EL FOMENTO DE LA LECTURA XI

Si hablamos de ferias de libros, necesariamente tenemos que referirnos a las bibliotecas, como facilitadoras del fomento a la lectura. Es un instrumento necesario para el crecimiento intelectual de cualquier persona y que debieran ser un insumo cercano a la gente, como los planteles escolares, los parques públicos o lugares de esparcimientos.
Salvo el tiempo cuando estuve en secundaria, reconozco que nunca fui asiduo a las bibliotecas. Preferí montar mi acervo personal. Actualmente cuento con aproximadamente ocho mil libros y una lista creciente de libros por conseguir. No soy afecto a la lectura digital, prefiero la revisión física. Pero una cosa es lo propio y otra lo que debe acercarse a la gente, de ahí que uno de los aspectos de cualquier gobierno que se precie de ser democrático es que tenga políticas públicas de fomento a la lectura y con ello, impulse que haya bibliotecas por todos lados.
Según datos oficiales de hace algunos años, en el país hay 31 redes de bibliotecas y una en cualquier alcaldía de la Ciudad de México, las cuales reúnen a 7 413 bibliotecas. A las cuales habría que sumarles las fomentadas por la Brigada para Leer en Libertad AC, a partir de los libros que ellos donan a comunidades incluso muy alejadas y antes sin iniciativas de esta naturaleza.
Esta es una actividad que depende de las dependencias de Cultura, sin incluir a la Secretaría de Educación Pública. Insisto, el fomento a la lectura debe ser una actividad formativa, de aliento al pensamiento crítico, pero así no la conciben las autoridades. En cada plantel escolar debiera haber una biblioteca. Francamente no se si es así. Debiera fomentarse y no dejarlo solo al interés de las direcciones de los planteles.
En mis tiempos, un elemento que coadyubaba a la visita a la biblioteca, era las tareas pedidas por las maestras de escuela para hacer tareas y consultas sobre temas específicos. Supongo que en nuestros días esta actividad pudo haber disminuido por la facilidad para consultar la web que posé enorme información multitemática. Afortunadamente no todo se encuentra en el ciberespacio, de tal manera que las bibliotecas siguen siendo valiosas.
Hay que seguir fomentando que aumenten las bibliotecas en el país. En lo personal, cuando fui Director de Estudios y Estadísticas del Trabajo, en el Gobierno capitalino y después, Director de Contenidos en el Sistema Estatal de Telecomunicaciones de Puebla, impulsé la formación de bibliotecas para los trabajadores, además de formar círculos de lecturas. Iniciativas que supongo no tuvieron continuidad cuando salí de laborar de dichos cargos públicos.
Y aquí ya se dio paso a otro componente de las políticas públicas de fomento a la lectura que son los círculos o clubes. Sabemos que ello si es una preocupación del Fondo de Cultura Económica, tema que podríamos hablar en otra entrega. Aunque podemos adelantar que ello no puede quedar en iniciativas únicamente gubernamentales. En lo personal conozco una familia que de manera quincenal discute sobre un libro previamente fijado para lectura. ¿Porqué no hacer los mismo en nuestro ámbito?







