La grandeza del Cruz Azul
Para mi hijo Mario, mi nieta Valeria y mi nieto Matías, tan azules como la Máquina.
Todo sucede por una o varias razones. Nada es obra de la casualidad. Salvo cuando el Espíritu Santo protege al equipo del futbol mexicano en momentos aciagos, difíciles, como suele ocurrir en el impredecible terreno de juego, donde permanece desde su arribo a la Primera División (Liga MX) el 19 de enero de 1964, gracias al aplastante triunfo de 7-1 sobre el Zamora.
La historia de hoy está escrita con la pluma fuente del corazón. La pasión. El sentimiento. La esperanza. El sufrimiento. La perseverancia. Y la inquebrantable lealtad hacia el Cruz Azul. Un equipo grande que me acompaña y lo acompaño desde 1970, cuando estaban de moda los pantalones Topeka, la loción English Leather, el Gansito Marinela, la brillantina Wildroot y los tenis Panam.
Los dos primeros años lo seguí frente al televisor; después, de agosto de 1972 a diciembre de 1979, cuando me fui a estudiar a la UNAM, acudí puntualmente al estadio Azteca —acompañado de Gustavo mi extrañado hermano, Carlos del Valle de Alba y Alejandro Ramírez Guerra, queridos amigos—, para disfrutar memorables duelos contra los Pollos del América, las Chivas del Guadalajara y los Electricistas del Necaxa, nada parecidos a los Hidrosayos del Estadio Sin Victoria.
Sin que yo fuera su talismán, por mera casualidad, en la temporada 1971-1972 ganaron su tercer título de Liga en su primera temporada en el Coloso de Santa Úrsula.
Rápido se fueron esos nueve años presenciales de saborear las mieles de los campeonatos obtenidos; de paladear la extraordinaria calidad futbolística del Superman Miguel Marín, el Centavo Muciño, Eladio Vera, Alberto Gómez, el Kalimán Guzmán, Juan Manuel Alejandrez, Alberto Quintano, Mariscal de la defensa, Fernando Bustos, el Conejo Pérez, Javier Sánchez Galindo, Héctor Pulido, Cesáreo Victorino y los mejores entrenadores que ha tenido México, me refiero a don Nacho Trelles y Raúl Cárdenas, quien cedió a cinco jugadores para la selección mexicana en el Mundial de 1970, sin que anduviera chillando por la merma.
Contabilizo más de cinco décadas al lado del Cruz Azul. Después de diez estrellas bordadas en la playera disfruto el presente. No me altera el futuro. El grito de gol forma parte de cada partido, hasta ahí. La onceava vendrá después del tumultuoso repechaje y la incierta liguilla, que forman parte del carnaval de la industria del futbol mexicano.
Cruz Azul nació tan grande como las vitrinas donde se guardan los 10 trofeos de la Liga MX (torneos largos y cortos); 7 Concacaf Champions Cup; 4 Copa MX; 3 Campeón de Campeones; 1 Supercopa MX; 1 Supercopa Liga MX; y 1 Leagues Cup; y otros metales no oficiales, hasta el día de hoy.
El club inauguró el 10 de octubre de 1990 sus instalaciones en La Noria, ubicada en la Alcaldía Xochimilco de la Ciudad de México. Tiene una extensión territorial —casi idéntica a la del Zócalo de la capital del país— de 46 mil 600 metros cuadrados, de los cuales 8 mil 500 son de construcción.
Pues bien, al momento de visitar este majestuoso Centro de Alto Rendimiento Azul recordé que con la conducción del director técnico Raúl Cárdenas obtuvo los títulos de Liga: Temporada 1968-1969, México 70, temporadas 1971-1972, 1972-1973 y 1973-1974 para edificar con el sólido cemento el lujoso Tricampeonato, en la época de torneos largos (formato de temporada regular), que equivale a los dos torneos cortos de estos tiempos.
Los números oficiales confirman que las Águilas del América —alimentadas con proteína publicitaria de Televisa y de los árbitros— más bien se parecen a los pollitos que venden en el mercado Terán. Revisemos.
El Ame, con sus añejos 83 años de estancia en la Primera División, ha ganado 16 títulos de Liga, esto quiere decir que, en promedio, cada 5.1 años levantan el trofeo; mientras Cruz Azul, con sus escasos 62 años ha obtenido 10 títulos, es decir, 6.2 años en promedio.
Además del éxito deportivo, Cruz Azul acumula más de 22.5 millones de dólares en premios económicos garantizados durante los últimos 12 meses, al ganar la Liga MX, Concachampions 2025, Equipo de la Temporada 2024-2025, Equipo de la Temporada 2025-2026, clasificación al Mundial de Clubes y participación en la Copa Intercontinental.
El palmarés que registra la grandeza del Tren Bala seguirá ondeando en todos los estadios de futbol mexicano. El segundo semestre de este año, en calidad de “visitantes” —es un decir— estará en Aguascalientes para rendirle pleitesía, a los a los colores azul, blanco y rojo del Cruz Azul, que se tomaron de la bandera británica, en honor a Henry Gibbson, fundador de la empresa cementera.
Porque alguien debe de escribirlo: Algunos integrantes —“femeninas y masculinos”, diría el policía de seguridad pública— del gabinete estatal están espantados por la basura acumulada debajo de las alfombras de sus confortables oficinas.
Para salvar el pellejo ante la justicia, buscan un cargo de elección popular en los próximos comicios 2026-2027, que le proteja con el fuero constitucional, pero no los salvará del escarnio en la plaza pública.

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