La carretera que nadie ve: cómo Aguascalientes entra al corredor digital entre México y Estados Unidos

La carretera que nadie ve: cómo Aguascalientes entra al corredor digital entre México y Estados Unidos

Con una inversión de 300 millones de pesos, C3ntro Telecom instaló más de 100 kilómetros de fibra óptica subterránea y encendió un Centro de Datos en la capital del estado. El anuncio es apenas un fragmento de un proyecto mucho más grande —TIKVA, 2,500 kilómetros entre Querétaro y Phoenix— y plantea una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿puede una infraestructura invisible convertirse en desarrollo visible para los aguascalentenses?

Una carretera se puede ver, recorrer, fotografiar. Una red de fibra óptica, no. Va bajo tierra, envuelta en ductos, y solo se manifiesta cuando algo falla: una videollamada que se congela, un pago que no procesa, una línea de producción que se detiene porque un sensor dejó de reportar. El resto del tiempo es invisible. Y sin embargo, por esos hilos de vidrio circula hoy una cantidad de información que decide si una fábrica automotriz puede operar en tiempo real, si una empresa puede procesar datos en la nube o si un servicio digital diseñado en Aguascalientes puede llegar a un cliente en Arizona en milisegundos.

El 17 de septiembre de 2026, la gobernadora Tere Jiménez encabezó, junto con directivos de la empresa C3ntro Telecom, la puesta en marcha de un tramo de esa infraestructura invisible: más de 100 kilómetros de fibra óptica troncal, cien por ciento subterránea, y un Centro de Datos en el sur del municipio capital. El anuncio se presentó como parte de una inversión de 300 millones de pesos y como la entrada de Aguascalientes a un proyecto de mayor escala: TIKVA, una red de 2,500 kilómetros que busca conectar Querétaro con Phoenix, Arizona, atravesando ocho estados mexicanos.

La nota, en la mayoría de los medios que la retomaron, se quedó en la cifra. Este reportaje intenta ir más allá: qué es exactamente lo que llegó a Aguascalientes, qué tan grande es en realidad el proyecto del que forma parte, qué necesita el estado para aprovecharlo y qué preguntas —sobre empleo, energía, agua, talento y desigualdad— siguen sin respuesta pública.

¿Qué llegó exactamente a Aguascalientes?

Según el anuncio oficial, difundido por el Gobierno del Estado y confirmado por Simón Masri Askenazi, fundador y presidente del Consejo de Administración de C3ntro Telecom, lo que se puso en operación fue:

  • Más de 100 kilómetros de fibra óptica troncal, instalada de manera subterránea, en territorio aguascalentense.
  • Un Centro de Datos ubicado al sur del municipio capital, que entró en operación el mismo día del anuncio.
  • Una inversión de 300 millones de pesos, cuyo desglose —qué proporción corresponde a obra civil, equipo activo, personal o mantenimiento— no fue detallado públicamente.

Esto es lo verificable a partir de la fuente oficial y de la cobertura periodística disponible al cierre de esta nota. Lo que no está documentado públicamente incluye: el número de empleos directos o indirectos generados, el consumo eléctrico proyectado del Centro de Datos, el sistema de enfriamiento y su demanda hídrica, y el calendario de retorno de la inversión. Estos vacíos no son un defecto de este reportaje: son, en sí mismos, parte de la historia, y se abordan más adelante.

TIKVA: la ruta digital hacia Estados Unidos

Lo de Aguascalientes es un capítulo de un proyecto considerablemente más grande. C3ntro Telecom presentó TIKVA en abril de 2025 como su apuesta más ambiciosa: una red de fibra óptica de larga distancia de 2,500 kilómetros entre Querétaro y Phoenix, Arizona, descrita por la propia empresa como la primera red de este tipo construida en la región en 25 años. El objetivo declarado es unir dos de los principales corredores de centros de datos de México y el suroeste de Estados Unidos con infraestructura de baja latencia.

Para abril de 2026, la empresa —propiedad del empresario Simón Masri— había ajustado la cifra de inversión total del proyecto a más de 5,000 millones de pesos, y reportaba entonces alrededor de 1,200 kilómetros de fibra ya desplegados, con la meta de concluir la obra hacia finales de ese año. El anuncio en Aguascalientes ubica el avance global en más del 85%. Conviene separar dos cosas que suelen mezclarse en la cobertura: el avance físico del tendido de fibra (la obra) y la comercialización y puesta en operación comercial de esa red para clientes finales, que son procesos distintos y no necesariamente simultáneos.

El nombre del proyecto —Tikva, «esperanza» en hebreo— no ha sido explicado públicamente por la empresa más allá de su elección como marca comercial; no hay información oficial disponible sobre su origen simbólico específico.

Eli Sitt, director general de C3ntro Telecom, ha enmarcado el proyecto no como una apuesta aislada sino como una respuesta a un déficit estructural: México cuenta apenas con alrededor del 3% de los kilómetros de fibra óptica que tiene desplegados Estados Unidos, según ha señalado la propia empresa citando estimaciones del sector. La Asociación Mexicana de Data Centers proyecta la construcción de 73 nuevos centros de datos en el país para 2029, que se sumarían a los 166 que ya operaban. Ese es el mercado al que TIKVA apuesta: hiperescaladores, operadores de nube y empresas con necesidades intensivas de datos, en particular las que desarrollan o utilizan inteligencia artificial.

¿Qué es un corredor digital, en realidad?

La expresión «corredor digital» se repite en comunicados y notas sin mayor explicación. Vale la pena desarmarla.

Un corredor digital es, en esencia, una infraestructura de telecomunicaciones que permite transportar grandes volúmenes de información entre distintos puntos geográficos, generalmente conectando ciudades, regiones o países que concentran demanda de conectividad. La analogía con una carretera ayuda hasta cierto punto: así como el asfalto transporta camiones y mercancías, la fibra óptica transporta luz modulada que codifica datos. Pero la analogía tiene un límite: una carretera se satura con más vehículos; una red de fibra puede multiplicar su capacidad actualizando el equipo que enciende y apaga los pulsos de luz en sus extremos, sin necesariamente abrir una nueva zanja.

La fibra óptica funciona transmitiendo pulsos de luz a través de filamentos de vidrio del grosor de un cabello. Frente al cobre, ofrece mayor velocidad, mayor capacidad (más información simultánea) y menor pérdida de señal a distancia. Conviene distinguir tres conceptos que suelen confundirse:

  • • Velocidad: qué tan rápido viaja un paquete de datos de un punto a otro (se relaciona con la latencia).
  • • Capacidad o ancho de banda: cuánta información puede transportar la red al mismo tiempo, medida en gigabits o terabits por segundo. C3ntro Telecom, por ejemplo, ha reportado capacidades de transmisión óptica de hasta 1.6 terabits por segundo en tramos de su red hacia Querétaro.
  • • Latencia: el tiempo que tarda una señal en ir y volver entre dos puntos, crítico para aplicaciones como transacciones financieras, vehículos autónomos o videollamadas.

Un Centro de Datos es una instalación diseñada para alojar servidores, sistemas de almacenamiento y equipo de red, con condiciones controladas de energía, refrigeración, seguridad física y redundancia (sistemas de respaldo que evitan que una falla interrumpa el servicio). Si la fibra es la carretera, el Centro de Datos es la bodega donde la mercancía —los datos— se procesa, almacena y distribuye. Que existan centros de datos cerca de las empresas reduce la distancia física que debe recorrer la información, lo que a su vez reduce la latencia y, en teoría, mejora la confiabilidad de los servicios digitales que esas empresas utilizan.

¿Por qué subterránea?

Que la fibra troncal instalada en Aguascalientes sea cien por ciento subterránea no es un detalle menor ni exclusivo de este proyecto: es el estándar habitual para redes troncales de alta capacidad, frente al tendido aéreo. La instalación subterránea ofrece protección frente a condiciones climáticas, actos de vandalismo o accidentes de tránsito que dañan con frecuencia el cableado aéreo, y suele asociarse con mayor continuidad del servicio.

Pero tiene contrapartes que ningún comunicado suele mencionar: mayores costos de obra civil (zanjas, permisos de derecho de vía, coordinación con municipios), tiempos de reparación potencialmente más largos ante una falla —porque localizar y excavar un corte subterráneo toma más tiempo que reemplazar un tramo aéreo visible— y una dependencia de la calidad de los permisos y la coordinación con autoridades locales para el mantenimiento futuro. Ninguna red, subterránea o no, es invulnerable; lo que cambia es el tipo de riesgo, no su ausencia.

Del automóvil al dato: por qué le importa esto a la industria de Aguascalientes

Aguascalientes es, ante todo, un estado automotriz. El sector representa alrededor del 36.7% del PIB estatal y el 85% del valor exportado por la entidad, con más de 159 mil empleos directos e indirectos ligados a la industria, de acuerdo con datos del clúster automotriz local recopilados en 2025. Nissan, presente en el estado desde 1992, concentra buena parte de esa historia: solo su planta A1 ha ensamblado más de 7.7 millones de vehículos en tres décadas, y en 2025 la compañía trasladó a Aguascalientes la producción que antes tenía en su planta de CIVAC, Morelos, consolidando al estado como su principal centro de manufactura en Norteamérica.

Una industria así de intensiva en manufactura física depende, cada vez más, de infraestructura invisible. La automatización de líneas de ensamble, los sensores que monitorean en tiempo real el desempeño de máquinas y vehículos, el mantenimiento predictivo que anticipa fallas antes de que ocurran, la logística que sincroniza proveedores en distintas plantas: todo eso genera y consume datos de forma constante, y todo eso requiere conectividad estable, de baja latencia y alta capacidad. En ese sentido, C3ntro Telecom ha planteado directamente que la red busca «conectar a las industrias y a todas las plantas de manufactura» del estado con esos estándares.

Es una promesa razonable en términos técnicos. Pero es distinto decir que la fibra puede mejorar la conectividad de esas plantas a decir que ya lo hizo, o que las plantas automotrices no operaban antes con la confiabilidad necesaria. Ninguna fuente pública ha documentado, hasta ahora, qué empresas específicas de la industria automotriz aguascalentense están contratando o planean contratar servicios sobre la nueva red.

Del nearshoring industrial al «nearshoring digital»

El concepto de nearshoring —empresas que acercan su producción a los mercados que atienden, generalmente por razones de costo, tiempo de entrega o riesgo geopolítico— se ha usado con frecuencia para explicar la llegada de inversión manufacturera a México en los últimos años. Lo que el anuncio de C3ntro Telecom sugiere es una variante menos discutida: no solo se acercan fábricas, sino también la infraestructura que procesa la información que esas fábricas y otras empresas generan.

La pregunta de fondo es si Aguascalientes puede aprovechar esa tendencia no solamente para ensamblar productos físicos, sino también para alojar y procesar datos: centros de datos, servicios en la nube, desarrollo de software, analítica. Es una oportunidad plausible dada la existencia de un ecosistema industrial denso —296 empresas ligadas a la industria automotriz, según el clúster estatal— que ya genera demanda de servicios digitales. Pero una red de fibra, por sí sola, no crea automáticamente esa segunda economía. Requiere, como se explica más adelante, algo que ninguna inversión en cables puede sustituir: personas capacitadas para diseñarla, operarla y venderla.

El talento: la pregunta que nadie contestó en el anuncio

Ni el comunicado oficial ni las declaraciones de los directivos de C3ntro Telecom abordaron, hasta donde documenta esta investigación, el tema del talento humano necesario para sostener esta infraestructura. Es, sin embargo, la pregunta más importante desde una perspectiva de desarrollo regional.

Aguascalientes cuenta con una oferta educativa que incluye a la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), la Universidad Politécnica de Aguascalientes, el Instituto Tecnológico de Aguascalientes y diversas universidades privadas, varias de ellas con programas de ingeniería, sistemas computacionales y áreas afines. Lo que no está documentado públicamente es si esas instituciones tienen programas específicos orientados a ciencia de datos, ciberseguridad de infraestructura crítica o ingeniería de telecomunicaciones en la escala que un proyecto como TIKVA podría demandar, ni si existe coordinación entre C3ntro Telecom, el gobierno estatal y las universidades para formar ese talento.

La tesis que atraviesa este capítulo es sencilla pero se olvida con frecuencia en la cobertura de anuncios de inversión: una red de fibra no genera, por sí misma, un ecosistema tecnológico. Genera capacidad instalada. Convertir esa capacidad en empleos especializados, empresas de software o servicios de análisis de datos requiere una segunda inversión —en formación, en retención de talento, en incentivos para que ese talento se quede en Aguascalientes en lugar de migrar a Guadalajara, Querétaro o el extranjero— que no forma parte del anuncio del 17 de septiembre.

Energía y agua: las preguntas pendientes

Ningún Centro de Datos opera sin electricidad constante y, en la mayoría de los casos, sin algún sistema de refrigeración que puede requerir agua. Es, junto con el talento, el vacío informativo más relevante de este anuncio.

A escala nacional, el crecimiento de los centros de datos —impulsado en buena medida por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial— ha generado ya señales de tensión sobre la red eléctrica. Se prevé que el 79% de los centros de datos del país registren un aumento de al menos seis veces en su demanda de conectividad en los próximos cinco años, y la Asociación Mexicana de Data Centers trabaja junto con la Comisión Federal de Electricidad en un plan para ampliar la capacidad de la red eléctrica en un plazo estimado de dos años, según ha reportado el propio sector. El Fondo Monetario Internacional ha advertido, en términos generales, que la transición hacia economías intensivas en datos requerirá inversiones considerables en generación y transmisión eléctrica, particularmente en fuentes renovables.

Ninguna fuente pública consultada para este reportaje documenta cifras específicas de consumo eléctrico o hídrico proyectado para el Centro de Datos inaugurado en el sur de la capital aguascalentense, ni el origen de la energía que lo abastecerá, ni el sistema de enfriamiento que utiliza. Atribuirle a esta instalación en particular un nivel de consumo sin esa evidencia sería especular. Lo que sí es legítimo plantear, como pregunta periodística abierta, es la que debería acompañar a cualquier expansión de infraestructura digital: ¿cómo puede crecer esta industria en Aguascalientes sin trasladar costos ambientales —presión sobre el suministro eléctrico, sobre el agua, sobre la capacidad de la red— al territorio y a sus habitantes?

¿Quién gana, quién queda fuera?

El anuncio subraya que el proyecto ayudará a «acortar la brecha digital». Es una afirmación que merece matiz. Existe una diferencia relevante entre conectividad empresarial —la capacidad de grandes plantas, operadores de nube y corporativos de acceder a fibra de alta capacidad— y acceso ciudadano —la calidad, velocidad y costo de la conexión a internet que tiene una familia en su casa—. Una red troncal diseñada para conectar centros de datos con clientes corporativos no necesariamente se traduce en mejor o más barato internet doméstico, salvo que existan después inversiones adicionales, específicamente orientadas a llevar esa capacidad a los llamados servicios de «última milla» en zonas urbanas y rurales. Nada en el anuncio del 17 de septiembre detalla ese componente.

Algo similar ocurre con las pequeñas y medianas empresas. Una pyme aguascalentense no va a contratar directamente 100 kilómetros de fibra troncal; puede beneficiarse, en todo caso, de manera indirecta, si sobre esa infraestructura se desarrollan después servicios accesibles de nube, comercio electrónico o ciberseguridad a precios y condiciones pensados para negocios pequeños. Eso es una posibilidad razonable, no un hecho consumado.

Desde una mirada sociológica, la llegada de infraestructura digital de alta capacidad tiende a beneficiar primero a quienes ya cuentan con capital, formación técnica o posición dentro de las cadenas de valor existentes —grandes empresas, proveedores establecidos, profesionistas con habilidades digitales— antes de derramarse hacia el resto de la población. La pregunta que debería acompañar cualquier cobertura entusiasta de este tipo de anuncios es quién tiene hoy las habilidades para aprovechar esa infraestructura y quién corre el riesgo de quedar fuera de esa ecuación, no por falta de cables, sino por falta de las condiciones previas —educación, ingresos, acceso— para usarlos.

Hay, además, una dimensión casi paradójica y de raíz antropológica: la infraestructura que menos vemos —un cable enterrado bajo una avenida— puede ser una de las que más transforma la vida cotidiana, desde cómo trabajamos hasta cómo una fábrica decide en tiempo real cuántos turnos necesita. Lo invisible, en este caso, no es sinónimo de irrelevante.

Ciberseguridad y soberanía digital, en breve

Toda infraestructura que se presenta como «estratégica» implica también preguntas de seguridad: qué tan resiliente es la red ante fallas o ataques, cómo se protege la información que circula y se almacena por ella, y quién controla, en última instancia, esa infraestructura. Estas son preguntas legítimas de política pública que trascienden a cualquier proyecto individual y que en México se relacionan con el marco de telecomunicaciones vigente y con la regulación de protección de datos personales aplicable a quienes operan centros de almacenamiento de información. Este reportaje no detalla, deliberadamente, características técnicas específicas de la red o del Centro de Datos que pudieran representar información sensible en materia de seguridad; ese no es su propósito ni el de una cobertura periodística responsable.

El reto: convertir conectividad en desarrollo

Instalar fibra óptica es infraestructura. Construir un Centro de Datos es infraestructura. Ninguna de las dos cosas es, por sí misma, desarrollo económico. La distancia entre una y otra cosa —entre tener la capacidad instalada y que esa capacidad se traduce en empleos especializados, en empresas nuevas, en mejores servicios para la ciudadanía, en formación para los jóvenes que hoy estudian en las universidades de Aguascalientes— es, en realidad, la verdadera noticia detrás del anuncio del 17 de septiembre. No es una noticia que pueda escribirse todavía, porque depende de decisiones que aún no se han tomado: sobre formación de talento, sobre inversión en última milla para llevar conectividad a los hogares, sobre transparencia en el uso de energía y agua, sobre qué tanto de esta infraestructura corporativa termina beneficiando, de forma tangible, a quien vive en Aguascalientes y no trabaja para una gran empresa ni para un hiperescalador de nube.

La carretera digital hacia Estados Unidos ya tiene, formalmente, un tramo aguascalentense. Queda por verse si esa carretera lleva también, de regreso, oportunidades para quienes viven junto a ella.

Preguntas Frecuentes

¿Qué anunció exactamente C3ntro Telecom en Aguascalientes?

Una inversión de 300 millones de pesos que incluyó la instalación de más de 100 km de fibra óptica troncal subterránea y la puesta en marcha de un Centro de Datos en el sur de la capital del estado.

¿Qué es el proyecto TIKVA?

Una red de fibra óptica de 2,500 kilómetros que busca conectar Querétaro con Phoenix, Arizona, atravesando ocho estados mexicanos, entre ellos Aguascalientes.

¿Quién es C3ntro Telecom?

Una empresa mexicana de telecomunicaciones, fundada y presidida por Simón Masri Askenazi, especializada en infraestructura de fibra oscura y conectividad para centros de datos, con más de dos décadas operando en el país.

¿Esto significa que llegarán empresas de inteligencia artificial a Aguascalientes?

No hay evidencia pública de que empresas específicas de IA hayan anunciado planes de instalarse en el estado a partir de este proyecto. La infraestructura puede facilitar esa posibilidad, pero no la garantiza por sí sola.

¿Cuántos empleos generará el proyecto?

No hay una cifra oficial disponible al momento de esta publicación.

¿Mejorará el internet en las casas de los aguascalentenses?

No necesariamente de forma directa. Se trata de una red troncal orientada a conectividad empresarial e industrial; su efecto sobre el acceso doméstico dependería de inversiones adicionales en redes de última milla.

¿Cuánta energía y agua requerirá el Centro de Datos?

No hay información pública específica sobre el consumo proyectado de esta instalación.

¿Qué papel tuvo el Gobierno de Aguascalientes en la inversión?

Según lo declarado, la inversión corresponde a C3ntro Telecom; el gobierno estatal facilitó y respaldó el proyecto en su papel de promoción de inversión, sin que se haya detallado públicamente un aporte financiero directo del erario a esta obra específica.

¿En qué se diferencia esto del nearshoring industrial que ya vive Aguascalientes?

El nearshoring industrial acerca manufactura física (como las plantas de Nissan) a mercados norteamericanos; lo que aquí se plantea es una posible extensión hacia infraestructura de datos y servicios digitales, un fenómeno todavía incipiente en el estado.

¿Cuándo estará terminado el proyecto TIKVA por completo?

La empresa ha señalado un avance superior al 85% a septiembre de 2026 y ha mencionado como meta interna el cierre de obra hacia finales de 2026, aunque no ha confirmado públicamente una fecha definitiva de conclusión y comercialización total.

Redacción Diálogos en Pluralidad

Redacción Diálogos en Pluralidad

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