Bájale: por qué la ciudad le pide a quienes andan en moto que frenen a tiempo

El llamado de la Policía Vial a conducir con responsabilidad no es solo una recomendación de temporada. Detrás hay cifras de accidentes, una reforma legal reciente y una pregunta que involucra a toda la ciudad: ¿de quién es la responsabilidad de que nadie muera camino a casa?
Son las siete de la mañana y una motocicleta se abre paso entre el tráfico de Avenida Aguascalientes. Adentro va alguien que reparte comida, alguien que llega a su turno en una fábrica, alguien que lleva a su hijo a la escuela antes de seguir hasta el trabajo. En una ciudad donde cada vez más gente elige dos ruedas para moverse —porque es más barato, porque hay menos tráfico que sortear, porque la moto entra donde el coche no cabe—, esa escena se repite miles de veces al día. La pregunta que casi nadie se hace en ese momento, aunque debería, es: ¿qué tan segura es esa manera de moverse?
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal, a través de la Dirección de Tránsito y Movilidad, volvió a poner el tema sobre la mesa esta semana con un llamado a quienes conducen motocicleta a hacerlo con responsabilidad para prevenir accidentes. El mensaje forma parte de la campaña «Bájale», que desde hace meses mantiene de manera permanente el llamado Operativo Motero en distintos puntos de la ciudad. No es una ocurrencia aislada: es la pieza más reciente de una estrategia que, a juzgar por las cifras que las propias autoridades han ido dando a conocer este año, responde a una urgencia real.
El llamado de Policía Vial
El mensaje difundido por la Sala de Prensa del Municipio de Aguascalientes es breve pero puntual: durante lo que va de 2026, más de dos mil motociclistas han sido sancionados por no portar casco de seguridad, una de las principales medidas de protección para reducir la gravedad de las lesiones en caso de accidente. El Operativo Motero, explican las autoridades, busca además verificar que quienes conducen cuenten con su documentación en regla, que respeten los límites de velocidad y que eviten acrobacias o maniobras que pongan en riesgo su vida o la de terceros.
La cifra de infracciones no está aislada de otras faltas registradas en el mismo periodo: conducir sin licencia, circular sin placas, exceder los límites de velocidad, transitar por puentes, usar escapes modificados o realizar vueltas prohibidas también aparecen entre los motivos más frecuentes de sanción este año, de acuerdo con reportes de la administración municipal. Leído en conjunto, el panorama no describe a un conductor ocasionalmente descuidado, sino un patrón de conductas de riesgo que se repite con la suficiente frecuencia como para que la autoridad decida mantener el operativo de forma permanente, y no solo en campañas de temporada.
El riesgo sobre dos ruedas
No es casualidad que la atención se concentre en las motocicletas. Quien conduce un automóvil va rodeado de una carrocería que absorbe buena parte del impacto en una colisión; quien conduce una moto no tiene esa protección. Ante un choque, una caída o un frenazo brusco, el cuerpo del motociclista queda expuesto de una forma que no ocurre con otros vehículos, lo que explica por qué un accidente que para un automovilista puede significar apenas un susto, para quien va en moto puede significar una lesión grave o la muerte.
Las cifras oficiales difundidas este año en Aguascalientes son elocuentes al respecto. De acuerdo con información proporcionada por el director de Tránsito y Movilidad del Municipio, José Luis Rodríguez Montoya, para finales de agosto se habían registrado 37 personas fallecidas en accidentes viales en la capital durante 2026, de las cuales 17 —alrededor del 46 por ciento— eran motociclistas. El funcionario reportó también cerca de mil 700 accidentes viales en lo que va del año, un promedio cercano a siete percances diarios. Semanas antes, con un corte distinto, el mismo funcionario había señalado que la mitad de las 26 muertes viales registradas hasta ese momento correspondían a personas que viajaban en motocicleta, y que si bien el número total de accidentes y de personas lesionadas mostraba una tendencia a la baja respecto al año anterior, los fallecimientos se mantenían por encima de los registrados en el mismo periodo previo.
El secretario de Salud del estado, Rubén Galaviz Tristán, ofreció una imagen todavía más directa del problema: en promedio, dijo, una persona fallece cada dos días en accidentes de motocicleta en la entidad, una cifra que calificó de alarmante por afectar principalmente a familias jóvenes y por convertirse en una de las principales causas de orfandad. Según el funcionario, el exceso de velocidad, el uso del teléfono celular al conducir y la falta de pericia figuran entre los factores de riesgo más señalados.
A nivel estatal, los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran una tendencia distinta: entre enero y junio de 2026 se iniciaron 55 carpetas de investigación por homicidio culposo en accidente de tránsito, frente a 70 en el mismo periodo de 2025, una baja de 21.4 por ciento, mientras que las lesiones culposas bajaron 3.6 por ciento. La aparente contradicción entre una baja general en homicidios culposos a nivel estatal y un alza en las muertes viales reportadas por el municipio durante el año no debe leerse como un dato falso en ninguno de los dos casos, sino como el resultado de fuentes, periodos y metodologías distintas; lo que ambas coinciden en señalar es que los motociclistas concentran una parte desproporcionada del riesgo.
Conducir responsablemente
¿Qué significa, en términos concretos, conducir una moto de manera responsable? Las recomendaciones que ha emitido este año la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, a través de su titular José Luis Rodríguez Montoya, dan pistas bastante claras: usar siempre el casco correctamente colocado y asegurado —no basta con llevarlo puesto sin ajustar—, no conducir bajo los efectos del alcohol o de sustancias que afecten la capacidad de reacción, revisar periódicamente frenos, llantas y sistema de iluminación, no viajar más de dos personas por motocicleta y evitar circular por puentes y pasos a desnivel.
La Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado de Aguascalientes respalda buena parte de estas recomendaciones con carácter obligatorio. El artículo 231 de la ley establece, entre las obligaciones de quienes conducen motocicleta, el uso de casco y anteojos protectores tanto para el conductor como para el acompañante, disposición que se refuerza en el artículo 228 ter, donde se fija como medida mínima de seguridad vial el uso obligatorio de casco que cumpla con la Norma Oficial Mexicana correspondiente. La misma ley, en su artículo 231 fracción III, prohíbe circular sobre banquetas, ciclovías y áreas reservadas para peatones.
Este año, además, el Congreso del Estado aprobó por unanimidad una reforma que endurece varios de estos puntos: restringe la conducción de motocicletas por parte de menores de edad, obliga a retirarse el casco al ingresar a plazas y espacios públicos para facilitar la identificación de las personas, y exige a las concesionarias entregar las motocicletas con placas colocadas desde el momento de la venta, con el fin de reducir la circulación de unidades sin registro. Se trata de cambios recientes cuya aplicación apenas comienza a sentirse en las calles, pero que marcan una dirección clara: reducir el margen de circulación irregular que, según las propias autoridades, complica tanto la prevención como la investigación de accidentes.

La responsabilidad también es de los automovilistas
Sería un error leer todo este esfuerzo como si el problema de la seguridad vial recayera únicamente en quien conduce una motocicleta. La convivencia en la calle es, por definición, compartida, y buena parte de los accidentes que involucran motocicletas ocurren precisamente en el punto de contacto con otros vehículos. Un automovilista que no revisa el espejo antes de cambiar de carril, que no señala una vuelta o que no calcula bien la distancia frente a una moto está asumiendo un riesgo que no es solo suyo.
La propia Ley de Movilidad del Estado establece obligaciones generales para todas las personas conductoras, sin distinguir el tipo de vehículo: circular con precaución, reducir la velocidad ante concentraciones de peatones o vehículos, respetar el sentido de las vialidades y mantener el vehículo en condiciones óptimas de funcionamiento. Nada de esto es exclusivo de quien va en moto. La diferencia es que, cuando un automovilista comete un error frente a una motocicleta, las consecuencias tienden a recaer con más fuerza sobre quien va más expuesto.
La ciudad también debe prevenir
La otra mitad de la ecuación corresponde a la autoridad, y no se limita a poner multas. Implica infraestructura, señalización, iluminación y presencia constante en la vía pública. En este terreno, la administración municipal ha reportado avances durante el segundo año de gestión de Leo Montañez: la incorporación de 189 nuevas patrullas —entre ellas unidades tácticas en motocicleta— y 381 elementos adicionales a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, así como el encendido de 60 pasos seguros con mejor iluminación en distintos puntos de la ciudad. Estas cifras corresponden al informe de gobierno más reciente y no son exclusivas del área de tránsito, sino parte de un fortalecimiento más amplio de la corporación municipal.
Conviene, sin embargo, no perder de vista el contexto: mediciones recientes del INEGI han registrado un aumento en la percepción ciudadana de inseguridad pese al incremento en el número de policías y patrullas, lo que sugiere que la sola suma de recursos no se traduce de manera automática en una sensación de mayor seguridad, ni necesariamente en menos accidentes. El propio director de Tránsito y Movilidad ha reconocido públicamente que, aunque el número de accidentes y de personas lesionadas ha bajado, las muertes se han mantenido por encima del año anterior, y que ese es el motivo por el que la campaña dirigida a motociclistas no se ha suspendido.
Leo Montañez y la seguridad vial
La política de seguridad vial en Aguascalientes no puede entenderse como la acción de una sola persona ni de una sola dependencia. Es un sistema donde la Policía Vial, adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, se encarga de la vigilancia y los operativos cotidianos, mientras que la Dirección de Tránsito y Movilidad concentra el registro estadístico y el diseño de campañas como «Bájale». El presidente municipal, Leo Montañez, aparece en este entramado como responsable político de la estrategia general de seguridad, y sus informes de gobierno han incluido el fortalecimiento de la corporación municipal como uno de sus ejes, pero las acciones específicas del Operativo Motero corresponden, de acuerdo con las propias fuentes municipales, a la Secretaría de Seguridad Pública y a la Dirección de Tránsito y Movilidad, no a una instrucción directa y particular sobre motociclistas atribuible personalmente al alcalde.
Lo que sí es verificable es que la administración ha mantenido el operativo de forma permanente durante buena parte de 2026, que ha sostenido las campañas de concientización más allá de fechas simbólicas y que ha incorporado equipamiento —incluidas motocicletas tácticas— a la corporación municipal. Si esas acciones se traducen en menos muertes en los próximos meses es algo que solo podrán confirmar las propias estadísticas, no las declaraciones.
Más allá de una campaña
La pregunta de fondo es si un llamado como «Bájale» puede tener efectos que duren más que la campaña misma. La experiencia en otras ciudades sugiere que las campañas de concientización funcionan mejor cuando se combinan con vigilancia sostenida, infraestructura adecuada y consecuencias claras para quien incumple la norma, no como acciones aisladas de temporada. En ese sentido, que el Operativo Motero se mantenga de manera permanente, y no solo en periodos vacacionales o de alta accidentalidad, es un indicio de que la autoridad municipal entiende el problema como estructural y no coyuntural.
También hay una dimensión que rara vez se menciona en los boletines oficiales: la forma de conducir refleja, en buena medida, una cultura urbana. Se aprende a manejar observando a quienes ya manejan, se normalizan ciertas conductas de riesgo cuando parecen no tener consecuencias inmediatas, y se construye —o se erosiona— el respeto entre quienes comparten la calle según lo que cada quien ve hacer a diario en el asfalto. La calle de Aguascalientes, como la de cualquier ciudad, no es solo un espacio de tránsito: es también un espacio de trabajo para quien reparte, un espacio de encuentro y, a veces, un espacio de conflicto entre personas que se mueven de maneras distintas y a velocidades distintas. Aprender a compartir ese espacio, más que memorizar un reglamento, es en el fondo lo que está detrás de cualquier campaña de seguridad vial que aspire a funcionar.

Una idea final
Al final, el objetivo de este tipo de campañas no debería medirse solamente en el número de infracciones levantadas o en cuántas personas fueron sancionadas por no traer casco. El objetivo, más sencillo y más urgente que cualquier estadística, es que alguien pueda salir de su casa en motocicleta por la mañana y, sin sobresaltos, volver a ella por la noche.
EN DOS RUEDAS: claves para una movilidad más segura
- Casco: obligatorio para conductor y acompañante, debe cumplir con la Norma Oficial Mexicana y colocarse correctamente ajustado (Ley de Movilidad, artículos 228 ter y 231).
- Velocidad: respetar los límites establecidos reduce tanto la probabilidad de un accidente como la gravedad de sus consecuencias.
- Documentación: circular con licencia vigente y placas colocadas; desde la reciente reforma estatal, las motocicletas deben salir de la agencia ya emplacadas.
- Puentes y pasos a desnivel: su uso está desaconsejado por la autoridad municipal para motociclistas por el riesgo que representan.
- Banquetas y ciclovías: circular sobre ellas está expresamente prohibido (artículo 231, fracción III, de la Ley de Movilidad).
- Mantenimiento: revisar frenos, llantas y luces de forma periódica, según las recomendaciones de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.
- Acompañantes: no viajar más de dos personas por motocicleta.
- Alcohol y sustancias: evitar conducir bajo su efecto, uno de los factores de riesgo señalados por la Secretaría de Salud del Estado.







