Cuando sube el nivel de la Presa Calles, también cambia el horizonte del campo de Aguascalientes

El repunte en el almacenamiento del embalse más grande del estado abre una ventana de planeación para miles de productores del Distrito de Riego 001, pero especialistas y la propia autoridad estatal insisten en que el volumen disponible es solo una parte de la ecuación que decide qué se siembra y cuánto se arriesga en cada ciclo.
Para un productor, el nivel de una presa puede representar mucho más que una cifra: puede definir cuánto terreno se atreve a sembrar y cuánto dinero está dispuesto a poner en el siguiente ciclo. En Aguascalientes, esa cifra tiene nombre propio: Presa Presidente Plutarco Elías Calles, el embalse más grande del estado, ubicado en el municipio de San José de Gracia, y punto de origen del Distrito de Riego 001, del que dependen miles de familias en Pabellón de Arteaga, Tepezalá, Rincón de Romos y San Francisco de los Romo.
Durante 2026, ese embalse ha subido de nivel de forma sostenida gracias a una temporada de lluvias favorable, y el gobierno estatal, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae), ha presentado ese repunte como una noticia positiva para la planeación de los próximos ciclos agrícolas. La pregunta que interesa al campo, sin embargo, no es solamente cuánta agua hay, sino qué tanto de esa recuperación se traduce en condiciones reales para sembrar, invertir y producir, y cuánto sigue dependiendo de las lluvias, la administración del recurso y la infraestructura que lo conduce hasta la parcela.

El agua que cambia el horizonte
De acuerdo con reportes de la propia Sedrae y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) difundidos a lo largo del año, la Presa Calles pasó de un almacenamiento cercano al 30% a finales de junio de 2026 a un volumen de alrededor de 124 millones de metros cúbicos hacia finales de julio, cifra que el titular de la dependencia, Isidoro Armendáriz García, ha señalado como suficiente para garantizar hasta tres o cuatro ciclos agrícolas del Distrito de Riego 001, siempre que se mantenga un manejo responsable del recurso. Para inicios de agosto, funcionarios estatales describían a la mayoría de las presas del estado por encima del 70% de su capacidad, con la Calles avanzando más lentamente pero en la misma tendencia de recuperación.
Es una diferencia notable frente al panorama de apenas año y medio atrás. A finales de 2024, la propia Sedrae reconocía que la Calles apenas superaba el 16% de su capacidad, un nivel que la propia dependencia calificó entonces como motivo de preocupación, suficiente para sostener uno o dos ciclos más si las lluvias no llegaban. Para abril de 2025, el embalse seguía por debajo de la cuarta parte de su capacidad. El repunte llegó con las lluvias de 2025 y 2026: en agosto de 2025 la presa alcanzó 22.2% de capacidad con más de 79 millones de metros cúbicos almacenados —el mayor volumen de captación entre todas las presas del estado—, y para noviembre de ese año ya se ubicaba en 36%.
¿Cuánta agua hay realmente?
La Presa Calles tiene una capacidad de almacenamiento, al Nivel de Aguas Máximas Ordinarias, de 358.1 millones de metros cúbicos, lo que la convierte en el embalse más grande de Aguascalientes, muy por encima de presas como Malpaso, El Niágara o La Codorniz. Para dimensionar su magnitud, autoridades estatales han señalado que en ella cabría hasta 60 veces el volumen de la Presa Malpaso completamente llena.
Históricamente, el nivel de la Calles ha sido volátil. Su año de mayor captación fue 1992, cuando llegó a 89.8% de su capacidad con 321.64 millones de metros cúbicos; en el extremo opuesto, el 1 de octubre de 1946 registró apenas 5.61 millones de metros cúbicos, equivalentes a 1.57%. Esa amplitud histórica es la referencia obligada para leer con cautela cualquier cifra de un solo año: un almacenamiento de entre 30% y 36%, como el registrado en 2025 y 2026, representa una recuperación real frente a los mínimos recientes, pero está todavía lejos del máximo histórico del embalse.

La presa que sostiene una parte del campo
La Presa Calles no es solo infraestructura reciente. Su construcción comenzó en 1927 y concluyó en 1928, en pleno periodo posrevolucionario, como una obra de captación e hidroelectricidad para la región de San José de Gracia. Casi un siglo después, sigue siendo el origen del Distrito de Riego 001, el sistema agrícola más importante del estado, del que dependen alrededor de 1,700 productores y más de 6,100 hectáreas de producción en cuatro municipios, con un impacto que la Sedrae ha estimado en más de 8,000 familias vinculadas directa o indirectamente a esa actividad. En los últimos años, el distrito incluso ha atraído a productores de otras entidades —Zacatecas, Jalisco y Guanajuato— que han migrado a Aguascalientes en busca de condiciones de riego más estables.
El agua también es una decisión económica
Para quien siembra, el nivel de la presa no es un dato abstracto: es información que entra directamente en decisiones como qué cultivo elegir, cuánta superficie sembrar, si vale la pena invertir en semilla mejorada o maquinaria, y qué tanto riesgo asumir frente a un ciclo incierto. Un embalse con mejor nivel de almacenamiento amplía el margen para tomar esas decisiones con más información, pero no elimina las demás variables que determinan si esa decisión será rentable: el comportamiento del clima durante el ciclo, los precios de mercado, los costos de insumos y energía, y la propia disciplina en el uso del agua entre los usuarios del distrito. Es una relación de mayor certidumbre relativa, no una garantía de resultados económicos.
Los próximos ciclos agrícolas
Cuando la Sedrae habla de «ciclos agrícolas garantizados», se refiere a la capacidad de la presa para sostener el riego del Distrito 001 durante varios años consecutivos incluso si las lluvias fallaran, no a que cada productor tenga asegurada una cosecha exitosa. Las declaraciones de la dependencia a lo largo de 2025 y 2026 han oscilado entre hablar de tres y de cuatro ciclos de respaldo, según el corte de captación del momento, lo que subraya que esa proyección se actualiza conforme cambia el nivel del embalse y no debe leerse como una cifra fija.
Aparte del agua de presa, buena parte del campo de Aguascalientes depende también de la siembra de temporal. En el estado se cultivan alrededor de 90,000 hectáreas bajo este esquema, de las cuales unas 10,000 son consideradas tierras con condiciones limitadas según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Para el ciclo primavera-verano 2024, se sembraron poco más de 65,000 hectáreas —81% de la superficie total de temporal del estado— principalmente de frijol, maíz, avena, sorgo y cacahuate. Esa siembra de temporal, a diferencia de la que depende de la presa, sigue necesitando lluvia oportuna mes con mes: en agosto de 2026, la propia Sedrae reconocía que la preocupación inmediata era que continuara lloviendo lo suficiente para que los cultivos de maíz y frijol de temporal no se marchitaran antes de la cosecha.
Del embalse a la parcela
El almacenamiento en la presa es solo el primer eslabón. Entre el embalse y el surco existe una red de conducción y distribución operada de manera coordinada entre los usuarios del Distrito de Riego 001 y Conagua, que dosifica la extracción según las necesidades de cada etapa del ciclo. El gobierno estatal ha impulsado, además, un plan para interconectar plantas de tratamiento de aguas residuales en Jesús María, San Pancho y Pabellón de Arteaga con el sistema de la presa Calles, con el doble propósito de sumar una fuente adicional de agua tratada y de reducir la dependencia de pozos, cuidando así los mantos acuíferos de la región. Ese tipo de proyectos de tecnificación y reúso son, en el discurso oficial, tan relevantes como el propio nivel de almacenamiento, porque de ellos depende que el agua disponible se aproveche con la menor pérdida posible antes de llegar al cultivo.
Lluvias, clima y riesgo
La recuperación del embalse en 2025 y 2026 está directamente asociada a un temporal de lluvias favorable. Para junio de 2026, la precipitación media acumulada en el estado rondaba los 193.8 milímetros, con Tepezalá, San José de Gracia y Pabellón de Arteaga —justo los municipios del Distrito 001— entre los que más lluvia registraron ese mes. La Sedrae proyectaba entonces alcanzar hasta 500 milímetros de precipitación acumulada para el año. Esa dependencia de la temporada de lluvias es, al mismo tiempo, la explicación de la mejora y su principal límite: un año con temporal débil puede revertir buena parte de lo ganado, como ya ocurrió entre 2023 y 2024.

Más agua no elimina todos los riesgos
Ni el nivel de la presa ni la lluvia acumulada garantizan por sí solos una buena cosecha. Persisten variables como las plagas, la disponibilidad y costo de fertilizantes y energía, el comportamiento de los mercados y, en cultivos de exportación como el jitomate, la incertidumbre arancelaria: productores de Aguascalientes han señalado que el conflicto comercial con Estados Unidos en torno a ese producto se arrastra desde 1996 y sigue en negociación entre autoridades federales de ambos países. La disponibilidad de agua ordena una parte del riesgo productivo, pero no lo elimina.
La nueva etapa: administrar mejor cada litro
De poco serviría tener más agua almacenada si una parte relevante se pierde antes de llegar a la parcela. Por eso, junto con el repunte del embalse, el gobierno estatal ha insistido en programas de tecnificación del riego, entrega de cisternas y promoción de cultivos de menor consumo hídrico, además de hacer un llamado explícito a los productores del distrito a mantener un uso responsable del recurso mientras se sostiene la recuperación.
La verdadera ventaja de una presa con mejores niveles de almacenamiento no está solamente en tener más agua, sino en contar con mayor margen para planear cómo utilizarla. La Presa Calles llega a la segunda mitad de 2026 en su mejor momento en varios años, lo que abre una ventana real de planeación para los productores del Distrito de Riego 001. Pero esa ventana sigue sujeta a las lluvias de cada temporada, a la eficiencia con la que el agua viaje del embalse a la parcela, y a decisiones de manejo que, año con año, determinan si el margen de certidumbre que ofrece la presa se traduce o no en cosechas estables para el campo de Aguascalientes.







