Desarrollo sostenible a ras de calle: el reto de convertir la calidad de vida en política pública en Aguascalientes

Desarrollo sostenible a ras de calle: el reto de convertir la calidad de vida en política pública en Aguascalientes

Con la instalación de un grupo técnico para vigilar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, el gobierno de Leo Montañez apuesta por medir sus propias promesas. La pregunta que queda pendiente es si esa vigilancia se traducirá en agua, calles y parques que las familias puedan notar.

Una ciudad se mide desde la casa

Nadie en una casa de Aguascalientes se despierta pensando en la Agenda 2030. Piensa en si hay agua para bañarse, si la calle de enfrente sigue con el bache del año pasado, si el camino a la escuela es seguro. El desarrollo sostenible, dicho así, con mayúsculas y en el lenguaje de organismos internacionales, no significa nada para una familia hasta que se convierte en algo que se puede tocar: una llave que funciona, un árbol que da sombra, una banqueta sin grietas.

Ese es el punto donde arranca esta historia. El 21 de agosto, el presidente municipal Leo Montañez encabezó la instalación del Grupo Técnico de Seguimiento y Evaluación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, un mecanismo que promete algo poco común en la política local: someter las promesas del gobierno a un sistema de revisión.

¿Qué significa realmente desarrollo sostenible?

El término se usa tanto que ha perdido filo. Pero detrás de la frase hay una idea concreta: una ciudad puede crecer, construir, atraer inversión y sumar habitantes sin agotar el agua, sin perder sus áreas verdes y sin dejar atrás a las familias que ya viven ahí. No se trata de crecer menos. Se trata de crecer sin hipotecar lo que las próximas generaciones van a necesitar.

Esa idea tiene tres caras que rara vez se explican juntas. La ambiental: agua, suelo, árboles, residuos. La social: seguridad, movilidad, espacios públicos, convivencia. Y la económica: infraestructura que dure, que se mantenga, que no se convierta en gasto perdido a los pocos años. Un gobierno municipal que habla de sostenibilidad sin tocar estas tres capas está, en el mejor de los casos, hablando en abstracto.

Cuando la política pública se convierte en vida cotidiana

Según la nota oficial de la Sala de Prensa municipal, Montañez tomó protesta a los titulares que integrarán este grupo: las secretarías de Seguridad Pública, Servicios Públicos y Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, el propio Ayuntamiento, el Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes, Desarrollo Social y el Consejo Consultivo del Instituto Municipal de Planeación. No es un detalle menor: reunir a estas áreas en una misma mesa significa, al menos en el papel, que el agua, la seguridad, los servicios y la planeación urbana dejan de evaluarse por separado.

El comunicado describe al organismo como una instancia técnica y auxiliar dentro del Sistema Municipal de Evaluación. Es, hasta ahora, una estructura de seguimiento, no una lista de obras terminadas. Vale la pena decirlo con esa precisión, porque instalar un comité es un hecho verificable; que ese comité produzca resultados medibles es algo que solo el tiempo puede confirmar.

Las acciones detrás del discurso

Lo que sí tiene respaldo documental es el compromiso declarado por la administración durante el acto: generar nuevos espacios públicos para el deporte, la recreación y la convivencia, impulsar programas de desarrollo integral, mejorar la prestación de servicios y elevar la calidad del entorno urbano y social. Son, en sentido estricto, declaraciones políticas. El reportaje debe tratarlas como tal, no como resultados ya alcanzados.

Donde sí hay evidencia de acción es en el registro reciente de la Sala de Prensa municipal, que en las semanas previas documentó obras puntuales: la rehabilitación de un tanque de agua potable en el fraccionamiento Palomino Dena, un avance del 45 por ciento en el colector pluvial de Juan Pablo II, jornadas de bacheo en calles y avenidas, la pavimentación prometida a vecinos de la calle Frida Kahlo, un nuevo puente peatonal en el segundo anillo poniente y trabajos de infraestructura sanitaria en la colonia Las Flores. Ninguna de estas obras se anunció como parte de los ODS, pero todas caen dentro de lo que la Agenda 2030 llama agua limpia, infraestructura resiliente y ciudades sostenibles.

Agua, árboles, calles y espacios públicos

El agua es, quizá, el ejemplo más claro de lo que significa sostenibilidad cuando deja de ser una palabra. No basta con pedirle a las familias que cierren la llave mientras se enjabonan las manos. Se necesita infraestructura que no pierda agua en el camino, drenaje que aguante la temporada de lluvias y mantenimiento que no espere a que un tanque colapse para intervenir. La rehabilitación del tanque en Palomino Dena y el avance en el colector de Juan Pablo II apuntan en esa dirección, aunque —y esto también hay que decirlo— un colector al 45 por ciento es una obra a la mitad, no un problema resuelto.

Con los espacios públicos ocurre algo parecido. Un parque nuevo no es sostenible por el simple hecho de existir; lo es si sobrevive al desgaste, si se limpia, si se cuida. La nota más reciente sobre familias de Villa de las Fuentes trabajando junto al Municipio en la limpieza de espacios públicos apunta a una variable que suele faltar en estos discursos: la participación ciudadana como corresponsabilidad, no solo como fotografía de inauguración.

Leo Montañez y el reto de gobernar una ciudad que crece

El papel de un alcalde en este terreno no se mide por la elocuencia de sus discursos, sino por su capacidad de sostener decisiones incómodas durante varios años: mantenimiento que no se ve, presupuesto que compite con otras urgencias, evaluación que puede exhibir fallas propias. Instalar un grupo técnico de seguimiento es, en ese sentido, un gesto distinto a inaugurar una obra: implica aceptar que habrá un mecanismo —aunque sea interno— capaz de medir si las promesas se cumplen o se quedan en el papel.

Eso no vuelve automático el elogio. Vuelve legítima la pregunta de si ese grupo técnico tendrá dientes reales o se sumará a la larga lista de comités municipales que se instalan una vez y no vuelven a reunirse.

Una ciudad sostenible no es una ciudad inmóvil

Aguascalientes sigue creciendo. Nuevos fraccionamientos, más autos, más demanda de agua y de servicios. La pregunta de fondo no es si el municipio debe frenar ese crecimiento, sino con qué infraestructura lo va a sostener. Cada colonia nueva necesita drenaje, alumbrado, transporte y áreas verdes desde el día uno, no como una reparación posterior. Ese es el verdadero examen de sostenibilidad urbana, y es distinto —mucho más exigente— que anunciar un compromiso en un acto protocolario.

Las familias como medida del éxito

Las familias no son solo beneficiarias de estas políticas. Son quienes las usan, las desgastan, las cuidan o las denuncian cuando fallan. Son, en los hechos, la auditoría más constante que tiene cualquier gobierno municipal, más rápida que cualquier informe trimestral. Si el agua llega, lo saben antes que cualquier funcionario. Si el parque se descuida, también.

El desafío: medir y mantener

Para saber si una ciudad realmente avanza hacia la sostenibilidad, hay indicadores que pueden observarse con el tiempo: la continuidad del servicio de agua, la superficie de áreas verdes que se conserva, cuántos de los árboles plantados sobreviven después del primer año, los kilómetros de infraestructura peatonal que realmente se usan, los espacios públicos que se mantienen limpios más allá del día de su inauguración. Ninguno de estos son indicadores oficiales del Municipio; son parámetros razonables para que cualquier ciudadano evalúe, con el paso de los meses, si el Grupo Técnico instalado esta semana cumplió su función o quedó como un acto simbólico.

La sostenibilidad, al final, no se mide en comunicados. Se mide en años.

El Aguascalientes que quedará

Quedará, sobre todo, lo que hoy parece invisible: si el tanque de Palomino Dena sigue funcionando dentro de cinco años, si el colector de Juan Pablo II termina su segunda mitad, si el grupo técnico instalado esta semana vuelve a reunirse en noviembre. La ciudad que están construyendo hoy es la que va a habitar una familia que todavía no decide dónde va a vivir. La pregunta que deja este acto no es si Aguascalientes habla de desarrollo sostenible. Es si, dentro de una década, alguien podrá caminar por una calle de esta ciudad y notar la diferencia.

Gobierno del Estado de Aguascalientes

Gobierno del Estado de Aguascalientes

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