OBJECION DE CONCIENCIA” COMO GARANTIA DE LIBERTAD

La preservación de la especie humana debería ser clasificada como un deber ético entre la sociedad, una garantía para nuestra sobrevivencia. Debe ser una convicción ética, una conducta social que no se puedani deba discriminar.
En 47 años como esposo y padre de tres hijas, yen mi desempeño como servidor público, me he pronunciado por proteger el derecho de los servidores públicos a ejercer la “Objeción de Conciencia”. He argumentado que el “Derecho a la Vida” es inatacabley representa el imperio de los derechos humanos.
He opinado que ninguna Ley justa puede obligar o legitimar a un individuo, que en calidad de servidorpúblico cometa homicidio en contra de otro; inclusive,en situación de guerra, ninguna Ley puede ni debe legitimar el homicidio argumentando el cumplimiento del deber.
Sostener encuentros sexuales, casuales o permanentes, representa para muchos individuos el disfrute voluntario de placeres carnales y desahogo deansiedades mentales; sin embargo, acarrea la ineludible posibilidad biológica de resultar embarazados y por consecuencia, la responsabilidad y obligación de decidir procrear a una persona humana.
Allí radica el dilema del misterio y esperanza de la procreación. Allí renace la responsabilidad de la trascendencia humana y la experiencia de “ser como dioses” y de tener en nuestras manos la emocionante alternativa para decidir preservar a nuestra especie, obien para destruirla.
En este confuso momento del porvenir, la especie humana enfrenta un halo de esperanza y felicidad, ode terror y misterio. Y allí renace el terrible dilema: decidir si vamos a preservar o a destruir a la humanidad.
En este envejecido dilema del misterio y la esperanza en el porvenir, radica la confusión delpensamiento humano y se impone la moderna concepción de una ideología de libertad y discutible derecho individual al “aborto del neonato”.
Esta confusión produce terror y supera a laconvicción ética de muchos individuos embarazados.Las reacciones de ansiedad y terror al embarazo no deseado superan con creces a la racionalidad humana. Y aparece la duda que oscurece el pensamiento y renace la enorme responsabilidad social que representa el arribo del “neonato”.
El argumento individualista generalmente sugerido por hombres y decidido por mujeres, de proceder y“abortar al neonato”, no parecer ser una alternativa racional. No parecer ser una solución sencilla, pero si parece ser un escape ideal para ocultar la responsabilidad social de la pareja sexual.
El individualismo se impone en la decisión del“aborto del neonato”, y representa más una reacción de confusión e inmadurez intelectual.
Vivimos inmersos en una tendencia ideológica demodernidad y de propaganda “proabortista” que actúa como disfraz de los derechos individuales. Una campaña de supuestas libertades que aparenta ser lasolución a conflictos de parejas. Una ideología que se vende bien entre un determinado entorno social.
La propaganda política “proabortista” difundida entre la juventud, intenta capturar clientes que contribuyan con votos para ascender al Poder público y por consecuencia debilitar la construcción de la familia.
La propaganda política “proabortista” en nada ayuda realmente a la solución de los conflictos emocionales entre parejas embarazadas. Representaun nebuloso futuro y debilita la responsabilidad socialde parejas sexuales. Esta propaganda ofrece unasalida temporal pero no resuelve los dilemas o dudas existenciales que padece la juventud.
En mi opinión, la ideología y propaganda política “proabortista”, tan intensa y penetrante, ha ganado clientes aterrorizados y confundidos que han perdido la convicción de que un “embarazo” les puede producirfelicidad en el porvenir.
La práctica indiscriminada del “aborto”, adjudicada a grupos defensores del “feminismo” es engañosa; no todas las feministas comparten la propaganda“proabortista” que se vende como un escape inmediatode la responsabilidad individual, o una cultura de lamuerte y rompimiento del tejido social.
Hoy la institución social de la familia sufre un ataque perjudicial.
En mi opinión, “abortar” a un ser humano en formación no debe considerarse una alternativaindiscriminada. Recurrir al “aborto” debe ser una acción compartida que obedezca solamente razones de salud de las mujeres o el propio “neonato”, y también por consecuencia en actos de violencia.
En todo caso, reconocer el embarazo comoresponsabilidad entre un hombre y una mujer y que lasolución racional debe ser decisión mutua y una prioridad que fortalezca a la familia, no a su debilidad.
Por otra parte, reitero que ninguna Ley puede ni debe obligar a los servidores públicos a ejercer sus servicios profesionales para promover una cultura de la muerte. La “objeción de Conciencia” es una garantía de libertad profesional laboral.
Es deber del Estado garantizar el derecho a la vida humana y preservar la institución de la Familia como base y sustento del tejido social.







