Policías que se preparan para proteger mejor: la capacitación que Aguascalientes recibió de la Marina

Policías que se preparan para proteger mejor: la capacitación que Aguascalientes recibió de la Marina

Seis integrantes del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Estatal completaron un mes de formación con la Secretaría de Marina; uno de ellos obtuvo el segundo lugar general de aprovechamiento del curso.

En seguridad pública, la improvisación puede tener consecuencias demasiado graves. Por eso, detrás de una corporación capaz de responder ante una situación de riesgo existe algo que pocas veces se ve: horas de entrenamiento, disciplina, evaluación y preparación especializada.

Ese fue el camino que siguieron seis integrantes del Grupo de Operaciones Especiales (Gopes), de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Aguascalientes (SSPE), quienes durante un mes se formaron junto con la Secretaría de Marina (Semar) en el Curso de Protección a Funcionarios, impartido en las instalaciones del 57 Batallón de Infantería de Marina, en la Ciudad de México. Al término del proceso, uno de los seis obtuvo el segundo lugar general de aprovechamiento entre todos los participantes, un resultado que la corporación estatal presenta como reflejo de un trabajo de preparación que comenzó mucho antes del curso.

Policías que se preparan para proteger mejor: la capacitación que Aguascalientes recibió de la Marina
Policías que se preparan para proteger mejor: la capacitación que Aguascalientes recibió de la Marina

Una policía preparada no se improvisa

La capacitación permanente es uno de los elementos que distingue a una corporación funcional de una que simplemente reacciona ante lo que ocurre. Formar a un policía no se limita a enseñarle a usar un arma o a conducir un vehículo: implica fortalecer su conocimiento, su disciplina, su capacidad de reacción, su toma de decisiones, su coordinación con otros elementos, su entendimiento del marco jurídico y su respeto a los protocolos establecidos.

Profesionalizar a un policía significa, en el fondo, invertir en la capacidad del Estado para responder mejor ante situaciones complejas. Es una inversión que no siempre es visible para la ciudadanía, pero que se pone a prueba precisamente cuando surge una emergencia.

Seis elementos de Aguascalientes llevaron su preparación a otro nivel

De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, seis integrantes del Gopes participaron durante un mes en el Curso de Protección a Funcionarios, impartido por el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina (CCAEIM) y la Unidad de Operaciones Especiales (Unopes), en las instalaciones del 57 Batallón de Infantería de Marina, en la Ciudad de México. Al curso asistieron también agentes de otras corporaciones del país, lo que situó a los oficiales hidrocálidos en un entorno de comparación exigente.

El número de participantes no debe leerse como una debilidad. En unidades especializadas como el Gopes, la capacitación de personal seleccionado puede tener, más adelante, un efecto multiplicador dentro de la corporación, en la medida en que el conocimiento adquirido se incorpore a la formación del resto del grupo. Hasta ahora, la SSPE no ha detallado si existe un programa formal para replicar sistemáticamente estos conocimientos, por lo que ese alcance debe entenderse como una posibilidad y no como un resultado ya comprobado.

Aprender de la Marina para responder mejor

La Secretaría de Marina es, desde hace años, un referente en la formación de personal especializado en México, tanto para sus propios efectivos como para elementos de corporaciones estatales y municipales que buscan fortalecer sus capacidades. Que policías de Aguascalientes hayan tomado este curso en instalaciones de la Marina, junto a personal de otras fuerzas, se inscribe en esa lógica de cooperación interinstitucional: no se trata de que una institución sustituya a otra, sino de que comparta conocimiento y experiencia acumulada en la formación de personal para tareas de alto riesgo.

Este tipo de colaboración —entre una secretaría federal y una corporación estatal— es también un ejercicio de coordinación que, en teoría, debería traducirse en corporaciones locales mejor preparadas para enfrentar escenarios que superan la capacidad de respuesta ordinaria.

Protección, gestión de riesgos y preparación especializada

El curso estuvo enfocado en la protección a funcionarios, una tarea especializada que exige más que fuerza física: requiere capacidad de anticipación, observación, coordinación y toma de decisiones bajo presión. Entre los contenidos que la propia corporación reportó como parte de la formación se encuentran la gestión de riesgos, la protección cercana a funcionarios, la integración y formación de escoltas, el manejo defensivo y ofensivo, y la escolta con vehículos.

Este reportaje no tiene la intención de describir procedimientos operativos ni de detallar cómo se ejecutan estas tareas en la práctica. El objetivo es explicar, en términos generales, la finalidad de una capacitación de este tipo: reducir la improvisación y aumentar la capacidad de anticipar riesgos antes de que se conviertan en una crisis.

Policías que se preparan para proteger mejor: la capacitación que Aguascalientes recibió de la Marina

Un segundo lugar que habla de disciplina y desempeño

Uno de los seis elementos de Aguascalientes obtuvo el segundo lugar general de aprovechamiento entre los participantes del curso, un grupo que incluyó personal de la propia Secretaría de Marina y de otras fuerzas especiales del país. Es un resultado que vale la pena situar con precisión: no equivale a decir que se trate del mejor policía de México, ni que haya superado a todas las corporaciones del país, sino que, en un curso específico y frente a un universo definido de participantes, un oficial de Aguascalientes destacó por su desempeño.

Ese resultado individual también dice algo del entorno institucional del que proviene: habla de la selección previa del elemento, de su experiencia y de la formación que ya traía antes de llegar al curso. Atribuirlo, sin más evidencia, a una política de gobierno específica sería ir más allá de lo que los datos disponibles permiten afirmar; lo que sí puede decirse es que el resultado se dio en un contexto en el que la SSPE ha promovido la capacitación continua como parte de su estrategia.

Preparación táctica, pero también conocimiento de la ley

Más allá de las habilidades técnicas y físicas, la profesionalización policial en México se sostiene sobre un principio que no admite excepciones: cualquier actuación de un elemento de seguridad debe ajustarse al marco legal vigente. El uso de la fuerza, en particular, se rige por criterios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y racionalidad, además de estar sujeto a mecanismos de rendición de cuentas.

Una policía profesional no solo necesita saber cómo actuar frente a un riesgo; necesita saber cuándo puede actuar, hasta dónde puede hacerlo y cuáles son los límites que la ley le impone. Ese componente jurídico —presente, en mayor o menor medida, en la formación de las unidades especializadas del país— es tan relevante para la seguridad pública como el entrenamiento físico o táctico, aunque suele ser mucho menos visible.

La profesionalización que beneficia al ciudadano

El secretario de Seguridad Pública del Estado, Antonio Martínez Romo, destacó la importancia de la capacitación continua para fortalecer las capacidades de la Policía Estatal, mejorar la atención ante situaciones de riesgo y consolidar una corporación mejor preparada para los desafíos de la seguridad pública. Sobre el desempeño del oficial que obtuvo el segundo lugar, el funcionario consideró que ese resultado refleja la preparación, la disciplina y el profesionalismo de los elementos de la corporación.

La profesionalización policial se ha convertido, además, en un tema recurrente en el discurso de la administración estatal. La gobernadora Tere Jiménez ha planteado en distintos foros que invertir en la formación de los policías equivale a invertir en mejor seguridad, y que contar con elementos mejor preparados puede fortalecer la confianza ciudadana en las corporaciones. Se trata de una línea discursiva consistente con episodios como la graduación de decenas de policías que concluyeron su bachillerato en servicio activo, documentada este año por medios locales, aunque distinta y posterior al curso impartido por la Marina que motiva este reportaje.

Ese vínculo entre preparación y confianza no es automático: la profesionalización puede fortalecer la confianza ciudadana cuando se traduce, con el tiempo, en actuaciones más apegadas a la ley, más respetuosas y más eficaces. Un curso, por sí solo, no permite afirmar que ese efecto ya se haya producido.

Capacitar una vez no basta

La verdadera profesionalización no se agota en un curso, por relevante que sea su contenido o por destacado que resulte el desempeño de quienes lo toman. Exige continuidad: evaluación permanente, actualización constante, especialización progresiva, supervisión y mecanismos claros de rendición de cuentas. Sin esos elementos, una capacitación puntual corre el riesgo de quedar como un episodio aislado y no como parte de una política sostenida.

Medir si esa política funciona requiere indicadores concretos, entre ellos las evaluaciones y certificaciones del personal, su desempeño en campo, la reducción de errores operativos, los tiempos de respuesta, el respeto a los derechos humanos, el apego a los protocolos establecidos y, finalmente, la confianza que la ciudadanía deposita en sus corporaciones. Hasta ahora, la información pública disponible documenta la capacitación y su resultado individual más destacado, pero no ofrece datos sobre esos indicadores de mediano plazo.

El reto: convertir el conocimiento en una mejor respuesta policial

El verdadero desafío que deja esta capacitación no es solo haberla completado, sino lo que ocurra después: si el conocimiento adquirido por estos seis elementos se traduce en un fortalecimiento más amplio del Gopes y, eventualmente, de la Policía Estatal en su conjunto. Ese efecto multiplicador —del que hablan tanto la teoría de la capacitación especializada como algunas declaraciones de la propia corporación— sigue siendo, por ahora, una posibilidad más que un resultado demostrado.

El verdadero propósito de capacitar a un policía no es simplemente convertirlo en un elemento más especializado sobre el papel, sino lograr que, cuando una persona necesite ayuda, encuentre frente a ella a alguien capaz de actuar con preparación, criterio, legalidad y responsabilidad.

Porque una policía profesional no se distingue solamente por su capacidad para enfrentar el riesgo, sino por su capacidad para hacerlo con preparación, disciplina, legalidad y respeto a las personas que tiene la obligación de proteger.

Gobierno del Estado de Aguascalientes

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