Dengue en Aguascalientes: más de 102 mil acciones de control larvario y un llamado a mantener patios sin criaderos

La prevención empieza antes de la enfermedad
El Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA) informó que, en lo que va de 2026, ha realizado 102,253 acciones de control larvario y 1,505 jornadas de nebulización en diferentes colonias. Las cifras provienen de un comunicado del Gobierno del Estado fechado el 13 de octubre de 2026, difundido por el secretario de Salud, Rubén Galaviz Tristán. Son datos oficiales que este medio no ha podido verificar de forma independiente.
El contexto epidemiológico explica por qué importan. Según el Panorama Epidemiológico de Dengue de la Secretaría de Salud federal correspondiente a la semana 36 (información al 14 de septiembre), Aguascalientes acumulaba 175 casos confirmados, frente a 22 en la misma semana de 2025, de acuerdo con la cobertura de Newsweek en Español. No hay en las fuentes consultadas una declaratoria formal de brote, pero sí un aumento claro de casos confirmados que justifica la atención pública.
¿Qué es el dengue y cómo se transmite?
El dengue es una enfermedad viral que transmiten principalmente mosquitos infectados del género Aedes, sobre todo Aedes aegypti. No se contagia por el contacto cotidiano entre personas: hace falta la picadura de un mosquito que haya adquirido el virus al picar a alguien enfermo.
Ese mosquito se reproduce en casa. Pone sus huevos en las paredes de recipientes con agua limpia y estancada: una cubeta olvidada, el plato de una maceta, una llanta, un bebedero. Con una pequeña cantidad de agua basta. Por eso eliminar criaderos es una de las medidas preventivas más relevantes.
Hay un dato adicional. De acuerdo con información difundida a partir del reporte epidemiológico, en el municipio de Aguascalientes circulan los serotipos 2 y 3 del virus. Como una persona puede infectarse más de una vez con serotipos distintos, haber padecido dengue no garantiza protección total.



Control larvario: actuar sobre el origen
Controlar larvas significa atacar al mosquito antes de que sea adulto. Según el comunicado, las 102,253 acciones incluyen la revisión y el tratamiento de depósitos de agua para eliminar posibles criaderos, además de visitas a viviendas para orientar a las familias.
Conviene leer la cifra con cuidado. El boletín agrupa actividades distintas bajo una sola palabra. No equivale a 102,253 viviendas visitadas ni a esa cantidad de depósitos tratados, y el comunicado no desglosa por municipio, colonia ni tipo de actividad. Tampoco precisa el periodo exacto de corte.
Una analogía cotidiana ayuda: contar las veces que alguien pasó la escoba no dice cuán limpia quedó la casa. La cifra mide esfuerzo institucional, no resultados. No demuestra por sí sola cuántos mosquitos disminuyeron ni cuántos contagios se evitaron. Para eso se necesitan otros indicadores: cobertura por zona, índices entomológicos e incidencia de casos.
Nebulización: utilidad y límites
La nebulización consiste en dispersar un producto para reducir la cantidad de mosquitos adultos en una zona. El propio secretario de Salud precisó que contribuye a disminuir esa población, pero no elimina por sí sola los criaderos. Por eso, según el comunicado, después de las jornadas se realizan acciones de control larvario en las colonias intervenidas.
La nebulización es como secar el piso mientras la llave sigue abierta: alivia, pero no resuelve si el agua estancada sigue ahí. Además, no es una actividad para improvisar. Las personas no deben manipular insecticidas ni hacer aplicaciones químicas sin orientación y condiciones de seguridad; las indicaciones sobre exposición a estos productos corresponden a las autoridades sanitarias.
La prevención en casa: medidas concretas
Las autoridades sanitarias resumen la estrategia doméstica en cuatro verbos: tapar, lavar, voltear y tirar. En la práctica:
- Mantener limpios patios, azoteas y jardines.
- Eliminar o voltear recipientes en desuso que acumulen agua.
- Lavar y revisar cubetas, floreros, macetas y bebederos.
- Mantener tapados tinacos, cisternas y depósitos de almacenamiento.
- Desechar correctamente llantas y otros objetos que puedan volverse criaderos.
- Usar repelente conforme a las indicaciones del producto.
- Vestir ropa que cubra brazos y piernas cuando sea pertinente.
- Instalar o mantener mosquiteros y mallas en puertas y ventanas.
Estas acciones deben ser constantes. El ciclo del mosquito es de días, así que revisar el patio una vez al mes no basta; hacerlo cada semana, y no solo después de una jornada de nebulización, es lo que mantiene el efecto.
Síntomas y atención médica oportuna
Las autoridades sanitarias señalan como síntomas compatibles con dengue la fiebre, el dolor de cabeza, el dolor muscular o articular y las manchas o sarpullidos en la piel. Ninguno confirma por sí solo el diagnóstico; se requiere valoración médica. Ante estos síntomas, lo prudente es acudir a la unidad de salud más cercana.
La búsqueda de atención debe ser inmediata si aparecen signos de alarma como dolor abdominal intenso, vómito persistente, sangrado, dificultad para respirar, somnolencia, mareos o desmayos. No hay que esperar a que «pase solo».
El ISSEA recomienda evitar la automedicación. Las guías de organismos como la OMS y la OPS advierten, además, contra el uso de ácido acetilsalicílico (aspirina) y antiinflamatorios no esteroideos ante la sospecha de dengue, por el riesgo de sangrado. Cualquier tratamiento debe indicarlo un médico.
Vigilancia epidemiológica: qué falta saber
Aquí está el vacío del comunicado: no menciona casos. Los datos disponibles provienen del Panorama Epidemiológico federal, con cortes distintos a la fecha del boletín.
A la semana 36, Aguascalientes sumaba 175 casos confirmados: 98 de dengue no grave, 73 con signos de alarma y 4 graves, con una defunción reportada, según el panorama y su cobertura periodística. De ellos, 168 correspondían al municipio capital y tres a San Francisco de los Romo. En 2025, el estado cerró con 61 casos confirmados. Durante el primer trimestre de 2026, Aguascalientes aún figuraba entre las entidades sin casos, según el reporte nacional con corte al 30 de marzo; el repunte es reciente y se concentra en las últimas semanas.
Estas cifras tienen límites. Son casos confirmados, no sospechosos. Hay rezagos de notificación, y no sabemos qué ocurrió entre la semana 36 y hoy. Tampoco permiten atribuir el aumento a una falla de las jornadas ni su contención a una acción concreta. Un incremento puede deberse a lluvias, a la circulación de serotipos o a mayor detección; una reducción futura, a muchos factores. Sin evidencia que lo establezca, la relación causal no puede afirmarse en ningún sentido.
Para evaluar resultados haría falta que las autoridades publiquen, junto con las cifras de actividad, la cobertura por colonia, los casos por semana y la evolución en las zonas intervenidas.
Corresponsabilidad sin cargar todo a las familias
Pedir a los hogares que eliminen criaderos es razonable, pero no puede ser toda la estrategia. Una familia puede vaciar su patio y, aun así, vivir junto a un lote baldío con llantas, una fuga de agua o un espacio público descuidado.
El control del dengue requiere vigilancia epidemiológica, servicios de salud con capacidad de diagnóstico, comunicación clara de riesgos, recolección de residuos, mantenimiento de espacios públicos y coordinación entre autoridades, escuelas, centros de trabajo y vecinos. Las 102,253 acciones reportadas muestran trabajo institucional en terreno; la participación vecinal es el complemento que sostiene esos esfuerzos entre una visita y la siguiente.
Constancia, información y coordinación
La prevención del dengue no se resuelve con una jornada ni con una cifra grande. Exige constancia en las casas, información confiable y acciones coordinadas entre instituciones y comunidad. Las medidas reportadas por el ISSEA son pertinentes y merecen reconocimiento como esfuerzo de salud pública, pero su resultado debe medirse con indicadores epidemiológicos, no solo con el número de intervenciones.
Para las familias, el mensaje práctico es sencillo: revisar el patio cada semana, tapar los depósitos, protegerse de las picaduras y acudir al médico ante síntomas, sin automedicarse.







