Mariano Hidalgo entra en su recta final: cuando una avenida deja de ser solo pavimento

Mariano Hidalgo al 95%: rampas y accesibilidad final

A un 95% de avance, la rehabilitación de esta vialidad del oriente de la capital suma rampas, guía podotáctil y señalización a la nueva carpeta de concreto. El municipio de Leo Montañez busca cerrar una obra que, según documentan sus propios antecedentes, comenzó hace más de un año y se ha ido ampliando por etapas.
Son las siete de la mañana y ya hay movimiento en Mariano Hidalgo. Un hombre empuja un carrito de tamales por la banqueta recién colada; dos adolescentes cruzan donde todavía no hay pintura que marque el paso peatonal, calculando el hueco entre los coches. Más adelante, una cuadrilla revisa el nivel de una rampa de concreto que baja hacia la esquina. Nadie se detiene a mirarla, pero es justo ahí, en ese pedazo de banqueta que baja suavemente hacia el arroyo vehicular, donde se decide si la obra realmente sirve para algo más que ver bien desde el coche.
El Municipio de Aguascalientes informó este 10 de septiembre de 2026 que el proyecto de pavimentación de la avenida Mariano Hidalgo registra un avance general del 95 por ciento, por lo que los trabajos se encuentran ya en su etapa final. La intervención, encabezada por el presidente municipal Leonardo «Leo» Montañez a través de la Secretaría de Obras Públicas Municipales (SOPMA), entra ahora en la fase que menos se nota desde un automóvil y más se siente al caminar: rampas, guía podotáctil y pintura vial.
Lo que falta para decir «terminada»
De acuerdo con el comunicado oficial, el personal operativo concentra sus esfuerzos en la construcción de nuevas banquetas, rampas y guía podotáctil para personas con discapacidad. A la par, las cuadrillas procederán con la colocación de la guía podotáctil sobre banquetas, así como la aplicación integral de pintura vial para la correcta delimitación de carriles y cruces peatonales.
Conviene no pasar por alto lo que dice —y lo que no dice— ese 95 por ciento. El municipio lo presenta como avance general de la obra, sin desglosar si corresponde a metros cuadrados colados, a presupuesto ejercido o a metas contractuales. No hay, en la información pública disponible, un desglose técnico que permita separar avance físico de avance financiero, ni referencia a un plazo contractual original o a posibles convenios modificatorios. Es un dato relevante y verificable en su origen —viene del propio Municipio—, pero incompleto si se quiere entender con precisión cuánto falta en términos de tiempo o de recursos. Por eso, aunque la obra esté visiblemente cerca de su cierre, todavía no es correcto llamarla «concluida».

Una obra que ha crecido por tramos
Mariano Hidalgo no se pavimentó de un solo golpe. El expediente público reconstruible a partir de boletines municipales muestra una intervención que avanzó por etapas y por tramos distintos, no siempre idénticos entre sí.
La primera fase documentada se remonta a julio de 2025, cuando Montañez encabezó el arranque de los trabajos en el tramo de Avenida Carmen Serdán a Avenida Luisa Fernández Villa, en el fraccionamiento Fundadores. En esa ocasión, el titular de SOPMA, Miguel Ángel Huízar Botello, informó una inversión de 13.4 millones de pesos del FAISMUN para intervenir 5,611 metros cuadrados, con trabajos que ya incluían guarniciones, rampas vehiculares, banquetas y señalización horizontal con pintura termoplástica.
Casi un año después, en mayo de 2026, el municipio puso en marcha lo que denominó la tercera etapa de pavimentación con concreto hidráulico, en el tramo de María Luisa Fernández Villa a Manuel Tolsá. Para ese segmento, la Secretaría de Obras Públicas reportó una inversión superior a 6.8 millones de pesos del FAISMUN, además de la rehabilitación de más de 200 metros lineales de tubería sanitaria y de agua potable para mejorar el servicio a vecinos y comerciantes de la zona. En agosto, el municipio reportó el colado de losas de concreto en la calzada norte y en las guarniciones del camellón, con la calzada sur pendiente para una etapa posterior.
Ese recorrido importa porque explica algo que el boletín del 95 por ciento, por sí solo, no aclara del todo: no es evidente si la cifra se refiere al conjunto histórico de la avenida —sumando los tramos intervenidos desde 2025— o específicamente a la etapa más reciente, la que va de Luisa Fernández Villa a Manuel Tolsá. La información pública disponible no permite confirmarlo con certeza, y este reportaje no puede afirmar una cosa u otra sin ese dato. Lo que sí es verificable es que se trata de una misma vialidad intervenida en distintos momentos, con distintos montos y superficies, bajo una misma administración y un mismo criterio técnico: pavimentar con concreto hidráulico.
Por qué concreto y no asfalto
El concreto hidráulico es, en términos simples, una losa rígida hecha con cemento, agua y agregados pétreos, distinta del asfalto —una mezcla de asfalto y agregados que se compacta en caliente y que se comporta de forma más flexible ante el tránsito. Ninguno de los dos materiales es superior en todos los casos: la elección depende del tipo y volumen de vehículos que circulan, las condiciones del suelo, el clima, el costo de construcción, la vida útil esperada y el mantenimiento disponible a futuro.
Como referencia técnica general, el concreto hidráulico suele ofrecer mayor resistencia a cargas pesadas y una vida útil más larga antes de requerir reconstrucción total, aunque su costo inicial y su tiempo de fraguado —el periodo en que no puede recibir tránsito— tienden a ser mayores que los del asfalto. El propio municipio ha descrito el material como de alta resistencia y durabilidad al justificar su uso en Mariano Hidalgo, una vialidad con tránsito constante de vehículos, transporte de carga y actividad comercial en el oriente de la ciudad.
Lo que el conductor no ve
Quien maneja por Mariano Hidalgo percibe, sobre todo, una superficie pareja donde antes había baches. Quien camina por ahí percibe algo distinto: si hay o no banqueta continua, si la rampa baja donde realmente cruza la gente, si el piso con textura lo guía hasta el semáforo o se pierde a la mitad de la cuadra.
Una vialidad completa no es solo la capa de rodamiento para los autos. Es también un espacio público que atraviesan a diario personas con necesidades distintas: quien usa silla de ruedas, quien empuja una carriola, quien tiene una lesión temporal en el pie, quien no ve y depende del tacto para saber dónde termina la banqueta y empieza la calle. La obra de Mariano Hidalgo, al menos en el papel, intenta atender ambos frentes: el vehicular con el pavimento y el peatonal con banquetas, rampas y guía podotáctil.
Qué es —y qué no es por sí sola— la guía podotáctil
La guía podotáctil es una franja de piso con relieve, generalmente instalada en banquetas y cruces, pensada principalmente para orientar a personas con discapacidad visual. Funciona por textura: unas piezas con líneas paralelas indican dirección de avance, mientras que otras con puntos advierten un cambio —una esquina, un cruce, un obstáculo o el arranque de una rampa— y piden a quien camina que se detenga o preste atención.
Su utilidad, sin embargo, no depende de que exista, sino de cómo se instala. Un tramo de guía podotáctil aislado, sin continuidad hacia el cruce, interrumpido por un poste o mal alineado con la rampa, pierde buena parte de su función. Para que cumpla su propósito necesita conectar de forma continua con las rampas, los cruces y las banquetas adyacentes, y mantenerse libre de obstáculos y con mantenimiento constante. Por eso, que el municipio anuncie su colocación en la fase final de Mariano Hidalgo es una buena noticia parcial: lo relevante será, más adelante, cómo quedó integrada al resto del recorrido peatonal, algo que solo podrá evaluarse una vez concluida la obra.


Rampas: no solo para quien tiene una discapacidad
Es común asociar las rampas exclusivamente con personas con discapacidad motriz, pero su beneficio es más amplio. Una rampa bien construida ayuda también a personas adultas mayores, a quienes llevan un carrito de compras o una carriola, a un repartidor con una diablo cargado de mercancía, o a cualquier peatón que en un momento dado camine con una lesión temporal. Pensar la accesibilidad como una característica de diseño urbano —y no únicamente como una condición médica de unos cuantos— ayuda a entender por qué estos elementos forman parte de cualquier obra vial que se asuma como completa.
La pintura que también es seguridad
El anuncio municipal detalla que las cuadrillas aplicarán pintura vial para delimitar carriles y cruces peatonales. Puede sonar al detalle más menor de toda la obra, pero es, en la práctica, lo que ordena el tránsito una vez que el pavimento ya está colado: le dice al automovilista dónde empieza y termina su carril, y le indica al peatón dónde tiene prioridad para cruzar. Una vialidad con superficie nueva pero sin señalización horizontal es, en los hechos, una calle a medio terminar: el material está, pero las reglas de uso todavía no son visibles para quien la transita.
Una pieza dentro de un programa más grande
Mariano Hidalgo no es un caso aislado. En el marco de su Segundo Informe de Gobierno, presentado ante la gobernadora Tere Jiménez, Montañez reportó que su administración ha rehabilitado más de 100 vialidades y que, de ellas, se han pavimentado con concreto hidráulico más de 30 calles y avenidas —entre ellas, explícitamente, Mariano Hidalgo y Julio Díaz Torre en Ciudad Industrial—, mientras que con carpeta asfáltica se intervinieron más de 60 vías adicionales. A esto se suman 14 cuadrillas de bacheo que realizan trabajos preventivos y correctivos de forma permanente en distintos puntos de la ciudad.
Esa cifra de «más de 100 vialidades» conviene leerla con cuidado: no todas corresponden al mismo tipo de intervención. El propio informe distingue entre pavimentación con concreto, pavimentación con asfalto y bacheo correctivo, que son trabajos de naturaleza y alcance distintos. Colocar concreto hidráulico en una avenida completa no es lo mismo que tapar baches de forma preventiva en una calle secundaria, aunque ambas acciones formen parte de un mismo programa de infraestructura vial. Presentar todo bajo una sola cifra, sin esa distinción, simplifica un trabajo que en realidad tiene capas distintas.
El papel de Leo Montañez
En este tipo de obras, el presidente municipal no opera personalmente la maquinaria ni traza el diseño técnico de rampas o guías podotáctiles: esa responsabilidad recae en SOPMA y en los equipos de ingeniería a su cargo. El papel del alcalde es otro: definir prioridades de inversión dentro del Programa Anual de Obra Pública, autorizar y dar seguimiento a los recursos —en este caso provenientes del FAISMUN—, y presentar públicamente los avances, como ocurrió este 10 de septiembre. Es un rol de conducción política, no de ejecución técnica, y distinguir ambos planos ayuda a entender con más precisión quién hace qué dentro de una obra municipal.
Terminar no es el final
Hay una parte de estas obras que casi nunca se anuncia con boletín: el mantenimiento. Una rampa se puede fracturar, una guía podotáctil se puede desprender, la pintura de un cruce peatonal se desgasta con el tránsito y el sol en cuestión de meses. La avenida que hoy se presenta como renovada necesitará, en el futuro, reposición de señalización, limpieza de banquetas, revisión de rampas y atención oportuna a los baches que inevitablemente aparecerán con el tiempo. Ahí es donde se mide si una obra fue una inauguración de un día o una inversión que efectivamente se sostiene.


Lo que representa, sin exagerar
Mariano Hidalgo no resuelve por sí sola los problemas de movilidad de Aguascalientes, y sería un exceso presentarla así. Lo que sí documenta, con base en lo verificable hasta ahora, es una forma de entender la obra pública que ya no se limita a cambiar la carpeta de rodamiento: pavimento, banquetas, rampas, guía podotáctil y señalización aparecen como piezas de una misma intervención, pensadas —al menos en el anuncio oficial— para que la avenida funcione tanto para quien maneja como para quien camina. Falta ver, una vez concluida formalmente la obra, si esos elementos quedaron bien conectados entre sí. Esa es, en realidad, la prueba que todavía tiene pendiente Mariano Hidalgo.
| Recuadro: Avenida Mariano Hidalgo, datos clave• Avance reportado (10 sep 2026): 95% general• Dependencia ejecutora: SOPMA• Tipo de intervención: Pavimentación con concreto hidráulico• Fase final anunciada: Rampas de acceso, guía podotáctil, pintura vial• Tramo etapa 2025: Av. Carmen Serdán a Av. Luisa Fernández Villa (Fundadores)• Superficie etapa 2025: 5,611 m²• Inversión etapa 2025: 13.4 millones de pesos (FAISMUN)• Tramo etapa 2026 (3ª etapa): María Luisa Fernández Villa a Manuel Tolsá• Inversión etapa 2026: Más de 6.8 millones de pesos (FAISMUN)• Obra hidrosanitaria adicional (2026): Más de 200 metros lineales de tubería• Tramo total actual al 95%: No especificado con precisión en el boletín; no verificable si corresponde a toda la avenida o solo a la etapa más reciente• Fecha de conclusión formal: No especificada• Población beneficiada (cifra oficial): No especificada |







