Por una mayor participación de cooperativas y gobiernos en proyectos de fomento industrial y de infraestructura
Recientemente leí una verdad certera e importante: “Que los estados mexicanos simulan el desarrollo, porque sus indicadores miden el tamaño de la economía, pero no su capacidad de transformar vidas” (Tagosam Salazar Imamura López, Director General del Fideicomiso de Desarrollo Industrial de Aguascalientes).
Este funcionario, quien es también analista económico, aclara que el desarrollo humano no debe ser solo una meta declaratoria, sino un criterio operativo que guíe las decisiones de asignación en las instituciones gubernamentales de fomento industrial”
¿Qué significa eso?
Primero: Que para que haya un aumento de la producción industrial, se requiere de un desarrollo humano integral de las y los trabajadores; Y que, para que haya un desarrollo humano integral, se requiere del aumento de la producción industrial y agroindustrial.
Y segundo: Que los fomentos industriales de los gobiernos no deben favorecer únicamente a las grandes empresas, que se quedan con amplias utilidades sin repartir, sino que también deben otorgarse a las cooperativas y a las pequeñas unidades productivas, de modo que, también al momento de producir haya mejor distribución de la riqueza, y no solo esperar a que el gobierno compense con apoyos asistenciales los abusos empresariales.
En ambos temas debe ayudar el gobierno.
Tagosam Salazar Imamura López lleva esos argumentos a su conclusión practica: “Si lo que se quiere producir es bienestar sostenible y no solo crecimiento del producto, el tablero de indicadores tiene que cambiar”, (Columna: Más allá del dato. Artículo: “Lo que no se mide no se gobierna: El tablero completo del desarrollo estatal”, publicado el 29 de abril de 2026 en “Diálogos en pluralidad”).
Este mismo razonamiento del analista económico y funcionario estatal (que urge aplicar), puede trasladarse a escala nacional.
Los préstamos gubernamentales federales para proyectos industriales deben beneficiar a un mayor porcentaje de cooperativas, y debe haber un amplio programa de desarrollo a proveedores para compras gubernamentales, para obras públicas y para grandes empresas beneficiadas con licitaciones o concesiones, que incluya a muchas pequeñas empresas locales (las principales generadoras de empleo), y a cooperativas con participación estatal.
Esto es esencial en la planeación del desarrollo nacional, y en todas las actividades de fomento y promoción de la actividad económica, para no sólo observar el crecimiento de los “fríos datos” del tamaño de la inversión, como en el caso de los 5.6 billones de pesos que se piensan destinar al Programa Federal de Infraestructura 2026-2030, anunciado por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Si en la instrumentación de estos grandes montos de inversión no se incluye al Sector Social de la Economía, se estaría violando el artículo 25 constitucional, que a la letra señala: “Al desarrollo nacional concurren con responsabilidad social los sectores público, privado y social… La ley establecerá los mecanismos que faciliten la organización y la expansión de la actividad económica del sector social: de los ejidos, organizaciones de trabajadores, cooperativas, comunidades, empresas que pertenezcan mayoritaria o exclusivamente a los trabajadores y, en general, de todas las formas de organización social para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios.”
Porque si de lo que se trata es desarrollar a la nación, se supone que esta debe ser integral. Es evidente que resulta insuficiente y limitada la actual percepción de la Secretaría de Hacienda y de la Cámara de diputados federales, porque: “Los indicadores actuales miden cuantos trabajan en un momento dado. Lo que no miden es si ese trabajo construye algo para quien lo hace”, Tagosam Salazar Imamura López.
Por ejemplo: Si una gran empresa recibe una privilegiada concesión del gobierno, y con esa se enriquece mucho más, debe garantizar salarios dignos y mayor distribución de utilidades para sus trabajadores.
“Las empresas crecen en metros, en pesos, en toneladas. Las sociedades crecen en capacidades: en lo que sus miembros pueden hacer, elegir y construir. Medir solo lo primero es gobernar para el balance, no para la gente…la diferencia entre crecer como empresa y crecer como sociedad…. Una sociedad que crece sólo en sus empresas sin crecer en sus personas no está desarrollándose. Está acumulando producción sin acumular futuro”.
Tagosam Salazar Imamura López.
Otro ejemplo es que haya cooperativas en sociedad con el gobierno para proyectos de minería, de generación de electricidad, y de transporte.
Esperamos que estas ideas puedan ser tomadas en cuenta en los “Criterios generales de política económica”, que presentará el Poder Ejecutivo al Poder Legislativo el próximo 8 de septiembre, que es la fecha límite para presentar el Paquete Económico y Fiscal para 2027.
Sería un cambio productivista de tendencia social que hará funcionar mucho mejor al capitalismo mexicano, y será un cambio que los neoliberales, que marcan la línea a seguir, habrán de aceptar ante el fracaso de su modelo actual, tratándose de una evolución progresista de su mismo sistema que ni siquiera imaginaban.
velagj@economia.unam.mx

