En Aguascalientes, la experiencia también construye ciudad: así se celebró el Día de la y el Abuelo

En Aguascalientes, la experiencia también construye ciudad: así se celebró el Día de la y el Abuelo

Entre talleres, música y recorridos por las salas del Museo Descubre, familias completas se reunieron para reconocer a las personas mayores. El presidente municipal Leo Montañez encabezó el festejo y lo enmarcó en una visión de ciudad pensada para todas las etapas de la vida.

Una mañana en el Museo Descubre no suele lucir así: entre las salas pensadas para que niñas y niños toquen, experimenten y pregunten, esta vez el protagonismo fue de otras manos—manos con más años de experiencia, más historias que contar y, también, más ganas de aprender algo nuevo. Abuelas y abuelos llegaron acompañados de sus familias para celebrar el Día de la y el Abuelo, en un ambiente que mezcló convivencia, algarabía y ese tipo de aprendizaje que no cabe en un salón de clases.

En ese escenario, el presidente municipal Leo Montañez presidió la celebración y refrendó su compromiso de seguir construyendo una ciudad incluyente para todas las etapas de la vida. No fue, sin embargo, un acto protocolario más: fue la constatación de que un espacio diseñado originalmente para la curiosidad infantil puede, sin perder su esencia, abrirse también a quienes llevan décadas acumulando preguntas y respuestas propias.

Día de la y el Abuelo Aguascalientes

Lo que ocurrió

Durante la jornada, los asistentes tuvieron acceso a talleres, presentaciones musicales y recorridos por las salas del museo. La organización fue posible gracias a la coordinación entre el DIF Municipal, el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) y el propio Museo Descubre—tres instancias que, cada una desde su función, se articularon para ofrecer una celebración con contenido cultural, recreativo y familiar.

Esa coordinación institucional no es un detalle menor. Atender integralmente a las personas mayores rara vez es tarea de una sola dependencia: exige que el área de asistencia social, la de cultura y los espacios públicos trabajen en el mismo sentido. Aquí, esa lógica se tradujo en una tarde donde asistencia, cultura y esparcimiento no compitieron entre sí, sino que se complementaron.

Celebrar no es solo conmemorar

Es fácil reducir una fecha como esta a un gesto simbólico: una tarde de música, un diploma, una fotografía. Pero cuando una ciudad decide destinar un espacio cultural completo—con su personal, su programación y su infraestructura—a celebrar a sus adultos mayores, está diciendo algo más de fondo: que esas personas no son solamente destinatarias de programas asistenciales, sino protagonistas de la vida pública.

Esa distinción importa. Pensar a las personas mayores únicamente como población que «necesita ayuda» empobrece la mirada sobre lo que representan: décadas de oficio, de crianza, de trabajo, de decisiones que sostuvieron familias y comunidades. Reconocerlas en un espacio de cultura y aprendizaje, y no solo en un consultorio o una ventanilla de trámites, es también una forma de nombrar esa experiencia como lo que es: patrimonio social.

La experiencia como patrimonio

Ese fue, de hecho, el eje del mensaje de Leo Montañez durante el evento. El presidente municipal destacó que la experiencia y sabiduría de los adultos mayores son fundamentales para el desarrollo de Aguascalientes, y lo planteó como un aprendizaje que atraviesa todas las edades:

“La vida tiene muchas etapas, pero en ninguna dejamos de aprender, de compartir y de tener algo nuevo por vivir”— Leo Montañez, Presidente Municipal de Aguascalientes

El alcalde subrayó posteriormente que buena parte de lo que las nuevas generaciones saben lo aprendieron escuchando a quienes recorrieron el camino antes.

La idea no es menor si se piensa con calma. En una ciudad que crece, cambia y se moderniza a gran velocidad, existe el riesgo de tratar la experiencia acumulada como algo superado por lo nuevo. La declaración del alcalde apunta en sentido contrario: la memoria de quienes ya vivieron ciertos procesos—económicos, familiares, urbanos—sigue siendo un recurso vivo para entender el presente.

Aprender no tiene fecha de caducidad

La Organización Mundial de la Salud utiliza el concepto de envejecimiento activo para describir precisamente esto: el proceso mediante el cual se busca aprovechar al máximo las oportunidades de bienestar físico, social y mental a lo largo de toda la vida, con el fin de que las personas mayores puedan mantenerse participativas, autónomas y con buena calidad de vida, más allá de si tienen o no alguna condición de salud que atender.

Bajo esa mirada, actividades como un taller, un recorrido guiado o un concierto no son solamente entretenimiento: son piezas de un engranaje más amplio que incluye mantenerse socialmente activo, seguir aprendiendo y sostener vínculos. La política pública, vista así, no se construye solo con programas de asistencia médica o económica; también se construye con espacios donde las personas mayores tienen un lugar legítimo para estar, participar y disfrutar.

Familias que se encuentran en el mismo lugar

El otro protagonista de la jornada fue la familia. No como concepto abstracto, sino como el grupo de personas—de distintas edades—que compartió el mismo espacio, las mismas actividades y, presumiblemente, las mismas conversaciones sobre lo que cada generación recuerda de su infancia, su juventud o su ciudad.

La convivencia intergeneracional cumple una función que ningún programa puede replicar del todo: la transmisión directa de conocimiento, oficio y memoria familiar. Cuando nietas y nietos acompañan a sus abuelos a un museo, no solo pasan tiempo juntos; también construyen un puente entre lo que fue y lo que será. Los espacios públicos que facilitan ese encuentro—plazas, centros culturales, museos—cumplen así una función social que va más allá de su uso original.

Un museo pensado para la curiosidad, abierto a todas las edades

Que la celebración se haya realizado en el Museo Descubre no es un dato anecdótico. Se trata de un espacio interactivo pensado para acercar la ciencia y la cultura a través de la experiencia directa: tocar, explorar, preguntar. Llevar ahí una conmemoración dirigida a personas mayores envía un mensaje implícito pero claro: la curiosidad y las ganas de aprender no tienen una edad límite.

En ese sentido, el recorrido por las salas del museo funcionó como algo más que una actividad recreativa: fue una manera de decir que ese tipo de espacios—normalmente asociados a la niñez—también pertenecen a quienes tienen más años de vida. Una ciudad que piensa en todas las etapas de la vida es, entre otras cosas, una ciudad que no compartimenta sus espacios culturales por edad.

Tres instituciones, un mismo propósito

Que el evento haya requerido la participación conjunta del DIF Municipal, el IMAC y el Museo Descubre confirma algo que suele repetirse en la política social bien diseñada: la atención a las personas mayores no cabe en una sola oficina. El DIF aporta su experiencia en asistencia social y trabajo comunitario; el IMAC, su vocación cultural y de difusión; el Museo Descubre, su infraestructura y su capacidad de generar experiencias interactivas. La suma de esas tres piezas fue lo que permitió que la celebración tuviera, al mismo tiempo, un componente de cuidado, uno cultural y uno recreativo.

La visión detrás del festejo

Leo Montañez situó el festejo dentro de un marco más amplio: el Segundo Informe de Actividades de su administración. En ese contexto, el presidente municipal subrayó que su gobierno trabaja para dotar a la ciudad de espacios donde las familias puedan encontrarse, aprender, disfrutar de la cultura y mantenerse activas, como parte de un esfuerzo por mejorar la calidad de vida.

Esa vinculación importa porque evita que el evento se lea como un acto aislado. Presentado como parte de un informe de gobierno, el festejo se integra a una narrativa de gestión que—al menos en el discurso oficial—coloca la convivencia familiar, la cultura y el bienestar de las personas mayores como ejes de la administración municipal. Corresponderá al tiempo, y a la evaluación pública de los resultados concretos, confirmar el alcance real de esa visión.

Una ciudad para todas las etapas de la vida

Detrás de la celebración asoma un concepto que vale la pena nombrar con claridad: una ciudad incluyente no es la que piensa solamente en la infancia o en la población económicamente activa, sino la que reserva un lugar—simbólico y también físico—para quienes ya recorrieron buena parte del camino. Infancia, juventud, vida adulta y vejez conviven en el mismo territorio urbano; pensar políticas públicas para todas esas etapas, y no solo para algunas, es un ejercicio de planeación tan válido como cualquier obra de infraestructura.

Aguascalientes no se convierte, por un solo evento, en referente nacional de inclusión hacia las personas mayores. Pero sí deja una señal concreta: que es posible destinar recursos, espacios y coordinación institucional a una celebración que, más allá del protocolo, coloca a las personas mayores como sujetos de cultura, convivencia y participación.

Celebrar a las personas mayores no es solamente reconocer el pasado: es reconocer que su experiencia, su memoria y su participación siguen formando parte del presente—y de la construcción del futuro—de Aguascalientes. Una ciudad que reconoce a quienes la han construido también demuestra qué clase de futuro quiere construir para quienes vienen detrás.

Redacción Diálogos en Pluralidad

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