«Vengo a agradecer su confianza con hechos»: cuatro años de gobierno y una nueva forma de rendir cuentas

«Vengo a agradecer su confianza con hechos»: cuatro años de gobierno y una nueva forma de rendir cuentas

Un gobierno que antes entregaba un documento ahora intenta contar sus resultados mediante videos, plataformas digitales, inteligencia artificial, videojuegos, contenidos para niñas y niños y una docuserie. El arranque del Cuarto Informe de Gobierno de la gobernadora Tere Jiménez, este 23 de septiembre, no lució como la entrega protocolaria de otros años: fue la puesta en marcha de un ejercicio que se extenderá 13 días, hasta el 5 de octubre, y que recorrerá seis grandes ejes —seguridad, economía, salud, educación, obra pública y desarrollo social— a través de formatos que, hasta hace poco, no formaban parte del repertorio habitual de la rendición de cuentas estatal.

Pregunta Central: La pregunta que atraviesa este reportaje no es si el formato es innovador —lo es—, sino qué cambia, en realidad, cuando cambia la forma de contar los resultados de un gobierno.

El lema y la pregunta que deja abierta

El informe se presenta bajo un lema que la propia gobernadora repitió al iniciar: «Trabajando todos los días, con fuerza y corazón, por las familias de Aguascalientes. Hoy vengo a agradecer su confianza con hechos». Es una frase construida para transmitir cercanía y gratitud, pero la palabra que más importa periodísticamente es la última: hechos.

Y es que un lema puede agradecer confianza en abstracto; lo que no puede hacer —y ahí empieza el trabajo de este reportaje— es sustituir la pregunta que cualquier lector debería hacerse frente a cada uno de los seis ejes que se presentarán en los próximos días: ¿cuáles son esos hechos, y cómo puede la ciudadanía comprobarlos?

Informar no es lo mismo que rendir cuentas

Antes de entrar a los ejes temáticos, vale la pena distinguir algo que suele mezclarse en la cobertura de cualquier informe de gobierno: comunicar una acción no es lo mismo que demostrar un resultado, y demostrar un resultado no es automáticamente lo mismo que rendir cuentas.

Hay al menos cuatro niveles distintos que conviene no confundir:

  • Acción: se construyó una obra, se lanzó un programa, se firmó un convenio.
  • Producto: se entregaron determinados servicios o apoyos a un número de personas.
  • Resultado: cambió una condición medible de la población —bajó un delito, subió una matrícula, se redujo un tiempo de espera.
  • Impacto: ese cambio puede atribuirse razonablemente a la política sostenida, y no solo a la coincidencia con otros factores (económicos, demográficos, nacionales).

La fuente oficial que da origen a este reportaje —el comunicado del Gobierno del Estado publicado este 23 de septiembre— se ubica, por su propia naturaleza, en el primer nivel: anuncia lo que se va a presentar, no presenta todavía el detalle verificable de cada eje. Eso no es una crítica al comunicado; es, simplemente, la razón por la que este texto no puede limitarse a repetirlo.

Rendir cuentas, en sentido estricto, exige algo más que informar o comunicar: exige poner a disposición del ciudadano información verificable sobre recursos empleados, objetivos planteados, resultados obtenidos, indicadores utilizados, beneficiarios reales y grado de cumplimiento. Ese es el estándar contra el que debería medirse, día a día, cada uno de los 13 días de presentación.

Cuatro años en perspectiva

Este es el cuarto informe de una administración que inició en octubre de 2022, cuando Tere Jiménez, del PAN, tomó posesión como gobernadora de Aguascalientes para un periodo de seis años. El cuarto informe llega, por tanto, en la mitad avanzada del sexenio: ya no es un balance inicial ni el cierre de gestión, sino el momento en que las políticas públicas puestas en marcha en 2022 y 2023 deberían empezar a mostrar resultados consolidados, no solo obra en construcción.

Seguridad: el primer tema, y el más exigente de comprobar

La administración decidió que la seguridad sea el primer eje presentado, «al ser uno de los ejes prioritarios de la administración», según el propio comunicado oficial. Es una decisión que tiene sentido comunicativo: la seguridad incide, además, en inversión y empleo, así que arrancar por ahí busca dar marco al resto del informe.

Aquí es donde la regla de contraste importa más. Los datos de incidencia delictiva de fuentes externas —el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)— muestran un panorama mixto para Aguascalientes en los últimos años: el estado ha figurado reiteradamente entre las entidades con mayores tasas de incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes a nivel nacional, aun cuando su volumen absoluto de delitos es menor por su tamaño poblacional. En 2026, reportes basados en cifras del propio SESNSP muestran una ligera disminución en delitos como la violencia familiar durante el periodo enero-julio, en comparación con el mismo lapso de 2025.

Ese es exactamente el tipo de dato que el informe virtual anunciado por el gobierno debería poder mostrar de forma desagregada, comparable año con año y por delito. La pregunta que un reportero —y cualquier ciudadano— debe hacerse durante estos 13 días es simple: ¿los datos que presente la gobernadora sobre seguridad coinciden con las tendencias que documentan el SESNSP, el INEGI (a través de la ENSU y la ENVIPE) y la Fiscalía estatal, o solo describen el fortalecimiento institucional —capacitación, equipamiento, tecnología— sin conectarlo con una baja verificable en los delitos que más afectan a la población?

Economía: un dato que sí es contrastable

A diferencia de la seguridad, el eje económico cuenta con una referencia externa reciente y bastante favorable para el estado: en el Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2025 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Aguascalientes se ubica en el quinto lugar nacional, con un ascenso de una posición respecto a la edición anterior, y en el tercer lugar del subíndice de Innovación y Economía. En materia de empleo, cifras del IMSS retomadas en fuentes especializadas sitúan a Aguascalientes por arriba de los 365 mil trabajadores registrados, con un crecimiento anual cercano al 1.8%, uno de los más altos del país.

Ese es un ejemplo de lo que este reportaje llama «dato externo»: no proviene del gobierno estatal, proviene de un organismo autónomo (IMCO) y de un registro administrativo federal (IMSS), y por eso puede usarse para contrastar —y en este caso, respaldar en parte— la narrativa de resultados económicos que probablemente presentará el informe.

Salud, educación, obra pública y desarrollo social: lo que falta por verificar

Para los otros cuatro ejes —salud, educación, obra pública y desarrollo social— la fuente oficial del 23 de septiembre no ofrece todavía cifras propias: solo anuncia que serán abordados durante los 13 días del ejercicio. Es información pendiente, no ausente por decisión editorial de este medio.

Cuando esos datos se presenten, las preguntas que deberían guiar la lectura son las mismas en los cuatro casos:

  • En salud: ¿la obra hospitalaria anunciada se tradujo en más consultas, menos tiempos de espera y mayor cobertura efectiva, o solo en más metros cuadrados construidos?
  • En educación: ¿mejoraron indicadores como matrícula, abandono escolar y cobertura, según fuentes como la SEP o el propio INEGI, o el informe se limita a enumerar programas y becas entregadas?
  • En obra pública: ¿existe, para cada obra mencionada, un dato de inversión, municipio, empresa responsable, fecha de conclusión y población beneficiaria, o la obra se presenta solo como imagen de un espectacular o un video?
  • En desarrollo social: ¿se distingue entre número de apoyos entregados, número real de personas beneficiarias (que no es lo mismo) y cambios sociales verificables, o las tres cosas se mezclan en una sola cifra?

Este reportaje dará seguimiento a esos cuatro ejes conforme se presenten durante los 13 días, y actualizará cada apartado clasificando la información como dato oficial, dato externo, declaración, análisis o testimonio, sin mezclar esas categorías.

La revolución del formato: del informe impreso al informe multiplataforma

Más allá del contenido, lo que distingue a este Cuarto Informe es su forma. El gobierno estatal anunció una batería de formatos que, hasta hace pocos años, no formaban parte del repertorio de un informe de gobierno mexicano: un informe virtual, un conversatorio con personas influyentes en redes sociales, espectaculares en 3D, una serie infantil desarrollada con inteligencia artificial, un cuadernillo impreso con juegos, videojuegos dirigidos a niñas y niños, materiales visuales para los hogares y una docuserie sobre el trabajo cotidiano de la gobernadora.

Cada uno de estos formatos merece una lectura distinta:

• El informe virtual solo cumple su función de rendición de cuentas si permite algo muy concreto: que un ciudadano cualquiera pueda encontrar el dato que necesita —el presupuesto ejercido en su municipio, el estado de una obra, el indicador de un programa social— sin depender de que se lo cuenten en un video. La plataforma debe evaluarse, sobre todo, por su accesibilidad y por si permite comparar cifras entre años, no solo por su diseño.

• El conversatorio con influencers responde a una realidad que cualquier estudio de consumo de medios confirma: buena parte de la ciudadanía, especialmente la más joven, ya no se informa a través de un boletín de prensa ni de una transmisión oficial, sino de redes sociales como TikTok, Instagram o YouTube. Usar ese canal no es, en sí mismo, ni un acierto ni un error: es una decisión de alcance. El punto que sí debe vigilarse es la diferencia entre difusión y rendición de cuentas: que un influencer platique sobre el informe no sustituye la obligación de que los datos duros —presupuesto, indicadores, contratos— estén disponibles y sean verificables en otro lado.

• La serie infantil con inteligencia artificial plantea una pregunta más nueva: ¿qué parte de ese contenido fue generado por IA y qué parte es producción humana, y se identifica con claridad ante la audiencia —en este caso, niñas y niños— cuál es cuál? La transparencia sobre el uso de IA en comunicación gubernamental es un tema que apenas empieza a discutirse en México, y este informe podría convertirse en un caso de referencia, para bien o para mal, según cómo se resuelva esa identificación.

• El cuadernillo, los videojuegos y los materiales para niñas y niños apuntan a un objetivo legítimo: acercar la idea de rendición de cuentas a públicos que normalmente quedan fuera de estos ejercicios. La pregunta pertinente no es si un niño «debe» entender un informe de gobierno completo, sino si estos materiales logran sembrar, de forma sencilla, la idea de que un gobierno tiene la obligación de explicar en qué gastó y qué logró.

• La docuserie sobre el trabajo cotidiano de la gobernadora es, de los formatos anunciados, el que exige más cuidado periodístico. Mostrar el día a día de una gobernante construye cercanía y una narrativa personal, pero es importante no confundir ese producto —que por su origen y propósito es institucional— con un ejercicio de verificación periodística independiente. Ambas cosas pueden convivir, pero no son lo mismo, y este medio las tratará como lo que son.

La política también es narrativa

Ningún gobierno se limita a administrar: también construye un relato sobre lo que hace, con símbolos, lenguaje, imágenes y testimonios. Ese relato no es, por sí mismo, ilegítimo —toda comunicación institucional lo construye—, pero conviene nombrarlo. Lo que este Cuarto Informe pone en evidencia es un fenómeno que autores como Manuel Castells han descrito bien: la comunicación política se ha desplazado hacia una lógica de redes, donde el mensaje se fragmenta en formatos distintos para audiencias distintas, en lugar de concentrarse en un solo documento dirigido a un solo público. Un cuadernillo infantil, una docuserie y un informe técnico no compiten entre sí: se dirigen a personas distintas, con expectativas distintas de lo que es «estar informado».

Eso no elimina, sin embargo, la responsabilidad de que, en algún punto de ese ecosistema de formatos, exista información dura, comparable y verificable. La cercanía y la confianza —los conceptos centrales del lema de este informe— se construyen con comunicación; pero se sostienen, en el tiempo, con hechos que resisten la revisión externa.

Redacción Diálogos en Pluralidad

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