Municipio de vanguardia con visión humanista

La rendición de cuentas adquiere un significado político y social cuando la autoridad gubernamental abandona la frialdad de las cifras y los formatos acartonados para mirar de frente a los ojos de la ciudadanía, tal como se hizo hace un par de días por parte del alcalde Leo Montañez.
En el evento al que convocó a representantes de todos los sectores de la sociedad, el presidente municipal Leo Montañez hizo la presentación de su Segundo Informe de Gobierno, rompiendo con los esquemas tradicionales y las fórmulas burocráticas de sólo presentar en lectura e imágenes lo que se ha hecho en el Municipio; él no se limitó a una simple y aburrida enumeración de estadísticas frías, antes bien, optó por colocar en el centro absoluto de su mensaje la dimensión profundamente humana del servicio público y el valor de las personas.
Este tipo de cambios, el de mostrar su cercanía y reconocimiento a la colaboración ciudadana, es lo que distingue a los gobiernos humanistas, como los emanados de Acción Nacional, pues siempre nos enfocamos en demostrar con hechos incuestionables que los resultados tangibles y Leo ha encabezado trabajos que han elevado la calidad de vida en Aguascalientes, en materia de infraestructura, finanzas sanas y servicios públicos eficientes, que adquieren valor real cuando impactan de manera directa y positiva en la calidad de vida de las familias.
Como bien lo ha señalado el equipo de trabajo en repetidas ocasiones, si bien el respaldo de los números y las metas alcanzadas con rigor administrativo es indispensable para evaluar una gestión pública eficaz, el verdadero diferenciador radica en no perder jamás el espíritu solidario, la cercanía con la comunidad y la vocación de servicio.
Bajo esta perspectiva institucional, considero que el informe que fue presentado se orientó con absoluta firmeza hacia el fortalecimiento y cumplimiento de las atribuciones fundamentales consagradas en el artículo 115 de nuestra Constitución General de la República.
El foco principal de la administración se concentró con acierto en garantizar la óptima prestación de los servicios públicos esenciales para la comunidad, sin distraerse en la dispersión de programas sociales asistencialistas que a menudo diluyen la responsabilidad central del municipio; el eje rector priorizó lo que verdaderamente fortalece la vida institucional y el orden de una ciudad: consolidar la seguridad pública con más elementos y tecnología, modernizar y pavimentar vialidades estratégicas, optimizar los servicios de recolección y limpia, y concretar el histórico rescate del servicio de agua potable para beneficio de todas las familias aguascalentenses.
Insisto que este ejercicio de transparencia institucional confirma de manera categórica que el rumbo tomado es el correcto y que la ruta trazada a lo largo de este periodo demuestra que cuando existe orden en el ejercicio del gasto, solidez en las instituciones públicas y un profundo amor por la tierra que nos vio nacer, Aguascalientes sencillamente no se detiene ni conoce retrocesos.
Las acciones de gobierno hablan por sí mismas; las obras materiales, la incorporación de nuevas patrullas para blindar la tranquilidad, la puesta en marcha de nuevos pozos para garantizar el suministro hídrico y la recuperación de espacios públicos emblemáticos, -como las más de 40 hectáreas del pulmón natural de La Pona convertidas legítimamente en patrimonio ambiental de la ciudadanía-, tienen un propósito por demás claro: servir a la gente con honestidad y eficacia.
Concluyo que, con convicciones firmes, principios claros y resultados comprobables que están a la vista de las ciudadanas y ciudadanos, Aguascalientes refrenda su compromiso histórico con la gobernabilidad y queda demostrado que nuestra sociedad está lista para seguir avanzando con paso firme hacia el futuro, consolidando un entorno de paz, desarrollo sostenido, prosperidad compartida y, sobre todo, absoluta seguridad.







