DETENER EL CRECIMIENTO URBANO PARA GARANTIZAR UN MAYOR BIENESTAR DE LA CIUDAD

DETENER EL CRECIMIENTO URBANO PARA GARANTIZAR UN MAYOR BIENESTAR DE LA CIUDAD

Aguascalientes debe dejar de crecer hacia afuera para comenzar a crecer hacia adentro.

Durante décadas hemos asociado el desarrollo de una ciudad con su expansión territorial. Más fraccionamientos, más vialidades, más suelo incorporado a la mancha urbana y más kilómetros de infraestructura parecían ser sinónimo de progreso. Hoy debemos cuestionar esa idea.

Una ciudad no necesariamente es mejor porque sea más grande. Una ciudad es mejor cuando funciona, cuando sus habitantes pueden desplazarse con facilidad, cuando tienen agua suficiente, calles en buenas condiciones, espacios públicos dignos, seguridad, transporte eficiente, áreas verdes y servicios públicos cercanos.

El verdadero indicador del desarrollo urbano no debería ser cuánto creció la ciudad, sino qué tan bien se vive dentro de ella.

UNA CIUDAD QUE CRECIÓ MÁS RÁPIDO QUE SU POBLACIÓN

Aguascalientes enfrenta una circunstancia particularmente importante por la concentración de población y actividades económicas alrededor de su capital y de los municipios conurbados.

Los datos históricos muestran, además, un fenómeno que debería hacernos reflexionar: durante varias décadas la superficie urbana de Aguascalientes creció proporcionalmente mucho más que su población.

Esto tiene consecuencias.

Cada nuevo desarrollo localizado en la periferia obliga a extender redes de agua potable, drenaje y alcantarillado; construir y mantener calles; ampliar el alumbrado público; extender las rutas de recolección de residuos; incrementar recorridos policiales; generar nuevas rutas de transporte y, eventualmente, llevar escuelas, parques, infraestructura y equipamiento.

La ciudad crece territorialmente, pero también crece la factura de mantenerla.

Y mientras los recursos públicos tienen que distribuirse sobre una superficie cada vez mayor, la infraestructura existente comienza a deteriorarse.

Ahí aparece una contradicción que debemos resolver: seguimos invirtiendo para extender la ciudad mientras existen calles, redes hidráulicas, parques, banquetas y espacios públicos dentro de la propia ciudad que necesitan rehabilitación.

DETENER LA EXPANSIÓN NO SIGNIFICA DETENER EL DESARROLLO

Cuando hablamos de detener el crecimiento urbano no proponemos cerrar Aguascalientes a nuevas inversiones, impedir la construcción de vivienda ni limitar su desarrollo económico.

Proponemos algo distinto: detener la expansión territorial indiscriminada de la mancha urbana.

Aguascalientes debe establecer con claridad hasta dónde puede crecer físicamente la ciudad y privilegiar, dentro de ese perímetro, la consolidación, regeneración, densificación ordenada y aprovechamiento de la infraestructura existente.

El propio Programa de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Aguascalientes 2040 contempla instrumentos de consolidación y densificación y, desde sus antecedentes, la definición de un límite de crecimiento urbano.

El siguiente paso debe ser convertir esa orientación en una verdadera política pública de largo plazo.

La pregunta antes de autorizar un nuevo desarrollo en la periferia debería ser muy sencilla:

¿Por qué extender nuevamente la ciudad cuando todavía tenemos suelo servido, predios baldíos, corredores urbanos susceptibles de regeneración y zonas con infraestructura que pueden aprovecharse mejor?

PRIMERO LA CIUDAD QUE YA TENEMOS

Durante los próximos años debemos cambiar las prioridades de inversión pública.

Antes que construir kilómetros adicionales de ciudad, debemos recuperar los kilómetros de ciudad que ya existen.

Esto implica establecer un gran programa de reinversión urbana destinado a la rehabilitación integral de calles y avenidas; modernización de redes hidráulicas y sanitarias; recuperación de parques y espacios públicos; ampliación y mejoramiento de banquetas; accesibilidad universal; alumbrado inteligente; arborización urbana; infraestructura ciclista; semaforización inteligente y mantenimiento permanente.

No se trata solamente de tapar baches.

Se trata de reconstruir integralmente la infraestructura urbana de Aguascalientes.

EL AGUA DEBE DEFINIR EL FUTURO DE LA CIUDAD

La planeación urbana del siglo XXI no puede realizarse únicamente desde el uso del suelo. Tiene que comenzar desde la disponibilidad y administración del agua.

Cada nueva autorización urbana debería acreditar previamente su viabilidad hidráulica, sanitaria, vial, ambiental y de servicios públicos.

No debemos seguir permitiendo que primero aparezca el desarrollo inmobiliario y después el gobierno tenga que resolver cómo llevarle infraestructura.

La lógica debe invertirse: primero se determina dónde existe capacidad de ciudad y después se autoriza el crecimiento.

Además, la modernización hidráulica debe convertirse en una de las principales inversiones públicas de las próximas décadas: sectorización, detección de fugas, medición inteligente, sustitución de redes obsoletas, reúso de agua tratada, captación pluvial e infraestructura que permita administrar mejor cada metro cúbico disponible.

VOLVER AL ARTÍCULO 115 CONSTITUCIONAL

Existe además una razón jurídica e institucional para replantear nuestras prioridades, el artículo 115 de la Constitución establece entre las responsabilidades municipales servicios fundamentales como agua potable, drenaje y alcantarillado; alumbrado público; limpia y manejo de residuos; calles, parques y jardines; así como seguridad pública y tránsito.

El municipio, por tanto, tiene una responsabilidad directa sobre buena parte de aquello que determina la calidad cotidiana de una ciudad.

De poco sirve extender permanentemente la mancha urbana si posteriormente el gobierno municipal carece de capacidad financiera suficiente para conservar adecuadamente aquello que ya construyó.

La planeación urbana debe estar vinculada a la capacidad real del municipio para prestar servicios. No debería autorizarse ciudad que después no podamos mantener.

DE UNA CIUDAD EXTENSA A UNA CIUDAD DE PROXIMIDAD

Aguascalientes puede adoptar progresivamente el concepto de ciudad de proximidad. Una ciudad donde vivienda, empleo, comercio, educación, salud, recreación y transporte se encuentren razonablemente próximos.

Eso permitiría disminuir desplazamientos innecesarios, reducir tiempos de traslado y aprovechar mejor la infraestructura existente.

En lugar de enormes extensiones exclusivamente habitacionales alejadas de las fuentes de empleo, necesitamos barrios completos.

Vivienda, comercio, servicios, escuelas, parques, espacios deportivos y transporte deben concebirse conjuntamente.

Tenemos que recuperar una palabra que durante muchos años pareció olvidada en la planeación urbana: BARRIO 

El barrio genera comunidad, identidad, proximidad y pertenencia.

UNA CIUDAD INTERMODAL

El segundo gran cambio debe producirse en nuestra movilidad. Durante décadas diseñamos ciudades pensando principalmente en el automóvil. La ciudad del futuro tiene que diseñarse pensando primero en las personas.

Caminar, utilizar bicicleta, transporte público y automóvil no deben ser sistemas enfrentados; deben formar parte de una misma red.

Aguascalientes necesita desarrollar corredores intermodales donde banquetas amplias y accesibles, ciclovías, transporte público, infraestructura vial y espacios verdes convivan dentro de una misma sección urbana.

El ciudadano debe poder elegir cómo desplazarse. La tecnología puede ayudarnos mediante semáforos adaptativos, gestión digital del tránsito, información del transporte en tiempo real, estacionamiento inteligente y sistemas de monitoreo.

Pero una ciudad inteligente no es aquella que simplemente compra tecnología. Es aquella que utiliza información para prestar mejores servicios.

UNA CIUDAD POLICÉNTRICA

También debemos abandonar la idea de que prácticamente todos los servicios administrativos, comerciales y urbanos tienen que concentrarse en los mismos puntos.

Aguascalientes puede organizarse mediante centralidades urbanas. Cada sector de la ciudad debería contar con servicios administrativos, seguridad, mantenimiento urbano, espacios públicos, equipamiento, comercio y servicios suficientes para resolver buena parte de las necesidades cotidianas de sus habitantes.

Descentralizar servicios reduce desplazamientos y acerca el gobierno al ciudadano. En este modelo, el IMPLAN debe recuperar y fortalecer su función estratégica como institución responsable de pensar la ciudad a veinte, treinta y cuarenta años.

La planeación urbana no puede modificarse cada tres años. Los gobiernos cambian, pero la ciudad permanece.

CRECER HACIA ADENTRO

Aguascalientes todavía tiene una enorme oportunidad. Podemos establecer una política de regeneración urbana que incentive la utilización de lotes baldíos, la recuperación de inmuebles abandonados, la vivienda en zonas consolidadas, los usos mixtos y una densificación equilibrada donde exista capacidad de infraestructura.

Pero densificar tampoco significa construir indiscriminadamente edificios.

La densificación debe estar condicionada a disponibilidad de agua, movilidad, infraestructura, áreas verdes, equipamiento y calidad del espacio público.

El objetivo no debe ser colocar más personas en menos metros cuadrados. Debe ser acercar a las personas a los servicios y utilizar mejor cada peso invertido en infraestructura pública.

MEDIR EL COSTO REAL DEL CRECIMIENTO

También debemos incorporar una herramienta indispensable: la contabilidad urbana. Cada nuevo desarrollo debería calcular cuánto le costará al municipio atenderlo durante los siguientes veinte o treinta años.

¿Cuánto costará pavimentar nuevamente sus calles?

¿Cuánto costará mantener su alumbrado?

¿Cuánto costará recoger diariamente sus residuos?

¿Cuánto costará vigilarlo?

¿Cuánto costará mantener sus parques?

¿Cuánto costará renovar las redes hidráulicas?

Solamente cuando conozcamos esos números podremos determinar si un nuevo desarrollo genera suficientes recursos para financiar la ciudad que demanda. Tenemos que dejar de calcular únicamente cuánto cuesta construir la ciudad y comenzar a calcular cuánto cuesta mantenerla.

DE LA EXPANSIÓN AL BIENESTAR

El siguiente gran proyecto urbano de Aguascalientes no necesariamente tiene que ser construir más ciudad. Puede ser mejorar extraordinariamente la que ya tenemos.

Imaginemos durante los próximos quince años una ciudad donde progresivamente sustituyamos redes hidráulicas; rehabilitemos integralmente avenidas y calles; construyamos banquetas universales; recuperemos parques; sembremos árboles; modernicemos semáforos; integremos ciclovías; mejoremos el transporte público y acerquemos los servicios municipales a las colonias.

Una ciudad donde la inversión pública deje de perseguir permanentemente a la expansión urbana y comience a adelantarse a las necesidades de sus habitantes.

Ese cambio significaría pasar de administrar crecimiento a administrar bienestar.

AGUASCALIENTES: CIUDAD DEL BIENESTAR

Tenemos que atrevernos a cambiar el paradigma. Durante décadas nos hemos preguntado ¿Hacia dónde va a crecer Aguascalientes? Pero la pregunta para los próximos años debería ser otra ¿Cómo queremos vivir en Aguascalientes?

La respuesta puede convertirse en una política urbana generacional. Una ciudad compacta, pero no saturada. Densa donde sea conveniente y protegida donde sea necesario.

Con agua administrada responsablemente, calles completas, parques cercanos, con transporte público eficiente. Con movilidad intermodal, barrios vivos.

Con tecnología al servicio de las personas, servicios públicos suficientes, gobiernos cercanos, infraestructura moderna. Y, fundamentalmente, con una planeación que coloque la calidad de vida por encima de la expansión territorial.

Aguascalientes no necesita demostrar su desarrollo extendiendo indefinidamente su mancha urbana. Necesita demostrarlo consiguiendo que cada colonia, cada barrio, cada calle y cada espacio público funcionen mejor.

Ya construimos una gran ciudad. Ahora tenemos que construir una mejor ciudad. Y quizá el mayor acto de modernidad urbana que podamos realizar sea precisamente éste: saber cuándo dejar de crecer hacia afuera para comenzar a crecer en bienestar.

Mario Antonio Guevara Palomino

Abogado por la UAA. Servidor Público. Diputado local con mandato concluido. Delegado de INFONAVIT en Aguascalientes durante el sexenio de Enrique Peña Nieto

Mario Antonio Guevara Palomino

Abogado por la UAA. Servidor Público. Diputado local con mandato concluido. Delegado de INFONAVIT en Aguascalientes durante el sexenio de Enrique Peña Nieto

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