Aguascalientes suma 20 empresas y universidades a su estrategia de acción climática con el Sello de Bajo Carbono

Aguascalientes suma 20 empresas y universidades a su estrategia de acción climática con el Sello de Bajo Carbono

Veinte empresas e instituciones educativas de Aguascalientes recibieron 29 Sellos de Bajo Carbono de manos de la gobernadora Tere Jiménez, un reconocimiento estatal que busca impulsar la reducción, prevención y compensación de emisiones de gases de efecto invernadero. Con esta entrega, el programa acumula, en sus dos años de operación, más de 190 mil toneladas de dióxido de carbono reducidas, evitadas o compensadas, de acuerdo con las autoridades estatales.

20 organizaciones que convierten la sostenibilidad en acción

La ceremonia, encabezada por la gobernadora Tere Jiménez, reconoció a un grupo diverso de empresas de manufactura, alimentos, energía, textiles y servicios, junto con tres universidades públicas del estado. Que instituciones de educación superior compartan protagonismo con la planta productiva no es un detalle menor: confirma que el sello dejó de ser un instrumento exclusivo de la iniciativa privada para abrirse también al sector académico, algo que ya se había anticipado meses atrás cuando la Universidad Autónoma de Aguascalientes formalizó su postulación al programa.

En esta edición se entregaron 29 sellos a 20 participantes, lo que indica que varias organizaciones recibieron más de un reconocimiento, probablemente por distintas plantas, procesos o categorías evaluadas dentro de su operación. Las organizaciones reconocidas fueron: Productos Farmacéuticos, Bebidas Mundiales Coca-Cola, Nissan Mexicana, Cruz Azul Aguascalientes, NatGas Querétaro, Lala, Casa El Frijolito, Jatco, Telas Laprotex, Frigorizados La Huerta, Mezcal Cinco Barrios, San Marcos, Sabropollo, Frío Express, Gohsyu Mexicana, Rancho Medio Kilo, Frimart, Universidad Politécnica de Aguascalientes, Universidad Autónoma de Aguascalientes y la Universidad Tecnológica Metropolitana de Aguascalientes.

La gobernadora destacó que la participación de estas organizaciones tiene un valor que va más allá del distintivo: representa el compromiso de mejorar procesos, incorporar tecnología más eficiente, reducir la huella ambiental y abrir puertas en mercados donde los criterios ambientales pesan cada vez más.

¿Qué es el Sello de Bajo Carbono?

El Sello de Bajo Carbono es un reconocimiento estatal impulsado por la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua (SSMAA) del Gobierno de Aguascalientes, dirigido a empresas e instituciones que documentan acciones de gestión de sus emisiones de gases de efecto invernadero. En términos prácticos, funciona como un equivalente local a esquemas internacionales de gestión ambiental, como la familia de normas ISO 14000, aunque no sustituye ni equivale formalmente a una certificación internacional.

Obtener el sello no es automático: implica que la organización mida su huella de carbono, documente las acciones realizadas para reducirla, evitarla o compensarla, y someta esa información a revisión por parte de la autoridad estatal. Por eso el reconocimiento debe entenderse como el resultado de un proceso de gestión ambiental, no como una etiqueta que certifica que toda la operación de una empresa es sustentable en todos sus procesos.

Es importante distinguir tres verbos que suelen confundirse:
• Reducir: disminuir directamente la cantidad de emisiones generadas por un proceso, por ejemplo mediante eficiencia energética.
• Evitar: impedir que una emisión llegue a generarse, por ejemplo al sustituir una fuente de energía más contaminante por una limpia antes de que el proceso opere.
• Compensar: contrarrestar emisiones ya generadas mediante proyectos externos, como la conservación o restauración forestal.
Los tres mecanismos son legítimos, pero no son intercambiables ni tienen el mismo efecto ambiental inmediato, por lo que el reconocimiento del estado los contabiliza de manera conjunta, sin equipararlos.

Más de 190 mil toneladas de CO₂: ¿qué significa realmente?

Sarahi Macías Alicea, secretaria de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua, informó que en los dos años de operación del programa, Aguascalientes ha logrado reducir, evitar o compensar más de 190 mil toneladas de dióxido de carbono, de acuerdo con las autoridades estatales. Se trata de un dato acumulado del programa en su conjunto, no de una cifra atribuible a una sola empresa o a una sola edición del reconocimiento; de hecho, en la entrega de diciembre de 2025 la propia dependencia había reportado un acumulado de más de 125 mil toneladas, lo que confirma que la cifra crece edición tras edición conforme se suman nuevas organizaciones y nuevas acciones.

Una tonelada de CO₂ es la unidad estándar utilizada internacionalmente para medir emisiones de gases de efecto invernadero, lo que permite comparar el impacto de actividades muy distintas -desde quemar combustible hasta talar un bosque- bajo una misma referencia. Por eso los gobiernos y las empresas la usan como unidad común al reportar avances climáticos.

Para dimensionar la cifra, la autoridad estatal ofreció dos equivalencias:
• Un impacto comparable a retirar de circulación alrededor de 44 mil automóviles durante un año.
• Una cantidad similar a la que podría capturar en un año una superficie de aproximadamente 76 mil 800 hectáreas de bosque promedio.
Estas equivalencias son ilustrativas, no mediciones científicas absolutas: ayudan al lector a dimensionar una cifra abstracta, pero no significan que Aguascalientes haya retirado esos automóviles de circulación ni que haya plantado esa superficie de bosque. El dato real es que se trata de toneladas de CO₂ reducidas, evitadas o compensadas por el conjunto de organizaciones participantes en el programa, y su efecto ambiental de largo plazo dependerá de que esas acciones tengan continuidad y resultados verificables en el tiempo.

Cuando reducir emisiones también puede significar innovar

La relación entre sostenibilidad ambiental y competitividad empresarial no es automática, pero sí es una tendencia que documentan cada vez más estudios y mercados internacionales. Medir y gestionar emisiones puede favorecer la eficiencia energética y, con ello, la reducción de costos operativos; puede además abrir posibilidades de acceso a cadenas globales de suministro que ya exigen a sus proveedores reportes ambientales, y puede contribuir a mejorar la reputación corporativa frente a consumidores e inversionistas.

La secretaria Macías Alicea explicó que el Sello de Bajo Carbono busca incentivar la acción empresarial frente al cambio climático ofreciendo certeza y reconocimiento público, además de facilitar el acceso a nuevos mercados y la optimización de costos operativos. Es una descripción de los objetivos del programa, no una garantía de que cada empresa participante obtenga beneficios económicos concretos: el resultado final depende de cómo cada organización integre esas prácticas a su operación cotidiana.

Este vínculo entre clima y economía fue también uno de los ejes del Mexico Carbon Forum 2026, celebrado los días 2 y 3 de septiembre en el Complejo Tres Centurias de Aguascalientes, apenas un día antes de esta entrega de reconocimientos. El foro, en su sexta edición y organizado en coordinación con la plataforma de mercados de carbono MÉXICO2, reunió a cerca de 3,500 representantes de gobiernos, empresas, instituciones financieras y universidades para analizar mercados de carbono, financiamiento climático y descarbonización industrial. La coincidencia temática y de calendario entre ambos eventos -sin que uno sea consecuencia directa del otro- refuerza la idea de que en Aguascalientes conviven distintos instrumentos orientados a un mismo objetivo: vincular la reducción de emisiones con la actividad económica del estado.

El papel de las universidades en la transición ambiental

La incorporación de instituciones de educación superior al Sello de Bajo Carbono marca un cambio en el alcance del programa, que históricamente estuvo enfocado en la iniciativa privada. La Universidad Autónoma de Aguascalientes, la Universidad Politécnica de Aguascalientes y la Universidad Tecnológica Metropolitana de Aguascalientes figuran entre las organizaciones reconocidas en esta edición.

En el caso de la UAA, la propia institución documentó meses atrás su postulación al sello tras registrar un descenso en su huella ambiental, un proceso impulsado desde su Departamento de Gestión Organizacional y Calidad. Ese antecedente ilustra por qué la participación universitaria importa más allá del simbolismo: las universidades no solo son consumidoras de energía y generadoras de residuos como cualquier organización grande, sino también espacios donde se forma el talento que en el futuro diseñará, medirá y gestionará soluciones ambientales para el sector productivo. Su papel potencial incluye la investigación aplicada, la formación de profesionistas en temas de sostenibilidad y medición de emisiones, y la eventual colaboración con empresas en el desarrollo de tecnologías limpias, aunque estas líneas de trabajo no se detallan en el boletín oficial de esta entrega y no deben presentarse como proyectos ya en marcha.

Empresas, gobierno y academia: una alianza para una economía baja en carbono

El Sello de Bajo Carbono ilustra un modelo en el que tres actores -gobierno, sector productivo y academia- convergen alrededor de un mismo objetivo declarado: avanzar hacia una economía baja en carbono, es decir, un modelo de desarrollo que busca desacoplar el crecimiento económico del aumento de emisiones de gases de efecto invernadero.

El gobierno aporta el marco institucional, la medición y el reconocimiento público; las empresas aportan los procesos productivos donde se generan y pueden reducirse las emisiones; y las universidades aportan investigación, formación de talento y, potencialmente, innovación tecnológica aplicable a esos mismos procesos. Ninguno de los tres actores puede sostener por sí solo una estrategia climática de largo plazo, lo que explica por qué el propio Gobierno del Estado ha buscado ampliar el programa más allá del sector empresarial.

Es también el mensaje que dejó el gerente general de Cruz Azul Aguascalientes, Néstor René Romero Becerril, durante la ceremonia, al señalar que iniciativas como el sello funcionan como incentivos para que las organizaciones sigan elevando sus estándares ambientales. Se trata de una valoración de un participante del programa, no de una evaluación independiente de sus resultados.

Aguascalientes y la nueva economía ambiental

El Sello de Bajo Carbono no opera de manera aislada. Forma parte de un conjunto más amplio de instrumentos con los que Aguascalientes busca posicionarse en la agenda climática nacional. En marzo de 2026, el Gobierno del Estado presentó su Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático, elaborado durante dos años con apoyo de organismos de Alemania y Reino Unido, que estima que la entidad generó cerca de 5.96 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2022 y traza una ruta para reducir hasta 88% las emisiones estatales hacia 2050.

A esa estrategia se sumó, apenas un día antes de esta entrega de sellos, la sede del Mexico Carbon Forum 2026, foro internacional centrado en mercados de carbono, financiamiento climático y competitividad empresarial. Durante la inauguración del foro, la gobernadora Tere Jiménez señaló que poner precio al carbono está modificando las reglas de la economía mundial y generando recursos para financiar nuevas tecnologías e infraestructura con capacidad de reducir emisiones.

Tomados en conjunto, el Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático, la sede del Mexico Carbon Forum y el Sello de Bajo Carbono conforman una misma conversación institucional: la de un estado que busca construir, de manera gradual, una economía menos intensiva en carbono. Ninguno de estos instrumentos por sí solo resuelve el reto climático de la entidad; se trata de piezas complementarias dentro de una estrategia más amplia y todavía en desarrollo.

Del reconocimiento al cambio permanente

La entrega de 29 sellos a 20 empresas e instituciones educativas no cierra un proceso, lo abre. El propio programa reconoce que su impacto ambiental de largo plazo dependerá de que las acciones premiadas tengan seguimiento y resultados comprobables en el tiempo, y de que indicadores como el consumo energético, la reducción real de emisiones y el uso eficiente de recursos sigan mejorando edición tras edición.

Lo que sí queda establecido es una tendencia: cada vez más empresas y, ahora también, universidades de Aguascalientes están incorporando la gestión de emisiones a su manera de operar, mientras el gobierno estatal utiliza el reconocimiento público como palanca para que esa participación siga creciendo. Esa es, en el fondo, la historia detrás de la ceremonia: no solo quién recibió un sello, sino hacia dónde se mueve la relación entre economía y clima en el estado.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el Sello de Bajo Carbono?

Es un reconocimiento otorgado por el Gobierno de Aguascalientes, a través de la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua, a empresas e instituciones que documentan acciones para reducir, evitar o compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cuántas organizaciones fueron reconocidas en esta edición?

Veinte empresas e instituciones educativas de Aguascalientes.

¿Cuántos sellos se entregaron en total?

Se entregaron 29 sellos a los 20 participantes, ya que algunas organizaciones recibieron más de un reconocimiento.

¿Qué significa reducir, evitar o compensar emisiones de CO₂?

Reducir implica disminuir directamente las emisiones generadas; evitar implica impedir que una emisión llegue a producirse; y compensar implica contrarrestar emisiones ya generadas mediante proyectos externos, como la conservación forestal. No son conceptos equivalentes.

¿Qué empresas participaron en esta edición?

Entre otras, Nissan Mexicana, Lala, Bebidas Mundiales Coca-Cola, Jatco, Cruz Azul Aguascalientes y Frigorizados La Huerta.

¿Qué universidades recibieron el Sello de Bajo Carbono?

La Universidad Autónoma de Aguascalientes, la Universidad Politécnica de Aguascalientes y la Universidad Tecnológica Metropolitana de Aguascalientes.

¿Por qué las empresas participan en programas ambientales como este?

Porque la gestión de emisiones puede favorecer la eficiencia energética, abrir posibilidades de acceso a mercados con criterios ambientales y contribuir a mejorar la reputación corporativa, aunque los beneficios concretos varían según cada organización.

¿Qué significa una economía baja en carbono?

Es un modelo de desarrollo que busca que el crecimiento económico no dependa de un aumento proporcional en las emisiones de gases de efecto invernadero, combinando eficiencia energética, energías limpias e innovación productiva.

Redacción Diálogos en Pluralidad

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