Cruzar Aguascalientes Poniente sin jugarse la vida: así avanza el nuevo puente de Pirules

Cruzar Aguascalientes Poniente sin jugarse la vida: así avanza el nuevo puente de Pirules

Tras el retiro de una estructura de más de tres décadas por riesgo de colapso, el municipio instaló ya las dos secciones metálicas del nuevo puente peatonal en Pirules. Falta pintura, remates y unas semanas más para que vuelva a recibir pasos.

Hay un gesto que se repite todas las mañanas en Aguascalientes Poniente, entre las calles Azucena y Orquídeas: alguien mira hacia ambos lados, calcula la velocidad de los coches y decide, en cuestión de segundos, si cruza o espera. Lo hace una estudiante que va rumbo a clases, lo hace un señor que carga las bolsas del mandado, lo hace una madre con un niño de la mano. Ninguno lo piensa como un acto de riesgo. Y sin embargo, durante meses, en ese tramo del Infonavit Pirules, cruzar significó exactamente eso: exponerse.

La razón es simple y, la verdad, un poco incómoda: el puente peatonal que durante más de treinta años sirvió a esa zona ya no daba para más. Y este mes, la ciudad vio cómo se levantaba uno nuevo, pieza por pieza, para devolver ese cruce a la gente.

Una estructura que vuelve a tomar forma

El sábado pasado se colocó la primera gran sección metálica del nuevo puente. Fue, según reconoció el propio presidente municipal, Leo Montañez, un «punto de inflexión» en la obra: la pieza más grande instalada hasta ese momento, izada con maquinaria pesada sobre una avenida que no deja de moverse ni un minuto. Apenas unos días después, este viernes, llegó el turno de la segunda estructura, la que da continuidad al lado poniente y que —dicho sea de paso— resultó ser la maniobra más delicada de todo el proyecto.

¿Por qué la más delicada? Porque no se trata solo de poner una pieza junto a otra. Hay que unirlas. Y unir dos tramos de acero de varias toneladas exige soldadura certificada, cálculo milimétrico y, sobre todo, tiempo. Montañez, acompañado del secretario de Obras Públicas Municipales, Miguel Ángel Huízar Botello, explicó que para esta etapa se cuenta con operadores y soldadores certificados, y que los trabajos se realizan exclusivamente durante el día: así se protege a quienes están arriba maniobrando y, de paso, se permite que los peritos verifiquen en tiempo real que todo quede bien instalado. No es un detalle menor. Es, quizás, la diferencia entre construir rápido y construir bien.

¿Por qué se sustituyó el puente?

Para entender por qué esto importa, hay que remontarse unos meses atrás. A mediados de enero de 2026, la Secretaría de Obras Públicas clausuró de manera definitiva el puente que existía en ese mismo punto. La estructura tenía ya más de treinta años de uso —algunas fuentes hablan de hasta 43— y arrastraba un desgaste que ya no era solo estético: presentaba alto grado de corrosión y daños agravados por accidentes previos que habían golpeado su estructura. Dos peritos especializados coincidieron en algo que suena tajante pero necesario: el puente había cumplido su vida útil y representaba un riesgo real de colapso.

No fue un caso aislado. Por esas mismas fechas, el municipio anunció que revisaría los 22 puentes peatonales de la ciudad, priorizando los que superan los 35 años de antigüedad. Y es que, meses después, otro puente de Segundo Anillo —el de calle Pueblito, en la colonia San Marcos— tuvo que ser retirado por el mismo motivo: vibraciones y movimientos anormales detectados con el viento, muy parecidos a los que ya se habían observado en Pirules y en la colonia España antes de que ambos fueran demolidos. Dicho de otra forma: lo de Pirules no fue un susto aislado, sino parte de un patrón que el municipio decidió atender de manera preventiva antes de que ocurriera una tragedia.

Más que acero: seguridad peatonal

Aquí conviene detenerse un momento, porque es fácil ver una grúa, una estructura de acero y pensar que se trata solo de ingeniería. No lo es, o no únicamente. Un puente peatonal es, ante todo, una manera de separar dos mundos que no deberían mezclarse en el mismo instante: el de los vehículos que avanzan a 60 u 80 kilómetros por hora y el de las personas que caminan a paso humano. Cuando esa separación existe, se reduce el cruce directo sobre la vialidad, se acortan los puntos de conflicto entre coches y peatones, y se le da continuidad al desplazamiento sin obligar a nadie a jugarse un semáforo o una vuelta en U.

Eso sí, hay que decirlo con honestidad: ningún puente «elimina» accidentes por arte de magia. Lo que hace es generar condiciones más seguras para el cruce, reducir riesgos donde antes no había opción más que arriesgarse. Y en una avenida como Aguascalientes Poniente, de alto flujo vehicular, esa diferencia no es menor.

Accesibilidad para todos

Uno de los puntos que Obras Públicas ha subrayado —y que vale la pena tomar con las reservas debidas, porque su verificación definitiva llegará cuando el puente esté terminado y en funcionamiento— es que la nueva estructura contempla rampas, así como iluminación especial pensada para facilitar el cruce a adultos mayores y personas con discapacidad. Según el proyecto ejecutivo licitado, la obra incluye estructura de acero, losacero para las rampas y luminarias específicas para todo el tramo.

Y aquí cabe una reflexión que no siempre se hace: un puente peatonal verdaderamente moderno no puede pensarse solo para quien sube escaleras sin ningún esfuerzo. Tiene que servirle también a la señora que empuja un carrito, al niño que apenas alcanza el barandal, a la persona que usa bastón o silla de ruedas, al repartidor que carga una caja pesada. Un puente sin rampas, mal iluminado o con escalones desiguales termina excluyendo, sin querer, a quienes más necesitan cruzar con seguridad.

Una obra en una avenida de alto flujo

Avenida Aguascalientes Poniente no es cualquier calle. Es una vialidad que conecta zonas habitacionales densas del poniente de la ciudad con el resto de la mancha urbana, y por ahí pasan, todos los días, autos particulares, transporte público, motociclistas y, por supuesto, peatones que van y vienen del Infonavit Pirules hacia escuelas, comercios y centros de trabajo cercanos. No existen, hasta donde se pudo verificar en fuentes oficiales, cifras públicas exactas de cuántas personas cruzan diariamente por ese punto, pero basta con pararse ahí unos minutos —o preguntarle a cualquier vecino— para entender que se trata de uno de los cruces más usados de la zona. De hecho, el propio municipio lo describió como una de las estructuras peatonales más transitadas antes de su retiro.

La supervisión de Leo Montañez

Conviene ser precisos aquí, porque a veces se confunden los papeles. Leo Montañez, como presidente municipal, ha encabezado los actos públicos de esta obra: el arranque de la construcción en junio, la supervisión del montaje de la primera estructura y, después, de la segunda. Su función en todo esto es de conducción política: define prioridades, da seguimiento, comunica avances y asume la responsabilidad institucional del proyecto ante la ciudadanía.

Pero quien calcula cargas, diseña la estructura, coordina la soldadura y garantiza que la maniobra se haga con seguridad es otro equipo: la Secretaría de Obras Públicas Municipales, encabezada por Miguel Ángel Huízar Botello, junto con los operadores y soldadores certificados que trabajan directamente sobre el acero. Son responsabilidades distintas y, la verdad, es sano que así se entiendan: ni el alcalde suelda, ni el ingeniero decide las prioridades presupuestales de la ciudad.

Infraestructura que también requiere mantenimiento

Aquí va una idea que casi nunca se dice en los boletines y que, sin embargo, es central: la infraestructura urbana no termina cuando se inaugura una obra. Un puente peatonal necesita revisión estructural periódica, mantenimiento de la iluminación, limpieza constante y atención inmediata cuando aparece un daño, por pequeño que parezca. El propio caso de Pirules es una lección al respecto: el puente anterior llevaba treinta años en servicio —diez más de lo recomendable, según cálculos de vida útil de este tipo de estructuras, que rondan los 50 años— y ya arrastraba corrosión avanzada cuando finalmente se decidió su retiro.

No existe, hasta ahora, información pública detallada sobre el programa específico de mantenimiento que tendrá el nuevo puente una vez terminado, así que no corresponde inventarlo. Pero sí vale la pena dejar la pregunta planteada, porque de la respuesta depende que esta obra no repita, dentro de tres décadas, la misma historia.

Pirules dentro de una ciudad que cambia

Pirules no es un caso aislado dentro de la política municipal de movilidad. Semanas atrás, la Secretaría de Obras Públicas anunció que analiza tres nuevos puntos de la ciudad —la salida a Calvillo a la altura de Cantia, la zona de Ciudad Justicia y el Cereso, y los alrededores del panteón Jardines Eternos— donde también se considera necesaria la construcción de puentes peatonales, con una inversión estimada de entre 12 y 15 millones de pesos cada uno. Además, en la colonia España se prepara un puente con características similares al de Pirules, armado previamente en taller, con meta de conclusión en noviembre.

Dicho de otro modo: lo que pasó en Pirules —el retiro por riesgo, la licitación, el montaje por etapas— parece convertirse en el modelo que el municipio replicará en otros puntos de la ciudad donde la infraestructura peatonal ya cumplió, o está por cumplir, su vida útil.

El costo y su financiamiento

Según la convocatoria publicada en el Periódico Oficial del Estado, gestionada por la Secretaría de Obras Públicas, el proyecto del puente «Pirules» se ubica sobre avenida Aguascalientes Poniente, entre las calles Azucenas y Orquídeas, con una estructura metálica y un plazo de ejecución de 90 días naturales, del 4 de junio al 1 de septiembre de 2026. El monto de capital contable solicitado a las empresas participantes en la licitación fue de 12 millones de pesos. Por su parte, el municipio informó al arrancar la obra que la inversión supera los 11 millones de pesos, financiados a través del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal y de las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal (FAISMUN).

Es importante no confundir estas cifras: una cosa es el capital contable exigido para poder concursar en la licitación, y otra distinta es el monto de inversión ejercido en la obra. Ambas cifras provienen de fuentes oficiales, pero responden a preguntas distintas.

Una idea final

Puede sonar exagerado decir que un puente peatonal dice algo sobre cómo una ciudad trata a su gente. Pero basta con pensar en la señora que ya no tiene que correr entre los coches, en el estudiante que llega a clases sin el susto de cruzar a la carrera, en el adulto mayor que por fin encuentra una rampa donde antes solo había escalones desgastados. Una ciudad también se mide por la manera en que permite a sus habitantes caminar, cruzar y llegar a casa.

Puente de Pirules: lo que hay que saber

  • Ubicación: avenida Aguascalientes Poniente, entre las calles Azucena y Orquídeas, Infonavit Pirules.
  • Infraestructura que sustituye: un puente peatonal con más de 30 años de servicio, retirado por riesgo de colapso.
  • Causa del retiro: alto grado de corrosión y daños estructurales agravados por accidentes previos, confirmados por dictamen de peritos especializados.
  • Plazo contractual: 90 días naturales, del 4 de junio al 1 de septiembre de 2026.
  • Primera estructura metálica: instalada el sábado 6 de septiembre de 2026.
  • Segunda estructura metálica: instalada el viernes 12 de septiembre de 2026, en la maniobra de mayor complejidad de todo el proyecto.
  • Accesibilidad prevista: rampas e iluminación especial, según el proyecto ejecutivo (pendiente de verificación una vez concluida la obra).
  • Inversión: superior a 11 millones de pesos, financiados con recursos del FAISMUN.
  • Autoridad responsable: Secretaría de Obras Públicas Municipales, a cargo de Miguel Ángel Huízar Botello.
  • Trabajos pendientes: remates, pintura y verificación final antes de la apertura al público.

De un puente a otro

  • Enero de 2026: el puente peatonal original de Pirules es clausurado de manera definitiva y posteriormente demolido, tras un dictamen que detectó riesgo de colapso.
  • 4 de junio de 2026: arranca formalmente la construcción del nuevo puente peatonal.
  • 6 de septiembre de 2026: se coloca la primera estructura metálica.
  • 12 de septiembre de 2026: se coloca la segunda estructura metálica, en la etapa de unión más compleja del proyecto.
  • Conclusión prevista: no se ha informado una fecha exacta y pública de apertura al tránsito peatonal; el plazo contractual original establecía el 1 de septiembre de 2026 como fecha límite, plazo que ya se superó por la propia complejidad del montaje.
Redacción Diálogos en Pluralidad

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