Estadística electoral y arquitectura argumental:
una lectura crítica del análisis preelectoral de Mario Granados Roldán sobre Aguascalientes 2027
Punto de partida
De la autoridad de Mario Granados Roldán el pasado 6 de abril en Diálogos Pluralidad se publicó dentro de la colección Vale al Paraíso el artículo de nombre «Sobre advertencia no hay descontón«, el cual vale la pena poner atención, ya que trae a la mesa de análisis una tesis sólida que consiste en: el PAN llega al proceso electoral de 2027 con un padrón que creció pero con una base de votos que se estancó, mientras Morena acumula un crecimiento que, aunque no fue suficiente en 2022, no puede ignorarse para la próxima contienda. El argumento general es correcto y protocolos respuestas del público lector para pedir que se ampliará el tema. Por lo que aceptando el tema presentó mis comentarios sobre la lectura de dicho texto.
Para la elaboración de esta nota he revisado cada cifra presentada en el texto de Granados Roldán, las contrasta con fuentes oficiales del INE, el IEE Aguascalientes, Wikipedia Electoral y análisis académicos publicados en revistas con arbitraje, y se señala con precisión dónde el artículo acierta, dónde simplifica y dónde comete un error que no compromete por completo la conclusión central de Mario Granados.
La tesis es válida. La aritmética que la sostiene, no del todo pero acierta.
Lo que los datos dicen y lo que el texto dice que dicen
Los votos del PAN: dos elecciones que no son comparables
El núcleo cuantitativo del artículo descansa en una comparación entre los votos del PAN en 2016 (203 mil 417) y en 2022 (200 mil 165), de la que Granados Roldán concluye que el blanquiazul «disminuyó su cosecha 3 mil 252 sufragios» sin haber aprovechado seis años de gobierno estatal. La cifra de 2016 es correcta. Diversas fuentes electorales la confirman: Martín Orozco Sandoval obtuvo 203 mil 417 votos, equivalentes al 43.81% del total, compitiendo sin coalición.
Ahí termina la comparación legítima. Ahora se requiere tejer más fino.
En 2022, Teresa Jiménez Esquivel no compitió como candidata del PAN en solitario. Encabezó la coalición «Va por Aguascalientes«, integrada por el PAN, PRI y PRD. Los 200 mil 165 votos que el artículo atribuye al PAN son en realidad el resultado acumulado de tres partidos que sumaron fuerzas contra Morena. Un análisis publicado en la revista Nexos lo documenta con precisión: en Aguascalientes, el PAN retrocedió apenas 4% respecto a 2016, pero el PRI cayó 72% y el PRD 48%, y todos esos votos se contabilizan dentro del resultado de la coalición.
Por lo anterior se puede afirmar que las principales fuerzas electorales en descomposición acelerada son el PRI y el PRD, marcas políticas que por como van los trascendido en pasillos de los partidos en Aguascalientes, no repetirán alianza, al menos de manera formal, ya que estos dos causan más rechazo en su integración en alianza con el azul, debido también a que los tres partidos son mutuamente excluyentes por su pasado histórico de adversarios acérrimos. Ya vimos que en lugar de sumar al unirse, realmente al coaligarse pierden votos, por lo que es caro hacer alianzas entre ellos, porque el castigo electoral se manifiesta en la inhibición de sus militantes, y generando además el rechazo del voto switcher, lo que en estos momentos puede convertirse electoralmente mortal para las aspiraciones del PAN por conservar la gubernatura de Aguascalientes en el 2027, ya que si bien las encuestas hablan de una diferencia en promedio de 10 puntos en las preferencias en favor del PAN comparado con Morena, sumar un rechazo de cinco puntos que potencialmente lo capitalice Morena, pondría en empate técnico a las dos principales fuerzas electorales en la entidad, vaticinando un proceso post electoral judicializado.
Regresando a los resultados. Comparar los 203 mil 417 votos del PAN solo en 2016 con los 200 mil 165 de la coalición PAN-PRI-PRD en 2022 como si fueran magnitudes equivalentes es un error de diseño metodológico, aunque no desdeñable. La disminución de 3 mil 252 sufragios que describe el artículo no existe como fenómeno del PAN: es la diferencia entre los votos de un partido y los votos de una alianza de tres. Si se depuraran del resultado de 2022 los votos que aportaron el PRI y el PRD, el PAN habría obtenido sensiblemente menos de 200 mil votos. La narrativa del «estancamiento» del PAN podría incluso ser subestimada, por lo que la debilidad podría ser realmente mayor.
Si invertimos la idea y la alianza realmente sumó y escondió las debilidades del PAN, el desgaste como maquinaria electoral podría ser de una dimensión mayor, dado que las encuestas no lo logran observar ese rechazo por su metodología, ya que las tasas de rechazo puede estar ocultando también el tamaño real del voto switcher, que incluso podría fortalecer a una tercera fuerza electoral, aunque este escenario es poco probable, ya que no existen un liderazgo real que pueda trascender fuera de las dos principales fuerzas electorales en disputa.
Por lo anterior, la hipótesis de Granados puede ser que se esté quedando chica y el PAN realmente esté en mayor riesgo sin aliados en una futura elección 2027.
Comparar al PAN solo de 2016 con la coalición PAN-PRI-PRD de 2022 como si fueran la misma cosa, no necesariamente es el error de fondo del análisis.
La Lista Nominal: números correctos, crecimiento bien documentado
En este punto el artículo se sostiene. La Lista Nominal de Electores (LNE) de 893 mil 637 electores en 2016 es coherente con la estadística del INE actualizada al 15 de abril de ese año. La LNE de millón 35 mil 976 para 2022 presenta una discrepancia mínima respecto a lo que Wikipedia Electoral registra (un millón 34 mil 608), diferencia atribuible al corte de fecha utilizado: pre-elección versus padrón definitivo. El incremento de 142 mil 303 inscritos es aritméticamente correcto.
Este crecimiento del padrón no es un fenómeno abstracto. Tiene sustento demográfico directo. El Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI contabilizó un millón 425 mil 607 habitantes en Aguascalientes, y las proyecciones del CONAPO al cierre de 2023 ya estiman un millón 520 mil 512 residentes. Para 2027, el estado tendrá aproximadamente 1.57 a 1.6 millones de habitantes, con una lista nominal que razonablemente podría superar los 1.1 millones de electores. El crecimiento del padrón no es anómalo sino proporcional al crecimiento poblacional sostenido que Aguascalientes ha registrado en las últimas dos décadas.
La participación electoral: tendencia correcta, serie incompleta
Los porcentajes de participación que presenta el artículo apuntan en la dirección correcta. La participación del 45.99% en 2022 está verificada y es la más baja registrada para una elección de gobernador en la entidad. La tendencia descendente desde 1992 es real.
Sin embargo, la serie que construye Granados Roldán (1992, 2004, 2010, 2016, 2022) omite el año 1998, que registró la participación más alta de la era moderna con un 67.51%, según el análisis de LJA Aguascalientes y Crisol Plural, al incluir el dato, no invalida la tendencia general, pero sí impide presentarla como lineal e ininterrumpida desde los noventa. La participación tuvo primero un repunte antes de iniciar su descenso sostenido. Una serie incompleta que confirma la tesis es una tentación comprensible en la opinión pública, pero en el análisis al incluirla puede introducir distorsión.
El crecimiento de Morena: la cifra redonda y el multiplicador real
Mario Granados Roldán afirma que Morena pasó de 14 mil 809 votos en 2016 a 160 mil 350 en 2022, con un «crecimiento del 1000%«. El PREP 2016 registra a Nora Ruvalcaba Gámez con el 3.15% de los votos, el total ya de los votos contabilizados en los distritos sumó 14 mil 648 votos, cifra muy cercana a la mencionada. Los 160 mil 350 de 2022 son coherentes con los resultados oficiales.
El multiplicador real es de aproximadamente 10.5 veces, según el análisis publicado en la revista Nexos, lo que equivale a un crecimiento de alrededor del 950%, no del 1,000%. En periodismo de opinión la cifra redonda es una licencia aceptable. Lo que sí importa señalar es que ese crecimiento exponencial se produjo en una elección donde Morena compitió en solitario, sin los partidos satélites que la acompañaron en 2018 (PT Y PVEM), y en otras entidades, lo que hace el resultado todavía más significativo para proyectar 2027. Por lo que Mario Granados Roldán podría estar quedando nuevamente corto en su proyección, ya que es real que Morena puede terminar teniendo un mayor crecimiento generado simplemente por el aumento de población que vive la entidad y que estos flujos migratorios principalmente se están dando con población que se identifica principalmente con esta marca.
La trampa del contexto electoral omitido
Existe un problema adicional que el artículo no aborda: en 2027 el PAN competirá en un escenario radicalmente distinto al de 2016 y al de 2022. En 2016 no había un Morena competitivo en Aguascalientes. En 2022 el PAN tenía el respaldo del PRI y el PRD. Para 2027, el PRI está presidido, según el propio Granados Roldán, por un «junior sin aptitudes«, y el PRD es ya una fuerza en extinción tras perder su registro nacional.
Eso significa que la coalición opositora de 2027, si llega a reunirse de nuevo, será sustancialmente más débil que la de 2022 en términos de aportación de votos aliados. Y Morena, que en 2022 multiplicó por diez su votación de 2016, llegará al próximo ciclo con una estructura territorial consolidada, programas sociales federalizados y la inercia de una marea electoral que, aunque no la coronó en Aguascalientes en la reciente pasada elección de 2022, lo instaló como segunda fuerza real. E incluso no se descarta que en el 2027 en Aguascalientes sí llega estar acompañado por sus aliados tradicionales, el PT y el PVEM, puede potenciar aún más su posible crecimiento natural ante la pérdida de nuevos electores en el PAN.
El argumento de Mario Granados Roldán sobre el nerviosismo de Jiménez Esquivel, la baja participación como variable estructural y el desencanto del electorado con todos los actores es políticamente agudo. Pero reposa sobre una comparación de votos que no mide lo que dice medir.
Para 2027, el PAN no podrá contar con los votos del PRI ni del PRD. Eso cambia el cálculo de manera fundamental.
Fuentes de verificación: INE, Estadística del Padrón Electoral y Lista Nominal 2016 y 2022; IEE Aguascalientes, Resultados Electorales; Wikipedia Electoral (Elecciones estatales de Aguascalientes de 2016 y 2022); Infobae, Mapa de las Elecciones 2022 en Aguascalientes; LJA.MX, Análisis de resultados 2022; Nexos/Federalismo, Paradojas y malas cuentas en las elecciones locales de 2022; INEGI, Censo de Población y Vivienda 2020; CONAPO, Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas.
La aritmética importa
El agudo artículo de Granados Roldán cumple una función política legítima: advertir al PAN que sus números no son tan sólidos como su retórica. Esa advertencia sigue siendo válida incluso después de este escrutinio. El crecimiento del padrón sin crecimiento electoral proporcional es un fenómeno real. El avance de Morena es innegable. La participación decreciente deja a ambos partidos en un terreno incierto.
Pero un análisis que compara votos de partido con votos de coalición como si fueran la misma moneda, que construye una tendencia de participación omitiendo el año que la interrumpe, y que atribuye al PAN en solitario un resultado que corresponde a una alianza, no es un análisis del todo riguroso, aún que si válido para comenzar análisis completos. Es un diagnóstico correcto con radiografías mal tomadas.
Para 2027 la pregunta no es si el PAN se estancó en 203 mil 417 votos. Es cuántos de esos votos eran realmente suyos en 2022 cuando el PRI y el PRD cargaban parte del resultado. Esa es la cifra que ningún dirigente blanquiazul quiere calcular con honestidad, y que ningún análisis preelectoral serio puede seguir eludiendo.
El PAN está en un verdadero riesgo que las encuestas por sus errores metodológicos y rechazo no miden por sí solas

