Cuando competir se aprende: Aguascalientes abre una semana de herramientas para sus MIPYMES

Del 10 al 14 de agosto, el Foro 3C reúne capacitaciones, 200 certificaciones gratuitas y asesoría en trámites, financiamiento y exportación, en la segunda edición de un programa de la Sedecyt que coloca a la micro, pequeña y mediana empresa en el centro de la estrategia de competitividad del estado.
Para una pequeña empresa, competir no significa solamente vender más. Significa aprender a administrar mejor, reducir errores, mejorar procesos, proteger una marca, encontrar financiamiento y, eventualmente, atreverse a mirar hacia mercados que están fuera de Aguascalientes. Esa distancia entre tener un negocio y sostenerlo en el tiempo es, para la mayoría de los micro, pequeños y medianos empresarios, el verdadero examen de competitividad.
En ese terreno se instala la segunda edición de la Semana de la Competitividad, un programa gratuito organizado por el Gobierno del Estado de Aguascalientes, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico, Ciencia y Tecnología (Sedecyt), que del 10 al 14 de agosto reúne en el Foro 3C capacitaciones, certificaciones, asesorías y espacios de vinculación empresarial.
Competir también significa aprender
La competitividad empresarial no se reduce a ofrecer precios más bajos que la competencia. Implica, de manera más amplia, la capacidad de una empresa para producir mejor, administrar con orden, innovar, reducir costos, mejorar la calidad de lo que ofrece, satisfacer a sus clientes, acceder a nuevos mercados y adaptarse a condiciones cambiantes. Es distinta, además, de la productividad, entendida como la relación entre los recursos que una empresa utiliza y los resultados que obtiene: una empresa puede volverse más productiva sin que ello, por sí solo, consolide su posición frente a otros competidores.
Bajo esa lógica, formar a quien dirige o trabaja en una MIPYME —en procesos, en normatividad, en administración— no es un gasto accesorio, sino una condición previa para competir con algo más que voluntad.
Las MIPYMES, el músculo cotidiano de la economía
Las micro, pequeñas y medianas empresas concentran la inmensa mayoría del tejido productivo del país. Según el Censo Económico 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2023 operaban en México poco más de 5.45 millones de unidades económicas en el sector privado y paraestatal, de las cuales 95.5 % eran microempresas; estas daban empleo a 41.4 % del personal ocupado, aunque su aportación al valor agregado censal bruto era de apenas 16 %, una brecha que retrata el reto estructural de las empresas más pequeñas: emplean mucho, pero producen valor de forma desproporcionadamente menor.
En Aguascalientes, el mismo censo registró 77 786 establecimientos en 2024, con 530 944 personas ocupadas, cifra que incluye unidades de reciente apertura y del sector público. Datos de años previos, recogidos por medios locales a partir de los propios Censos Económicos, ubican en 64 363 el número de establecimientos contabilizados al cierre de 2024 dentro del sector estrictamente privado, frente a 40 988 en 2008, un incremento superior al 57 % en quince años, impulsado sobre todo por el comercio y los servicios privados no financieros. Ese mismo ejercicio documentó que la participación de las medianas empresas en el empleo estatal se redujo de 33 % en 2018 a 29.6 % en 2023, una señal de que el crecimiento en número de negocios no ha ido acompañado, necesariamente, de un fortalecimiento proporcional de las empresas de mayor escala.
Es sobre ese universo —mayoritariamente micro, con una porción de pequeñas y medianas que no termina de consolidarse— donde intenta operar la Semana de la Competitividad.
Una semana para acercar herramientas que normalmente están dispersas
El programa se realiza del 10 al 14 de agosto en el Foro 3C, es de acceso gratuito y está dirigido a emprendedores, empresarios, profesionistas y estudiantes. Contempla capacitaciones, programas de apoyo, paneles y conferencias a cargo de especialistas, además de espacios de asesoría, casos de éxito compartidos por empresarios locales y actividades de networking, de acuerdo con la información difundida por el Gobierno del Estado durante la inauguración de esta segunda edición.
La plataforma oficial del evento organiza la agenda en cinco ejes —impulsar, emprender, transformar, internacionalizar y consolidar— que buscan acompañar distintas etapas de una empresa, desde la idea inicial hasta la posibilidad de exportar o escalar el negocio. Entre los contenidos anunciados figuran inteligencia artificial aplicada a los negocios, comercio electrónico, registro de marcas y patentes, Lean Six Sigma, logística, exportación, financiamiento y desarrollo de talento, con la participación de instituciones como UPS, Nacional Financiera, Bancomext, el Sistema de Financiamiento de Aguascalientes (SIFIA), el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y distintas universidades. El evento también contempla un Centro de Soluciones Empresariales, pensado para concentrar en un mismo punto áreas como desarrollo comercial, subsidios y financiamiento, desarrollo de proveedores, bolsa de trabajo y ventanilla única, con el propósito declarado de reducir la dispersión de información que suele complicar el acceso de las empresas a estos programas.
100 certificaciones para profesionalizar competencias
Uno de los anuncios centrales de esta edición fue el otorgamiento gratuito de 100 certificaciones en competencias laborales a través del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER), organismo encargado en México de certificar que una persona domina determinadas habilidades para desempeñar una función, con independencia de dónde las haya aprendido.
Certificarse en competencias laborales no garantiza, por sí mismo, un incremento en la productividad de una empresa, pero sí ofrece una herramienta para estandarizar procesos, dar constancia formal de habilidades que antes solo se transmitían de manera informal, y facilitar que trabajadores y empleadores compartan un mismo lenguaje sobre lo que se espera de un puesto. Es, en ese sentido, una pieza más —no la única— de un esfuerzo por profesionalizar la manera en que las MIPYMES organizan a su personal.
Six Sigma: mejorar procesos para competir mejor
Junto a las certificaciones CONOCER, el evento entregará de manera gratuita 100 certificaciones White Belt en Six Sigma, la metodología de mejora continua orientada a identificar problemas, reducir errores, eliminar desperdicios y elevar la eficiencia en los procesos de una organización. El nivel White Belt corresponde a una introducción a estos conceptos: no equivale a una certificación avanzada en control estadístico de procesos, sino a un primer acercamiento pensado para que el personal reconozca oportunidades de mejora en su trabajo diario.
El propio titular de la Sedecyt explicó que el objetivo de ambas certificaciones es fortalecer las capacidades del personal y dar a las empresas nuevas herramientas para elevar su eficiencia y la calidad de sus procesos. Se trata, de nuevo, de una capacitación que abre una puerta —no de una garantía automática de resultados— cuyo impacto dependerá de si las empresas logran aplicar lo aprendido una vez terminado el evento.
Del SAT al IMPI: cuando la empresa necesita algo más que vender
Muchas MIPYMES enfrentan sus mayores obstáculos no en la venta de sus productos, sino en trámites que suelen percibirse como ajenos al negocio: la formalización fiscal ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el registro de marcas y patentes ante el IMPI. La Semana de la Competitividad contempla un espacio de asesoría específico en ambos temas, además de orientación sobre subsidios, financiamiento y exportación, según confirmó la Sedecyt.
Acercar este tipo de orientación tiene un valor claro: reduce la distancia entre una empresa y las instituciones que regulan o pueden respaldar su operación. No sustituye, sin embargo, el acompañamiento fiscal o legal personalizado que cada negocio eventualmente necesita para resolver su situación particular.
Financiamiento, exportación e innovación: el siguiente escalón
Capacitar a una empresa y facilitar su acceso al financiamiento son políticas complementarias, no intercambiables. En ese terreno participan en el evento instituciones como el SIFIA, Nacional Financiera (Nafin) y Bancomext, cuya función es ofrecer mecanismos de crédito y acompañamiento financiero a distintos tipos de empresas; su sola presencia en el programa no implica que todos los asistentes recibirán un crédito, sino que existe un espacio para conocer estas opciones.
El salto hacia la exportación —convertir una empresa local en una capaz de competir en otros mercados— exige, además de financiamiento, atender requisitos de calidad, logística, propiedad intelectual y conocimiento del mercado de destino. Asistir a una charla sobre exportación no habilita automáticamente a una empresa a exportar, pero sí puede ayudarle a identificar qué le falta para intentarlo. Lo mismo ocurre con la innovación: la agenda del evento incluye contenidos sobre inteligencia artificial aplicada a los negocios y comercio electrónico, herramientas que representan una oportunidad real de productividad y alcance comercial, aunque no todas las MIPYMES cuentan hoy con la capacidad técnica o financiera para adoptarlas de inmediato.
El Gobierno como articulador del ecosistema empresarial
En el evento inaugural de esta segunda edición participaron, además del titular de la Sedecyt, Esaú Garza de Vega, el presidente municipal de Aguascalientes, Leonardo Montañez Castro; el director general del SIFIA, Juan José Pavón Romo; la presidenta del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes (CCEA), Patricia Muñoz de León; la directora de Operaciones México de UPS, Erika Ceciliano Monroy; la directora general del CONOCER, María Guillermina Alvarado Moreno, y la directora general de la empresa Cute as a Bug, Berenice Cruz Frausto, como parte de los casos de éxito empresariales invitados a compartir su experiencia.
Esa combinación de actores —gobierno estatal, municipio, organismo empresarial, instituciones de financiamiento y certificación, sector privado— dibuja a la Sedecyt en un papel de articuladora más que de proveedora única de soluciones: la dependencia reúne en un mismo espacio instrumentos que, de otro modo, un empresario tendría que buscar por separado en oficinas, plataformas y organismos distintos. El Consejo Coordinador Empresarial, por su parte, aporta la representación directa del sector privado local, en lo que el Gobierno del Estado ha planteado como una tarea compartida entre autoridades, empresas, trabajadores, academia e instituciones financieras.
El verdadero reto comienza cuando termina la capacitación
Que la Semana de la Competitividad sea gratuita elimina una barrera de entrada relevante: el costo. Pero la gratuidad del acceso no garantiza que una empresa aproveche lo que ahí encuentra. El reto mayor no está en la semana del evento, sino en lo que ocurre después: si las certificaciones se traducen en procesos realmente distintos dentro de una empresa, si las asesorías derivan en trámites concluidos, si los contactos de financiamiento se convierten en créditos otorgados, si la orientación sobre exportación deriva en negocios que efectivamente colocan productos fuera de Aguascalientes.
Ninguna de esas cifras —número de empresas que aplican lo aprendido, certificaciones concluidas y no solo entregadas, financiamientos efectivamente otorgados, nuevas marcas registradas, empresas que comienzan a exportar, empleos generados a partir de estos apoyos— ha sido documentada públicamente hasta ahora en torno a esta edición del programa. Medirlas y hacerlas públicas en ediciones futuras permitiría distinguir entre un evento bien organizado y una política pública con resultados verificables.
Aguascalientes frente al desafío de construir empresas más fuertes
El contexto económico estatal ofrece señales mixtas. De acuerdo con el Plan de Desarrollo de la Sedecyt, en 2022 Aguascalientes generó un Producto Interno Bruto de 314 704 millones de pesos, con el sector terciario aportando 48.1 % del total, el industrial 41.7 % y el agropecuario 4.1 %; en ese mismo periodo, la participación del estado en el PIB nacional disminuyó ligeramente, de 1.37 % en 2019 a 1.30 % en 2022. En el segundo trimestre de 2025, según datos difundidos por Data México con base en el INEGI, las exportaciones estatales sumaron 3213 millones de dólares, una caída de 1.22 % respecto al trimestre anterior.
A ello se suma un dato que el propio Censo Económico 2024 documenta a nivel nacional: Aguascalientes se ubicó entre las tres entidades con mayor proporción de unidades económicas informales del país, con 33.5 % de sus establecimientos operando fuera de la formalidad en 2023. Ese dato importa porque buena parte de lo que ofrece la Semana de la Competitividad —certificaciones, financiamiento formal, exportación, protección de marca— exige, como condición de entrada, que una empresa esté formalizada. En ese cruce entre un tejido empresarial amplio, mayoritariamente micro y con un tercio de informalidad, se entiende mejor por qué el Gobierno del Estado ha optado por concentrar herramientas de profesionalización en un mismo espacio.
Fortalecer a las MIPYMES no significa únicamente entregar apoyos: significa acercarles conocimiento, certificaciones, financiamiento, innovación y conexiones que les permitan competir con mejores herramientas. La Semana de la Competitividad representa una apuesta institucional por convertir esos instrumentos en oportunidades para las empresas locales, y su segunda edición confirma que el Gobierno del Estado, a través de la Sedecyt, ha optado por sostener el ejercicio en el tiempo en lugar de tratarlo como un evento aislado.
Queda, sin embargo, una pregunta periodística abierta, la misma que debería acompañar a cualquier política dirigida a las MIPYMES: ¿qué tan efectivamente estas herramientas se convierten, después del evento, en empresas más productivas, empleos de mayor calidad y negocios capaces de crecer dentro y fuera de Aguascalientes? La respuesta no se conocerá esta semana en el Foro 3C, sino en los meses siguientes, cuando las certificaciones, las asesorías y los contactos de financiamiento se pongan —o no— a prueba en el día a día de cada empresa.







