fragilidad nos recuerda que, como sociedad, hemos depositado una fe desmedida en sistemas que pueden cambiar sus reglas de la noche a la mañana.

El balance es complejo. Por un lado, tenemos la inmediatez y la capacidad de tejer comunidades clave para la difusión institucional en lugares como Aguascalientes; y por otro, enfrentamos retos como la erosión de la privacidad y el impacto en la salud mental. Pero, sobre todo, enfrentamos el riesgo de la enajenación. 

A menudo, nos perdemos tanto en el scroll que olvidamos lo esencial: la convivencia cara a cara, el contacto humano, el valor de una charla sin pantallas de por medio. La verdadera modernidad no debería medir nuestro éxito en likes o interacciones digitales, sino en nuestra capacidad de estar presentes para quienes más amamos.

La gran lección de este 2026 n el marco del Día de las Redes Sociales, es que aún es tiempo de rescatar la esencia de la comunicación tradicional que incluía la ética, la pausa y la esencia de la vida humana, de la familia. No permitamos que la tecnología reemplace los abrazos.

Las redes sociales si bien son de suma importancia en estos tiempos de modernidad, no deben dictar nuestra agenda; nosotros debemos ejercer una ciudadanía digital responsable, sin olvidar nunca que nuestra mayor conexión es con nuestra gente. Y que el Día de las Redes Sociales; sea una fecha que convoque a conectar con conciencia, valorando siempre la verdad y, sobre todo, el tiempo compartido con los nuestros, con nuestra familia, con nuestros amigos de la vida cotidiana.

Quique Galo

Quique Galo, cuyo nombre completo es Luis Enrique García López, es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y cuenta con una maestría en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Cuauhtémoc. Ha desarrollado una trayectoria en el servicio público y la política en Aguascalientes, donde inició como asesor legislativo en el Congreso de la Unión y posteriormente ocupó cargos como jefe de Proyectos Sociales en el Instituto Municipal de Planeación y director de Recursos Humanos del Municipio de Aguascalientes. Fue diputado local en el Congreso del Estado en distintas legislaturas y más recientemente se ha desempeñado como Secretario del H. Ayuntamiento y Director General de Gobierno del Municipio de Aguascalientes, consolidando una carrera vinculada a la administración pública y al trabajo legislativo.

Quique Galo

Quique Galo, cuyo nombre completo es Luis Enrique García López, es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y cuenta con una maestría en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Cuauhtémoc. Ha desarrollado una trayectoria en el servicio público y la política en Aguascalientes, donde inició como asesor legislativo en el Congreso de la Unión y posteriormente ocupó cargos como jefe de Proyectos Sociales en el Instituto Municipal de Planeación y director de Recursos Humanos del Municipio de Aguascalientes. Fue diputado local en el Congreso del Estado en distintas legislaturas y más recientemente se ha desempeñado como Secretario del H. Ayuntamiento y Director General de Gobierno del Municipio de Aguascalientes, consolidando una carrera vinculada a la administración pública y al trabajo legislativo.

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