El nuevo campo de Aguascalientes: más tecnología, semillas y el reto de producir con menos agua

El nuevo campo de Aguascalientes: más tecnología, semillas y el reto de producir con menos agua

La Expo Maíz cumple 26 ediciones y vuelve a llenar el Campo Experimental Pabellón. Pero detrás de las mazorcas exhibidas hay una pregunta que no cabe en un boletín oficial: ¿puede el estado producir más maíz sin quedarse sin agua?

Una mazorca partida a la mitad, sostenida entre los dedos de un productor que la observa contra la luz. Así se ven, en el fondo, los híbridos de la Vitrina de la Expo Maíz Aguascalientes: hileras de grano parejo, plantas verdes hasta el corte, promesas agronómicas puestas a prueba en la tierra roja de Pabellón de Arteaga. A unos metros, otro productor mide con la vista un tractor nuevo que no sabe si podrá pagar. Y más allá, casi invisible entre la maquinaria y los stands comerciales, corre el tema que en realidad define el futuro de todos ellos: el agua que ya no alcanza como antes.

La edición 26 de la Expo Maíz —organizada por el INIFAP en coordinación con el Gobierno del Estado, este 11 de septiembre en el Campo Experimental Pabellón— es apenas la puerta de entrada a una pregunta mucho más grande. La gobernadora Tere Jiménez y el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae), Isidoro Armendáriz García, presentaron una serie de cifras: más de 11 mil productores beneficiados con semilla mejorada desde el inicio de la administración, 38 mil hectáreas sembradas gracias a esos apoyos, 42 millones de pesos invertidos, 1,300 bordos construidos o rehabilitados y un incremento de 10% en la producción de maíz forrajero. Son datos que anuncian avances. Pero un reportaje no se conforma con repetirlos: los pone en contexto, los compara con lo que dicen las instituciones técnicas y pregunta qué significan realmente para quien siembra.

1. La Expo que muestra el nuevo campo

La Expo Maíz nació como un ejercicio técnico del INIFAP para que los productores compararan, en campo y bajo las mismas condiciones, el comportamiento real de distintos híbridos comerciales. En ediciones recientes se han evaluado más de 20 materiales de distintas casas de semillas bajo criterios concretos —por ejemplo, un rendimiento mínimo de forraje verde y un límite de incidencia de hongos como el Fusarium— antes de calificarlos como aptos para la llamada producción de «silos de calidad». Ese es el sentido real de la Vitrina de Híbridos: no exhibir la «mejor» semilla en abstracto, sino mostrar qué variedad se adapta mejor a qué condición de suelo, clima y disponibilidad de agua. Un híbrido sobresaliente en riego puede rendir mal en temporal, y uno tolerante a sequía puede no ser el más productivo cuando el agua sobra.

Alrededor de esa vitrina se ha construido, edición tras edición, un ecosistema de exhibición de maquinaria y una Expo Agrocomercial donde conviven distribuidores de semillas, fertilizantes, agroquímicos y equipo. Es, en los hechos, uno de los pocos días del año en que investigadores, funcionarios, empresas y productores de escala muy distinta comparten el mismo espacio físico.

2. Más productividad, pero ¿a qué costo?

El discurso oficial habla de productividad creciente. Los datos de contexto matizan esa narrativa sin desmentirla. Según el Censo Agropecuario 2022 del INEGI, Aguascalientes cuenta con 131,373 hectáreas de superficie agrícola, de las cuales 61% se trabaja bajo temporal y 39% bajo riego, repartidas entre 24,645 unidades de producción agropecuaria activas. La superficie promedio por unidad se ha reducido: de 9.2 hectáreas en 2007 a 6.7 hectáreas en 2022, señal de una parcelación creciente que dificulta las economías de escala. El maíz forrajero es, con enorme distancia, el cultivo más importante del estado por volumen: más de 1.5 millones de toneladas producidas en un año reciente, equivalentes a cerca de 58% de toda la producción agrícola estatal, según cifras de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP-SADER) recopiladas por analistas del sector. Le siguen la alfalfa, la avena forrajera, los pastos y praderas, el jitomate y la guayaba.

Ese dato es clave para entender el 10% de aumento en maíz forrajero que citó la gobernadora: no se trata del maíz que llega directo a la tortilla, sino del que se convierte en ensilaje para alimentar ganado, sobre todo lechero. «Producir más» en Aguascalientes significa, ante todo, producir más forraje. Y ahí conviene una advertencia elemental de economía agrícola: una cosecha mayor no equivale automáticamente a mayor ingreso. El aumento de rendimiento debe descontar el costo de la semilla, el fertilizante, el combustible, la mano de obra y, sobre todo, el agua utilizada; solo lo que queda después de esos costos es la ganancia real del productor. Ninguna de las fuentes oficiales consultadas desglosa el costo de producción por hectárea de maíz forrajero en el estado con el detalle suficiente para calcular ese margen, así que no puede afirmarse que la mayor producción se haya traducido, sin más, en mayor rentabilidad.

3. Semillas mejoradas: qué cambia realmente

Una semilla mejorada no es solo grano más grande. Suele significar híbridos seleccionados por su resistencia a plagas, su tolerancia a la falta de agua, su comportamiento frente al calor o su capacidad de mantener las hojas verdes —lo que los técnicos llaman «stay-green»— durante más tiempo después de la floración, lo que favorece tanto el llenado del grano como la calidad del forraje. El trabajo de mejoramiento genético que hace el INIFAP en el Campo Experimental Pabellón desde hace más de dos décadas —incluidos híbridos propios generados por sus investigadores— busca justamente eso: variedades adaptadas al clima semiárido de los Altos de Jalisco y Aguascalientes.

Sobre el programa estatal de entrega de semilla mejorada, la información pública disponible confirma el mecanismo general: entregas periódicas de semilla de maíz y frijol, de temporal y de riego, acompañadas en ocasiones de composta y pólizas del Seguro Agrícola Catastrófico, distribuidas en distintos municipios a lo largo del sexenio. Reportes de jornadas específicas documentan, por ejemplo, una entrega de semilla de riego con una inversión de 10 millones de pesos en beneficio de 750 productores en seis municipios, y otra de cerca de 2 mil productores en El Llano y Asientos. Sumadas edición tras edición, esas jornadas son consistentes con la cifra acumulada de «más de 11 mil productores» que se mencionó en la Expo Maíz, aunque no se encontró información pública que desglose, año por año y programa por programa, cuántos productores corresponden a cada entrega, ni una evaluación oficial que mida si esa semilla se tradujo en un incremento verificable de rendimiento por hectárea. La secuencia lógica —apoyo otorgado, adopción de la tecnología, rendimiento efectivo, ingreso del productor— tiene documentado solo el primer eslabón; los siguientes son, hasta donde permite verificar la información disponible, un supuesto razonable, no un hecho comprobado.

Algo similar ocurre con los 42 millones de pesos en semilla mejorada mencionados por el titular de la Sedrae: la cifra se presenta como acumulada «en lo que va de la administración», sin desglose público de presupuesto anual, costo promedio por productor o por hectárea, ni criterios de selección de beneficiarios. No se encontró información pública suficiente para determinar esos indicadores con precisión.

4. El agua: el recurso que define el futuro

Ningún apartado de este reportaje es más determinante que este. Aguascalientes es, en términos hidrológicos, uno de los estados con menos agua renovable disponible por habitante del país: estudios técnicos citados por especialistas locales ubican la disponibilidad natural en alrededor de 536 millones de metros cúbicos al año, equivalentes a apenas 396 metros cúbicos por persona, y señalan que el territorio se encuentra en condición de sequía de moderada a extrema. El diagnóstico es todavía más agudo en el subsuelo: los acuíferos del estado extraen sistemáticamente más agua de la que la lluvia logra recargar, con estimaciones de sobreexplotación de alrededor de 284 millones de metros cúbicos anuales —una cifra que, para dimensionarla, equivaldría a llenar más de 800 veces una plaza de toros como la Monumental de Aguascalientes cada año—, y proyecciones apuntan a una reducción adicional de casi 15% en la disponibilidad hídrica hacia 2030 por efecto del cambio climático.

En ese contexto, la agricultura es el sector que más agua consume en el estado —cerca de 70% de la extracción total, según análisis especializados—, pero aporta apenas alrededor de 4% del PIB estatal. Es la tensión central que atraviesa todo el reportaje: producir más con menos agua.

Dos frentes institucionales atienden ese problema desde ángulos distintos. El primero es el Distrito de Riego 001 Pabellón, que abarca 8,380 hectáreas y beneficia a más de 1,200 usuarios agrícolas. Después de casi 20 años de gestiones, el Gobierno de Aguascalientes y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) firmaron en 2025 el compromiso de concluir su tecnificación integral —el primer distrito de riego completamente modernizado del país—, con una inversión federal-estatal superior a 450 millones de pesos. El proyecto contempla tecnificar 1,900 hectáreas mediante riego por goteo y aspersión, elevar el aprovechamiento del agua de 30% a 90% —es decir, aprovechar nueve de cada diez litros que hoy se pierden en canales— y recuperar aproximadamente 9 millones de metros cúbicos al año, que podrían destinarse tanto a la recarga de acuíferos como al abasto de comunidades. El segundo frente, de escala mucho más modesta, es la construcción y rehabilitación de bordos: represas de tierra que capturan agua de lluvia en zonas de temporal para uso agrícola o pecuario. El estado ya contaba, antes de este programa reciente, con más de 6 mil bordos distribuidos en su territorio; los 1,300 anunciados en la Expo Maíz se suman a ese universo existente. Documentación de acciones específicas de este programa reporta, por ejemplo, una inversión conjunta —entre gobierno y productores— de 5.7 millones de pesos para beneficiar a 312 productores, y describe que la rehabilitación puede recuperar hasta 50% de la capacidad original de almacenamiento de un bordo.

¿Qué cambia para un productor cuando puede captar agua de lluvia en su propio terreno? En términos prácticos, un bordo funcional significa no depender exclusivamente de que llueva justo quince días antes de la siembra: es agua de reserva para el ganado en temporada seca y, en algunos casos, un riego de auxilio para la parcela. No sustituye a un sistema de riego tecnificado, pero reduce el riesgo frente a la irregularidad cada vez mayor de las lluvias. No se encontró información pública con evaluaciones técnicas independientes sobre el funcionamiento, la capacidad de almacenamiento exacta o el número real de familias beneficiadas por los 1,300 bordos anunciados específicamente en este sexenio, más allá de las declaraciones de la propia Sedrae.

5. Ciencia que llega a la parcela

El papel del INIFAP en Aguascalientes va más allá de organizar la Expo Maíz una vez al año. En evaluaciones recientes, su Campo Experimental Pabellón ha llegado a probar simultáneamente decenas de híbridos —40 para forraje y 16 para grano en un solo ciclo, de acuerdo con reportes del propio instituto—, generando recomendaciones específicas por tipo de suelo y régimen hídrico. Uno de los programas más difundidos, conocido como «Optimiza 30-30», busca guiar al productor hacia un manejo agronómico que privilegie simultáneamente el rendimiento, la calidad del forraje y la sanidad del cultivo, en lugar de perseguir solo toneladas por hectárea sin atender la calidad del ensilaje.

Fuera del terreno genético, la conversación técnica en el campo aguascalentense incluye conceptos que suenan más complejos de lo que son en la práctica: la regeneración de suelos con composta orgánica —para no depender exclusivamente de fertilizante químico—, la agricultura de precisión —usar sensores y datos para aplicar agua y nutrientes solo donde se necesitan— y el uso creciente de maquinaria con geoposicionamiento y drones para monitorear el estado de los cultivos. Ninguna de estas tecnologías sustituye el trabajo humano; lo redirige hacia decisiones más informadas.

6. El maíz que alimenta también a la ganadería

Es difícil exagerar el vínculo entre el maíz forrajero de Aguascalientes y su industria lechera. El estado se ubica, según cifras del SIAP recopiladas en análisis del sector, dentro de los diez primeros lugares nacionales en producción de leche de vaca, con una producción anual reportada de alrededor de 426 millones de litros. El propio Censo Agropecuario 2022 del INEGI documenta que las unidades de producción del estado ordeñan cerca de 1.7 millones de litros de leche de vaca al día. La estructura productiva, sin embargo, está lejos de ser homogénea: estudios especializados en producción lechera familiar en Aguascalientes describen que las pequeñas unidades de producción —explotaciones familiares o de traspatio, con menos de 50 vacas en ordeño— constituyen más de 91% de los establos del estado, muchos de ellos operados por productores ejidatarios con parcelas de apenas cuatro o cinco hectáreas, que siembran maíz forrajero de temporal y rentan praderas para pastoreo en época de lluvias. Investigaciones académicas sobre estos sistemas familiares reportan que casi 80% de esas unidades no son autosuficientes en la producción de su propio forraje, lo que las hace depender de la compra de alimento en un mercado cuyos precios fluctúan con los energéticos y las importaciones de grano.

Ese dato revela una vulnerabilidad estructural que trasciende la Expo Maíz: aunque el estado incremente su producción de maíz forrajero, buena parte del valor agregado de la leche —el procesamiento y la comercialización— ocurre fuera de Aguascalientes, principalmente en Jalisco, según análisis del sector lácteo local. Producir más maíz forrajero es, en este sentido, una condición necesaria pero no suficiente para fortalecer la economía ganadera del estado.

7. Productores frente al cambio climático

El propio Censo Agropecuario 2022 documenta, en cifras directas de los productores, que los factores climáticos fueron señalados como problemática relevante por 77.25% de las unidades de producción del estado, solo por debajo de los altos costos de insumos y servicios (89.7%). No son cifras abstractas: son la traducción estadística de sequías más frecuentes, lluvias que llegan tarde o de forma más concentrada, y ciclos agrícolas que ya no se comportan como hace veinte años. Un reporte de 2024 documentó que más de 75,500 hectáreas de cultivo en Aguascalientes —repartidas en más de 12,500 unidades de producción— dependían exclusivamente del temporal, sin ningún respaldo de riego, lo que las deja completamente expuestas a la variabilidad de las lluvias.

La adaptación, vista desde la parcela y no desde el discurso institucional, se parece más a decisiones cotidianas que a grandes anuncios: elegir un híbrido más tolerante a la sequía en lugar del de mayor rendimiento potencial, adelantar o atrasar la siembra según el comportamiento de las lluvias, invertir en un bordo o en riego por goteo cuando el presupuesto lo permite, o simplemente sembrar menos superficie en un año que se anticipa seco.

8. Jóvenes, mujeres y relevo generacional

Esta es, quizá, la pregunta más humana del reportaje: ¿quién sembrará el maíz de Aguascalientes dentro de veinte años? El Censo Agropecuario 2022 ofrece un panorama que no puede leerse con optimismo automático: en el estado, 45% de las personas responsables de una unidad de producción tenían entre 45 y 65 años, y 40% tenía 65 años o más. Solo 15% —una de cada siete— tenía entre 18 y 45 años. La tendencia coincide con el diagnóstico nacional: de acuerdo con el mismo censo a escala país, alrededor de 43.5% de los productores mexicanos tiene entre 46 y 64 años y cerca de 29% supera los 65, mientras que apenas 27% tiene menos de 45 años. Especialistas del sector agropecuario han documentado que entre 80% y 90% de los hijos de productores opta por migrar a las ciudades o emplearse fuera del campo, atraídos por la falta de oferta educativa y de oportunidades económicas en sus propias comunidades rurales.

Es un fenómeno sin una sola causa: el acceso limitado a la tierra para los jóvenes, la fragmentación de las parcelas por herencia —recordemos que la superficie promedio por unidad de producción en Aguascalientes ya bajó a 6.7 hectáreas—, la escasa rentabilidad relativa frente a un empleo urbano y la falta de mecanismos claros de sucesión generacional dentro de las propias familias. La tecnología puede ser parte de la respuesta —tractores con GPS, drones, inseminación artificial— en la medida en que haga el trabajo agrícola más atractivo y menos desgastante, pero no se encontró evidencia pública específica de Aguascalientes que muestre si los programas estatales actuales de apoyo al campo incluyen componentes dirigidos explícitamente a la incorporación de jóvenes.

En cuanto a la participación femenina, el mismo censo documenta que, de las 93,217 personas que trabajaron en actividades agropecuarias o forestales en el estado, 84.6% fueron hombres y solo 15.4% mujeres. Es una proporción consistente con el promedio nacional (83.8% hombres, 16.2% mujeres), y refleja que, aunque las mujeres participan de forma activa en el trabajo agrícola, ganadero y agroindustrial —desde el ordeño familiar hasta la administración de la parcela—, siguen estando subrepresentadas como responsables formales de las unidades de producción. No se encontró un desglose público específico de cuántas mujeres de Aguascalientes han recibido semilla mejorada, bordos u otros apoyos del programa estatal, lo que impide evaluar si estos programas están cerrando o manteniendo esa brecha.

9. ¿Los apoyos están llegando al problema correcto?

Puestas en perspectiva, las cifras oficiales de la Expo Maíz describen un esfuerzo real y sostenido: miles de productores han recibido semilla, cientos han conseguido un bordo, y existe una obra de infraestructura hídrica de fondo —la tecnificación del Distrito de Riego 001— que, si se concluye como está planeada, sería estructuralmente relevante para todo el estado. Al mismo tiempo, los 11 mil productores beneficiados representan una fracción —no la totalidad— de las poco más de 24 mil unidades de producción agropecuaria activas registradas en el último censo, lo que implica que una parte importante del sector agrícola estatal opera sin ese apoyo específico o financia sus propios insumos.

Los datos disponibles no permiten sostener, con el rigor que exige el periodismo de datos, ni una narrativa de éxito total ni una de fracaso. Lo que sí permiten afirmar es que existe una desconexión de información: se sabe cuánta semilla se ha entregado y cuánto dinero se ha invertido, pero no existe, al menos de forma pública y accesible, una evaluación independiente de resultados que confirme si esos apoyos se han traducido en mayor rendimiento, mayor ingreso o mayor permanencia de los productores en la actividad agrícola. Esa ausencia de evaluación de impacto es, en sí misma, uno de los hallazgos de este reportaje.

10. La Expo como espacio de conocimiento y mercado

Más allá de las cifras de la inauguración, la Expo Maíz cumple una función que rara vez se cuantifica: es de los pocos momentos del año en que un productor de Rincón de Romos, uno de Asientos y uno de Calvillo pueden comparar, en el mismo lugar y bajo las mismas condiciones de suelo y clima, el comportamiento de veinte o más híbridos distintos antes de decidir qué sembrar el próximo ciclo. Es, en ese sentido, un mecanismo de transferencia de conocimiento tan importante como cualquier programa de subsidio directo, y explica por qué el evento —que en ediciones recientes ha reunido a varios cientos de asistentes entre productores, técnicos, comercializadores, investigadores y estudiantes— se ha sostenido durante 26 años consecutivos.

Recuadro de servicio — ¿Qué puede encontrar un productor en la Expo Maíz?

  • Organiza: INIFAP, en coordinación con el Gobierno del Estado de Aguascalientes.
  • Sede: Campo Experimental Pabellón (CEPAB), carretera Aguascalientes-Zacatecas km 32.5, municipio de Pabellón de Arteaga.
  • Acceso: Gratuito y abierto al público interesado.
  • Actividades principales: Vitrina de Híbridos (parcela comparativa de variedades de maíz), Exhibición de Maquinaria y Expo Agrocomercial con distribuidores de semillas, agroquímicos, fertilizantes y equipo.
  • A quién le sirve: productores de maíz de riego y de temporal, ganaderos que dependen del forraje, estudiantes de ciencias agropecuarias y técnicos del sector.

Nota: para horarios específicos de la edición 2026 y actividades detalladas por día, se recomienda confirmar directamente con el INIFAP Campo Experimental Pabellón, ya que la información pública disponible al cierre de este reportaje confirma la sede y el organizador, pero no un programa hora por hora.

Recuadro de servicio — Si soy productor, ¿dónde puedo buscar apoyo?

  • La Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae) del Gobierno del Estado es la instancia estatal que opera los programas de semilla mejorada, composta, bordos y Seguro Agrícola Catastrófico mencionados en este reportaje.
  • El INIFAP Campo Experimental Pabellón ofrece asistencia técnica y recomendaciones de híbridos adaptados a la región.
  • La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) federal y FIRA operan programas de financiamiento, capacitación y transferencia de tecnología a escala nacional.
  • Antes de dar por vigente cualquier convocatoria, verifícala directamente en las fuentes oficiales citadas, ya que los programas de apoyo suelen abrirse por temporadas y con fechas límite de solicitud.
  • Documentos habituales que suelen solicitarse en este tipo de programas incluyen identificación oficial, comprobante de propiedad o posesión de la tierra y, en algunos casos, constancia de estar al corriente en el padrón de productores; se recomienda confirmar los requisitos exactos directamente con la Sedrae, ya que pueden variar por programa y ciclo agrícola.

11. El futuro del campo de Aguascalientes

El maíz no es solo un cultivo en Aguascalientes: es la base alimentaria de una industria ganadera que sostiene a miles de familias, muchas de ellas operando en pequeñas unidades familiares con menos de diez vacas y con hijos que, en su mayoría, ya no quieren o no pueden seguir el mismo camino. La Expo Maíz retrata, en un solo día, la parte más visible y esperanzadora de esa historia: la ciencia genética, la maquinaria nueva, los productores que comparan variedades como quien compara opciones de futuro. Lo que no cabe en una inauguración es la parte menos visible: un acuífero que se agota más rápido de lo que llueve, un relevo generacional que no está garantizado y una brecha de información sobre si los apoyos actuales están resolviendo, de fondo, los problemas estructurales del campo.

Aguascalientes tiene, a su favor, un proyecto de infraestructura hídrica —la tecnificación del Distrito de Riego 001— que podría marcar una diferencia real si se concluye como está planeado, y una institución de investigación —el INIFAP— con más de dos décadas de trabajo genético adaptado a sus condiciones. Tiene, en contra, un desierto que avanza en disponibilidad de agua, un campo cada vez más parcelado y envejecido, y una brecha de evaluación pública que impide saber con certeza qué tan lejos han llegado realmente los apoyos entregados. La pregunta que queda abierta, y que ni un boletín ni una sola Expo pueden responder por sí solos, es la que debería guiar la política agrícola de los próximos años: ¿cómo lograr que el campo de Aguascalientes produzca más, sea más rentable y siga siendo viable para las próximas generaciones, sin comprometer el agua y los recursos que necesitarán mañana?

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Expo Maíz Aguascalientes?

Es un evento anual organizado por el INIFAP, en coordinación con el Gobierno del Estado, para exhibir y comparar híbridos de maíz, maquinaria agrícola y productos comerciales del sector. En 2026 se realizó su edición número 26.

¿Dónde se realiza?

En el Campo Experimental Pabellón (CEPAB) del INIFAP, sobre la carretera Aguascalientes-Zacatecas, km 32.5, en el municipio de Pabellón de Arteaga.

¿Quién organiza la Expo Maíz?

El INIFAP, en coordinación con el Gobierno del Estado de Aguascalientes a través de la Sedrae.

¿Qué beneficios reciben los productores que asisten?

Acceso gratuito a información comparativa sobre híbridos de maíz, contacto directo con casas comerciales de semillas, fertilizantes y maquinaria, y vinculación con investigadores y técnicos del sector.

¿Qué es una semilla mejorada?

Es una variedad de maíz seleccionada genéticamente por características específicas —mayor tolerancia a sequía, resistencia a plagas u hongos, mejor comportamiento frente al calor— que puede ofrecer ventajas frente a semillas criollas o no mejoradas, dependiendo de las condiciones de suelo y clima donde se siembre.

¿Por qué es tan importante el maíz forrajero para Aguascalientes?

Porque es, por volumen, el principal cultivo agrícola del estado y el insumo base de su industria ganadera, en especial de la producción lechera, que ubica a Aguascalientes entre los diez estados con mayor producción de leche del país.

¿Qué papel juega el agua en el futuro del campo estatal?

Es el factor más limitante: Aguascalientes tiene una de las disponibilidades de agua renovable per cápita más bajas del país y sus acuíferos se sobreexplotan de forma sostenida, mientras la agricultura concentra la mayor parte del consumo hídrico estatal.

¿Cómo puede un productor acceder a información sobre apoyos?

Directamente con la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae) del Gobierno del Estado, con el INIFAP Campo Experimental Pabellón para asistencia técnica, o con instancias federales como SADER y FIRA para financiamiento y capacitación.

Redacción Diálogos en Pluralidad

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