El fomento a la lectura V

No todo tiene justificación, más vale aceptar deficiencias pues así es más fácil atenderla. Esto pareciera no pasar con la respuesta dada por la Presidenta de la República al opinar sobre la baja en los resultados de la prueba PISA, en materia de la lectoescritura. La Ejecutiva federal había dicho que al igual que México, todos los países miembros de la OCDE habían bajado en su puntaje. Poco después, la presidenta nacional de Morena, Ariatna Montiel ha responsabilizado de ello a la pandemia, donde las condiciones que privaron entonces no permitieron atender este asunto, aunque ya hayan pasado varios años desde entonces. Esto me hizo recordar aquel dicho popular: “mal de muchos, consuelo de tontos”
Recordemos que, la lectoescritura es esencial en la educación básica por su papel fundamental en la comunicación, el desarrollo cognitivo y el acceso al conocimiento. Aprender a leer y escribir no solo permite expresar ideas, sino que también estimula el pensamiento crítico y la capacidad de análisis. Esta habilidad brinda independencia, acceso a la información y oportunidades educativas y laborales, fomentando además el desarrollo personal al exponer a los estudiantes a diferentes perspectivas y experiencias.
Lo anterior simplemente corrobora una parte ayuna en la política educativa del país, fundamental desde nuestro punto de vista, que como ya lo habíamos señalado, no se puede resolver solo con lo que ha impulsado Paco Ignacio Taibo II desde el Fondo de Cuktura Económica. Es pues, una insuficiencia necesaria por atender y resolver cuando estamos a punto de entrar al tercer año de gobierno de lo que el grupo en el gobierno llama “segundo piso de la Cuarta Transformación”.
Felipe Martínjez Rizo, quien fuera hace años académico de la UAA y especialista en Educación matiza esta situación, al mencionar que independientemente que México haya bajado en su calificación en la prueba PISA, no está reprobado. Pero ninguno hasta ahora ha entrado en el escenario de las alternativas a seguir a fin de revertir la situación actual.
Partamos por aceptar que la superación de la actual situación es cuestión de tiempos, de años, para que podamos ir viendo los resultados que nos ubiquen en escenarios óptimos. El problema es que hasta ahora no se vislumbra ningún rasgo que vaya en ese sentido, además de que, un perfil tan limitado como el del secretario de Educación no lo permitiría. Podrá seguir a piejuntillas las indicaciones y proyectos surgidas de la Presidenta, pero por su parte no hay elementos que garantizarían una singularidad en su gestión. Por algo lo catalogan como de la parte más gris del gabinete.
Lo que nos ha mostrado la prueba PISA es un llamado de atención. El problema no son los maestros como algunos, sobre todo de la oposición señalan, es la falta de políticas públicas que fomenten la lectura, pero sobre todo en pensamiento crítico. Para aquellos que hablan de la revolución de las conciencias, esta es una condición fundamental para lograr alcanzar ese objetivo. Pero el actual gobierno desvían la atención y responsabilizan a otros. Así no.







