RELATORÍA DE LA SESIÓN DEL PRIMERO DE JULIO, CONVERSATORIO CON EL DOCTOR ARTURO ESCOBAR, “SENTIPENSAR LAS TRANSICIONES: DIÁLOGOS SOBRE EL PLURIVERSARIO Y LAS AUTONOMÍAS

RELATORÍA DE LA SESIÓN DEL PRIMERO DE JULIO, CONVERSATORIO CON EL DOCTOR ARTURO ESCOBAR, “SENTIPENSAR LAS TRANSICIONES: DIÁLOGOS SOBRE EL PLURIVERSARIO Y LAS AUTONOMÍAS

Descripción general

La conversación de Arturo Escobar enfatiza la esperanza y la resistencia a través de perspectivas colectivas, criticando el desarrollo y abogando por un pluriverso. Explora las elecciones en Colombia, los conceptos de terricidio e interdependencia, y la necesidad de desafiar los marcos patriarcales y capitalistas, al tiempo que promueve el amor, la cooperación y una relación transformadora con la tecnología y la Tierra.

La Doctora Xochitl Leyva, quien fungió como moderadora Introdujo a la Conversación: “Buenos días, tardes, noches según sus geografías. Agradezcámonos y felicitémonos por crear entre todes (ustedes les asistentes y nosotres les convocantes) este espacio de conversa que busca seguir sembrando semillas de esperanza en medio del Terricidio y la Tormenta en curso, uso estas formas de nombrar acuñadas en medio de sus luchas por el Movimiento de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir y por el Movimiento Zapatista, respectivamente. Las retomo no como una cortesía sino por la naturaleza misma de ese espacio que es, antes que nada, juntanza de universidades que resisten las fuerzas que quieren exterminarlas, pluriversidades de a pie, academias otras y luchas muy otras. Ustedes y nosotres todes sabemos a qué me refiero. Con esta actividad seguimos caminando el arranque de los trabajos colectivos tanto de la Cátedra Jorge Alonso-2026 como del Grupo de Trabajo “Cuerpos, Territorios, Resistencias” (GT CUTER) de CLACSO en su versión 2026-2028. Yo soy Xochitl Leyva Solano y a nombre de la coordinación de la CJA y de la coordinación del GT CUTER les damos la bienvenida a todes. Por favor dejen los que quieran en los chats respectivos su nombre, afiliación u organización, así como si quieren su geografía desde la que nos acompañan. Lo digo porque presentarnos une por une sería lo más correcto, pero, el tiempo es corto, así que le paso la palabra al colega, compañero y amigo Doc Alonso para que de manera breve y precisa presente a nuestro invitado de hoy: el colega, compañero y amigo Arturo Escobar”.

El evento se describió como una reunión de universidades y diversos grupos académicos que resisten las fuerzas que amenazan su existencia, destacando el esfuerzo colectivo detrás de esta iniciativa.

El Doctor Jorge Alonso hizo un breve agradecimiento a Arturo Escobar: “Quiero agradecer las principales enseñanzas de Arturo Escobar: su crítica radical al desarrollo como discurso y práctica del poder; su articulación del pensamiento decolonial y la ecología para recuperar la enunciación desde las comunidades locales; su destacamiento del lugar para visibilizar modos de ser y de pensar distintos de los hegemónicos; su propuesta englobante del pluriverso, en el que las categorías y saberes de las comunidades se reconocen como expresión del profundo pensamiento crítico con repercusiones en las prácticas cotidianas; y las búsquedas de formas de existencia fundadas en la interdependencia entre humanos y naturaleza que inspiran un cambio sistémico en la complejidad de lo relacional”. Previamente había escrito una presentación de Arturo Escobar que ya no se utilizó. Ahí decía: La obra de Arturo Escobar desafía cualquier presentación sumaria: abarca décadas de trabajo de campo, cinco libros muy relevantes y una interlocución sostenida con movimientos sociales que pocos académicos han logrado mantener. Si alguna fórmula la condensa, es la que él mismo propone: trashumancia epistémica – el desplazamiento continuo entre marcos de pensamiento como método y como postura ética.

Se formó como ingeniero químico en la Universidad del Valle antes de emigrar a Estados Unidos, donde cursó estudios en ciencias biológicas y obtuvo el doctorado en antropología por la Universidad de California en Berkeley, bajo influencia foucaultiana. Esa formación interdisciplinaria -ciencias exactas, biología de sistemas, teoría social- le permitió cuestionar desde adentro los supuestos tecnocráticos del desarrollo y construir un aparato conceptual sin equivalente directo en la tradición latinoamericana. Actualmente es profesor emérito de antropología en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y mantiene un vínculo activo con movimientos sociales de América Latina, particularmente los ligados a pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y defensa territorial.

Su obra no se deja reducir a una disciplina ni a una sola coordenada política. Ha transitado de la crítica posestructuralista del desarrollo a la ontología política del territorio; del análisis de la modernidad como régimen de poder a la propuesta del pluriverso como horizonte histórico; de la denuncia de los dualismos occidentales a la relacionalidad como programa teórico-político. Él mismo describe ese recorrido como un desplazamiento continuo entre marcos de pensamiento, guiado menos por la coherencia doctrinaria que por la fidelidad a las realidades que lo obligan a pensar continuamente lo nuevo.

La tesis doctoral de Berkeley estableció el punto de arranque de todo el edificio conceptual: el hambre no como dato objetivo sino como cuestión de poder, y el «tercer mundo» como campo de intervención geopolítica construido discursivamente. Esa lectura foucaultiana del desarrollo como régimen de representación desembocó en La invención del Tercer Mundo (1995/2007), donde Escobar argumentó que el desarrollo no es una solución universal sino una herramienta de dominación que reproduce desigualdades económicas, culturales y epistémicas, al tiempo que invisibiliza los saberes y formas de vida de las comunidades locales. Esta tesis sigue siendo el hilo conductor de toda su obra.

Escobar apuntó que su pensamiento inicial estaba eurocentrado. Influido por el giro decolonial latinoamericano, se acercó a las ontologías relacionales arraigadas en prácticas de comunidades afrodescendientes e indígenas. Sus trabajos iniciales tratan de los movimientos populares. Precisó que no le interesaba hacer crítica a los movimientos, porque eso equivaldría a adoptar un papel político destinado a desactivarlos; le interesaba potenciar las cosas interesantes que estaban surgiendo de ellos. Ha emprendido una crítica a la academia centrada en sí misma. Escobar observó que el pensamiento afro estaba en proceso, pero que carecía de articulaciones contundentes. Se ha empeñado en ir tejiendo estas articulaciones. En este devenir ha experimentado tres desplazamientos: de la diferencia cultural a la ontología política, del posdesarrollo al pluriverso y las transiciones ecosociales, y de la crítica de los dualismos a la relacionalidad como programa positivo. Resalta que cuando una comunidad indígena afirma que el río es un ser vivo con derechos, no está haciendo «política cultural» en el sentido liberal del término: está afirmando una ontología diferente, un mundo donde los no-humanos son sujetos de relación y no objetos de gestión. Se fue distanciando de los marcos centrados en la modernidad y encontró en el «pluriverso» un horizonte más afirmativo: múltiples mundos que no necesitan definirse en oposición a occidente para tener validez propia.

El propio concepto de «posdesarrollo» ha pasado de ser una crítica del desarrollo a convertirse en un campo afirmativo donde las «alternativas al desarrollo» son prácticas existentes, no meras negaciones. Las comunidades territoriales -indígenas, afrodescendientes, campesinas- ya están practicando formas de vida que constituyen transiciones reales, aunque invisibilizadas. A los ejemplos clásicos de la autonomía sumó ahora la Minga social y comunitaria del sur de Colombia. Escobar articula el concepto de «paz territorial pluriversal»: la paz entendida no como ausencia de violencia armada -categoría del Estado y la cooperación internacional- sino como posibilidad de que múltiples mundos coexistan en un territorio.

Criticó desde temprano los pares binarios de la ontología occidental: sujeto/objeto, mente/cuerpo, naturaleza/cultura, nosotros/ellos. Propuso la «ontología de la relación» como alternativa. Pero lo que inicialmente era una posición filosófica general se ha convertido en un programa teórico-político complejizado. La relacionalidad ya no designa solo la crítica del dualismo sino un paradigma que coloca la interdependencia entre lo humano y lo no-humano en el centro. Escobar distingue entre interrelación -las cosas pueden estar conectadas sin depender unas de otras- e interdependencia radical: la existencia misma de cada entidad depende de las relaciones que la constituyen.

La propuesta de transiciones ecosociales conecta el diseño con la crisis climática. Articula el concepto con mayor alcance: el pluriverso como un mundo donde coexisten múltiples formas de ser, saber y vivir, opuesto a la visión unificada y homogeneizante de la modernidad occidental. El diseño pluriversal reconoce la diversidad ontológica y epistemológica de los pueblos, y promueve formas de convivencia que emergen de las propias comunidades en lugar de ser impuestas desde fuera.

La defensa del territorio se entiende como defensa de espacios de vida y cultura, más allá de su explotación económica, y apunta hacia formas de existencia fundadas en la interdependencia entre humanos y naturaleza, lo que Escobar llama «ontologías relacionales». Uno de los ejes principales consiste en desmantelar la narrativa moderna de separación y sustituirla por narrativas que surgen de las prácticas, saberes y experiencias de comunidades marginadas. Estas comunidades no solo sobreviven: generan formas alternativas de vivir y relacionarse capaces de inspirar cambio sistémico. Las narrativas relacionales no solo cuestionan el statu quo; abren posibilidades para una vida más conectada y plena.

La trayectoria intelectual de Escobar puede leerse como una serie de encuentros con realidades que lo obligan a pensar de nuevo. De la ingeniería al desarrollo, del desarrollo a la ecología, de la ecología a la ontología, de la ontología a la relacionalidad: cada desplazamiento no anula los anteriores sino que los reformula y profundiza.

Lo que singulariza a Escobar en el panorama intelectual latinoamericano no es solo la solidez del aparato teórico, sino la disposición a dejarse interpelar por las luchas concretas: las comunidades del Pacífico colombiano, la Minga del suroccidente, la defensa del río Cauca. Esas luchas no ilustran su teoría; la producen. Eso es lo que él llama conocimiento itinerante, y es también lo que hace de su obra una referencia viva, no un monumento académico”.

Arturo Escobar fue invitado a disertar, y la sesión se enmarcó como un homenaje a Jorge Alonso, la cátedra que lleva su nombre. Arturo Escobar elogia a Jorge Alonso como un gran maestro cuya práctica intelectual ha alcanzado la maestría, similar a un artista que domina su oficio, vinculando siempre el conocimiento teórico con el activismo y las luchas sociales.

La organizadora prosiguió de la siguiente manera: “El llamado hecho para este conversatorio se hizo bajo la frase: “Porque Colombia nos importa” ello al calor de las recientes elecciones sucedidas en Colombia. Nos detenemos en ello porque como se debatió polifónicamente en el INFOCLACSO del 11 de junio, lo que está en juego en Colombia no son solo las elecciones de un país sino que están en disputa dos formas de gobierno y de proyectos de vida o de muerte cuyos efectos repercuten no solo en América Latina/Abya Yala/Las América sino en el mundo entero globalizado”.

Le pidió a Arturo que en su exposición cruzara su mirada en esa coyuntura con tu mirada de largo aliento, porque en su texto publicado en la revista La Raya del 6 de junio habló del vínculo entre los votantes, las elecciones, el candidato ganador y una tradición patriarcal y autoritaria que venera al hombre fuerte a la que llamaó supremacismo patriarcal o hiperpatriarcas y que veía repetirse y expandirse. Y luego de ello le solicitó que tejiera esa reflexión con lo que había venido trabajando sobre las transiciones civilizatorias, el pluriverso y las autonomías. Debido a la fragilidad de la salud de Arturo Escobar se planeó que la sesión fuera breve y la organizadora se congratuló de que la sesión finalmente se había podido realizar.

Arturo Escobar explicó que el evento actual era el inicio de un seminario que involucraría a muchos colegas y movimientos, y que se comenzaba de un largo camino. Se enfatizó que el propósito de la reunión arrancaba con la frase «Porque Colombia nos importa», haciendo referencia directa a las elecciones presidenciales de 2026 y su conclusión formal. Se señaló que las elecciones colombianas no se reducían a un solo país, sino que ponían en disputa formas de gobierno y proyectos de vida con alcance continental y mundial.

Se le pidió a Arturo que conectara su análisis de la coyuntura política a corto plazo, incluyendo su artículo sobre la tradición patriarcal y autoritaria, con su trabajo más amplio sobre transiciones civilizatorias, pluriversos y autonomías. Las elecciones colombianas tuvieron una importancia significativa debido al marcado contraste entre dos modelos de vida propuestos y sus potenciales implicaciones globales. Las elecciones de Colombia fueron vistas como la pieza final en un efecto dominó, reflejando tendencias globales preocupantes donde se percibía que el país adoptaba una filosofía neorreaccionaria que se expandía bajo diversos nombres como neofascismo y la ilustración oscura, significaba que el resultado electoral de Colombia impactaría a todo el continente y al mundo.

Comprender por qué los países eligen «horribles hiperpatriarcas» exige un examen crítico y profundo del contexto histórico y las realidades actuales para captar el significado de la situación.

La organizadora enfatizó la comprensión del trasfondo patriarcal como una forma de dominación de larga data y continuamente activa. El patriarcado se describió como una ontología que prioriza la jerarquía, el control, la dominación y la violencia, a menudo encarnada en figuras de hombres fuertes. La narrativa patriarcal es preocupante porque fomentaba la guerra y el odio, y los hombres fuertes restablecen el orden a cualquier costo. Los hiperpatriarcas se caracterizaban por su incapacidad para cuidar la vida o sentir compasión, encarnando una dinámica de anti-cuidado. Arturo cuestionó la visión simplista de los votantes como ‘estúpidos’ y pidió profundizar en los complejos procesos históricos detrás de las dinámicas sociales. Las dinámicas subyacentes se atribuyen a ‘ismos’ como el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, pero el orador advierte contra depender de una única teoría o estrategia para abordarlos. Se había perdido una capacidad crítica para observar y pensar debido a las distracciones inmediatas, lo que hace esencial recuperar esta habilidad para una comprensión compleja. Arturo abogó por una re-narración colectiva y crítica de la realidad, enfatizando que todos pueden pensar y diseñar soluciones, no solo los expertos, para abordar preguntas fundamentales sobre la identidad y el futuro. Arturo habló de la Crisis del Terricidio y el Tanatoceno. Recalcó que La crisis contemporánea se definía mejor como ‘terricidio’, referido al asesinato de todas las formas de vida. Este terricidio caracteriza una era de ‘Tanatoceno’, no como un período geológico, sino como un tiempo marcado por la matanza sistemática de la vida. Esta era implica hacer que gran parte de la vida y las personas del planeta sean desechables, lo que también podría ser una oportunidad para repensar todo. Sugirió que las categorías pasadas ya no eran útiles y compartirá diapositivas para elaborar más.

El ponente compartió una hermosa obra de arte e introdujo la idea central de mantener la vida en la Tierra conectando el cosmos, lo femenino y el cuidado. Presentó premisas fundamentales: habitamos un cosmos inteligente y una Tierra viva, la base de la vida es la interdependencia y cada territorio es una red viva e interconectada. Afirmóque las crisis y la violencia contemporáneas se originaban en la negación de estas premisas por parte de las sociedades modernizadas, que trataban los territorios como entidades muertas en lugar de vivas. Concluyó afirmando que las soluciones modernas se han convertido en parte de la crisis y que las nuevas ideas para las transiciones civilizatorias basadas en la interdependencia y el cuidado surgirán de las periferias del pensamiento. Presentó un marco conceptual rudimentario para entender cómo se construye la realidad a través de procesos interconectados. Este marco implica un entrelazamiento de procesos interrelacionados entre ontologías o cosmovisiones, que son visiones particulares del mundo y de lo que se considera real. Estas cosmovisiones se encarnan en narrativas, se activan en diseños, se despliegan en infraestructuras y se materializan en prácticas diarias que recrean continuamente las ontologías. Los cambios pueden originarse en cualquier punto de este marco, como una práctica marginal o una pequeña infraestructura, en lugar de comenzar necesariamente con un cambio en la cosmovisión. Apuntó señalando que el Marco Dominante era el Humanismo Liberal y Patriarcado

La discusión comenzó con la influencia generalizada del humanismo liberal, enfatizando narrativas de crecimiento, progreso y sostenibilidad integradas en diversos diseños y prácticas. Una cosmovisión jerárquica e idealista, prevalente durante siete milenios, separaba a los hombres de las mujeres y a los humanos de los no humanos, creando narrativas de superioridad masculina sobre las mujeres y la naturaleza. Esta cosmovisión patriarcal se traduce en diseños, herramientas, armas e incluso en la arquitectura de los hogares de familia nuclear, todo lo cual reproduce y refuerza las estructuras patriarcales. Las prácticas patriarcales incluyen la feminización del cuidado, la sexualización y la violencia contra las mujeres, y la heteronormatividad, todas las cuales están profundamente entrelazadas con las ontologías, los diseños y las infraestructuras sociales. Arturo hizo referencia a ‘El Gran Dictador’ de Charlie Chaplin como ejemplo del hombre patriarcal antes de pasar a discutir el ‘hombre económico’. El concepto del ‘hombre económico’ surgió a finales del siglo XVIII con la economía política clásica, influyendo en teorías desde Adam Smith hasta Stuart Mill. Este marco fragmentaba la realidad en esferas supuestamente autónomas como la economía, la política y la sociedad, ignorando la interconexión del universo. Promovió narrativas del individuo como inherentemente competitivo, agresivo y racional, que busca maximizar beneficios y creía en el crecimiento ilimitado y el tiempo lineal. Habló sobre la inteligencia artificial que se enfatizó como una ontología instrumental y calculadora que veía la naturaleza como separada de la humanidad, existiendo para la explotación en lugar del respeto. La IA construye narrativas de progreso y consumo infinitos, lo que lleva a un escenario de ‘un mundo feliz’, como se ve en la evolución de la tecnología desde los microconductores hasta las computadoras personales y los teléfonos inteligentes. La infraestructura de la IA, incluida la computación cuántica y los centros de datos, se está expandiendo a nivel mundial, y sus prácticas se integran en todos los aspectos de la vida moderna, desde las aplicaciones hasta ChatGPT. Esta influencia generalizada de la IA está conduciendo a un escenario de ‘fin de la historia’, donde se concibe un mundo único y unificado, que potencialmente pone fin a todas las demás épocas y mundos.

Arturo introdujo el concepto de multimillonarios tecno-patriarcales y su IA, haciendo referencia a la advertencia de Ailton Krenak sobre la IA invadiendo nuestra forma de vida y potencialmente reemplazando nuestro modo de existencia sensorial. Hizo ver que la discusión se centrab en el ‘Homo economicus’ y se apeló a la idea del ‘Homo sapiens agressens’, una subespecie propuesta por Humberto Maturana y Gerda Werden-Söller. Maturana y Werden-Söller argumentan que la base de la vida es la cooperación y el amor, no la competencia y la agresión, lo que ellos llaman la ‘biología del amor’ y el ‘fundamento olvidado de la humanidad’.

El orador concluyó sugiriendo que figuras contemporáneas como Trump, Bolsonaro y Bukele ejemplifican el ‘Homo Sapiens Arrogans’ y el ‘Homo Sapiens Agressans’ debido a sus comportamientos agresivos y arrogantes. Resaltó que las transiciones implicaban saltos dinámicos de un marco a otro, con iteraciones continuas y comienzos. Los nuevos marcos debían trascender el antropocentrismo y el etnocentrismo, enfocándose en la interdependencia, el amor y el cuidado. La filosofía del cuidado, arraigada en la interdependencia, era crucial para diseñar sociedades regenerativas y relacionales. La creación de infraestructuras para economías de cuidado poscapitalistas implicaba la recomunalización, la relocalización y la reintegración con la naturaleza para la sanación y el bienestar.

Arturo trató los Fundamentos Biológicos de la Vida y el Homo Sapiens Amans. Enfatizó la importancia del trabajo de Maturana, destacando que el fundamento biológico de la vida es el amor y que los seres humanos son animales cooperativos y dependientes del amor. La cultura patriarcal introdujo la vida recursiva basada en la competencia y la agresión, lo que plantea interrogantes sobre el papel de la tecnología en este contexto. El concepto de «Homo sapiens amans» (ser humano amoroso) podría reducirse a pocos espacios, requiriendo su recultivo en las áreas donde sobrevive, lo que plantea una pregunta significativa. Existe una contradicción en que los humanos saben que viven en cuidado mutuo pero lo niegan a través de la justificación racional de la agresión, una táctica hábilmente utilizada por neoconservadores y neofascistas.

Arturo se refirió a que habría que repensar la Tecnología y la Humanidad. Hizo un llamado a interrumpir el tecno-feudalismo y los bucles liberales tóxicos, abogando por transiciones eco-sociales y civilizatorias. Estaba la pregunta de cómo hacer que la tecnología fuera pluriversal, en particular la IA, para servir a muchos mundos en lugar de a uno patriarcal e hiperacumulativo. Propuso una ‘revolución de los cuidados’ como forma de movilización para nuevas formas de existencia y habitación humana sin violencia contra ningún ser, haciendo referencia a la sabiduría de Ailton Krenak Concluyó con un llamado a una ‘revolución telúrica’ y una nueva matriz civilizatoria que cambie valores y confronte la corpotocracia, dando lugar a una nueva humanidad.

Siguió una sesión de preguntas y comentarios de la audiencia. La organizadora reconoció los desafíos de salud de Arturo y comenzó a leer preguntas y saludos de la audiencia. Una pregunta de Rosy Urquillo indagaba sobre el proceso metodológico para deconstruir conceptos creados por la semántica imperial para nombrar realidades desde una perspectiva local.

Se invita a Doc Alonso a añadir una pregunta, quien se refirió a la idea del amor y el cuidado como remedio a la violencia y movilización hacia nuevas formas de ser humano.

Otras preguntas de la audiencia abordaban los límites de un ‘mundo donde todos los mundos eran posibles’ y las implicaciones de una revolución de los cuidados en la política y la transformación del Estado. Se repensaba la Humanidad y el Pluriverso

Arturo abordó una pregunta sobre la falta de reacción de la humanidad ante la autodestrucción, sugiriendo que el concepto de ‘humanidad’ en sí mismo necesita ser reevaluado, ya que ha sido históricamente mal utilizado. Argumentó que el concepto de humanidad, inventado en el siglo XVI, ha conducido a prácticas abusivas y que existen muchas formas de ser humano, lo que hace necesaria una reinvención de la ontología humana. Criticó el comportamiento de avestruz de algunos, particularmente de las clases medias, que estaban colonizadas por influencias corporativas y no lograban reconocer problemas críticos como el cambio climático y la extinción de especies. Enfatizó la importancia de identificar grupos y sociedades humanas que genuinamente sienten el dolor de la Tierra y están dispuestas a reaccionar ante él, en lugar de depender de una idea monolítica de ‘humanidad’.

La discusión se dirigió a la idea de destruir la ‘pirámide cognitiva’ que impidía escuchar las voces diversas, trazando un paralelismo con la metáfora zapatista de quemar la pirámide.La organizadora consideró crucial para abrir los corazones a valorar las voces diversas que resuenan con la Tierra y trabajan en diversos territorios, permitiendo que el pluriverso fluya hacia las realidades. Concluyó agradeciendo a sus colegas y enfatizando la importancia de su lucha colaborativa dentro de movimientos, academia y universidades, destacando su papel como cómplices y amigos. Expresó gratitud a Arturo por su extensa participación y la riqueza de la conversación, reconociendo las contribuciones de todos los participantes y el esfuerzo colectivo para avanzar en el pensamiento crítico.

Johana M. Plascencia Barrera

La doctora Johana M. Plascencia Barrera es una destacada académica, investigadora y artista visual con una sólida formación interdisciplinaria que incluye un Doctorado en Ciencias Sociales, una Maestría en Educación y Expresión para las Artes, y licenciaturas en Artes Visuales y Ciencias del Delito. Su trabajo de investigación se enfoca en la ideología, la cultura de masas y la politización de los movimientos sociales bajo perspectivas histórico-sociológicas, lo que se refleja en una amplia producción de libros, capítulos y artículos publicados internacionalmente, además de su participación activa en asociaciones y congresos de renombre. A la par de su labor intelectual y docente en diversos niveles educativos, cuenta con una prolífica trayectoria artística que abarca decenas de exposiciones y la creación de 15 murales monumentales en México y el extranjero —varios de ellos reconocidos como patrimonio histórico y cultural—, consolidándose como un perfil integral que fusiona la rigurosidad científica con la alta sensibilidad creativa.

Johana M. Plascencia Barrera

La doctora Johana M. Plascencia Barrera es una destacada académica, investigadora y artista visual con una sólida formación interdisciplinaria que incluye un Doctorado en Ciencias Sociales, una Maestría en Educación y Expresión para las Artes, y licenciaturas en Artes Visuales y Ciencias del Delito. Su trabajo de investigación se enfoca en la ideología, la cultura de masas y la politización de los movimientos sociales bajo perspectivas histórico-sociológicas, lo que se refleja en una amplia producción de libros, capítulos y artículos publicados internacionalmente, además de su participación activa en asociaciones y congresos de renombre. A la par de su labor intelectual y docente en diversos niveles educativos, cuenta con una prolífica trayectoria artística que abarca decenas de exposiciones y la creación de 15 murales monumentales en México y el extranjero —varios de ellos reconocidos como patrimonio histórico y cultural—, consolidándose como un perfil integral que fusiona la rigurosidad científica con la alta sensibilidad creativa.

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