La uva que Aguascalientes decidió volver a contar

La uva que Aguascalientes decidió volver a contar

Cómo una feria de tres días se convirtió en el escaparate de una apuesta de décadas: convertir una tradición vitivinícola casi perdida en industria, turismo e identidad — sin descuidar el agua ni la seguridad que la sostienen

Aguascalientes intenta, otra vez, que el vino sea algo más que una etiqueta bonita.

Hay una imagen que se repite cada septiembre en el norte de la ciudad: hileras de vid cargadas, el sol pegando de lado sobre las hojas, un productor caminando entre los surcos calculando cuántos días le quedan antes del corte. Esa imagen, más que cualquier boletín oficial, es el verdadero punto de partida de la Feria de la Uva 2026.

Porque lo que ocurrió este viernes en Expoplaza —la inauguración, los discursos, el anuncio de 230 elementos de seguridad— es apenas la superficie de una historia mucho más larga. Es la historia de un estado que alguna vez fue, según cuentan sus propios archivos, una de las zonas vitivinícolas más importantes del país; que perdió esa vocación entre la sobreexplotación del agua y el avance de las fraccionadoras; y que desde hace dos décadas intenta reconstruirla, viñedo por viñedo, etiqueta por etiqueta.

La pregunta que debería quedar después de los tres días de feria no es cuántos conciertos hubo. Es esta: ¿puede Aguascalientes convertir una tradición de siglo XX en una industria del siglo XXI, y hacerlo sin quedarse sin agua en el intento?

1. La uva que volvió a contar la historia de Aguascalientes

El cultivo de vid en la región no es un invento reciente. Documentos históricos citados por investigadores locales ubican referencias a la siembra de uva desde la época colonial: en 1792, durante una visita del virrey Félix María Calleja a la subdelegación de Aguascalientes, ya se documentaba actividad vitícola en la zona, y hacia 1790 se había obtenido una cédula que permitía continuar sembrando y cosechando uva tras periodos de restricción.

Pero la historia que la Feria de la Uva 2026 decidió honrar de manera explícita es más reciente y tiene nombre propio: Nazario Ortiz Garza. Distintas fuentes coinciden en que, siendo secretario de Agricultura, quedó impresionado por el potencial agrícola de la región —algunas cronologías sitúan el episodio a mediados de los años cuarenta— y decidió instalar ahí su propio proyecto vitivinícola, Viñedos Ribier, al que después sumaría otra casa productora, La Cuiquita. Una parte de la narrativa local añade que ese impulso atrajo también inversión de Casa Pedro Domecq, interesada en una región apta para vid y producción de brandy.

El resultado, según coinciden varios relatos periodísticos e institucionales, fue un auge acelerado: en menos de una década llegaron a operar alrededor de treinta vinícolas, entre ellas Domecq y Valle Redondo, esta última todavía activa hoy. Ese crecimiento llevó a Aguascalientes, en su mejor momento, a ubicarse como el segundo estado productor de vid del país, con el brandy —no el vino de mesa— como su producto insignia.

De ahí nació la primera Feria de la Uva, organizada en 1954 bajo el impulso de Ortiz Garza. Es el mismo evento que la gobernadora Tere Jiménez invocó el viernes al rendirle un homenaje póstumo, recordando que «hace 72 años» impulsó la primera feria de la vendimia en la entidad —una cuenta que, en efecto, coincide con 1954. A nombre de su bisabuelo recibió el reconocimiento Gerónimo Ortiz Camarena, quien agradeció que el gobierno estatal mantenga viva esa tradición.

Aquella primera feria, de acuerdo con registros de cronistas y medios locales, se celebró de manera continua hasta 1982. Después vino un largo silencio.

2. Del auge al abandono: lo que se perdió y por qué

Ningún reportaje serio puede romantizar lo que pasó después. El propio archivo periodístico de la región documenta el destino de Viñedos Ribier —el proyecto original de Ortiz Garza—: durante décadas fue «el pilar» de la economía vitivinícola estatal y hoy es, según esas mismas crónicas, apenas un predio en ruinas destinado a nuevos fraccionamientos habitacionales.

Las razones de la caída, de acuerdo con estas fuentes, no fueron una sola: la escasez creciente de agua y la acelerada industrialización y urbanización del Valle de Aguascalientes erosionaron, con los años, la base productiva que había sostenido al sector. No hubo un solo culpable ni una sola fecha de quiebre; hubo un proceso.

La recuperación tampoco fue inmediata. Distintas fuentes turísticas y empresariales ubican el reinicio del impulso vitivinícola estatal alrededor de 2005, cuando nuevas casas productoras comenzaron a replantar y a apostar de nuevo por variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec o Chardonnay. Ese esfuerzo, sostenido durante quince años por productores y gobiernos sucesivos, desembocó en 2020 en la creación oficial de la Ruta del Vino de Aguascalientes, presentada entonces por la Secretaría de Turismo estatal como el único producto turístico nuevo desarrollado en México ese año, en plena pandemia.

La Feria de la Uva 2026 —su segunda edición desde el relanzamiento— es, en ese sentido, menos un evento nuevo que la reaparición pública de algo que el estado nunca dejó de intentar reconstruir en silencio.

3. ¿Cuánto pesa realmente la vitivinicultura en la economía?

Aquí conviene ser cuidadosos, porque las cifras que circulan sobre la industria vitivinícola de Aguascalientes varían según el año y la fuente, y mezclar unas con otras puede generar una imagen inflada.

Lo que sí puede afirmarse con relativa solidez, cruzando distintas mediciones de los últimos años, es lo siguiente:

  • El estado cuenta con más de mil hectáreas dedicadas al cultivo de vid en su conjunto —cifras recientes oscilan entre 1,100 y 1,332 hectáreas según el año de medición—, de las cuales solo una fracción, entre 205 y 225 hectáreas, se destina específicamente a uva para vino. El resto se reparte entre uva de mesa y uso industrial.
  • Diversas fuentes turísticas ubican a Aguascalientes en el cuarto lugar nacional en producción de uva, con cerca de 200 productores dedicados a la vid.
  • Sin embargo, cuando se mide específicamente la producción de vino —no de uva en general— el panorama cambia: de acuerdo con análisis del mercado vitivinícola mexicano, Baja California concentra entre el 70% y el 85% de la producción nacional de vino, mientras que la participación de Aguascalientes en ese mercado se estima en apenas alrededor del 1%.
  • Un documento legislativo que retoma cifras de 2023 ubica a Zacatecas como el principal productor de vid del país (38.2% de la producción nacional), seguido de Baja California (31.4%) y Aguascalientes (9.4%). Es una fotografía distinta a la anterior porque mide vid en general —gran parte de la cual, en el caso de Zacatecas, se destina a uva industrial y no a vinificación local.

¿Qué significa esto en conjunto? Que la afirmación oficial de que Aguascalientes está «entre los principales productores de uva del país» es defendible si se habla de superficie y volumen de vid en general, donde el estado efectivamente figura entre los primeros cuatro o cinco lugares nacionales. Pero si la conversación es específicamente sobre vino embotellado, Aguascalientes sigue siendo un actor pequeño frente al peso abrumador de Baja California. No son cifras contradictorias: son dos mediciones distintas que conviene no mezclar.

Sobre el empleo generado, la inversión total del sector o la derrama económica anual de la vitivinicultura aguascalentense fuera del contexto puntual de la feria, no existe información pública suficiente para determinarlo con las fuentes consultadas para este reportaje.

4. La Ruta del Vino: ¿destino consolidado o todavía en construcción?

La Ruta del Vino de Aguascalientes agrupa, según el comunicado oficial que acompañó la inauguración de la feria, a más de 20 vinícolas y 24 viñedos. Es una cifra consistente con reportes turísticos recientes, aunque no universal: publicaciones de 2023 y 2024 hablan indistintamente de 18 o de 24 viñedos y bodegas integrados a la ruta, lo que sugiere que el número ha crecido de forma gradual en los últimos años o que distintas fuentes cuentan de manera distinta a quién considera «parte» de la ruta.

Sobre las etiquetas de vino, la cifra oficial —más de 200— también encuentra respaldo independiente: reportes turísticos de 2023 hablan de 206 etiquetas asociadas a la ruta, mientras que mediciones de años previos hablaban de 148 o incluso 80 etiquetas, lo que retrata un crecimiento sostenido en el número de productos, más que una cifra inflada de última hora.

¿Es la Ruta del Vino un producto turístico consolidado? Los propios datos disponibles apuntan a una respuesta matizada. Por un lado, existe ya una estructura reconocible: viñedos abiertos al público, recorridos, catas, capacitaciones para hoteles y restaurantes, e incluso conexión con Pueblos Mágicos cercanos como Calvillo o Real de Asientos. Por otro, la ruta tiene apenas cinco años de vida oficial —fue creada en 2020— y las cifras de visitantes, empleos y derrama económica específicos de la ruta, a diferencia de los de la feria puntual, no están disponibles públicamente en las fuentes consultadas. Es, en otras palabras, un producto turístico en construcción activa, no un destino ya maduro.

5. Los productores detrás de cada botella

Detrás de cada etiqueta que se exhibió este fin de semana en Expoplaza hay un ciclo productivo largo y de por sí incierto: la vid tarda varios años en dar su primera cosecha comercial después de la plantación, exige inversión sostenida en riego, mano de obra para poda y cosecha, y —una vez cortada la uva— un proceso de vinificación, embotellado y comercialización que puede tomar meses o años adicionales antes de que la botella llegue a una mesa.

Sobre los costos concretos de producción por hectárea, la inversión inicial típica o el ingreso promedio de un productor aguascalentense, no existe información pública suficiente para determinarlo con las fuentes disponibles. Lo que sí documentan las coberturas sobre la industria es que se trata, en su mayoría, de proyectos de escala relativamente pequeña frente a los grandes consorcios de Baja California: decenas de «casas vinícolas» familiares o de reciente creación, no grandes conglomerados industriales.

Sobre la incorporación de jóvenes, la edad promedio de los productores o la participación de mujeres específicamente en la vitivinicultura aguascalentense —enólogas, empresarias, encargadas de viñedo—, no existe información pública suficiente para determinarlo en las fuentes revisadas para este reportaje. Es un vacío de datos que, en sí mismo, dice algo: si el relevo generacional y la participación femenina van a ser parte de la narrativa de «renacimiento» que el gobierno estatal promueve, hace falta que existan cifras públicas y verificables al respecto, no solo testimonios anecdóticos en el escenario de una feria.

6. Agua, clima y la pregunta que nadie puede evitar

Este es, quizás, el tema que la euforia de una feria de tres días tiende a dejar fuera, y es el que decide si la vitivinicultura aguascalentense tiene futuro real.

Aguascalientes arrastra una crisis hídrica documentada desde hace décadas. Según trabajos académicos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, los cinco acuíferos del estado —Valle de Aguascalientes, Valle del Chicalote, El Llano, Venadero y Valle de Calvillo— están sobreexplotados: se extrae cada año más agua de la que se recarga de forma natural. El punto de quiebre, de acuerdo con esos análisis, ocurrió en la década de 1950 —la misma década, vale notar, en que nació la primera Feria de la Uva—, cuando la insuficiencia de agua superficial disparó la extracción subterránea. Eso llevó al gobierno federal a decretar en 1963 una veda indefinida para nuevas perforaciones.

Autoridades estatales han reconocido públicamente, en años recientes, que por cada litro que entra al acuífero se extrae alrededor de litro y medio, y que esa sobreexplotación ha derivado en problemas de calidad del agua, con presencia de metales como arsénico y mercurio por encima de la norma en distintos municipios.

¿Qué tiene que ver esto con el vino? La vid, comparada con otros cultivos, es relativamente eficiente en el uso del agua y tolera cierto grado de estrés hídrico —de hecho, un estrés controlado suele mejorar la calidad de la uva destinada a vinificación—. Pero eso no la vuelve inmune al problema de fondo: cualquier expansión del cultivo en un estado con acuíferos ya sobreexplotados debe resolver, necesariamente, de dónde saldrá el agua adicional, y con qué tecnología de riego se optimizará su uso.

La pregunta correcta, entonces, no es si la vitivinicultura «daña» el agua de Aguascalientes —no hay evidencia en las fuentes consultadas de que sea, hoy, el principal factor de la sobreexplotación, que documentos oficiales atribuyen de forma más amplia al conjunto del sector agrícola y al crecimiento urbano e industrial—. La pregunta es si el crecimiento que el gobierno estatal está promoviendo activamente puede sostenerse sin sumar más presión a un recurso que, según sus propias dependencias, ya está en números rojos.

Sobre los efectos específicos del cambio climático —heladas, olas de calor u otros fenómenos— en los viñedos aguascalentenses, y sobre qué variedades, portainjertos o tecnologías de riego se están adoptando localmente para adaptarse, no existe información pública suficiente y específica del caso aguascalentense en las fuentes consultadas para este reportaje.

7. Seguridad: lo que ocurre detrás del escenario

El comunicado oficial que dio pie a este reportaje dedicó buena parte de su contenido al operativo de seguridad, y es momento de examinarlo con el mismo rigor que el resto de la historia.

La estrategia contempla 230 elementos operativos: 150 destinados a vigilar las fronteras del estado y el resto desplegado en el perímetro de la feria. Se suman 29 binomios caninos, 50 grupos motorizados, 20 vehículos, 10 elementos a caballo, una aeronave, cuatro drones y un equipo antidrón, además de videovigilancia mediante postes de monitoreo, comisarías móviles, torres Sky Watch y puntos seguros. Participan, en coordinación, el Ejército, la Guardia Nacional, la Fiscalía General del Estado, la Policía Estatal y las policías municipales, con vigilancia permanente del C5i y apoyo de las aplicaciones 911 Aguascalientes y Emergencia Carretera. La Policía Turística, además, acompañará a pie las 31 actividades programadas en el marco de las vendimias.

Cada uno de esos componentes responde a un problema distinto, no a un solo objetivo genérico de «más seguridad»:

  • Los elementos en fronteras estatales buscan controlar accesos y flujo vehicular hacia el estado, no específicamente el interior de la feria.
  • Los binomios caninos están orientados típicamente a detección, no a control de multitudes.
  • Los drones y el equipo antidrón apuntan a vigilancia aérea y a neutralizar el uso no autorizado de aeronaves no tripuladas sobre el evento.
  • Las torres Sky Watch y la videovigilancia funcionan como capacidad de monitoreo fijo y disuasión visible.
  • Las comisarías móviles y los puntos seguros buscan dar una respuesta rápida y visible ante cualquier incidente dentro del perímetro.

La gobernadora enmarcó la estrategia como «preventiva» y expresó el deseo de que haya «cero incidentes». Periodísticamente, esa frase debe presentarse como lo que es: un objetivo institucional declarado, no un resultado garantizado. Ningún operativo de seguridad, por robusto que sea, puede prometer la ausencia total de incidentes.

8. ¿Y los números respaldan el discurso de seguridad?

Aquí el reportaje puede ir más allá de repetir cifras: puede verificarlas. La gobernadora citó encuestas del INEGI para sostener que Aguascalientes se ubica «entre los tres primeros lugares nacionales» en percepción de seguridad. La revisión de fuentes independientes confirma, en efecto, que este mismo viernes 11 de septiembre de 2026 el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), en la que Aguascalientes avanzó al tercer lugar nacional en percepción de seguridad, con un incremento de 7.4 puntos porcentuales respecto al año anterior. Coahuila ocupó el primer lugar y Yucatán el segundo; Baja California Sur, que el año pasado encabezaba la medición, descendió al quinto sitio.

Vale una precisión técnica: el boletín oficial que motivó este reportaje menciona la encuesta como parte del trabajo permanente del INEGI en la materia; la cobertura periodística del mismo día identifica específicamente a la ENVIPE (no a la ENSU, otra encuesta del propio INEGI con metodología distinta) como la fuente del dato del tercer lugar. Es una diferencia que importa para cualquier lector que quiera verificar la cifra por su cuenta.

9. Feria, gastronomía y experiencias: lo que hay que saber si vas

Más allá del debate de fondo, la feria es también, de manera muy concreta, un plan para tres días. Esto es lo que las fuentes oficiales y periodísticas confirman:

  • Fechas: viernes 11 a domingo 13 de septiembre de 2026.
  • Sede: Expoplaza, a un costado del Pabellón del Vino, Aguascalientes capital.
  • Horario: las actividades inician entre la 1:00 y las 2:00 de la tarde y se extienden hasta las 11:00 de la noche, según el día.
  • Participación: 50 casas vinícolas ofrecerán catas, degustaciones y productos derivados de la uva.
  • Conciertos gratuitos: Río Roma, viernes 11 a las 21:30 horas en el Foro Vid; Benny Ibarra, sábado 12 a las 21:30 horas, mismo escenario.
  • Primer Concurso de Vinos del Altiplano: cata a ciegas los días 11 y 12 de septiembre en la Cava Domecq, Explanada San Marcos, con la participación de 45 vinícolas de nueve estados (Querétaro, Jalisco, Guanajuato, Hidalgo, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Zacatecas y Aguascalientes como anfitrión).
  • Otras actividades: pisa de uva, cata masiva dirigida por un sommelier de la Escuela Mexicana de Sommelier, talleres de manejo de vid y elaboración de vino, muestra gastronómica, museo de la vid y programación cultural coordinada por el Instituto Cultural de Aguascalientes.
  • Expectativa oficial: al presentar el evento, autoridades estatales anticiparon una asistencia cercana a 30 mil personas y una derrama económica superior a los 24 millones de pesos. Es importante no confundir esta cifra —una proyección hecha antes del evento— con un resultado verificado después de que la feria concluya.

Sobre estacionamiento específico, rutas exactas de acceso vehicular o costo de entrada, las fuentes consultadas no detallan información homogénea; se recomienda a los visitantes confirmar estos puntos directamente con los canales oficiales del Gobierno del Estado antes de asistir.

10. Si vas a la Feria de la Uva: disfruta y regresa seguro

Se trata de una celebración centrada en el vino, así que conviene decirlo sin rodeos ni moralina: la mejor experiencia es la que termina bien para todos.

  • Define quién será el conductor designado antes de llegar, o considera usar transporte de aplicación o servicio de taxi para el regreso.
  • No conduzcas si has consumido alcohol, sin importar la cantidad.
  • Mantente cerca de los menores de edad en todo momento; es un evento familiar, pero también masivo.
  • Hidrátate durante el día, especialmente si vas a participar en varias catas.
  • Cuida tus pertenencias en un espacio con alta afluencia de público.
  • Identifica desde tu llegada los puntos de atención, comisarías móviles o personal de la Policía Turística por si necesitas ayuda.
  • Guarda a la mano los números de las aplicaciones 911 Aguascalientes y Emergencia Carretera.

11. Del viñedo a la copa: una cultura que se explica sola

Para quien no está familiarizado con el tema, vale una aclaración breve: la uva que se cultiva para consumo directo (uva de mesa) no es, casi nunca, la misma que se destina a vinificación; las variedades vinícolas suelen tener piel más gruesa, mayor concentración de azúcares y taninos, y un perfil pensado para fermentar, no para comerse. En Aguascalientes conviven ambos tipos de cultivo, junto con uva de uso industrial, lo que explica por qué las cifras de «hectáreas de vid» y «hectáreas para vino» nunca coinciden.

Las variedades reportadas en la región —Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec, Chardonnay, Moscatel, entre otras— permiten producir vinos tintos, blancos y, en menor medida, espumosos y rosados, cada uno con procesos de vinificación distintos: tiempo de maceración, tipo de fermentación y crianza.

Ese vino, además, rara vez llega solo a la mesa: la propia feria integra gastronomía regional, catas guiadas y experiencias de maridaje, un modelo que —cuando funciona— convierte una sola botella en una cadena de valor que involucra restaurantes, productores de queso y carne locales, y el comercio alrededor de los viñedos. Es exactamente lo que se entiende por enoturismo: no simplemente «ir a tomar vino», sino un paquete que combina paisaje, historia, gastronomía, hospedaje y experiencia directa con el proceso productivo, capaz de dejar derrama económica en negocios que van mucho más allá de la vinícola misma.

12. ¿Puede Aguascalientes convertirse en un referente vitivinícola nacional?

La comparación honesta con otras regiones del país ayuda a poner el proyecto en perspectiva. Baja California sigue siendo, por un margen amplio, la capital vitivinícola de México, con entre el 70% y el 85% de la producción nacional de vino concentrada en valles como Guadalupe, Santo Tomás o San Antonio de las Minas. Coahuila aporta historia —ahí se encuentra Casa Madero, la bodega más antigua de América— y una producción estimada en millones de botellas al año. Querétaro se ha consolidado como el principal productor nacional de vinos espumosos, con inversión de firmas internacionales como Freixenet. Zacatecas, pese a tener más superficie de viñedo que casi cualquier otro estado después de Baja California, destina buena parte de esa producción a uva industrial y no a vinificación propia.

Frente a ese mapa, Aguascalientes no compite en volumen ni en participación de mercado. Su lugar, de acuerdo con la evidencia disponible, está en otro terreno: el de una región con historia documentada, un crecimiento sostenido en número de etiquetas y viñedos durante la última década, y un gobierno estatal que ha decidido apostar de manera explícita por convertir esa tradición en «marca territorio» —una imagen de Aguascalientes asociada a tradición, calidad y enoturismo, no necesariamente a volumen de producción.

Que esa apuesta funcione dependerá de factores que ninguna feria de tres días puede resolver por sí sola: el manejo sostenible del agua, la llegada de una nueva generación de productores, la consolidación de la Ruta del Vino como destino turístico real —no solo anunciado— y la capacidad de sostener, año tras año, la misma coordinación institucional que este fin de semana desplegó a 230 elementos de seguridad para proteger tres días de fiesta.

La pregunta que queda después de la feria

La Feria de la Uva dura tres días. Los conciertos terminan, las carpas se desmontan, los 230 elementos de seguridad regresan a sus funciones habituales. Lo que queda —o no— es la industria: los productores que siguieron regando sus parcelas todo el año, los viñedos que necesitan agua en un estado que ya no tiene de sobra, y la generación que, dentro de veinte años, decidirá si vale la pena heredar este oficio o dejarlo ir, como ya pasó una vez.

Identidad, economía, territorio y futuro no se resuelven con un homenaje póstumo ni con un operativo bien coordinado, por necesarios que ambos sean. Se resuelven con lo que Aguascalientes haga con su tierra, con su agua y con sus productores durante los 362 días del año en que no hay feria.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuándo es la Feria de la Uva 2026? Del viernes 11 al domingo 13 de septiembre de 2026.
  • ¿Dónde se realiza? En Expoplaza, a un costado del Pabellón del Vino, en la ciudad de Aguascalientes.
  • ¿Cuánto cuesta entrar? Las fuentes consultadas no reportan un costo de entrada específico para el recinto principal; los conciertos de Río Roma y Benny Ibarra son gratuitos. Se recomienda confirmar con los canales oficiales del Gobierno del Estado.
  • ¿Qué actividades ofrece? Catas y degustaciones con 50 casas vinícolas, conciertos gratuitos, el Primer Concurso de Vinos del Altiplano, pisa de uva, talleres sobre manejo de vid y elaboración de vino, muestra gastronómica, museo de la vid y programación cultural.
  • ¿Qué es la Ruta del Vino de Aguascalientes? Un recorrido turístico oficial, creado en 2020, que integra viñedos y vinícolas del estado con experiencias de cata, gastronomía y hospedaje a lo largo de todo el año, no solo durante la feria.
  • ¿Cuántos viñedos participan en la Ruta del Vino? El comunicado oficial de 2026 señala 24 viñedos y más de 20 vinícolas; reportes turísticos de años previos han citado cifras de entre 18 y 24, lo que refleja un crecimiento gradual.
  • ¿Qué medidas de seguridad existen durante la feria? Un operativo coordinado por el Gobierno del Estado con 230 elementos, entre ellos binomios caninos, grupos motorizados, vigilancia aérea con drones y una aeronave, videovigilancia, comisarías móviles y torres de monitoreo, con participación del Ejército, la Guardia Nacional, la Fiscalía General y las policías estatal y municipales.
  • ¿Cómo puedo pedir ayuda durante el evento? A través de las aplicaciones 911 Aguascalientes y Emergencia Carretera, o acudiendo a los puntos seguros y comisarías móviles distribuidos en el perímetro del evento.
Redacción Diálogos en Pluralidad

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