Aguascalientes apuesta por crecer con las empresas que ya confiaron en el estado

Tere Jiménez encabeza en la Planta A1 de Nissan una planeación conjunta con CFE y Cenace para sostener el crecimiento industrial hasta 2041
Atraer una empresa es sólo el principio. El verdadero reto comienza cuando esa compañía decide crecer, ampliar su producción y contratar más personal. Ese fue, en esencia, el mensaje detrás de la reunión de trabajo que la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, encabezó el 14 de agosto en la Planta A1 de Nissan: un ejercicio de planeación conjunta con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) para anticipar, hasta el año 2041, las necesidades de electricidad, agua e infraestructura de las empresas que ya operan en el estado.
No fue una visita protocolaria. Según la información difundida por el Gobierno estatal, el objetivo del encuentro fue fortalecer la planeación para el periodo 2027-2041 y garantizar el suministro eléctrico, además de impulsar el uso de fuentes renovables y el reúso del agua como parte de una estrategia de desarrollo sostenible. La gobernadora subrayó la importancia de avanzar coordinados con la CFE y el Cenace, y explicó que contar con excedentes de capacidad es lo que permite atraer nuevas inversiones.
Aguascalientes quiere que las empresas que ya llegaron sigan creciendo
Durante años, la política de desarrollo económico de los estados mexicanos se ha medido casi exclusivamente por el número de anuncios de inversión: cuántas empresas nuevas llegan, cuántos empleos prometen, cuántos millones de dólares se comprometen. La reunión en la Planta A1 propone una lectura distinta: la de un gobierno que también dedica esfuerzo a que las compañías ya instaladas puedan expandirse sin tropezar con límites de infraestructura.
Nissan es el ejemplo más visible de esa lógica. La automotriz japonesa llegó a Aguascalientes en 1992 y desde entonces convirtió al estado en uno de sus principales centros de manufactura en el mundo. Entre las plantas A1 y A2, el complejo tiene capacidad para ensamblar más de 580 mil unidades al año, opera con cerca de 790 robots y produce, en promedio, un vehículo completo cada 40 segundos. En abril de 2026 la compañía trasladó a Aguascalientes el ensamble de la pick-up NP300 Frontier —antes fabricada en Cuernavaca—, con una inversión de 96 millones de dólares que, según reportes periodísticos, generó alrededor de 6 mil empleos directos e indirectos.
El peso de Nissan en la economía local es difícil de exagerar: reportes especializados calculan que la compañía emplea de forma directa a unas 10 mil personas en el estado, dentro de un ecosistema de proveedores, logística y servicios que rebasa por mucho sus propias líneas de ensamble.
Planear hoy la energía que necesitará la industria mañana
El apartado energético fue el eje central del encuentro. La gobernadora explicó que el propósito es trabajar de la mano con la CFE y el Cenace para seguir fortaleciendo la región y planear con anticipación la existencia de excedentes de suministro.
Esa distinción —entre reaccionar a una necesidad y anticiparla— no es menor. La CFE es la empresa pública encargada de generar, transmitir, distribuir y comercializar la energía eléctrica del país; el Cenace tiene la función de planear la operación del Sistema Eléctrico Nacional y elaborar los pronósticos de demanda que alimentan el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen), el documento que cada año traza, a 15 años, las necesidades de generación y transmisión del país. La edición más reciente proyecta que la demanda eléctrica nacional crecerá a un ritmo medio cercano a 3.1 por ciento anual, lo que exigirá reforzar tanto la generación como las redes de transmisión y distribución en la próxima década y media.
Para una entidad como Aguascalientes, integrada al Sistema Interconectado Nacional, la disponibilidad de infraestructura cercana no garantiza automáticamente capacidad para nuevos proyectos de gran consumo: cada planta industrial de alta demanda requiere estudios específicos de conexión, transformación y confiabilidad, y el tiempo y costo de esas obras pueden variar considerablemente. Es justamente ese tipo de ejercicio —identificar con años de anticipación dónde y cuánto crecerá la demanda— el que, según explicó en la reunión el jefe de la Unidad de Pronósticos de Crecimiento de la Demanda del Cenace, Luis Aguilar, convierte a estos pronósticos en herramientas de planeación y no en simples ejercicios estadísticos aislados.
Energías renovables: una intención, no una transición concluida
Tere Jiménez planteó también la intención de impulsar fuentes renovables como parte de esta planeación conjunta. La nota oficial no detalla montos, proyectos ni fechas concretas, por lo que conviene entender el anuncio como una línea de trabajo y no como una transición energética ya realizada. El interés no es casual: las cadenas globales de manufactura —incluida la automotriz, donde Aguascalientes tiene un peso considerable— enfrentan exigencias crecientes de sus clientes en materia de huella de carbono, y contar con electricidad renovable trazable puede volverse, en los próximos años, un factor tan relevante para atraer inversión como el costo de la energía.
Agua, infraestructura y sostenibilidad: los nuevos límites del crecimiento
Si la energía fue uno de los ejes de la reunión, el agua ocupó el otro. La gobernadora mencionó expresamente el reúso del recurso hídrico como parte de la estrategia de desarrollo sostenible del estado, y no es un tema menor: de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua recogidos en análisis periodísticos recientes, los cinco acuíferos de Aguascalientes presentan déficit, encabezados por el acuífero Valle de Aguascalientes, con una disponibilidad media anual negativa cercana a 95.76 millones de metros cúbicos. En términos prácticos, eso significa que no existe, bajo las condiciones actuales, volumen adicional sustentable para nuevas concesiones de agua subterránea.
Ese dato no equivale a decir que la inversión industrial en Aguascalientes esté condenada a detenerse, pero sí obliga a distinguir entre proyectos de bajo consumo hídrico y actividades intensivas en agua, como ciertos procesos metalúrgicos, alimentarios o químicos. También explica por qué el reúso de agua tratada, la modernización de redes, la medición efectiva de extracciones y la captación pluvial aparecen cada vez con más frecuencia en el discurso oficial: no se trata sólo de una aspiración ambiental, sino de una condición para que el crecimiento industrial no termine por presionar aún más un recurso que ya opera en números negativos.
La Agencia de Energía del Estado, cuyo director, Jorge Armando Llamas Esparza, participó en la reunión con Nissan, tiene entre sus funciones identificar los requerimientos de suministro y proveeduría de las empresas instaladas y de las que están por llegar, así como las obras prioritarias de infraestructura para sostener ese crecimiento. Esa tarea —traducir un diagnóstico energético e hídrico en obras concretas— es, en buena medida, el puente entre la planeación anunciada esta semana y sus resultados tangibles en los próximos años.
Nissan como ejemplo de un ecosistema industrial
Conviene insistir en que el protagonista de fondo no es una sola empresa, sino el entramado industrial que la rodea. Nissan funciona aquí como caso de estudio: una planta de ese tamaño no sólo necesita electricidad y agua para sí misma, sino cientos de proveedores, transporte, mantenimiento especializado y talento técnico organizados a su alrededor. Reportes del sector calculan que la operación de Nissan en el país sostiene, de forma indirecta, más de 200 mil empleos adicionales en su cadena de proveedores y servicios.
Esa centralidad tiene, sin embargo, una contracara: la economía de Aguascalientes está fuertemente concentrada en la industria automotriz. Análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad han señalado que, en años recientes, una proporción muy alta de la inversión extranjera directa que recibe el estado se dirige a sectores vinculados con la relocalización de cadenas de suministro, sobre todo la fabricación de automóviles y camiones. Esa especialización es una fortaleza —el estado sabe operar bajo estándares internacionales de manufactura automotriz— pero también implica que cualquier ajuste en el ritmo de producción de plantas como la de Nissan se siente de inmediato en la economía local.
CFE, Cenace y Gobierno: coordinar antes de que llegue la demanda
Uno de los mensajes más claros de la reunión fue que los retos de infraestructura industrial no se resuelven desde una sola oficina. En la mesa de trabajo estuvieron, además del Gobierno estatal, representantes de la CFE —de su área de Distribución en la División Bajío y de Planeación estatal y zonal— y del Cenace, junto con directivos de Nissan responsables de manufactura y de estrategia ambiental y energética.
Esa coordinación no es un formalismo. La CFE es la empresa pública responsable de generar, transmitir, distribuir y comercializar la energía eléctrica del país desde 1937; el Cenace opera el mercado eléctrico mayorista y elabora los pronósticos que determinan dónde conviene reforzar la red. Ninguna de las dos entidades puede, por sí sola, resolver las necesidades de una industria concentrada regionalmente como la de Aguascalientes; de ahí que la planeación conjunta con el Gobierno estatal y con la propia empresa sea la vía elegida para anticipar cuellos de botella antes de que frenen la inversión.
Retener inversión también es generar nuevas oportunidades
Uno de los conceptos centrales que se puede extraer de esta reunión es que la política de atracción de inversión no termina cuando una empresa firma su instalación en el estado. Una compañía satisfecha con las condiciones operativas de su planta puede ampliar sus líneas de producción, contratar más personal, atraer proveedores adicionales y, en última instancia, convertirse en el mejor promotor del estado ante otras empresas de su cadena de valor. En ese sentido, retener y expandir la inversión ya instalada puede entenderse como una estrategia tan relevante como la caza de nuevos anuncios.
El contexto nacional refuerza esa lectura. El fenómeno del nearshoring —la relocalización de operaciones manufactureras hacia México para acercarlas al mercado estadounidense— impulsa una expansión sostenida de parques industriales: la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados proyecta inversiones cercanas a 5,830 millones de dólares en nuevos complejos durante 2026, en 14 entidades. Aguascalientes participa de esa dinámica: en el primer trimestre de 2026 captó 342 millones de dólares de inversión extranjera directa, muy por encima de lo registrado un año antes, y en el sur de la capital avanza el parque industrial San Marcos Valley, con 140 hectáreas y una inversión estimada en 1,700 millones de pesos que se espera genere cerca de 750 empleos directos y 9 mil indirectos.
Ese mismo auge es lo que vuelve más urgente la planeación anunciada esta semana. Análisis sobre el nearshoring en México advierten que, en parques industriales de otras regiones, buena parte de las empresas ya reporta fallas en el suministro eléctrico o escasez de gas natural, cuellos de botella que erosionan la competitividad de los propios parques. Evitar que Aguascalientes replique ese escenario es, en el fondo, la apuesta detrás de la planeación a 2041.
La apuesta de Tere Jiménez por acompañar a las empresas
La gobernadora resumió su visión en un concepto que puede leerse como el hilo conductor de la estrategia: acompañar a las empresas que ya generan empleos para que puedan seguir creciendo. Ese acompañamiento no equivale a sustituir la responsabilidad de las compañías por resolver sus propios procesos productivos, sino a construir, desde el Estado, las condiciones de energía, agua e infraestructura que hacen posible esa expansión.
Es un rol de facilitador más que de protagonista empresarial, y coincide con el diagnóstico que representantes de Nissan expusieron durante la reunión: para el vicepresidente de Manufactura de Nissan Mexicana, Joan Busquets, disponer de recursos a menores costos y contar con una planeación conjunta con las autoridades es clave para mantener la competitividad de sus operaciones en el estado.
El reto: convertir la planeación en infraestructura y resultados
La reunión en la Planta A1 dejó planteado un diagnóstico y una intención, no un paquete de obras concretas. La nota oficial no detalla montos de inversión en infraestructura eléctrica o hídrica, calendarios ni metas específicas de reúso de agua o generación renovable. Eso no invalida el ejercicio: la planeación de largo plazo suele preceder a los anuncios de obra por varios años. Pero sí marca la vara con la que esta estrategia deberá medirse: capacidad eléctrica efectivamente ampliada, proyectos de reúso de agua en operación, nuevas fuentes renovables conectadas a la red y, sobre todo, evidencia de que las empresas ya instaladas están ampliando su producción y su planta laboral.
Hay, además, una pregunta que ningún comunicado institucional puede responder por sí solo: ¿puede Aguascalientes seguir creciendo industrialmente sin aumentar la presión sobre acuíferos que ya operan en déficit, sobre una red eléctrica que exige estudios de conexión caso por caso, y sobre una oferta de vivienda que, según el Reporte Anual de Vivienda 2025 del Infonavit, aún deja sin casa propia a más de la mitad de los derechohabientes de menores ingresos en el estado? La respuesta no está en la reunión del 14 de agosto, sino en lo que ocurra en los próximos años con los proyectos de infraestructura que de ella se desprendan.
Aguascalientes rumbo a 2041
El horizonte que se puso sobre la mesa —2027 a 2041— equivale a casi tres administraciones estatales completas. Pensar en esos plazos exige a los gobiernos algo que no siempre coincide con los tiempos políticos: sostener una planeación que trascienda un solo periodo de gestión. La CFE y el Cenace ya operan bajo esa lógica en el ámbito nacional, a través de instrumentos como el Prodesen; que Aguascalientes busque anclar su propia planeación energética e hídrica a ese mismo horizonte es, en sí mismo, una señal de que el estado entiende que la infraestructura industrial no se construye de un sexenio para otro, sino de una década para la siguiente.
El crecimiento industrial no comienza cuando una nueva fábrica abre sus puertas; comienza mucho antes, cuando un territorio decide preparar la energía, el agua, la infraestructura y el talento que esa fábrica necesitará. La reunión encabezada por Tere Jiménez en la Planta A1 de Nissan representa precisamente esa lógica: anticipar las necesidades de las empresas que ya están en Aguascalientes para que puedan seguir creciendo y generando oportunidades.
El verdadero desafío será convertir la planeación 2027-2041 en infraestructura, servicios, inversiones y empleos verificables. Si Aguascalientes lo consigue, acompañar a las empresas instaladas no sólo será una política para conservar lo que ya tiene, sino una plataforma para atraer lo que todavía está por llegar.







