Ecos del Festival OTI

Ecos del Festival OTI


Originalmente publicado 14 de febrero de 2019 y corregido y reeditado el 6 de marzo de 2026

Para los jóvenes de esta época, este nombre: Festival OTI, no les dice nada. Tal vez hayan oído hablar de él o no; tal vez han escuchado y hasta tengan como favorita alguna canción nacida de este festival, pero es verdad que todas suenan hoy a antiguas, pero no por ello han perdido calidad, desde luego. Este 2026 se cumplirán 26 años de la última edición de dicho certamen.

El Festival OTI (Organización de la Televisión Iberoamericana). Un festival de canciones y no de cantantes, aunque era clara la injerencia de las disqueras tratando de posicionar a sus artistas.

Para algunos cantantes fue un trampolín muy importante desde donde saltaron al gusto del público, tal es el caso de Yoshio†, Ana Gabriel, José Roberto†, Yuri, Mario Pintor, María Medina, Prisma, Emmanuel, etc.; otros ya cargaban un largo trayecto como Enrique Guzmán, César Costa, Enrique Cáceres† (ni más ni menos el primer primera voz de Los Panchos), Víctor Yturbe “El Pirulí” †, Gualberto Castro†, Imelda Miller, Johnny Laboriel† y otros; y algunos más tenían tiempo en el medio pero no fama, como Carlos Cuevas, Sergio Esquivel†, Guadalupe Trigo†, Eugenia León, etc. El mismísimo Juan Gabriel† se dio a conocer en este Festival con la canción: No tengo dinero.

El Festival OTI tuvo su primera edición en 1972 Si bien el objetivo inicial de este certamen, era generar un proceso de unidad iberoamericana a través del intercambio de expresiones culturales, especialmente las musicales, nunca consiguió emular del todo al Festival de la Canción de Eurovisión, aunque sí logró varios éxitos. Sin embargo debido a catástrofes naturales, situaciones de inestabilidad política, la insolvencia de algunos de los países miembros, la aparición de otras cadenas de televisión que no manifestaron estar interesadas en transmitir y/u organizar dicho evento (como fueron los casos de México y España, curiosamente los dos países líderes en triunfos, o quizá por esto mismo, en la primera mitad de la década de 1990) y, muy especialmente, el cuestionamiento en el sistema de votaciones y la paulatina desmejora en la calidad de los participantes durante las últimas ediciones provocaron la falta de auspiciadores y el consiguiente retiro de financiación de países clave y emblemáticos —como España y México— de dicho festival, lo que motivaron su interrupción definitiva.

El Festival OTI de la Canción, se celebró por primera vez en Madrid el 25 de noviembre de 1972, cuando participaron trece países. México organizó, la edición nacional del festival como casi todos los demás países participantes, (algunos fueron representados por cantantes impuestos), resultando ganadora la canción “Yo no voy a la guerra”, composición de Roberto Cantoral†, interpretada por Alberto Ángel “El cuervo” †, pero aún abierta la herida de la Guerra Civil española, se consideró que el tema de la canción era “impropio” y fue descalificada. Al año siguiente había ganado una canción de Felipe Gil, interpretada por Gualberto Castro†, “La canción del Hombre”, quedando en segundo lugar la canción de Sergio Esquivel† “Qué alegre va María” (aunque la pieza se registró como autoría de Cecilia Bonfil, esposa de Esquivel), que cantaba Imelda Miller, quien acusó haber escuchado la canción de Felipe Gil en la radio, lo que contravenía las reglas del festival, por lo que fue descalificada y se concedió el triunfo a la canción de Esquivel, lo que daría a la postre el primer triunfo para México. En efecto, en el Festival Internacional, celebrado en Brasil, el primer lugar sería para esta canción y por ende, para México.

Se discutió en su momento en los medios periodísticos si México perdió la oportunidad de ser anfitrión permanente de este Festival, dado que el Director General de este festival era Raúl Velasco (1930 – 2006), o sea, Televisa, pudiendo México pasar a la historia como ahora Viña del mar, en Chile, que anualmente recibe artistas de todo el mundo (y millones de turistas). Pero, de acuerdo a las reglas del festival, el país ganador debía ser sede al año siguiente, así que México celebra por primera vez, además de la edición nacional, la edición Internacional del Festival OTI en 1974, donde saldría vencedor Puerto Rico con la canción “Hoy canto por cantar”, interpretada por Nydia Caro de la que también es coautora, junto con el argentino Ricardo Ceratto†.

México obtendría en total seis veces el triunfo para nuestro país; en 1973 como ya dijimos con “Qué alegre va María”; en 1975 con “La Felicidad” de Felipe Gil, en voz de Gualberto Castro†; en 1985 con “El fandango aquí” de Marcial Alejandro†, en la interpretación de Eugenia León. Se discute aún si dicho triunfo fue legítimo o fue la solidaridad de los países miembros de la OTI que mostraron su apoyo a México de esa manera, ya que dicho certamen se realizó dos días después de aquel fatídico 19 de septiembre.

Los otros triunfos fueron: en 1989 con “Una canción no es suficiente”, en voz de Anahí; 1990 con “Un bolero”, defendida por Carlos Cuevas y, finalmente, la última de las canciones que dieron el triunfo a nuestro país, fue: “Se diga lo que se diga”, en voz de Iridian.

La euforia que despertaba este festival anualmente en nuestro país fue decreciendo, además de que las disqueras empezaron a corromper con “ofertas” la idea de un festival donde las canciones y no los cantantes era lo importante. Para 1990 ya no se hicieron las eliminatorias en su fase nacional, sino que un premio agregado a los que ya daba otro festival ‘joven’ (Festival valores Bacardí) era el de representar a México en el OTI internacional. Ya no había cantantes de peso, sino “nuevos valores” que eran prácticamente desconocidos para todos.

Durante 1999 el Festival debía celebrarse en México y se eligió a Veracruz como sede, pero debido a las inundaciones que sufrió el puerto, fue suspendido, y por primera vez en 27 años, el mundo iberoamericano no tuvo su festival. Al año siguiente se celebró el festival en Acapulco, siendo esta la última vez que hubo un Festival OTI. A partir de entonces, diversas catástrofes naturales en los países en los que iba a celebrarse, o simplemente el desinterés, motivaron su interrupción definitiva.

La estadística de 28 años de festival, arrojan a España como el país con mejor calificación, pues a pesar de que obtuvo el primer lugar seis veces, igual que México, España tuvo cinco segundos lugares Vs. Sólo dos de México, y cuatro terceros lugares contra seis de México… para que luego digan que un segundo lugar no importa.

El Festival OTI, que iba a ser llamado Festival de la canción de la OTI, estuvo ‘inspirado’ en otros festivales que hubo y hay en el mundo latino:

Festival de la canción Eurovisión.

Festival de la canción de San Remo.

Festival de la canción de Viña del mar.

Festival de la canción Latina, (aquel en el que José José con “El Triste”, quedó en 3er. Lugar, en su última edición en 1970)

Y otros.

Además de las canciones, se premiaba en la versión nacional: al mejor intérprete; al mejor arreglo musical; y a la revelación del Festival. Vaya desde aquí mi reconocimiento al Mtro. Chucho Ferrer (1929 – 2011), director musical del Festival en México y en más de alguna ocasión del internacional, así como al coro de los Hermanos Zavala, porque hicieron que todo fuera mejor, artística y musicalmente hablando.

Los compositores que tuvieron más suerte a lo largo de estos años de festival, fueron Roberto Cantoral† que triunfó en la edición nacional dos veces: 1972 con “Yo no voy a la guerra” y 1974 con “Cabalga quijote”.

Felipe Gil ganó el nacional en tres ocasiones, pero fue descalificado en su primer triunfo (La canción del Hombre), las otras dos fueron La felicidad y Lo que pasó, pasó, que defendió Yoshio†. Pero a diferencia de Cantoral, Felipe Gil sí ganó un festival internacional: 1975 con “La Felicidad”.

Todos los demás ganadores lo hicieron con un solo triunfo, aunque si a alguien se le debe dar medalla de perseverancia, es a Sergio Esquivel† que participó como compositor, a veces interpretando sus canciones, no menos de 10 veces.

En la edición de 1979, Emmanuel y la canción “Al final”, de Roberto Cantoral†, quedaron en segundo lugar, resultado que fue sumamente protestado. Me atrevo a decir que ninguna otra canción se le compara en cuanto a éxito comercial, y la canción que finalmente se alzó con el triunfo la canción “Vivir sin ti”, que cantó Estela Núñez y en la edición internacional apenas llegó a un octavo lugar. ¿Habría quedado mejor posicionada la canción de Cantoral, “Al final”… Tal vez.

Fueron casi dos décadas de buena música. Calidad en las composiciones y arreglos que ahora, por costos, se reducen a instrumentaciones mínimas y electrónicas.

Nostalgia pura… se extraña el Festival OTI.

Jesús Consuelo Tamayo

Estudió la carrera de música en el Conservatorio Las Rosas, en Morelia. Ejerce la docencia desde 1980 Dirigió el Coro de Cámara Aguascalientes desde 1982, hasta su disolución, el año 2003. Fue Coordinador de la Escuela Profesional Vespertina, del Centro de Estudios musicales Manuel M. Ponce de 1988 a 1990. Ha compuesto piezas musicales, y realizado innumerables arreglos corales e instrumentales. Ha escrito los siguientes libros: Reflejos, poesía (2000); Poesía Concertante, (2001); Guillotinas, poesía (2002); A lápiz, poesía (2004); Renuevos de sombra, poesía (inédito); Detective por error y otro cuentos (2005); Más cuentos (inédito); Bernardo a través del espejo, teatro (2006); Tarde de toros, poesía (2013).

Jesús Consuelo Tamayo

Estudió la carrera de música en el Conservatorio Las Rosas, en Morelia. Ejerce la docencia desde 1980 Dirigió el Coro de Cámara Aguascalientes desde 1982, hasta su disolución, el año 2003. Fue Coordinador de la Escuela Profesional Vespertina, del Centro de Estudios musicales Manuel M. Ponce de 1988 a 1990. Ha compuesto piezas musicales, y realizado innumerables arreglos corales e instrumentales. Ha escrito los siguientes libros: Reflejos, poesía (2000); Poesía Concertante, (2001); Guillotinas, poesía (2002); A lápiz, poesía (2004); Renuevos de sombra, poesía (inédito); Detective por error y otro cuentos (2005); Más cuentos (inédito); Bernardo a través del espejo, teatro (2006); Tarde de toros, poesía (2013).

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