DENGUE EN AGUASCALIENTES: CUANDO LA REALIDAD LLEGA ANTES QUE EL DISCURSO

- 5 casos nuevos en una semana cambian la conversación
- La entidad pasó del lugar 17 al 13 en incidencia nacional por dengue
- No es momento de negar avances ni de descalificar esfuerzos. Pero tampoco es momento de suavizar una situación que requiere claridad.
Hay momentos en que los números dejan de ser cifras y empiezan a tocar la puerta.
Mientras el discurso oficial habla de adelantarse al dengue, los reportes epidemiológicos cuentan la siguiente historia: el mosquito ya encontró camino, ya dejó huella y ya colocó a Aguascalientes entre las entidades con mayor incidencia del país.
La pregunta no es si debemos actuar antes de un brote. La pregunta incómoda es: ¿ya estamos frente a él?
Los datos de vigilancia epidemiológica muestran que Aguascalientes ha superado los registros acumulados del año pasado y que actualmente pasó del lugar 17 al 13 en incidencia ocupando una posición preocupante dentro del panorama nacional. Para un estado que durante años observó al dengue como un problema lejano, este cambio no puede tratarse como un episodio menor.
En 2024 vivimos el año más complicado que recuerda nuestra entidad, con más de tres mil casos confirmados y acabando en 6to lugar de incidencia a nivel nacional. Aquella vez la historia nos dejó una advertencia escrita con tinta invisible: el dengue no era un visitante ocasional, si no se atendía correctamente, era una amenaza capaz de establecerse.
Hoy se afirma que las acciones llegaron antes que el brote. La evidencia disponible obliga a preguntarnos si realmente estamos ante una estrategia anticipada o ante una respuesta que intenta alcanzar a una realidad que ya comenzó a moverse.
Coincido con el secretario de Salud cuando señala que el combate al dengue no puede ser una tarea exclusiva del gobierno. Lo señalé en otras ocasiones: la prevención empieza en cada hogar, en cada patio, en cada recipiente olvidado donde una pequeña cantidad de agua puede convertirse en el origen de un problema mayor. Pero precisamente por eso era indispensable informar con transparencia, sin minimizar el impacto. La ciudadanía no necesita mensajes tranquilizadores; necesita información completa para tomar decisiones.
Las nuevas herramientas, como la estrategia basada en la bacteria Wolbachia, representan una esperanza y merecen una oportunidad. La ciencia abre puertas que antes parecían cerradas, pero será el tiempo —y los resultados medibles— quien determine si esta apuesta logró cambiar el rumbo.
Mientras tanto, la responsabilidad sigue siendo compartida.
Cada familia debe revisar patios, azoteas, recipientes y lugares donde pueda acumularse agua. Eliminar criaderos sigue siendo una de las acciones más efectivas.
Y ante síntomas como fiebre, dolor intenso de cabeza, malestar general o sospecha de dengue, la recomendación es clara: no automedicarse y acudir a valoración médica.
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