Donde aún florece la esperanza

La tarde parecía disolverse lentamente sobre las calles de Oaxaca. El gris de los edificios, la prisa de los pasos y el murmullo distante de la ciudad construían una escena común, casi cansada. Entonces apareció ella: una mujer avanzando entre la multitud con un ramo de girasoles entre los brazos, como si cargara un pequeño fragmento de sol en medio de la penumbra.
No conozco su historia. Ignoro cuántas dificultades la habitan, qué pérdidas ha debido atravesar o cuántas veces la vida le exigió levantarse cuando todo parecía derrumbarse. Pero hay algo en su postura que revela fortaleza. Camina erguida. Continúa.
Viktor Frankl escribió que el ser humano puede soportar casi cualquier circunstancia cuando encuentra un motivo para hacerlo. En El hombre en busca de sentido comprendió, desde el horror de los campos de concentración, que quienes perdían toda esperanza terminaban por extinguirse antes que los demás. No era únicamente el cuerpo lo que cedía, sino el espíritu. La ausencia de sentido terminaba consumiéndolos desde dentro.
Quizá por eso esta escena conmueve tanto. Porque en una época donde el desencanto parece extenderse, sobre todo —la violencia, la precariedad, el miedo cotidiano, la incertidumbre— todavía existen personas capaces de llevar luz sin pronunciar una sola palabra.
Oaxaca conoce bien las heridas del abandono. Sus contrastes son profundos: una riqueza cultural inmensa conviviendo con rezagos históricos que persisten generación tras generación. Y, aun así, entre mercados, calles antiguas y fachadas desgastadas, la vida continúa abriéndose paso de maneras inesperadas.
Tal vez la esperanza no siempre llega en forma de grandes acontecimientos. A veces aparece discretamente, sostenida entre las manos de alguien que decidió no rendirse.

Aquella mujer avanzaba entre sombras llevando girasoles. Y por un instante, toda la ciudad pareció menos oscura. Esta fotografía la tomé el 29 de marzo de 2026.
Más allá de la mirada: El psiquiatra Viktor Frankl sostuvo que la última de las libertades humanas consiste en elegir la actitud con la que enfrentamos aquello que no podemos cambiar. Su obra continúa siendo uno de los testimonios más profundos sobre la resiliencia humana.
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