Del campo al mercado global: el reto de convertir la producción de Aguascalientes en mayor valor

Del campo al mercado global: el reto de convertir la producción de Aguascalientes en mayor valor

Un encuentro con más de 120 productores y agroindustriales, más de 2 mil 500 beneficiarios reportados por el Gobierno del Estado y una cifra de crecimiento del 13% que la gobernadora Tere Jiménez atribuyó al campo. Detrás de esos números institucionales hay una pregunta más grande: si Aguascalientes está dejando de ser solamente un estado que produce alimentos para convertirse en uno que también los transforma, los empaca, les pone marca y los vende en mercados exigentes.

El campo que quiere crecer

Un campo competitivo ya no se mide solamente por cuánto produce. También importa cuánto transforma, cuánto valor captura, a cuántos mercados llega y cuántos empleos puede generar alrededor de cada producto. Esa es la pregunta de fondo detrás del encuentro que sostuvo la gobernadora Tere Jiménez con productores y agroempresarios el 26 de agosto en un hotel del sur de la capital del estado.

A la reunión asistieron empresarios de cadenas muy distintas entre sí: cárnicos, miel, hortalizas, fresas, papas, guayabas, aguacates, chiles, ajos, mezcal, nueces, nopales, vinos y lácteos. También participaron funcionarios y legisladores estatales, además de exportadores de jitomate, miel y maquinaria agroindustrial, y representantes de una comercializadora, una empacadora, una empresa de irradiación de alimentos y el sistema estatal de financiamiento rural. La diversidad de la lista —de la apicultura al mezcal, de la ganadería a la maquinaria especializada— retrata mejor que cualquier discurso la complejidad de lo que hoy se agrupa bajo la etiqueta “campo”.

Según Isidoro Armendáriz, secretario de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae), la actual administración ha apoyado a más de 2 mil 500 emprendedores del campo mediante tres programas: Intercambio de Experiencias, Comercialización y Equipamiento para Agroindustrias. El comunicado oficial no precisa, sin embargo, si esa cifra corresponde a personas físicas, empresas o beneficios acumulados que pueden repetirse año con año en un mismo productor —una distinción relevante que la Sedrae no detalló y que cualquier lectura rigurosa del dato debe señalar como pendiente de aclarar.

Más que producir: qué significa agregar valor

La diferencia entre vender materia prima y vender un producto terminado es, en esencia, la diferencia entre capturar una fracción mínima del precio final o una parte sustancial de él. Un productor que vende jitomate a granel recibe el precio que fija el mercado de commodities; una empresa que lo transforma en salsa envasada, con marca y empaque, participa de un mercado distinto, con márgenes distintos y menos volátil.

Esa cadena —producir, transformar, innovar, comercializar, exportar, generar valor— es el hilo conductor real detrás del boletín oficial. La reunión fue apenas el punto de partida; lo que está en juego es si el estado logra que sus productores avancen en esa cadena o se queden atrapados en el primer eslabón.

El 13%: lo que dice el dato y lo que no dice

“El año pasado crecimos el 13 por ciento aquí en Aguascalientes por el campo”, afirmó la gobernadora en el encuentro. Es la cifra más citada del boletín y también la que exige mayor cuidado.

Los registros públicos de INEGI permiten reconstruir de dónde proviene, casi con certeza, ese número. El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) reportó que, en el segundo trimestre de 2025, las actividades primarias de Aguascalientes —agricultura, cría de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza— crecieron 13.7% a tasa anual, lo que colocó al estado en el séptimo lugar nacional en ese rubro para ese trimestre. Es prácticamente el número que la gobernadora mencionó.

Pero ese 13.7% es un dato trimestral y preliminar, no el crecimiento anual del campo ni mucho menos el crecimiento del PIB estatal. Las cifras anuales definitivas de INEGI —el Producto Interno Bruto por Entidad Federativa (PIBE)— cuentan una historia más matizada: en 2024, el Valor Agregado Bruto de las actividades primarias del estado creció apenas 1.8%, y en 2023 había crecido solo 0.3%. De hecho, en 2024 la economía completa de Aguascalientes se contrajo 1.9%, y en el primer trimestre de 2026 las propias actividades primarias retrocedieron 2.6%, según el ITAEE más reciente.

En otras palabras: el sector primario del estado ha tenido un desempeño irregular, con trimestres de fuerte repunte y años de crecimiento casi plano o incluso caídas. Citar un único trimestre extraordinario como si fuera la tendencia del “año pasado” simplifica una realidad más volátil. Esto no invalida que el segundo trimestre de 2025 haya sido, en efecto, un periodo notable para el campo hidrocálido —lo fue, y de manera verificable—, pero conviene leerlo como un pico dentro de una serie con altibajos, no como una tasa de crecimiento sostenida.

Tecnología para producir mejor

Entre los apoyos que mencionó la Sedrae figuran cámaras de refrigeración, paneles solares, refrigeradores y pasteurizadoras. Cada una de estas tecnologías incide en un eslabón distinto de la cadena: la refrigeración reduce mermas poscosecha y amplía la vida de anaquel de frutas y hortalizas, lo que en teoría abre más ventanas de comercialización; los paneles solares reducen costos energéticos en operaciones que suelen depender de bombeo de agua o de cadena de frío; las pasteurizadoras permiten a productores lácteos y de miel dar un salto hacia productos inocuos y con mayor vida útil.

El comunicado oficial no ofrece, sin embargo, evidencia de resultados concretos —cuánta merma se redujo, cuántas empresas escalaron su producción— asociados a ese equipamiento. La lógica técnica del argumento es sólida; la comprobación empírica, en este boletín, no se presenta.

Del productor al exportador: el tamaño real del músculo exportador

El comunicado destaca que hay productores con capacidad para competir en mercados exigentes, y en el encuentro participaron exportadores de jitomate, miel y maquinaria agroindustrial. Es una afirmación de potencial, no necesariamente de resultado generalizado, y las cifras agregadas ayudan a poner el dato en perspectiva.

Aguascalientes cerró 2024 con exportaciones estatales por 14,256 millones de dólares, un máximo histórico y un crecimiento anual de 11.7%, muy por encima del promedio nacional de 4.1%. Pero ese total lo domina la manufactura: equipo de transporte, componentes electrónicos y maquinaria concentran la mayor parte del valor exportado, mientras los bienes agropecuarios representan una fracción menor del conjunto —del orden de un dígito bajo del total exportado por el estado, según estimaciones oficiales previas sobre la composición de las exportaciones estatales—. El propio Data México ubica a las partes automotrices y los filtros industriales como los principales productos de exportación del estado, no productos agroalimentarios.

Donde Aguascalientes sí destaca con claridad es en productos específicos dentro del panorama nacional: figura entre los principales proveedores del país en nuez, brócoli, fresa y coliflor, y aparece en el top 10 nacional de exportadores de guayaba, uva industrial, lechuga, carne de ave, maíz forrajero, leche bovina, durazno y nopales, con una participación especialmente alta en guayaba y uva industrial. Es una fortaleza real, pero acotada: el estado es un jugador relevante en nichos agroalimentarios específicos, no un exportador agroalimentario de escala comparable a su potencia manufacturera.

Las cadenas productivas y sus cuellos de botella

El mapa que va del productor al mercado de exportación —acopio, transformación, empaque, logística, comercialización, mercado nacional, exportación— tiene eslabones desiguales en Aguascalientes. La producción primaria y el equipamiento básico de transformación parecen ser el foco actual de los apoyos oficiales; la información pública disponible dice menos sobre certificaciones sanitarias, logística de exportación o construcción de marca, que son con frecuencia los verdaderos filtros para acceder a mercados internacionales exigentes. El boletín no detalla cuántas de las empresas apoyadas cuentan con certificaciones de inocuidad o denominaciones que les permitan competir fuera del país, un dato que sería necesario para medir el tramo final de esa cadena.

El agua, el clima y los costos

Cualquier conversación sobre productividad agrícola en Aguascalientes ocurre bajo la sombra de un problema estructural: la disponibilidad de agua. El estado forma parte de una región del Bajío-centro-norte donde la sobreexplotación de acuíferos es un tema recurrente en la planeación hídrica nacional. La tecnificación del riego, la eficiencia en el uso del agua y la resiliencia frente a sequías y temperaturas extremas son, en ese contexto, condiciones necesarias para que cualquier estrategia de modernización agroindustrial sea sostenible en el tiempo. El comunicado del encuentro no aborda este factor, pese a que es determinante para la viabilidad de largo plazo de buena parte de las cadenas mencionadas —desde hortalizas hasta lácteos.

Pequeños y grandes: ¿quién aprovecha más los apoyos?

Los programas de Intercambio de Experiencias, Comercialización y Equipamiento no distinguen, en la información pública disponible, entre el alcance que tienen para un productor pequeño y uno con mayor escala. En términos generales, los productores con más capital y estructura administrativa suelen estar mejor posicionados para aprovechar subsidios de equipamiento, cofinanciar tecnología o costear certificaciones y viajes de promoción internacional. No hay en el boletín datos desagregados por tamaño de unidad productiva que permitan confirmar o descartar si el apoyo se distribuye de forma más equitativa o se concentra en quienes ya tenían mayor capacidad de aprovecharlo.

El campo como generador de empleo

La gobernadora vinculó el fortalecimiento de la agroindustria con la generación de empleo. Es una relación económica plausible —más transformación y comercialización suele requerir más mano de obra que la sola producción primaria—, pero el comunicado no aporta cifras de empleo agropecuario o agroindustrial generado, ni distingue entre empleo formal e informal en el sector, que en el campo mexicano suele tener una proporción de informalidad considerablemente más alta que el promedio urbano. Afirmar que el crecimiento agroindustrial “está generando empleos de mayor valor agregado” requeriría series de tiempo sobre salarios y formalidad rural que el boletín no incluye.

El futuro del campo de Aguascalientes no dependerá solamente de producir más, sino de conseguir que una mayor parte del valor generado por esa producción permanezca en el estado, se traduzca en empresas competitivas, empleos y oportunidades, y permita a sus productores mirar mercados cada vez más amplios. El encuentro del 26 de agosto documenta el discurso de esa aspiración. Los datos disponibles —el 13.7% trimestral que convive con años de crecimiento primario casi plano, un músculo exportador agroalimentario real pero acotado frente al peso manufacturero del estado, y apoyos de equipamiento sin evaluación pública de impacto— sugieren que el trayecto hacia esa transformación apenas se está documentando, no que ya se haya completado.

Redacción Diálogos en Pluralidad

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