Antes de que llegue el brote: la estrategia de Aguascalientes para adelantarse al dengue

El Gobierno del Estado combina nebulización dirigida, revisión casa por casa y una nueva técnica de control biológico con la bacteria Wolbachia para frenar al mosquito Aedes aegypti antes de que la enfermedad se convierta en un problema mayor.
El combate contra el dengue puede comenzar con algo tan sencillo como vaciar una cubeta, pero detrás de esa acción cotidiana existe una estrategia de salud pública que hoy incorpora vigilancia, tecnología, ciencia y trabajo territorial. En Aguascalientes, la Secretaría de Salud del Estado, a través del Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA), reforzó en las últimas semanas sus acciones de prevención y control de la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti. La estrategia combina nebulización dirigida, revisión casa por casa, orientación a las familias y, como novedad, una técnica de control biológico basada en la bacteria Wolbachia, con la que el estado busca reducir, más que reaccionar ante ella, la capacidad del mosquito para transmitir el virus.
Aguascalientes cambia la lógica: prevenir antes que reaccionar
Durante años, la respuesta institucional frente al dengue en buena parte del país se concentró en la fumigación posterior a la aparición de casos. El secretario de Salud del Estado, Rubén Galaviz Tristán, ha explicado que 2024 marcó el peor momento de la enfermedad en la entidad, con más de 3 mil personas afectadas; los primeros contagios fueron importados, pero después comenzaron a registrarse casos autóctonos, es decir, adquiridos dentro del propio estado. Ese punto de inflexión llevó al Laboratorio Estatal de Salud Pública a investigar herramientas adicionales de control del vector, y a la Secretaría de Salud a reorganizar su estrategia alrededor de un principio distinto: actuar antes de que el mosquito prolifere, no únicamente después de que aparezcan enfermos.
La vigilancia permite detectar al enemigo antes de que llegue el brote
La vigilancia entomológica consiste en monitorear de forma constante la presencia y actividad del mosquito transmisor, sin esperar a que se confirmen casos para intervenir un territorio. En Aguascalientes, esta labor se ha reforzado con recorridos en parques, panteones y otros espacios públicos, particularmente al incrementarse las lluvias, condición que favorece la formación de nuevos criaderos. En temporadas recientes, la vigilancia entomológica del estado se apoyó también en ovitrampas, dispositivos que permiten detectar huevecillos del mosquito y así identificar zonas de mayor actividad reproductiva antes de que se conviertan en focos de riesgo; se trata de una herramienta de monitoreo, no de una solución definitiva por sí sola.
Ciencia e innovación contra el mosquito transmisor
De acuerdo con información oficial de la Secretaría de Salud del Estado, en lo que va de 2026 se han realizado labores de nebulización en más de 2 mil 90 hectáreas para proteger zonas de alta concentración poblacional —colonias, escuelas y espacios públicos—, así como la revisión y el tratamiento de más de 95 mil depósitos de agua en todo el estado para eliminar posibles criaderos. De manera complementaria, personal de salud ha visitado más de 7 mil 200 viviendas para orientar a las familias sobre las medidas más efectivas de prevención. A esas acciones se suma la incorporación de una nueva estrategia de control biológico basada en mosquitos portadores de la bacteria Wolbachia, además de la inclusión de la entidad en un programa federal que explora la técnica del mosquito estéril, otra vía de control poblacional del vector.
Wolbachia: cuando la investigación científica llega a la salud pública
Wolbachia es una bacteria natural, presente en numerosas especies de insectos, que puede modificar la capacidad del mosquito Aedes aegypti para transmitir determinados virus. Según explicó la doctora Ma. Guadalupe Durón Montoya, subdirectora del Área de Prevención y Control de Enfermedades del ISSEA, cuando un mosquito portador de esta bacteria entra en contacto con el virus del dengue, la bacteria impide que el virus se reproduzca dentro de su organismo, de manera que el insecto reduce su capacidad de transmitir la enfermedad. El trabajo de cría se realiza en el Laboratorio Estatal de Salud Pública, distinguido en cinco ocasiones con el Premio Nacional de Calidad en Salud. El proyecto, que toma como referencia experiencias previas aplicadas en Baja California, se encuentra en fase de estandarización de la cría masiva de mosquitos, luego de meses de pruebas; una vez alcanzada una población suficiente, los ejemplares serán liberados en zonas donde históricamente se ha registrado mayor presencia de casos. Aguascalientes se ubica así entre los primeros estados del país en aplicar una estrategia de control biológico de este tipo, en un esfuerzo que en otras regiones de México —como el sureste, a través de la Universidad Autónoma de Yucatán— también avanza mediante colaboración interinstitucional. Las autoridades han sido claras en un punto: la técnica es segura para personas, animales y medio ambiente, y no sustituye al resto de la estrategia, sino que la complementa.
Fumigar no basta: la batalla también está en los patios
La nebulización continúa siendo parte visible de la estrategia. Actualmente se realizan recorridos en colonias de la capital —entre ellas Jardines de la Cruz, La España, Bosque Sereno, Loma Bonita, Rodolfo Landeros, Los Pericos, Ejido Cieneguilla, San Ignacio, Barrio de San Marcos, Las Flores, Progreso, Municipio Libre, Exhacienda Ojocaliente, Unidad Habitacional Ojocaliente y José Guadalupe Peralta—, así como en los municipios de Calvillo, Asientos, Pabellón de Arteaga y Rincón de Romos, generalmente entre las 4:30 y las 6:00 de la mañana. La Secretaría de Salud ha pedido a la población no alarmarse al ver los vehículos y al personal del ISSEA aplicando el producto, pues forman parte de las labores preventivas habituales. Sin embargo, las propias autoridades insisten en que la nebulización es una herramienta dentro de una estrategia integral, no la solución central: sin la eliminación constante de criaderos en los hogares, su efecto es limitado.
Gobierno, municipios, academia y familias: una estrategia compartida
El mosquito no distingue límites administrativos, por lo que la coordinación territorial resulta central. En la estrategia actual participan la Secretaría de Salud del Estado, el ISSEA, el Laboratorio Estatal de Salud Pública y varios municipios, entre ellos la capital, Calvillo, Asientos, Pabellón de Arteaga y Rincón de Romos, además del respaldo de la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal, que documenta el comportamiento de la enfermedad a nivel nacional. A esa red se suma la colaboración científica que hace posible el proyecto Wolbachia, un ejemplo de cómo un problema de salud pública complejo requiere la cooperación entre gobierno, instituciones sanitarias, laboratorios y ciudadanía para poder atenderse con eficacia.
El reto de medir resultados
Separar lo que el Gobierno hace de lo que las cifras demuestran es indispensable para valorar una estrategia con rigor. En 2024, Aguascalientes registró su peor año frente al dengue, con más de 3 mil casos; en 2025 la incidencia se redujo de forma marcada. Durante buena parte del primer semestre de 2026, la entidad se mantuvo con muy pocos o ningún caso confirmado, un comportamiento que las autoridades atribuyeron a las acciones preventivas emprendidas desde enero. Hacia mediados de agosto, sin embargo, la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal confirmó, mediante estudios de laboratorio, un total de 10 casos en el estado durante 2026: dos de dengue clásico, seis con signos de alarma y dos catalogados como graves, además de la presencia del serotipo 3 del virus. Se trata de las primeras confirmaciones de casos graves de la temporada, lo que motivó un refuerzo adicional de las brigadas de nebulización y descacharrización. Aun con ese repunte, Aguascalientes continúa por debajo de entidades como Sonora, Sinaloa, Veracruz, Tabasco y Baja California Sur, que concentran la mayor parte de los casos confirmados a nivel nacional, y no ha reportado dengue hemorrágico ni defunciones asociadas dentro de sus servicios estatales de salud. El dato importa porque recuerda que ninguna estrategia preventiva elimina el riesgo por completo: lo administra, y su éxito se mide también por lo que logra evitar, no solo por las acciones que se anuncian.
La prevención empieza en casa
Las autoridades sanitarias insisten en que los criaderos más frecuentes se encuentran dentro de los propios hogares: cubetas, llantas, latas, floreros, macetas y cualquier recipiente capaz de acumular agua puede convertirse en un punto de reproducción del mosquito. Por ello, la Secretaría de Salud recomienda mantener patios, azoteas y espacios comunitarios limpios; lavar y tapar bien cisternas y piletas; retirar objetos que puedan acumular agua de lluvia; usar repelente y ropa que cubra brazos y piernas, y colocar mosquiteros en puertas y ventanas. Como parte de este llamado, se realizaron jornadas de descacharrización el 12 de agosto en la colonia Loma Bonita y el 14 de agosto en Norias de Ojocaliente. Ante síntomas compatibles —fiebre elevada, dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, dolor muscular o articular, náuseas, vómito o sarpullido—, la recomendación es acudir de forma oportuna a los servicios de salud y evitar la automedicación, prestando atención particular a los días en que la fiebre comienza a ceder, pues ahí pueden presentarse signos de alarma.
El combate contra el dengue no tiene un solo escenario. Está en el laboratorio donde se cría, con paciencia científica, una nueva generación de mosquitos que ya no pueden transmitir el virus con la misma eficacia; está en las brigadas que recorren las colonias antes del amanecer; está en las instituciones que vigilan al vector semana tras semana, y está, finalmente, en cada hogar donde una familia decide vaciar un recipiente con agua acumulada.
La apuesta de Aguascalientes por combinar prevención, vigilancia, ciencia e innovación —con proyectos como Wolbachia todavía en fase de desarrollo— muestra una visión de salud pública que busca anticiparse a la enfermedad antes de que se convierta en un problema mayor. Pero ninguna estrategia institucional puede sustituir la participación ciudadana. El repunte de casos graves registrado en agosto es un recordatorio de que la vigilancia debe mantenerse activa todo el año: el éxito frente al dengue se construye cuando la capacidad institucional y la responsabilidad de las familias avanzan en la misma dirección, para que prevenir hoy signifique, mañana, menos personas enfermas.







