Cuando la despensa también compra un poco de tranquilidad

Lo que hay detrás del apoyo a mil familias de San Francisco de los Romo
Más de mil familias del municipio con mayor crecimiento demográfico de Aguascalientes recibieron esta semana un apoyo alimenticio del Gobierno del Estado. La entrega es el punto de partida para entender un problema más amplio: qué significa la inseguridad alimentaria en la entidad, por qué golpea justo a este municipio industrial y en expansión, y qué tendría que pasar después de que la despensa llega a la mesa.
Son las siete de la noche en cualquier casa de San Francisco de los Romo. Alguien llega del turno en una planta automotriz, alguien más recoge a los niños de la escuela, y en la cocina se hace la cuenta que se repite cada quincena: cuánto alcanza, qué se compra primero, qué espera. No es una escena de pobreza extrema ni una postal de carencia; es, sencillamente, la administración cotidiana de un presupuesto que no siempre estira lo suficiente. Esa escena, multiplicada por miles de hogares, es el trasfondo real de lo que ocurrió el pasado 12 de septiembre en este municipio: la gobernadora Tere Jiménez y la presidenta del Sistema DIF Estatal, Aurora Jiménez, entregaron apoyos alimenticios a más de mil familias.
La nota oficial habla de un evento. Este reportaje intenta explicar lo que ese evento representa: una fotografía parcial de un problema estructural —la seguridad alimentaria y la vulnerabilidad de las familias en Aguascalientes— que no se resuelve, ni se explica por completo, en una sola entrega de despensas.
Más de mil familias y una necesidad concreta
De acuerdo con el comunicado del Gobierno del Estado, la gobernadora Tere Jiménez y Aurora Jiménez, primera voluntaria y presidenta del DIF Estatal, encabezaron la entrega de apoyos alimenticios a más de mil familias de San Francisco de los Romo. En el evento, la alcaldesa Margarita Gallegos Soto agradeció la presencia de ambas funcionarias y subrayó la importancia de sumar esfuerzos entre el gobierno estatal y el municipal. También estuvieron presentes la diputada local Bety Montoya, el director general del DIF Estatal, Héctor Castorena Esparza, el director de Desarrollo Comunitario del organismo, Osvaldo Alonso Serrano, y una beneficiaria, Sandra Elizabeth Lugo Pérez.
La gobernadora aprovechó el encuentro para invitar a las familias a acercarse a otras dependencias estatales y conocer programas de apoyo para el campo, el emprendimiento, becas y atención a personas adultas mayores.
Aquí conviene detenerse en la cifra antes de avanzar. El comunicado habla de “más de mil familias”, no de un padrón exacto ni de un número preciso de personas beneficiarias. No existe información pública suficiente, al momento de este reportaje, para saber cuántas personas conforman exactamente esas familias, cuál es el criterio técnico de selección de beneficiarios, el presupuesto específico destinado a esta jornada o la periodicidad con la que se repetirá el apoyo en el municipio. Tampoco se especifica en el comunicado el nombre formal del programa del que forma parte esta entrega. Lo que sí es públicamente conocido —y ayuda a entender el contexto institucional— es que el DIF Estatal opera desde hace años un Programa de Atención Alimentaria que distribuye productos como leche, avena, atún, harina y arroz a población en situación de vulnerabilidad, y que el Gobierno del Estado utiliza la Tarjeta Soluciones como mecanismo para vincular a las familias beneficiarias con el catálogo más amplio de programas sociales estatales, de acuerdo con las reglas de operación publicadas en el Periódico Oficial de Aguascalientes. Es razonable suponer que la entrega en San Francisco de los Romo se inscribe en esa misma lógica institucional, aunque el comunicado no lo precise con ese nivel de detalle.
¿Qué significa realmente seguridad alimentaria?
Es fácil pensar que “seguridad alimentaria” quiere decir simplemente “tener comida”. No es así. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explica que existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades y preferencias, de manera que puedan llevar una vida activa y sana. Esa definición se sostiene sobre cuatro pilares que rara vez se explican al público: la disponibilidad de alimentos (que existan y estén en el mercado o el territorio), el acceso (que las familias tengan el dinero o los medios para obtenerlos), la utilización (que el cuerpo pueda aprovechar esos nutrientes, lo cual depende también de salud, agua limpia y saneamiento) y la estabilidad (que ese acceso no dependa de una buena quincena y se rompa con la siguiente).
Una familia puede tener comida en la alacena y, aun así, estar en inseguridad alimentaria si esa comida depende de sacrificar otro gasto esencial, si la dieta es poco variada o si no sabe si podrá sostener esa compra el mes siguiente. Por eso el problema no se agota con una despensa: la despensa resuelve, en el mejor de los casos, la dimensión de acceso inmediato, no las otras tres.
San Francisco de los Romo: el municipio que más rápido creció
Para entender por qué mil familias de este municipio necesitan un apoyo alimenticio, hay que entender primero qué es hoy San Francisco de los Romo. No es, contra lo que podría suponerse, un municipio estancado o marginal: es, de acuerdo con datos del propio Gobierno del Estado, el municipio con el crecimiento demográfico más alto de Aguascalientes desde el año 2000. Su población pasó de 35,769 habitantes en 2010 a 46,454 en 2015 y a 61,997 en el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI —casi se duplicó en una década—, con una distribución prácticamente equilibrada entre mujeres (50.5%) y hombres (49.5%).
Ese crecimiento no es casual: obedece a la consolidación de San Francisco de los Romo como uno de los nuevos polos industriales de la zona metropolitana de Aguascalientes, impulsado por parques industriales como el Parque Industrial San Francisco I, de 79 hectáreas, que concentra alrededor de una treintena de empresas de los sectores automotriz, metalmecánico, logístico y manufacturero. El municipio pasó de un grado de marginación “bajo” en el año 2000 a “muy bajo” en 2015, posicionándose como el municipio con mejor calidad de vida del estado después de la capital y de Jesús María, según el diagnóstico municipal oficial.
Y sin embargo —y este es el primer dato que rompe el estereotipo de que la pobreza solo existe donde no hay industria— la propia expansión económica no ha significado, para una parte de la población, seguridad económica plena. Información difundida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y retomada por análisis periodísticos especializados muestra que, entre 2015 y 2020, el número de personas en pobreza extrema en San Francisco de los Romo se cuadruplicó: de 801 a 3,373 personas, uno de los incrementos porcentuales más altos entre los once municipios del estado. En el mismo periodo, estimaciones de pobreza multidimensional del propio Gobierno del Estado ubicaban a alrededor de tres de cada diez habitantes del municipio en situación de pobreza y a más de cuatro de cada diez en situación de vulnerabilidad por carencias sociales o por ingreso, cifras que —conviene subrayarlo— reflejan condiciones de un municipio en transformación acelerada, no de un municipio estancado.
En materia de empleo, los datos más recientes disponibles (primer trimestre de 2026, plataforma DataMéxico de la Secretaría de Economía) muestran una tasa de desocupación baja, de apenas 2.16%, y una población económicamente activa del 59.2%. Pero detrás de la baja desocupación hay otro dato relevante: 44.4% de la población ocupada del municipio trabaja en la informalidad, con un salario promedio mensual de 5,490 pesos, frente a 7,720 pesos en el sector formal. Tener empleo, en otras palabras, no siempre equivale a tener un ingreso suficiente y estable.
El precio de comer: cuando el ingreso no alcanza para todo
¿Qué ocurre cuando una familia gana menos de lo que necesita para cubrir todos sus gastos? La reacción más común no es dejar de comer por completo —eso ocurre solo en los casos más graves—, sino reorganizar el gasto: se compra menos variedad, se sustituyen alimentos más nutritivos por otros más baratos y con más calorías vacías, se posterga la compra de medicamentos, se retrasa el pago de servicios o se reduce el presupuesto para transporte y vestido. Es un ejercicio de matemáticas domésticas que las familias hacen todos los días y que rara vez se vuelve noticia, salvo cuando llega el reverso: un apoyo que, por unas semanas, permite dejar de hacer esa cuenta con tanta angustia.
Es importante no simplificar el fenómeno. No todas las familias que reciben un apoyo alimenticio viven en pobreza extrema; muchas están en lo que la literatura especializada llama vulnerabilidad por ingreso o carencia alimentaria: hogares que, sin ser los más pobres, enfrentan un momento de presión económica —un desempleo temporal, un gasto médico imprevisto, el nacimiento de un hijo, la vejez de un familiar— que puede empujarlos, transitoriamente, hacia la inseguridad alimentaria. La sociología de la vulnerabilidad insiste en este punto: la vulnerabilidad no siempre es una condición permanente ni heredada; puede ser también un estado temporal del que las políticas públicas, bien diseñadas, ayudan a salir.

Alimentación y salud: comer suficiente no siempre es comer bien
La relación entre alimentación y salud tiene, en México, una paradoja incómoda: el país enfrenta simultáneamente desnutrición infantil en ciertas regiones y una de las prevalencias más altas del mundo de sobrepeso, obesidad y diabetes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), en 2023 la baja talla —un indicador de desnutrición crónica— estuvo presente en 13.9% de los menores de cinco años a nivel nacional, mientras que la obesidad en adultos alcanza cifras cercanas a un tercio de la población. Investigaciones recientes basadas en la Ensanut muestran, además, que el control de la diabetes es sistemáticamente peor en los municipios con mayor rezago social, mientras que la obesidad y el síndrome metabólico tienden a ser más altos en municipios de mayores ingresos, lo que sugiere que el problema no es solo cuánto se come, sino qué se come y en qué condiciones se vive.
La propia Ensanut ha documentado que casi cuatro de cada diez hogares mexicanos reportan algún tipo de inseguridad alimentaria moderada o severa, y que aproximadamente cuatro de cada diez hogares del país tienen a alguno de sus integrantes inscrito en algún programa social de ayuda alimentaria, siendo la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores el más extendido. No existen, hasta donde pudo documentar este reportaje, cifras públicas desagregadas de inseguridad alimentaria específicas para San Francisco de los Romo; los datos disponibles son de alcance nacional o estatal agregado, y así deben leerse: como contexto, no como diagnóstico exacto del municipio.
Para la infancia, el vínculo es especialmente sensible: la desnutrición y la inseguridad alimentaria en los primeros años de vida se asocian con afectaciones al desarrollo cognitivo y al rendimiento escolar, de acuerdo con la evidencia epidemiológica disponible. Conviene distinguir, sin embargo, entre el apoyo alimentario que reciben los hogares —como el que se entregó en San Francisco de los Romo— y los programas de alimentación escolar, que operan bajo una lógica, una instancia responsable y un mecanismo de entrega distintos.
Mujeres, cuidados y la administración de la despensa
En la mayoría de los hogares mexicanos, es históricamente la madre o la mujer adulta de la casa quien administra la compra y preparación de los alimentos, además de asumir buena parte del trabajo de cuidado de niñas, niños y personas mayores, muchas veces sin remuneración. Esto no es un juicio sobre las familias, sino un patrón documentado por la economía del cuidado: cuando el presupuesto familiar se reduce, es frecuentemente esa misma persona quien absorbe primero la presión, ajustando su propio consumo antes que el de otros integrantes del hogar. Un apoyo alimentario no elimina esa carga, pero puede aliviarla temporalmente, liberando parte del tiempo y del ingreso que de otro modo se destinaría íntegramente a resolver la comida del día.
Adultos mayores: otra urgencia, otro programa
El propio comunicado del Gobierno del Estado menciona apoyos para personas adultas mayores, pero es importante no mezclarlos con el programa alimentario entregado en San Francisco de los Romo: son políticas distintas, con objetivos, dependencias y mecanismos propios. La población adulta mayor enfrenta, de manera particular, dependencia de pensiones frecuentemente insuficientes, mayor prevalencia de enfermedades crónicas que exigen gasto constante en medicamentos, y en muchos casos dependencia económica de otros miembros del hogar. La Ensanut nacional ya citada muestra que la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores es, hoy, el programa social de mayor alcance entre los hogares mexicanos que reciben algún tipo de ayuda alimentaria indirecta, lo que confirma que la vejez es uno de los puntos donde más se concentra la vulnerabilidad alimentaria.
Del apoyo alimentario a la oportunidad
La pregunta más importante de este reportaje no es cuántas despensas se entregaron, sino qué pasa después. La misma gobernadora lo dejó entrever al invitar a las familias a acercarse a otras dependencias para conocer programas de campo, emprendimiento, becas y atención a personas mayores. Ese gesto apunta, en el papel, a una idea central de la política social contemporánea: que un apoyo inmediato funcione como puerta de entrada hacia mecanismos de más largo aliento —capacitación, empleo, educación, salud— y no como un punto final.
Aquí es donde conviene distinguir dos conceptos que suelen confundirse:
- Asistencia social: atiende una necesidad inmediata y urgente —alimentación, en este caso— sin la pretensión de modificar, por sí sola, las condiciones estructurales que la originan.
- Desarrollo social: busca transformar esas condiciones estructurales —ingreso, empleo, educación, salud— para que la vulnerabilidad deje de reproducirse.
Ninguna de las dos sobra. Una familia que no tiene qué comer hoy no puede esperar a que un programa de desarrollo transforme su realidad en cinco años; necesita el apoyo inmediato. Pero una política pública que se queda solo en la asistencia, sin abrir puertas hacia el desarrollo, corre el riesgo de convertirse en una ayuda que se repite indefinidamente sin reducir la vulnerabilidad de fondo. La fórmula más honesta, periodísticamente hablando, es esta: el programa atiende una necesidad concreta; la pregunta de largo plazo es qué ocurre después.
Sobre ese “después” —si existen mecanismos formales de canalización de los beneficiarios de apoyos alimentarios hacia programas de empleo, capacitación o proyectos productivos, y si existe una evaluación pública de sus resultados— no se encontró información pública suficiente para determinarlo con precisión al momento de este reportaje. Es, quizás, la pregunta pendiente más relevante para el propio Gobierno del Estado.
DIF, Estado y municipio: quién hace qué
El Sistema DIF Estatal de Aguascalientes es el organismo responsable de la asistencia social en la entidad, y entre sus funciones documentadas está la operación de programas de atención alimentaria dirigidos a población en situación de vulnerabilidad, además de otras líneas de desarrollo comunitario. El municipio, por su parte, colabora en la logística y en la vinculación con las comunidades locales —de ahí la presencia de la alcaldesa Margarita Gallegos Soto en el evento—, pero no es la instancia que opera directamente el programa alimentario. El Gobierno del Estado, a través de la Tarjeta Soluciones, busca además articular el catálogo completo de programas sociales de las distintas dependencias estatales, de modo que una misma familia beneficiaria pueda, en teoría, acceder a más de un apoyo. Qué corresponde exactamente a cada nivel de gobierno en esta jornada específica —más allá de la asistencia protocolaria del evento— no está detallado en el comunicado oficial.
El derecho a la alimentación: más que caridad
Desde 2011, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce en su artículo 4° que toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, y que el Estado debe garantizarlo. Ese reconocimiento tardó más de una década en tener una ley reglamentaria: la Ley General del Derecho a la Alimentación Adecuada y Sostenible fue publicada apenas en 2024. Esto significa que, en el plano jurídico, la alimentación no es un asunto de buena voluntad institucional ni de solidaridad discrecional: es un derecho social exigible, en construcción todavía en su implementación práctica.
Una mirada antropológica: comer es también identidad
La alimentación no es solo nutrientes. Es cultura, memoria familiar y territorio. Lo que una familia cocina, cómo lo distribuye entre sus integrantes y dónde lo consigue dice tanto de su economía como de su historia. Cuando una crisis económica aprieta el presupuesto, lo primero que suele cambiar no es la cantidad de comida, sino su composición: se sustituyen alimentos frescos por procesados más baratos, se reduce la variedad, se prioriza a quienes se considera que más lo necesitan dentro del hogar —niñas, niños, quien trabaja fuera de casa— y se ajustan las porciones de los demás. Entender la seguridad alimentaria solo como un problema de calorías deja fuera esta dimensión, que explica por qué comer “suficiente” no siempre es comer “bien”, y por qué la comida sigue siendo, incluso en la precariedad, un espacio de cuidado y de vínculo familiar.
¿Necesitas apoyo?
Si tú o tu familia atraviesan una situación de necesidad alimentaria, el Gobierno del Estado de Aguascalientes, a través del Sistema DIF Estatal, es la instancia oficial a la que se puede acudir para conocer los programas vigentes. La recomendación de este medio es acercarse directamente a las oficinas del DIF Estatal o a la presidencia municipal de San Francisco de los Romo para solicitar información actualizada sobre requisitos y trámites, ya que estos detalles no fueron precisados en el comunicado oficial que da origen a este reportaje.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes recibieron los apoyos alimenticios en San Francisco de los Romo? Más de mil familias del municipio, de acuerdo con el comunicado oficial del Gobierno del Estado de Aguascalientes del 12 de septiembre de 2026.
¿Quién entregó los apoyos? La gobernadora Tere Jiménez y Aurora Jiménez, primera voluntaria y presidenta del Sistema DIF Estatal, con la colaboración de la presidenta municipal, Margarita Gallegos Soto.
¿Qué institución opera el programa de apoyo alimentario en Aguascalientes? El Sistema DIF Estatal opera un Programa de Atención Alimentaria dirigido a población en situación de vulnerabilidad; el Gobierno del Estado utiliza además la Tarjeta Soluciones como mecanismo de vinculación con otros programas sociales.
¿Cómo puedo solicitar apoyo alimentario si vivo en Aguascalientes? Acudiendo directamente a las oficinas del Sistema DIF Estatal o a la presidencia municipal correspondiente; este reportaje no cuenta con información pública suficiente sobre requisitos específicos para publicarlos con precisión.
¿Qué otros programas sociales mencionó la gobernadora? Programas relacionados con el campo, el emprendimiento, becas y atención a personas adultas mayores, sin que el comunicado detallara nombres específicos, montos o requisitos.
¿Qué significa “seguridad alimentaria”? Según la FAO, es la condición en la que todas las personas tienen, en todo momento, acceso a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos, y depende de cuatro factores: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad.
¿San Francisco de los Romo es un municipio pobre? No puede describirse únicamente así: es el municipio con mayor crecimiento demográfico e industrial de Aguascalientes, pero también uno de los que más incrementó su pobreza extrema entre 2015 y 2020, según datos de CONEVAL.
¿Existe una evaluación pública de este programa de apoyo alimentario? No se encontró información pública suficiente para determinarlo al momento de este reportaje.







